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Un almacén poco frecuentado [[Nik]]

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Un almacén poco frecuentado [[Nik]]

Mensaje por Amélie Deveraux el Miér Sep 02, 2015 5:13 pm

Era ya de noche cuando Amelié llegó a la zona del almacén. El edificio estaba abarrotado de turistas que cenaban tras su visita obligatoria al Rockefeller Center;  la francesa podía ver como la pista de hielo estaba todavía abierta, repleta de figuras que trataban de moverse con la máxima sinuosidad que sus patines alquilados les permitían. Amelié se deslizó con destreza entre la multitud, dejando atrás el corazón de la plaza. Dando un ágil brinco, se subió a uno de los andamios y abrió una de las polvorientas ventanas del almacén. Para ser sinceros, el sitio tenía una puerta, de esas metálicas normales y corrientes, pero la francesa era especial y le gustaba hacerse la vida difícil, o como decía ella, entretenida.

Sus guantes la protegieron del frío metal mientras se deslizaba por una de las barras hasta que, finalmente, sus pies tocaron el suelo, levantando una leve nube de polvo. Había maquinaria abandonada y oxidada por doquier; algunos de los aparatos, aquellos que no habían sido cubiertos con telas, estaban ahora despedazados por el suelo, víctimas de la humedad y el tiempo. La francesa no parecía inmutarse, el sitio estaba abandonado por sus dueños, quienes habían cerrado negocio tras las quejas de ruidos en una de las zonas turísticas más frecuendas de la ciudad. Ella prefería el polvo a la gente. Era poco probable, por no decir imposible, que nadie la molestase allí: con la excepción, claramente, de su querido amigo Nik.

Ams rodó los ojos nada más pensar en ello. Se subió a una de las máquinas cubiertas, se tumbó con parsimonia y cerró los ojos. Podía oir las voces a través de la pared: no era un sonido molesto ni excesivamente fuerte, era algo así como un murmullo, como el agua de un arroyo.
- Les passants passant, j'passe mon temps a les regarder penser, leurs pas pressés, dans leurs corps lésés- musitó la francesa bajo voz, a la espera de su jefe.

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Re: Un almacén poco frecuentado [[Nik]]

Mensaje por Niklaus Blackburn el Jue Sep 03, 2015 3:21 pm

- Leurs passés se dévoilent dans les pas sans se soucier… – Entonó deliciosamente la voz masculina de Nik con un ligero atisbo de diversión. Entre las sombras, siempre dispuestas a abrazar su esbelta figura,  se apreciaba la tez pálida del rostro anguloso y mirada oscura del joven cazador de sombras conforme silenciosos pasos lo conducían hacia la francesa que allí lo aguardaba.

- Llegas tarde. – Musitó con facilidad, retomando nuevamente su ya conocido acento inglés. Pocos adivinarían la auténtica procedencia de aquel joven capaz de pronunciar a la perfección distintos idiomas, así como los que se atreverían a preguntar al respecto. Simplemente les bastaba la simple certeza de que aquel peculiar muchacho de sonrisa maliciosa era capaz de engañar a cualquiera, ya que la verdad escapaba ágilmente a las ideas preconcebidas que muchos pudieran ser capaces de albergar respecto a él.

Sin esperar respuesta alguna por parte de la joven, Nik continuó caminando sin apenas molestarse en averiguar si la francesa lo seguía o no, escuchando su voz pausada y grave resonando en un murmullo entre aquellas paredes huecas y polvorientas.

- Tengo algo que mostrarte… - Adentrándose un poco entre la maquinaria obsoleta y las sombras huidizas, Niklaus se perdió entre las entrañas del viejo edificio.

Después, ascendió rápidamente por una destartalada escalera que lo conduciría hacia el piso superior. Deteniéndose frente a lo que podrían ser los restos oxidados de un sistema de elevación por poleas, golpeó con su cuchillo la cadena asegurada en una viga y el peso muerto que se elevaba sobre ellos se desplomó como un saco  con rapidez.

