Últimos temas
» You are with me now || Jules & Caleb Nightshade
Jue Ene 05, 2017 9:27 am por Caleb A.Nightshade

» Mundo Subterráneo (Reapertura) {Afiliación Elite} {Cambio de Botón}
Jue Oct 27, 2016 7:18 pm por Invitado

» Walk Of Fame - normal.
Sáb Oct 22, 2016 4:33 am por Invitado

» Forever is only the beginning [Normal]
Miér Oct 12, 2016 5:47 am por Invitado

» Twilight Rol Suiza - Cambio de Botón
Jue Sep 29, 2016 11:15 pm por Invitado

» || Petición de Rol ||
Miér Sep 07, 2016 11:20 am por Gareth Beckett

» Dark Paradise (af. Elite)
Mar Sep 06, 2016 1:28 pm por Invitado

» University of Southern California [Af.Elitel]
Mar Sep 06, 2016 10:53 am por Invitado

» The Worlds Collide - Afiliación Élite
Mar Ago 30, 2016 2:41 pm por Invitado

» [Af. Normal] Cazadores de Sombras RPG
Vie Ago 12, 2016 11:08 am por Invitado

»  || Ficha de Jules M. Nightshade || (En Proceso)
Sáb Ago 06, 2016 6:23 pm por Jules M. Nightshade

» The next stop is...[Kate Weatherrose]
Miér Jul 06, 2016 11:07 am por Cónsul J. Nightshade

» Un nuevo comienzo. [ Jane Youngblood]
Miér Jul 06, 2016 11:06 am por Cónsul J. Nightshade

» Lose your mind, comienzan los problemas (priv.)
Miér Jul 06, 2016 11:06 am por Cónsul J. Nightshade

» ||New truth|| Alexandra C. Gray & James F. Jackson
Miér Jul 06, 2016 11:06 am por Cónsul J. Nightshade

Afiliados Hermanos
1 de 5
Créditos
» Skin obtenido de Captain Knows Best creado por Neeve, gracias a los aportes y tutoriales de Hardrock, Glintz y Asistencia Foroactivo.
» El tablón de anuncios es una creación de Arabella23
Directorio
0 de 9
Afiliados Elite
0 de 33

What Do You Wish? || Niklaus Blackburn

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

What Do You Wish? || Niklaus Blackburn

Mensaje por Niklaus Blackburn el Mar Feb 02, 2016 12:01 pm

El amargo aroma que impregnaba la estancia evocaba la esencia misma de la muerte. La enfermedad y la inevitable certeza de un final agónico se elevaba, zigzagueando en una danza casi hipnótica que tan solo un moribundo como Sandor Birdwhistle podía apreciar a través del dolor punzante que lo inmovilizaba sobre la cama sobre la que se recostaba. Un cuchillo despiadado y cruel que hundía su afilada hoja a cada inhalación entrecortada y agónica en sus últimas horas de vida le recordaba que, al fin y al cabo, la muerte no hacía diferencias entre un bando u otro en una guerra. Todos, sin excepción, recorrerían en soledad el sendero que los conduciría hasta aquel preciso instante.

Cuando el destino nos conduce por un camino en el que todo lo aprendido es pecado, realmente ya nada más importa al final.  
Pero cesaría; pronto lo haría, y aquella certeza era, en si misma, una liberación. Había vivido mucho más que algunos de sus
hermanos. Tiempo regalado. Tanto que incluso se sentía egoísta por haber disfrutado de una vida plena pese al sufrimiento de rodearse de tanta sangre y violencia en los últimos tiempos, huyendo y luchando contra el estigma de conocerse un traidor que jamás volvería a vislumbrar un nuevo amanecer bañando las altas torres de cristal de su ciudad natal. Idris, la verde y maravillosa Idris que bordeaba Alacante de hermosos bosques y bellas montañas nevadas a principios de invierno.

