Últimos temas
» || Petición de Rol ||
Dom Jul 09, 2017 7:49 am por Alix Rosewain

» You are with me now || Jules & Caleb Nightshade
Jue Ene 05, 2017 9:27 am por Caleb A.Nightshade

» Mundo Subterráneo (Reapertura) {Afiliación Elite} {Cambio de Botón}
Jue Oct 27, 2016 7:18 pm por Invitado

» Walk Of Fame - normal.
Sáb Oct 22, 2016 4:33 am por Invitado

» Forever is only the beginning [Normal]
Miér Oct 12, 2016 5:47 am por Invitado

» Twilight Rol Suiza - Cambio de Botón
Jue Sep 29, 2016 11:15 pm por Invitado

» Dark Paradise (af. Elite)
Mar Sep 06, 2016 1:28 pm por Invitado

» University of Southern California [Af.Elitel]
Mar Sep 06, 2016 10:53 am por Invitado

» The Worlds Collide - Afiliación Élite
Mar Ago 30, 2016 2:41 pm por Invitado

» [Af. Normal] Cazadores de Sombras RPG
Vie Ago 12, 2016 11:08 am por Invitado

»  || Ficha de Jules M. Nightshade || (En Proceso)
Sáb Ago 06, 2016 6:23 pm por Jules M. Nightshade

» The next stop is...[Kate Weatherrose]
Miér Jul 06, 2016 11:07 am por Cónsul J. Nightshade

» Un nuevo comienzo. [ Jane Youngblood]
Miér Jul 06, 2016 11:06 am por Cónsul J. Nightshade

» Lose your mind, comienzan los problemas (priv.)
Miér Jul 06, 2016 11:06 am por Cónsul J. Nightshade

» ||New truth|| Alexandra C. Gray & James F. Jackson
Miér Jul 06, 2016 11:06 am por Cónsul J. Nightshade

Afiliados Hermanos
1 de 5
Créditos
» Skin obtenido de Captain Knows Best creado por Neeve, gracias a los aportes y tutoriales de Hardrock, Glintz y Asistencia Foroactivo.
» El tablón de anuncios es una creación de Arabella23
Directorio
0 de 9
Afiliados Elite
0 de 33

Reunión de Bienvenida [Miembros convocados por Maryse]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Reunión de Bienvenida [Miembros convocados por Maryse]

Mensaje por Maryse Lightwood el Vie Ene 18, 2013 5:15 pm

Esta reunión quedaba pendiente en su agenda por días, la cual había tenido que aplazar una y otra vez por diversos motivos que exigían su atención. Esa mañana había encontrado un rato libre para ponerse a ello, puesto que no podía demorarse mucho mas en una obligación como aquella. Iba siendo hora de que recibiera a los nuevos cazadores que se iban a hospedar en el instituto, ofreciéndoles una bienvenida formal.
Maryse llevaba últimamente sobre sus hombros el peso de demasiadas cosas relacionadas con asuntos de la Clave y el Instituto, pero esa no esa escusa para ser una mala anfitriona.

Los pasos de la Directora apenas emitían sonido alguno sobre el frío mármol conforme cruzaba la amplia biblioteca, pasando justo sobre el ángel emergiendo del lago Lyn esbozado con sus distintos materiales semipreciosos de colores. Se dirigió hacia el amplio escritorio, situándose justo detrás de este sin llegar a sentarse. Revisó distraída la lista de nombres y apellidos de los jóvenes enviados y los cuales estarían bajo su mando por un periodo de tiempo. Los directores de los institutos tenían el compromiso de ofrecer seguridad y alojamiento a los miembros de la Clave, pero ella prefería conocer personalmente a todos y cada uno de los cazadores que vivirían en su casa.

Adara Carstairs, Lonides Gael Dieudonne, Jeriel Truhscross ,Mirella y Angelique Nightshade, Ankhiära K.
Trejžtiakova,Adrianna Birdwhistle...