De un salto, Niklaus descendió de la estructura metálica, parándose frente a la masa informe cubierta por una pesada tela ensangrentada, firmemente asegurada con restos de la cadena oxidada. Después, alzó la mirada hacia la francesa con una sonrisa pícara y casi infantil en el rostro que se anticipaba a la reacción de la joven con evidente alegría y expectación.
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Re: Un almacén poco frecuentado [[Nik]]

Mensaje por Amélie Deveraux el Jue Sep 03, 2015 5:07 pm

Amelié trazó lo que podría ser una media sonrisa, o quizás un cuarto de sonrisa, en sus labios. Podría ser visto como un gesto de coqueteo, incluso sensual: no era necesario conocer mucho a la francesa para saber que no era así. Su sonrisa no era buen presagio, pues o algo tramaba o ya lo tenía planeado. Tenía que reconocer, para sí misma, que la voz de ese hombre en francés la instaba a tramar cosas más oscuras de lo que su estricta relación como socios le permitía plantearse.

El moreno retomó su acento británico habitual, cortando el hilo de los pensamientos de ella.

- Mais je suis la peine d'attendre - replicó, con un mohín en sus labios carmín. Con la elegancia de un felino, Ams se deslizó por el lateral de la máquina.

No tardó en quedar a la altura de él, subiendo las escaleras mientras se preguntaba qué clase de sorpresa le tendría preparada. Amelié habíá estado recaudando información,  tratando de encontrar a una muchacha que parecía haber cautivado la atención de Niklaus. Había seguido sus pasos en más de una ocasión, cavilando sobre qué clase de relación matendrían que justificase el interés de Nik por alguien tan opuesto a él. Ahora parecía que Nik le devolvería el favor.

Amelié bajó de la estructura por igual. Su nariz captó el olor antes de que sus ojos pudieran ver la mancha de sangre.

La francesa rió entre dientes, mordiéndose el labio inferior expectante. Caminó hasta quedar al frente de Nik. A pesar de sus adoradas botas, él seguía siendo más alto.
- Oh, Nik- ronroneó - Tú si que sabes como ganar el corazón de una dama.

La mano de Amelié sostenía ya su querida daga, haciéndola bailar entre sus dedos. La francesa se inclinó, ligeramente, y rozó la mejilla de su socio con los labios, aprovechando su cercanía para susurrarle al oído.
- ¿Compartimos?
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Re: Un almacén poco frecuentado [[Nik]]

Mensaje por Niklaus Blackburn el Sáb Sep 05, 2015 8:19 pm

Imaginé que esto ayudaría a afianzar nuestro acuerdo mutuo,  — Musitó el joven. En sus ojos se atisbaba un brillo astuto y de retorcida inteligencia. — así como también serviría de aliciente  motivacional para tu propósito de colaboración.  — Finalizó en un tono aún más grave que acompañó de una perezosa mirada de medio lado en dirección hacia la morena, a la cual observaba con cautela al tiempo que ella se aproximaba.

Ciertamente, él sabía muy bien que botones pulsar cuando la situación se le presentaba ventajosa. No era dado a la generosidad altruista y mucho menos a regalar favores sin que estos le reportaran un beneficio inmediato, y aunque en el caso de la francesa toda aquella puesta en escena había resultado de lo más sencilla, no podía ignorar la diversión que despertaba en él aquel espíritu de retorcido coqueteo vengativo. Aquella motivación  valiosa y de una eficacia preciosa era algo que él mismo sabía explotar, y por aquel mismo motivo la había elegido a ella.  Pero… ¿Compartir?  Se preguntó a sí mismo en un eco de las palabras de la muchacha.

Volviendo lentamente el rostro hacia ella, una feroz sonrisa satisfecha se extendió en sus labios, considerando deliberadamente su  intención de aceptar tan generoso ofrecimiento.

¿Y negarme el placer de verte jugar con tu nueva mascota? — Preguntó en un divertido tono oscuro y seductor a su vez. — Jamás. — Concluyó en un susurro instantes antes de alejarse de ella, rompiendo la proximidad de sus rostros en un par de pasos determinados y seguros de sí mismo que lo conducirían hacia su víctima.

 Después de acercar una vieja silla y hacer un buen uso de las cadenas, acomodó al hijo de la luna en el centro de la sala al tiempo que musitaba intencionadamente un viejo poema francés.

Voilà le noir tableau qu'en un rêve nocturne. Je vis se dérouler sous mon oeil clairvoyant. — Después, y sin dejar de entonar aquellas palabras en un susurro juguetón, dejó expuesto el rostro del muchacho amordazado y aún inconsciente tras un tirón  de la pesada tela arpillera.  — Moi-même, dans un coin de l'antre taciturne, je me vis accoudé, froid, muet…—  El joven cabeceó con violencia, parpadeando aturdido al ser arrancado de aquella feliz inconsciencia. .  