Todo cazador de sombras había sacrificado algo en aquella breve vida y lo aceptaban como guerreros que eran, sin ningún atisbo de de arrepentimiento pese a sentir la sombra cercana de la muerte flotando sobre ellos, aguardando a darles caza tarde o temprano. Ciertamente, Sandor podía sentir el hálito de la misma ante él, acechando con una mueca burlona entre sueños y delirios finales.

En un breve instante de claridad, sintió una presencia junto a su cama. Casi esperando con temor a haber perdido finalmente esos últimos instantes de consciencia en una exhalación que lo llevaría lejos. Su particular parca velaba sus sueños pacientemente tomando su mano con la intención de separar su alma de su viejo y cansado cuerpo. Pero lo que realmente vio tras la niebla de sus ojos realmente lo sorprendió mucho más. No el joven en sí mismo, erguido sobre su silla, inmóvil y con la mirada perdida en algún lejano punto de la habitación, sino la expresión en su rostro. Una expresión que creía no esperaba volver a ver en aquel Niklaus que distaba mucho del muchachito dulce que llegó a él tantos años atrás.

- Ni..- Murmuró entrecortadamente antes de que un acceso de tos interrumpiera aquello que iba a decir. - Ni...klaus.

El joven se volvió hacia la figura inerte en la cama en cuanto se percató de su violento despertar, y tomó una jarra que se encontraba sobre la pequeña mesilla y llenó un vaso de agua que después le ofreció. Tomándolo por la parte posterior del cuello, le ayudó a beber mientras inclinaba el vaso sobre los labios resecos de Sandor.

- No te esfuerces, anciano. - Le advirtió conforme parte del agua se derramaba de sus labios tras otro desagradable ataque de tos.

Niklaus alcanzó un pañuelo y secó su rostro. Sangre salpicó el blanco tejido conforme el hombre suspiró en un resuello mientras volvía a recostarse sobre las almohadas con evidente dolor.

- ¿Qué te ha traído hasta aquí después de tanto tiempo, Niklaus? - Suspiró Sandor cerrando los ojos con evidente malestar que dejaba translucir pesar y vergüenza. No quería que la última visión que tuvieran de él fuera aquella.
Débil, tembloroso y sangrando conforme la vida escapaba de él.

- Opino que visitar a mi mentor en su lecho de muerte es suficiente motivo por el que estar aquí, si es a eso a lo que te refieres.- Respondió el muchacho con fría indiferencia en su tono de voz conforme volvía a sentarse. Una frialdad que no lograba alcanzar su mirada esquiva. Si no lo conociera mejor, pensaría que de pronto Niklaus se sentía temeroso de mirar cara a cara a la muerte.

- Ambos sabemos que un detalle tan insignificante como ¨ese¨ no te empujaría a cruzar medio continente. - Afirmó Sandor.- No sabiendo que ¨él¨ estaría aquí, aguardando tu llegada.

Por ¨él¨ se refería a Markus. El imperturbable y despiadado padre que creó un guerrero sin sentimientos ni escrúpulos. Una máquina de matar para sus propios intereses. ¨Nuestros propios intereses¨. Se recodó a sí mismo mientras tosía de nuevo y sus pulmones encharcados luchaban por absorber parte del oxigeno que le llevaba el esfuerzo que se imponía para emitir sus palabras.

Niklaus guardó silencio, aún mirando a la nada. Ningún movimiento nervioso que delatara parte de sus pensamientos; ninguna expresión. Simplemente...observando. Siempre había sido bueno manteniendo aquella expresión de vació, casi tanto como Sandor tratando de descifrar qué se le pasaba por la mente en momentos en los que un ligero rastro de conciencia parecía brillar débilmente en la oscuridad insondable de sus ojos. Sin duda, aquella era una de esas escasas ocasiones en las que sintió con fuerza como parte de aquel velo caía sutilmente frente a él, tambaleando parte aquellas defensas que mantenían oculto al verdadero Niklaus del resto del mundo.