Muchos apellidos de honorables familias figuraban entre los nombres de la lista, así como hijos de amigos y nietos de conocidos. Los nephilim eran una familia muy amplia, y eran muy pocos los que no tenían lazos estrechos con alguna que otra familia.

El pequeño reloj de bronce sobre el escritorio marcaba las diez en punto, hora acordada para la reunión. La mujer lanzó una última ojeada a la lista antes de doblar cuidadosamente el papel y guardarlo en el interior de una carpeta de color pardusco. Los primeros muchachos ya comenzaban a llegar para cuando ella sorteaba la mesa y se paraba frente a ellos con su traje de un azul oscuro y formal. Llevaba sus largos cabellos negros recogidos en una firme cola alta y su rostro denotaba la seriedad particular que se adueñaba de ella en momentos como estos. Frente a ellos se encontraba una directora firme e impasible, pero en su mirada azul se podía apreciar la sombra de una sonrisa al ver como rostros conocidos iban parándose ante ella en un semicírculo.

Se mantenía firme y en silencio, permaneciendo allí plantada rodeada de un aura de confianza y familiaridad conforme llegaba el último de todos los convocados. Tenía preparado un discurso de bienvenida y algunas indicaciones que todos debían escuchar, por lo que se mantuvo paciente hasta poder hablar finalmente con todos los reunidos.


Última edición por Maryse Lightwood el Sáb Ene 19, 2013 3:14 pm, editado 1 vez
Maryse Lightwood
avatar
Director
Mensajes :
31

Volver arriba Ir abajo

Re: Reunión de Bienvenida [Miembros convocados por Maryse]

Mensaje por Ankhiära K. Trejžtiakova el Sáb Ene 19, 2013 11:36 am

Los que sueñan de día son conscientes de muchas cosas
que escapan a los que sueñan sólo de noche.

No había podido dormir, en absoluto. Ni un maldito minuto. Se había levantado con la primera luz del día y había salido a correr; eso sí, evitando hacer el más mínimo sonido. La noche anterior había llegado totalmente desorientada, y en un golpe inusual de buena suerte, se había encontrado con una de las pocas personas por las que sentía simpatía en el mundo y, con toda probabilidad, con la que más confianza tenía. Habían decidido que compartirían habitación, cosa que no le vendría mal a Ank: al menos hablaría con alguien cada día. Era una persona de costumbres, así que hasta que no se acomodase a aquel colchón, probablemente no conciliaría el sueño. Eso si su insomnio se lo permitía, por supuesto. A las cinco y media de la mañana, cuando el frío era tan helado que le enrojecía las mejillas, Ank estaba corriendo, tratando de deshacerse de toda la tensión acumulada por el viaje. Cuando volvió, se enteró de que tenía una reunión. Una reunión de presentación. Toda la tensión de la que parecía haberse liberado corriendo, le volvió como un torrente inhumano. Se dio una ducha –Helena ya se había levantado, aunque no la veía por ninguna parte- lenta, relajante. El cabello le olía a lavanda, aquel aroma se mezclaba con el suyo propio, que solía ser a bosque, a madera, y aún otro matiz inidentificable. Probablemente se debía a las numerosas horas que solía pasar por bosques, su lugar preferido para entrenar y para correr. Le gustaba hacerlo rodeado de naturaleza, hundida en ella, abrazada por la paz que transmitía. Se puso unos vaqueros pitillo y una camiseta blanca bastante holgada, con el cuello ancho, que se deslizaba por su piel -pálida y con apariencia suave, casi asemejándose al satén- mostrando sus hombros ; estilo mundano. No es que le moviese el ansia de dar una buena impresión, pero creyó que tal vez no sería apropiado aparecer por la reunión con una sudadera por las rodillas. Los cabellos se los dejó sueltos, recogiendo los dos mechones de delante, que se unían detrás en una trenza pequeña. Los ojos aquel día lucían más amarillos que naranja, dorados como el mismísimo sol. Eran como una trampa, un lugar donde los rayos del astro rey quedaban atrapados; alumbraban la oscuridad que reinaba dentro de los orbes de la muchacha.