...enviant.—  Finalizó Nik al tiempo que alzaba la mirada de nuevo, observando a la francesa con intención mientras concluía su verso. En sus ojos había un desafío, tal vez una prueba que la retaba a demostrar si podía o no confiar plenamente en ella.



Traducción:
He aquí el negro cuadro que en un sueño nocturno
Vi desarrollarse bajo mi mirada perspicaz.
Yo mismo, en un rincón del antro taciturno,
Me vi apoyado, frío, mudo, ansioso.
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Re: Un almacén poco frecuentado [[Nik]]

Mensaje por Amélie Deveraux el Lun Sep 07, 2015 5:16 pm

Amélie enarcó una ceja.
- Oh mon amie - ronroneó - con un perro me pones de buen humor, con un intercambio interesante afianzas nuestro acuerdo, y ganándote mi confianza te aseguras de mi completa colaboración. - La francesa elevó la comisura de sus labios - Por ahora, te sale a cuenta mantenerme de buen humor y proponer tratos interesantes.

La daga rodó una vez más entre sus dedos. El hedor a lobo inundaba la habitación; el único sonido audible, aparte de su pausada respiración, era la sangre goteando rítmicamente. Ams sonrió de nuevo, relamiéndose los labios antes de enfocar su mirada felina en su presa.
- Cela ne fera que faire un peu mal - murmuró con dulzura. La daga voló de su mano silbando, veloz, y aterrizó en el brazo derecho del animal, atravesando piel, músculo y hueso para clavarse en la dura madera del respaldo de su silla. El licántropo aulló con voz ronca, lanzando improverbios e insultando a la francesa a gritos. La segunda daga no tardó en clavarse en el otro brazo y Ams jugueteaba ya con la tercera.

- Head, shoulders, knees or toes? - Bromeó ella, lamiendo el lateral de su daga. El lobo respiraba ahora entrecortadamente; trató de escupir algún tipo de insulto, pero perdió el conocimiento antes de terminar, quedando su boca entreabierta en una extraña posición.

Amélie frunció el ceño, decepcionada. Rodando los ojos, caminó dos zancadas hasta quedar en frente del lobo. Su mano voló en el aire, abofeteando la mejilla del muchacho. Repitó el proceso dos veces más hasta que el chico mostró signos de recuperar lentamente consciencia. Ams rió entre dientes. La tercera daga, de plata, danzaba ahora por las mejillas del licántropo, quemando la piel allí donde rozaba. Amélie se encarnó en el proceso de sacar cada posible quejido del cuerpo de su víctima, revivéndole cada vez que su cuerpo cedía, y preocupándose de siempre inflingir daño en esos puntos que sabía que no serían letales.

Cuando el lobo dejó servir a modo de entretenimiento, Ams devolvió su atención a Nik. Sin molestarse a retirar las manchas de sangre de sus mejillas sonrojadas, la francesa se quitó uno de sus guantes, no sin parsimonia, y ofreció su mano a Nik. Le había costado años dominar su habilidad: todavía ahora no era capaz de controlar toda la información que transmitía, tampoco elegía que información adquiría de la otra persona. Nik era consciente de que ella le pasaba información, pero dudaba ella que supiese que el intercambio era mútuo.

Ams cerró los ojos, sin esperar a ver si su socio tomaba su mano. Sus pensamientos se centraron, lentamente, en Alexandra. Rememoró cada pieza de información relevante, tratando de alejar cualquier otro pensamiento secundario fuera de su foco de atención.
- ¿Listo?
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Re: Un almacén poco frecuentado [[Nik]]

Mensaje por Niklaus Blackburn el Vie Sep 18, 2015 3:25 pm

Desde lo más hondo de su pecho, un sonido ronco fue emitido a modo de respuesta ante la pregunta de la francesa. Lentamente y con cautela, sus pasos acompasaban la mirada entornada y desconfiada del joven que supo ocultar sus dudas bajo una máscara de impasible determinación. Apenas un breve suspiro agónico pasó entre ellos cuando, bajo la mirada alcahueta de las sombras de la noche y cierto aire sobrenatural, sus manos entraron en contacto en el silencio artificial de aquel almacén. Un silencio que pronto lo atrapó en sus garras y se convirtió en un suave rumor en sus oídos al tiempo que imágenes y sonidos llenaban su mente, inundando con su bruma espesa y dulzona de recuerdos  desconocidos su cabeza.
Lo que se sintió como una eternidad, realmente se redujo a escasos segundos de su distante realidad. Una sucesión cronológica pero incoherente de instantes y momentos con una única constante: Alexandra.