- No te preocupes, anciano. - Lo tranquilizó el muchacho con una sonrisa desganada. - Mi padre me entrenó bien. Jamás me expondría al dolor de mantener lazos lo suficientemente fuertes. - ¨...Ni puntos débiles que me delaten ante el resto.¨ Pareció evocar una vocecilla interna en la profundidad de su mente. Una frase que se había repetido en los labios de Markus desde que el joven fue bien joven como para comprender aquellas palabras. Por primera vez en aquella visita, Niklaus lanzó una mirada que afirmaba todo lo contrario hacia las vendas que cubrían las heridas mortales del torso del hombre. - Mi presencia aquí era inevitable. Las circunstancias de tu estado, en cambio, tan solo suponen para mi una pérdida para el Circulo.

Allí, junto a él, volvió a ver al muchacho perdido que desde temprana edad tuvo que tomar sobre sus hombros una pesada
responsabilidad. Un peso que finalmente se había asentado sobre el joven ya adulto que tomaba parte de la misma para sí mismo, empujado inicialmente por la venganza personal de su padre y sufriendo parte de las consecuencias que traía consigo una vida de muerte y traición. Durante tanto tiempo, fue testigo de la cruda mentira que él mismo Niklaus lograba creer la mayor parte del tiempo, pero que en esta ocasión sonaba demasiado falsa en el silencio roto tan solo por la respiración húmeda del anciano y el peso de aquellas palabras vacías, carentes de sentimiento y credibilidad. La pasmosa facilidad con la que sus labios se movían siempre a la hora de mentir, parecían repetir una lineas de pensamiento demasiado memorizadas como para que sonaran naturales. Por primera, vez el hombre creyó recuperar esa parte de Niklaus perdida tanto tiempo atrás.

- Ten cuidado, hijo, - Suspiró Sandor. - o se hará demasiado evidente para el resto que te preocupas por este viejo moribundo.

El fantasma de lo que podría considerarse una sonrisa apareció en los labios del muchacho, que esta vez miró a los ojos azules del enfermo con algo que rozaba la desesperación cuando las defensas finalmente cayeron ante él para asombro de Sandor, pero no respondió.

- Él tiene planes para ti. - Afirmó el anciano, categórico y con voz pesada por el dolor que lo adormecía. Resistió el impulso de dejarse llevar de nuevo, arañando unos pocos minutos más de consciencia. - Planes que no puedes eludir y eso está molestándote. ¿Por qué?

El rostro de Niklaus volvió a cubrirse de aquella frialdad característica en él. En lugar de responder, dijo en un tono de voz
monótono:

- Si eres un hombre con una máscara perfectamente representada, no pasa un día sin que te mires al espejo y te preguntes, ¿quién soy? ¿Es acaso esto a lo que se reduce todo lo que soy? - Sin esperar respuesta, el joven guardó silencio por unos segundos antes de continuar.- Toda mi vida he buscado logros singulares que alimentaran la ira monomaniaca que albergo hacia la Clave, y durante el proceso, me convertí en el hombre que me devuelve la mirada ante el espejo. Soy un extraño que se pregunta qué ocurriría si se esforzara por ver mas allá. Qué ocurriría si descubro que esto no es lo que soy. - Los ojos de Sandor se abrieron en sorpresa y su rostro se cubrió de remordimiento. Un remordimiento latente que se hizo cada vez más presente conforme el niño a su cuidado iba desapareciendo poco a poco, convirtiéndose en la máquina de matar que su padre y el Circulo necesitaban. - Pero luego - continuó
Niklaus, -  recuerdo que este sentimiento no puede durar para siempre, y que por mucho mire de frente lo que soy nunca podré escapar de las cosas que me han convertido en lo que soy ahora. Son nuestras acciones las que nos definen; son nuestras manos las que están manchadas de sangre. Los monstruos que tenemos dentro son los únicos que nos devuelven la mirada.  


- Ese tipo de pensamientos solo conseguirá hacer que dudes la próxima vez que lleves a cabo tu misión. No te lamentes, porque fallarás en las decisiones que tomes en el futuro, siendo otro el que las tome otro por ti. Así solo conseguirás una muerte segura, hijo.  