Pasó el resto del tiempo leyendo el libro que la noche anterior había cogido prestado de la biblioteca, con la misma avidez con la que un sediento bebería en un oasis en medio del desierto. No supo cuántas horas estuvo así, sin dignarse ni siquiera a comer algo, sin aventurarse por los pasillos en busca de la cocina. No tenía hambre, o bien había quedado relegado a un segundo plano, pues el libro la tenía totalmente absorbida. Pero llegó un momento en el que escuchó sonidos, en el que había algo de alboroto por los pasillos, y aquello le recordó la reunión de forma súbita. Se levantó de golpe del sillón donde había sentada, dejó el libro encima de la mesita, no sin antes memorizar el número de página antes. Iba a salir, pero se quedó paralizada ante la puerta de su habitación. Bajó la mirada, nerviosa. Calma aparente, tormenta interna. Le dio vueltas en su dedo al anillo de su madre, el anillo de la familia; era un pequeño aro plateado con una piedra similar a la turquesa engarzada. Pero no era tan corriente como parecía. Cogió aire profundamente y salió al pasillo; podía enfrentar a un demonio sin vacilar, en cambio, cuando se trataba de un grupo de personas, los nervios la invadían. Sus pasos, casi tan elegantes como los de una bailarina de ballet, no sonaban; no producían ningún sonido. Por algo era Geist, la Sombra cazadora de sombras. Toda una ironía. Cuando llegó a la biblioteca, lugar donde debía acontecer la reunión, se sorprendió al comprobar que era la primera en llegar. Pensó que, o bien ella había llegado demasiado pronto o bien los demás eran unos impuntuales. Aún así, no había vuelta atrás, no podía darse la vuelta y desaparecer para reaparecer quince minutos después. Entró, cruzando el umbral de la habitación, y sosteniéndole la mirada –no con mala educación, sino como aquel que siente el suficiente respeto por alguien como para no bajar la cabeza- a Maryse Lightwood. – Buenos días, señora Lightwood. - Saludó, con la voz neutra, y acompañando sus palabras de un leve asentimiento. Su acento cantarín -serbio- y dulce, restallaba en el fondo de sus palabras, así que, a oídos expertos supuso que aquello la delataría como Ankhïara. Escuchó que, en aquellos precisos instantes, alguien más entraba, y se alegró al saber que no había entendido mal la hora de la reunión. Al menos no la había cagado su primer día allí.


Última edición por Ankhiära K. Trejžtiakova el Dom Ene 20, 2013 2:44 am, editado 1 vez
Ankhiära K. Trejžtiakova
avatar
Cazador de Sombras
Mensajes :
142

Volver arriba Ir abajo

Re: Reunión de Bienvenida [Miembros convocados por Maryse]

Mensaje por Adara Carstairs. el Sáb Ene 19, 2013 2:28 pm

No sabía que hora era cuando despertó, pero supuso que sería temprano, de alguna manera sus sueños siempre eran terminados abruptamente por pesadillas. Por la ventana sintió la calidez de los rayos del sol, de una forma agradable. Se apresuro a darse una ducha y colocarse las ropas negras que solía utilizar. A pesar de lo frío del material, estas se sentían cálidas y el del roce contra su piel le brindaba una agradable sensación de familiaridad. Había utilizado el equipamiento de Cazadora desde pequeña y a estas alturas la ropa era prácticamente su segunda piel. Sujeto su cabello en un moño desordenado, generalmente nunca se preocupaba por su apariencia, a menos de que tuviera una situación formal a la que asistir. Cuando salió al pasillo iba sumida en sus pensamientos, repasando citas mentales de sus libros favoritos y agregando detalles de su propia imaginación. Cuando Iglesia llegó a su lado, ella se dio cuenta de inmediato y acarició el lomo del gato suavemente, sentía un cariño especial por el animal.