Ella, caminando despreocupadamente entre mundanos en distintas calles y avenidas de nueva york, la mayor parte de las veces oculta por el glamour de las runas. Otras, simplemente recorriendo el metro junto con otros cazadores. Muchas tantas luchando contra un pequeño demonio o subterráneo y herida tras la batalla. Pero ante todo, pudo apreciar la carga que había tomado sobre sus hombros; el destino por el cual la dejó vivir hacía ya tanto tiempo.
Inevitablemente, junto con aquellas imágenes también aparecieron sus propios recuerdos, mezclándose al igual que fotografías superpuestas.
La sangre que cubría los pisos de aquel pequeño apartamento. La mirada vidriosa en los rostros congelados de una pareja de cazadores de sombras en una expresión distante y lejana de la realidad que él vivía día a día, junto con la certeza de la muerte a sus espaldas.
Con una exhalación contenida, rompió el contacto de pronto, alejándose apenas unos pasos distancia.

Es suficiente. — Murmuró inaudiblemente y ligeramente mareado, tratando de recomponerse bajo una máscara descompuesta de satisfacción. — Curioso don el que tienes ahí, pequeña Amelie…

Volviéndose de espaldas, caminó perezosamente en silencio entre cajones y polvo. No mentía con aquella declaración, pues sintió en sus carnes el poder casi magnético y adictivo que producía el intercambio de pensamientos. La intimidad casi tangible que dejaba un regusto delicioso apenas capaz de apaciguar su curiosidad sobre aquellos poderes.

Finalmente, soltó una carcajada carente de humor, observando a la muchacha por encima de su hombro pese a que su mirada parecía aún lejana, a kilómetros de distancia de allí.

Aquel fue un trabajo realmente sucio... con un final inevitablemente trágico. — Se encogió de hombros. Su sonrisa maliciosa se extendió lentamente por su rostro, retomando nuevamente su apariencia perversa y calculadora; satisfecha hasta límites insospechados. Pero ante todo, peligrosa y mortalmente amenazante. — Pero como has podido comprobar, tuvo para mí una ventajosa satisfacción personal…

Nik se paró ante la francesa, y de un pequeño pero elegante salto, se dejó caer sobre un montón de cajas y sacó uno de sus cuchillos, admirando el filo cortante con morbosa fascinación. En el brillo febril de sus ojos, casi se podía apreciar el instinto que despertaba en él el recuerdo de la sangre y la venganza.

Una satisfacción que debería culminar con el cumplimiento total de la misión, sean cuales sean los costes.  Es un placer comprobar que, como dispuse en su día, todo salió tal cual lo imaginé… —  continuó con aire distraído y satisfecho.
Finalmente, volvió su atención a la muchacha.

Así como preveía este momento con claridad, no puedo negar que apenas predecí la gran ayuda que me ofrecerían unos servicios como los tuyos, Amelie. Reconozco que estoy increíblemente satisfecho, Francesita, por lo que espero que nuestra particular amistad se prolongue por una considerable cantidad de tiempo. Siempre y cuando pueda proporcionarte una interesante motivación para ello, claro está. — Añadió con humor negro en el último momento, echando una ojeada fugaz al subterráneo ensangrentado tras ella.  
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Re: Un almacén poco frecuentado [[Nik]]

Mensaje por Amélie Deveraux el Vie Sep 18, 2015 5:51 pm

Amélie tomó aire con una abrupta bocanada, como si sus pulmones se hubiesen quedado vacíos con el intercambio. Todavía mareada por la escasez de oxígeno, la francesa se recolocó el guante, siguiendo los pasos de su socio de reojo.

No importaba cuantas veces realizase el proceso, si intentaba forzar la información que transmitía, el resultado siempre sería lo opuesto a placentero. Cuando no trataba de canalizar sus pensamientos el intercambio era completamente distinto: se convertía en un cosquilleo electrizante y adictivo de recuerdos entremezclados y sensaciones mútuas. El resultado era algo así como lo que Nik estaría experimentando en esos instantes, posiblemente ya hubiese llegado a la misma conclusión que muchos otros: Amélie era la droga perfecta.
- Una malédiction más que un don - susurró para sí misma

La francesa sospesó sus pensamientos con cautela, se había apoyado contra una vieja silla para mantener la compostura, y sus labios rojos todavía temblaban ligeramente cuando sus palabras danzaron sobre ellos.
- Tu muñeca lleva tiempo rota, Nik - No hacía falta ser muy intuitivo o poseer habilidades sobrenaturales para entreveer esa realidad, los fantasmas de Alexandra la habían perseguido en sus peores pesadillas - No puedes quebrantarla más si no se repara antes.