-¿Acaso no ha sido otro el que las ha tomado por mi durante todo este tiempo? - Replicó Niklaus con ferocidad inusitada.

Sandor apenas parpadeó ante aquel  arrebato, pues conocía el carácter explosivo del muchacho casi tanto como aquel sentimiento. Ante aquella puñalada de verdad, el hombre tan solo asintió con pesar, pero antes de que respondiera o justificara la motivación de los que lo criaron, Niklaus lo cortó tras una inhalación profunda.

- No he perdido de vista mi objetivo, mentor, si eso es lo que te preocupa.

- Entonces dímelo tú, Niklaus. - Murmuró el hombre abriendo los ojos de nuevo, encontrando un ligero atisbo de sorpresa en los del muchacho. - Respóndeme a la pregunta que te hice: ¿Qué es lo que realmente te preocupa?

Niklaus apartó la mirada y un pequeño músculo de su mandíbula dio un tirón. Cuando ya pensaba que no iba a responder, el joven murmuró casi para sí mismo:

- Miré a los ojos al objetivo y... Dudé. - Tras una pausa en la que Sandor creyó no haber escuchado bien las palabras del muchacho, este alzó y rostro y lo que vio lo golpeó. Desesperación. Cruda y desnuda desesperación. - No pude hacerlo. - Confesó deformando su rostro en una mueca que rayaba la ira por el desprecio que parecía despertar en él la debilidad de confesar aquellas palabras.

Sin previo aviso, el anciano rompió en sonoras carcajadas, seguido a continuación de un nuevo acceso de tos. Lágrimas no derramadas humedecían sus ojos azules, que miraban al muchacho con algo similar a la comprensión.

- Espero que te ahogues con tu propia risa, viejo moribundo, pasto de gusanos, porque no dudaré en hacerlo yo mismo con esa almohada.- Siseó Niklaus con desprecio hacia la figura agonizante del hombre con un tono voz acerado que prometía cumplir con su palabra.

- No dudo en que lo harías, muchacho.- Suspiró en un resuello tras hacer una mueca de dolor. - Te conozco, Niklaus. Te conozco mejor de lo que lo hace tu propio padre, incluso. ¿Por qué sino crees que te tomé bajo mi ala en primer lugar? Por supuesto que en ocasiones he dudado de ti debido a la forma en la que mostrabas tus emociones. Sientes con tal intensidad que me preocupaba el modo en el que perdías el control, pero tu padre tenía razón en una cosa: haces lo que necesitas hacer para aprovecharlas. Buenas o malas, aprendiste a controlarlas, pero cuando te permitiste abrirte a ellas, aprendiste a ser vulnerable también. Siempre has sabido explotar la vulnerabilidad de otros en tu propio beneficio, pero ahora conoces realmente lo que este sentimiento conlleva.

- Respondiendo a tu pregunta anterior, te diré que esto te convierte simplemente en humano. No te arrepientas por ello...

- No me arrepiento de haberla querido. - Afirmó en un siseo, endureciendo su voz con rabia contenida, luchando contra él mismo con la misma ferocidad que con la que lucharía contra una manada de lobos. Hablaba en pasado, lo cual se ganó una mirada escrutadora del anciano, que sospechaba que aquello iba mas allá de su propia debilidad. - Pero prometí cumplir con mi misión y eliminarlos; prometí que se la entregaría. Sabias cuánto la quería él.


- Y lo hiciste. - Niklaus le mantuvo la mirada con firmeza, pero finalmente la apartó. Aquello le dijo mucho más de lo que un
moribundo como él podría esperar de él tras tantos años. Aquel Niklaus ante él no era para nada como el que había visto mas allá de esas cuatro paredes, en cualquier otro lugar mas allá de ese preciso instante. Tal vez la certeza de su inevitable muerte ayudó al hecho de que pudiera compartir su último aliento junto con aquel que decía haberse mantenido tras una máscara a lo largo de su vida.    