Los largos pasillos estaban vacíos, un mundano podría perderse fácilmente dentro del instituto. Pero para un cazador de sombras, un instituto era prácticamente su hogar. Para Adara, por ejemplo, era el único hogar que conocía. Estaba divagando entre ir a la biblioteca o la sala de música, sin embargo no eligió ninguna de las dos y camino hacia la cocina. El lugar, a diferencia del resto del instituto, era muy moderno. Se acerco a la nevera mientras leía las distintas etiquetas en los alimentos, diversos nombres de los ocupantes del instituto. No tenía ganas de cocinar algo, así que simplemente sacó una manzana, la lavó y la mastico. Minutos después ya estaba satisfecha, se dirigió a uno de los lugares del instituto que mas paz le aportaba, la sala de música.

La música siempre la había atraído, pero sólo cuando cumplió los nueve años aprendió a tocar el piano, siempre se preguntaba porque espero hasta tener esa edad y porque no lo hizo antes, pero al igual que en muchas otras cosas de su vida, no tenia respuesta. Se situó en la banqueta y posiciono sus manos en el instrumento. Una de sus melodías favoritas era Moonlight sonata de Beethoven, comenzó a tocarla mientras se sentía embriagada por el sonido. Sus manos se movían libremente alrededor de las teclas enviando oleadas de placer a su mente. La música siempre la relajaba, mientras los libros la arrancaban de la realidad y la sumergían en un mundo de fantasías, la música la hacia sentir viva y real, y de alguna manera la hacía sentirse acompañada. Cuando la pieza llego a su final se levanto de la banqueta casi con dolor. No quería abandonar el lugar, pero según había visto en el reloj de la cocina, no le quedaba mucho tiempo.

Se apresuró a ir a su habitación antes del lugar de encuentro. A pesar de no ser una reunión de la clave ni nada por el estilo, sabía que Maryse era una mujer formal, por lo cual ató su cabello de la forma correcta y arreglo su ropa antes de dirigirse a la biblioteca, esta vez sin la compañía de Iglesia. En el lugar, Maryse estaba formalmente vestida en su traje azul oscuro, su rostro implacable. Estudio la habitación encontrándose con otra chica, era de estatura baja y esbelta, la piel pálida y el cabello castaño.

—Buenos días —se apresuro a murmurar y sus palabras salieron casi lastimosamente. Adara conocía a Maryse, pero a la misteriosa chica nunca la había visto antes, de seguro habría llegado hace poco.

Se adentro en la habitación cerrando con delicadeza la puerta detrás de ella. Se preguntó cuantos desconocidos más se harían presentes en la reunión y sintió ansias de irse corriendo de vuelta a la sala de música o a su habitación donde podría estar sola. Pero estaba frente a dos personas y difícilmente pasaría desapercibida. Se paro tan derecha como pudo manteniendo la mirada en un punto fijo y en el silencio espero hasta que el encuentro comenzara.
Adara Carstairs.
avatar
Cazador de Sombras
Mensajes :
60

Volver arriba Ir abajo

Re: Reunión de Bienvenida [Miembros convocados por Maryse]