Ams se recompuso con un suspiro, el pitido en sus oídos se había mitigado ya y su cuerpo no se sentía tan pesado. Los efectos tardarían todavía cerca de una hora en desaparecer, y posiblemente ella tendría que esperar ese mismo tiempo para salir de ese agujero sin ser vista.
- Mon chéri, tú sabes cual sería mi motivación favorita- replicó Amélie, un asomo de sonrisa se entrevió en la comisura de sus labios carmín- Desazte de la Clave y serás mi nuevo meilleur ami.
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Re: Un almacén poco frecuentado [[Nik]]

Mensaje por Niklaus Blackburn el Dom Oct 25, 2015 4:08 pm

El muchacho apartó la mirada del kinjdal que sostenía y observó a la joven largo y tendido. Casi como si por un instante la estudiara y analizara aquellas palabras en silencio. Finalmente, una pequeña sonrisa apareció en los labios de Nik. Parecía sincera, pero al mismo tiempo apenas disimuló el sentimiento de compadecerse de aquella declaración sutil y a la vez tan evidente.

- Hemos sido entrenados desde la cuna para una guerra que va más allá que tú y que yo. - Murmuró con voz distraída. El brillo filoso de su cuchillo reflejándose en su rostro, apenas perfilado entre las sombras. - Somos peones, en cierto modo; guerreros prestos a la batalla. Conocemos la diferencia entre la vida y la muerte, así como la facilidad con la que podemos cruzar esa linea ante el mínimo soplo de aire que apague nuestra llama para ser engullidos por la oscuridad que nos rodea. - Volvió su oscura mirada hacia la muchacha, clavándose en la contraria con seriedad pese a la ligereza que se escuchaba en su tono de voz.

- Tenemos la capacidad de adaptarnos; sobrevivir con todo aquello que esté en nuestras manos, incluidas nuestras propias maldiciones. Éstas pueden volverse en nuestra contra si perdemos el premio de vista... pero si nos mantenemos firmes y completamente dueños de ellas... - Sacudió la cabeza y la sonrisita maliciosa regresó a sus labios. - Bien, en ese caso ni el propio Ángel podría salvar a nuestros enemigos del poder que ellas conllevan.

Tras su pequeño discurso, regresó de nuevo a su silencio taciturno y calculador. Casi se podía escuchar los engranajes de su cabeza rodar y chasquear conforme encajaban a la perfección en el lugar que él sabía que lo harían. Limando y engrasando aquellas aristas que pudieran molestar o perturbar su suficiencia y seguridad en él mismo.

¨Tu muñeca lleva tiempo rota, Nik.¨ Decían sus palabras. Casi pudo adivinar cierta lástima por aquella joven que tiempo atrás él mismo había dejado en aquel estado. La presencia de Niklaus por  aquel breve lapso de tiempo había  llevado su vida a la destrucción. Mutilando, destrozando a su paso todo en lo que ella había creído. Lanzando todas sus esperanzas a un sinfín de dolor y sufrimiento. ¿Acaso no la había salvado? ¿No había evitado que todo aquello consiguiera matarla? Simplemente había pinchado su burbuja de fantasía para que pudiera ser consciente de la realidad. Una realidad cruda y lacerante para la que había nacido y por la cual sobreviviría. Una nephilim criada entre mundanos la convertía en una criatura temerosa y débil, y por lo que había visto en las imágenes que Amelie le había mostrado, ella ya no era nada de aquello.

Ya no.

- Mi intención no es romperla hasta el extremo en el que quede inservible a mis propósitos, Amelie. - Confesó en un murmullo al tiempo que clavaba el kindjal en la madera raída y polvorienta del cajón sobre en que se encontraba. Se levantó y se paseó a pasos lentos pero determinados. - Como acabo de decir, somos guerreros que se mueven sobre un delicado tablero de ajedrez. Todos tenemos una función en el gran plan que se está gestando, y nadie queda exento de ser un medio para un fin, por lo que ella no será la excepción a esta regla. - Finalizó volviéndose hacia ella conforme se cruzaba de brazos. Ahora su expresión era dura y prometía venganza ante la idea de llevar a cabo aquella misión de sus vidas. Nada podía salir mal. Ningún cabo suelto.