- Le di un nido de vampiros y una mundana que tuvo la mala suerte de pasar por allí, para disfrute de aquellas sanguijuelas. - Murmuró con desagrado, casi como si de diera por vencido. - Se que nunca lo has admitido, pero concuerdas conmigo cuando te digo que muchas de sus decisiones son equivocadas. Hace tiempo que él cruzó la delgada linea que separa la venganza de la finalidad del Circulo. Incluso Valentine llevó este mismo ideal hasta límites inaceptables. Acepto los daños colaterales, la lucha, pero aliarse con aquello contra lo que luchamos jamás tendrá justificación.  

- Eres leal, Niklaus. - Susurró el anciano.- Se que nunca harías nada para vendernos a la Clave. Eres lo suficientemente fuerte como para convertirte en un Líder, y de hecho, creo que ese es motivo más que suficiente como para asustar a tu padre. Por una vez en tu vida, toma las decisiones.

- No podría hacerlo sin enfrentarme a todos. - Respondió Niklaus en un tono que indicaba que, claramente, el anciano estaba perdiendo la poca capacidad de raciocinio. - En ausencia de alguien que los lidere, le siguen solo a él.

- Lo sé.  - Confesó el anciano. Su voz, cada vez más inaudible debido a las fuerzas que le abandonaban lentamente. Niklaus se inclinó sobre el lecho para poder escuchar mejor sus palabras. Torpemente, tomó su mano. - Piensa, muchacho. - Musitó llevando su mano libre hacia la parte posterior de cabeza y abriendo sus ojos azules con aparente esfuerzo y urgencia. - Utiliza todo lo que tienes y analiza cuál es su propósito. Todos queremos algo. Así que dime, Niklaus, ¿qué es lo que más quiere Markus?

El joven lo observó en silencio antes de responder lentamente:

- Según parece, pretende reunir un pequeño ejercito.

- Entonces su pequeño general perfecto. - Niklaus comenzó a retroceder, negando con aparente reticencia. Sandor tiró más fuerte de él con sus últimas energias pese a que sintió abrirse de nuevo la herida de su pecho. Lenta y cálida sangre empapó sus vendas. - Lideralos a la victoria y toma tus propias decisiones. Todos sabemos que Markus está demasiado cegado por la venganza y es incapaz de llevar a cabo un plan que les lleve a la victoria. -Susurró dejándose caer contra las almohadas, derrotado conforme lo que le restaba de fuerzas abandonaba su cuerpo. Niklaus asintió a su mentor en comprensión,  con la mirada puesta sobre su rostro ceniciento. Logró atisbar en sus ojos el dolor de la pérdida poco antes de que su vista se nublara. ¨ Un buen regalo que llevarse al otro mundo,¨ se dijo. ¨ Pese a mi temor durante todos estos años, sí tiene conciencia.¨- Él no sabe qué es lo que harás a continuación, siempre y cuando crea que te tiene bajo control.  

<< Todo hombre tiene sus flaquezas. Él te enseñó eso, pero yo te enseñé a usar esa cabeza que tienes sobre los hombros, muchacho.
- susurró inaudiblemente mientras la pesadez de sus párpados lo empujaban hacia el que sería su sueño eterno. Sintiendo como la muerte volvía a hacerse presente con renovadas energías, meciéndolo con suavidad mientras murmuraba palabras en su idioma materno conforme luchaba contra los jadeos entrecortados. - Gwneud i mi deimlo'n falch, fy mab. >>

Conforme los restos de su alma maltrecha y la poca consciencia a la que pudo agarrarse navegaban hacia tierras lejanas, un último suspiro abandonó los labios del que fue su discípulo llegó a él a modo de despedida. Y con aquel sentimiento de paz, emprendió el viaje con sus esperanzas puestas en el que hasta entonces había considerado un hijo.

- Ave atque vale, Sandor Birswhistle.
Niklaus Blackburn
avatar
Miembro del Círculo
Mensajes :
33

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.