- Mi querida Amelie... - Ronroneó caminando hacia ella como un depredador sigiloso. - Pronto. Muy pronto. Venceremos y veremos cumplido nuestro deseo de cambiar las cosas, aunque ello nos obligue a caminar sobre de lo que quede de la Clave. - Ante lo inesperado de su gesto, posó su diestra sobre la mejilla de la joven, la cual apenas atisbaría ver la sonrisa en los labios del varón instantes antes de posarse sobre los propios en un beso que era a la vez la promesa de la victoria que les deparaba a ambos. - Veremos a la raza nephilim resurgir victoriosa de sus cenizas cual ave fénix.
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Re: Un almacén poco frecuentado [[Nik]]

Mensaje por Amélie Deveraux el Lun Oct 26, 2015 6:37 pm

La francesa se pasó la mano por su blanca mejilla, casi con delicadeza, limpiando distraídamente la sangre. La mano se deslizó por su rostro, casi como si buscase acariciarse a sí misma, y se entrelazó en su cabello, deshaciendo el recogido que lo había mantenido sujeto. Una cascada de pelo azabache cayó sobre su espalda, aligerando la presión en su cuero cabelludo. La muchacha se estiró cual felino, arqueando la espalda y ronroneando felizmente al sentir sus músculos relajándose.

- He mirado a la muerte a los ojos - canturreó Amelié - la he abrazado y sentido hasta el punto que pensaba que sus brazos me acunarían. La muerte es una vieja amiga. ¿Crees que debería temer a mis amigos?

La morena trazó un atisbo de sonrisa. Los sentimientos de los muertos parecían danzar con alegría tras su mirada gris. Algunos días, cuando su cuerpo ya no podía más, envidiaba esos recuerdos robados; después recordaba las pequeñas alegrías, los placeres mundanos que había aprendido a apreciar. Ser un peón tenía sus ventajas, no te miraban dos veces y te dejaban libertad y cierto grado de privacidad. Si más no, ¿qué podía hacer un simple peón contra los titiriteros de esa sociedad rota?

- Prefiero la reine, tiene más libertad que los peones y más poder - la francesa sonrió con picardía - Oh Nik, espero que sea cierto lo que dic...- la voz de Amelié se cortó.

Apenas pudo prever lo que ocurrió a continuación. La mano de él se posó donde la sangre había manchado, segundos atrás, su piel, transmitiendo imágenes inconexas. Los pensamientos de la francesa, desorganizados, parecían fluir sin control ni límite ante ese roce: no había tenido tiempo a recomponerse. Antes de que pudiese siquiera materializar las palabras necesarias para maldecir a Nik o apartarlo, sus labios se posaron sobre los de ella.

Un grito resonó sobre sus oídos, una lágrima tras otra vertiéndose sobre un charco de sangre. Un fogonazo, un latido, otro grito y luego silencio.

Tardó un instante más de la cuenta en darse cuenta de que ya no estaba besándola. Retiró la mirada, apenas capaz de oir las palabras del muchacho, ignorando el cosquilleo en sus labios y dejando que una cortina de cabello cubriese su expresión de sorpresa. No había esperado eso, se odiaba a si misma por haber bajado la guardia.

Suspiró, reordenando sus pensamientos. No sabía qué habría visto Nik sobre su pasado, o quizás habíá visto su presente. Podría haber visto desde su nacimiento hasta los secretos más oscuros de la Clave: todo era posible. Lo que tenía claro era lo que ella había visto, y tenía todavía más claro que él había detectado, sin vacilación alguna, su reacción.
- Así que algo sospechabas - sin moverse ni un apéndice, la francesa rió entre dientes, sin humor alguno- has tardado menos que ellos.



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Re: Un almacén poco frecuentado [[Nik]]

Mensaje por Niklaus Blackburn el Mar Oct 27, 2015 6:19 am

Por unos instantes, Niklaus sintió como caía en una espiral descontrolada y parpadeante. Casi como el vuelco en el estómago que sentía cada vez que cruzaba un portal mágico, con la única diferencia de que apenas tenía en mente un destino claro de hacia dónde lo conduciría todo aquello. De pronto, una algarabía de emociones, imágenes y sensaciones desbordantes se arremolinaron dentro de él, incapaz apenas, por un momento, de discernir entre los suyos propios y de los ajenos.

En primer lugar, sintió una poderosa oleada de incredulidad e ira hacia su persona, pero bajo aquella primera reacción, su propio poder parecía querer atraparlo en una luz desbordante, donde hallaría mucho más de lo que su mente consciente pudiera pretender.

Recuerdos y sensaciones se enredaron con fuerza, algunos tironeados con violencia ante lo que creyó que podría ser la propia conciencia de aquella que los protegía celosamente. Otros pocos flotaban con suavidad, posándose delicada e involuntariamente sin el menor rastro de renuencia.

Pero bajo todas aquellas capas superpuestas, aquel suspiro que probablemente se sintió eterno e intenso al mismo tiempo y casi tan impactante y confuso como... adictivo, percibió con absoluta claridad la esencia misma del alma de Amelie.

Sus temores, su sed de venganza, la adrenalina vibrante en sus venas tras haber encontrado una pizca de justicia en aquel breve encuentro que había mantenido con la ofrenda que Niklaus le había entregado.
Pero también se vio a sí mismo, compartiendo en aquel breve pero intenso roce de sus labios todo cuanto sentían con aquel beso.

Más tarde, escucharía su propia voz ronca pero firme, manteniendo aún los párpados cerrados mientras el aire llenaba sus pulmones en respiraciones cortas y agitadas. Un breve instante en el que se deleitó, regresando poco a poco a la realidad fría y gris de aquel almacén.

Una amplia sonrisa se dibujó en su rostro bañado en sombras y que posiblemente cubrirían parte del ligero rubor que coloreaba su tez pálida. Lentamente, sus ojos se abrieron, vidriosos, enfocándose en la muchacha que tenía ante él conforme se humedecía los labios con diversión y cierto aire involuntariamente lascivo. Después, una carcajada que prácticamente lo hizo estremecer reverberó en el almacén.

- Sentía ciertas sospechas, si. - Respondió ante la reacción que confirmaría el motivo de tal acción, en apariencia, inocente. - Pero no creí que fuera a resultar tan... memorable.

Niklaus, retomando de nuevo parte de la compostura que había perdido, caminó de nuevo hacia el montón de cajas y recuperó el cuchillo. Mientras lo regresaba a su cinto, podía sentir a su espalda, de un modo casi tangible, la tensión en el cuerpo de la cazadora de sombras, así como la mirada oculta tras los mechones oscuros de sus cabellos.

- No te aflijas, ma petite chérie. - Murmuró con fingida disculpa. - Has podido comprobar que mis intenciones son otras muy distintas a las de querer dañarte. Consideralo un pequeño gesto de confianza sellado con un beso sincero y sin falsedad, capaz de desvelar los secretos que ambos guardamos. - Suspiró exageradamente.- Eso sonó demasiado poético para mi gusto... - Continuó diciendo con un ademán desinteresado. Se dejó caer pesadamente contra un pilar de hormigón que se hallaba junto a la joven y cruzó los brazos sin dejar de observarla por entre sus pestañas cobrizas, ligeramente entornadas al pasear su mirada por el rostro de la muchacha.

- Culpa a la curiosidad, - Se encogió de hombros. Después, aún una sonrisa satisfecha, ladeó el rostro. - o culpa al ladrón. De todos modos, se que una cosa es cierta: ahora tienes en tu poder la llave que abrirá las puertas del infierno para la Clave. Te has ganado ese derecho. - Finalizó en un tono categórico.

- Ya ves - Musitó casi para sí mismo tras una pausa mientras cerraba los ojos nuevamente y recostaba su cabeza contra el pilar tras él. - como al final tu maldición resultó ser la que te salvará de un destino incierto. Al contrario, ellos... bien, ambos sabemos qué ocurrirá.
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Re: Un almacén poco frecuentado [[Nik]]

Mensaje por Amélie Deveraux el Jue Oct 29, 2015 6:34 pm

La francesa mantuvo sus ojos cerrados unos pocos segundos más, recomponiendo sus pensamientos e irguiendo de nuevo sus muros. A pesar de la brevedad del beso, sus labios habían mantenido parte de la electricidad del intercambio y ahora podía sentirlos cálidos y palpitantes. Amélie vació el aire de sus pulmones, y, con ello, expulsó de su cuerpo los resquicios de debilidad que parecían haberse aprovechado de ese instante para instalarse en su pecho.

- Mon chérie... - ronroneó, abriendo finalmente los ojos y dirigiendo su mirada felina a su acompañante. Habiendo recuperado nuevamente su característica confianza, Amélie se acercó unos pasos a Nik, jugueteando con las ondas de su cabello - … si crees que un beso es memorable, imagina el resto.

Con una sonrisa en sus labios, Amélie se deslizó unos pasos atrás y se apoyó contra la viga opuesta, quedándose justo enfrente de su interlocutor. No se lo admitiría a sí misma, pero usar su “capacidad” sin tratar de controlarla había despertado un deseo en su interior que hacía mucho tiempo que trataba de apaciguar: un deseo tan fuerte que parecía arder en su estómago cual fuego del mismo infierno. Había pasado otras veces, se había dejado llevar por un sendero que le hacía desear que existiese una palabra más adecuada que "placer" para describir lo que sentía. Sin embargo no solía terminar bien, el intercambio de recuerdos, sentimientos y sensaciones creaba un vínculo demasiado fuerte para sus amantes; sin mencionar aquellos que habían descubierto partes tan oscuras del alma de la cazadora que la habían temido hasta el punto de no volver a dirigirle la mirada. La voz de su conciencia le recordó que debía alejarse de todo ser hasta que ese ardor no andase bajo control, pues las consecuencias podrían ser irreversibles. Desgraciadamente, pocas veces hacía aquello que más le convenía.

- No sé qué has visto - reconoció finalmente, pinchando la burbuja de sus pensamientos y volviendo al presente. Sus dedos acariciaron el acero de sus dagas, como si eso le ayudase a mantener su cabeza fría- pero es obvio que se te ha ocurrido una idea, así que dime: ¿Qué necesitas que indague esta vez?
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Re: Un almacén poco frecuentado [[Nik]]

Mensaje por Niklaus Blackburn el Jue Ene 14, 2016 8:33 am

¿Qué había visto? En aquella simple pregunta indirecta quedó al descubierto la esencia misma de los temores de la francesa. Una pregunta que fue respondida con la vaguedad de una de sus sonrisas enigmáticas, algo ya tan arraigado en el rostro del muchacho como el brillo malicioso en su mirar.

- Se me ocurren infinidad de cosas en este momento… - Murmuró en un deje divertido. – Pero si algo hay que valoro de ti, es tu capacidad de ir directa a los negocios.

Niklaus tomó distancia con el pilar que lo sostenía y tomó un par de pasos más hasta alcanzar estar a la altura de la joven. Sin apartar su mirada de la ajena, llevó su mano al interior de la cazadora y le entregó un papel pulcramente doblado en el que se podía leer una sola palabra con letras elegantes: ¨Blackburn.¨

- Este encargo es especial y no supone mayor riesgo. – Informó con el papel entre sus dedos. - Sobra decir que esta misión requiere de la mayor discreción posible. Confío en ti. – Susurró levemente inclinado hacia ella. Una vez entregado, y sin más explicación, el joven se alejó de ella.

- Un placer hacer negocios contigo, ma petit cherie. – Murmuró por encima del hombro mientras se internaba entre las sombras y su voz iba perdiendo intensidad.

Recuerda, seguimos en contacto. Mismo lugar, misma hora cuando la luna desaparezca en el horizonte…


tatatá:
Breve y tal, pero ando quitando el óxido y las frases ambiguas me salieron del pie XD Sorry!
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Re: Un almacén poco frecuentado [[Nik]]

Mensaje por Amélie Deveraux el Jue Ene 14, 2016 11:58 am

- Entre el placer y el contacto, Nik, un día me harás malpensar - ronroneó Ams- à tout de suite, mon lion.

Los dedos de la morena se deslizaron con parismonia por encima de la hoja de papel. La textura rugosa de la misma era hipnotizante, y ahora que Nik se había marchado no tenía ya prisa alguna para salir de ese lugar. Sabía que estaba débil, y no iba a ser tan negligente como para arriesgarse a salir antes de haber recuperado parte de su fortaleza.

Deslizó su dedo índice por la abertura y desplegó la hoja con delicadeza.

"Blackburn"

La francesa plegó la hoja de nuevo, metió una mano en su chaqueta de cuero y sacó un mechero metálico.
- Así que no supones mucho riesgo mystère Blackburn - Ams trazó un asomo de sonrisa mientras los restos carbonizados de papel volaban hasta sus botas - Veamos qué te hace interestante. - y sin más dilación, la francesa se marchó.

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Re: Un almacén poco frecuentado [[Nik]]

Mensaje por Inquisidora H. Blackthorn el Vie Ene 15, 2016 4:19 am

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Re: Un almacén poco frecuentado [[Nik]]

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