Mensaje por Angelique Nightshade el Dom Ene 20, 2013 12:07 am

La luna brillaba solitaria en el cielo encapotado de Nueva York, aquel sitio en el que apenas pueden apreciarse las estrellas. Ni siquiera desde la terraza o la habitación más alta del instituto. Intentar divisarlas más allá del smog y la capa de contaminación que cubría a la gran manzana no era más que inútil y decepcionante.
La nativa de Idris había detestado de sobremanera aquella negativa a sus deseos, acostumbrada a señalar y conseguir, como había hecho-y seguía haciendo- en cada uno de los aspectos de su vida. No os equivoquéis, no es que se le regalase nada. Más bien la señalación venía acompañada de una serie de maniobras a punta de cuchillo. Nadie negaba el poder de convicción de un Nightshade armado. Nunca. Al final, la abeja reina siempre obtenía lo que –y a quién- quería.
A La Cazadora de Dragones la precedía su propia fama luego de la de su renombrada familia, pero pasaba de desvivirse en halagos e inclinar la cabeza ante una autoridad a la que no le guardaba ni pisca de respeto. Su padre le había inculcado bien las artes de la guerra, entrenando su destreza y su fortaleza de carácter desde que no era más que un retoño. Más no bastaba ser una alumna modelo para enorgullecer o siquiera arrancarle una sonrisa a su progenitor. Probar la propia valía era un requisito necesario, y vaya y sí lo había hecho.
La reunión formal no era más que una genuina molestia. El Ángel sabía que hubiera preferido que le atravesasen un cuchillo serafín en el esófago y lo girasen -y girasen, y girasen- hasta que profiriese un grito. Así de insoportables se le hacían las ocasiones sociales en las que tenía que darle cara a la familia de la que se había autoexiliado tras el fallecimiento de su hermano y aguantar susurros del tipo “¡Es la hija del Cónsul!”. Bien podía habérsela saltado si se hubiese encontrado sola, pero estaba segura que Mirella hubiera regresado a buscarla de los pelos si no asistía. Se encontraba entre la pared y una reunión repleta de niñatos que se llamaban así mismos cazadores, por no mencionar al pobrecito marginado y aquella directora dos caras, antigua miembro del Círculo de Raziel.
O sí, era una muchachita elitista. Ella misma era la primera en admitirlo, sonriendo zalamera y pisoteando con los tacones cualquiera que no considerase digno cazador, merecedor de su respeto. Por lo pronto el nieto del Cónsul traidor y la antigua seguidora de Valentine no estaban en su selecto grupo de admiración.
Vestida para matar-literalmente- Angelique Nightshade emprendió su camino hacia la reunión. Llevaba el cuerpo cubierto de arriba abajo con negras runas y un vestido ceñido de color del vino tinto. Este se amoldaba a sus curvas con una exquisitez divina, escotado y atrevido sin siquiera rozar lo vulgar. El cabello iba suelto y arreglado, el rostro a penas maquillado con un toque natural que endulzaba sus rasgos. Sandalias de tacón de diez centímetros de altura, por supuesto, le causaba cierto estrés verse empequeñecida. Una daga del ángel iba bien guardada en la funda que llevaba en el muslo y en su cartera se encontraban ya la estela y otro par de artefactos destinados a la cacería.
No es que pensase montarse un drama allí mismo o que le interesase el resaltar entre los cazadores. La tenían sin cuidado los comentarios de los otros, así como su opinión. En lo que a ella respectaba, planeaba montarse una cacería de demonios digna y despiadada en pleno Pandemonium en el segundo en el que la liberaran de aquel martirio. ¿Qué mejor que degollar alguna cosa para superar un momento de estrés? A la cazadora simplemente no se le venía nada a la cabeza.
Haciendo acopio de fuerza de voluntad y delicadeza que no sabía ni que tenía, se abstuvo de abrir la puerta de una patada y entró a al lugar señalado con aires dignos y actitud de femme fatale. Deshizo como si nada el espacio que la separaba de las tres mujeres con paso decidido y sinuoso. Se colocó junto a la muchacha que llevaba dos trencitas en el pelo, sólo porque se le antojó que quedaba bonito, balanceó el peso del cuerpo a la pierna derecha y entrecruzó las manos por encima del pecho, ocultando bajo ellas el siempre presente guardapelo.
- Angelique Nightshade.

Proclamó a modo de presentación, saludo y despedida. Pues no tenía intención alguna de decir otra cosa durante aquella reunión.
Por el Ángel... iba a ser una noche larga.
Angelique Nightshade
avatar
Cazador de Sombras
Mensajes :
138

Volver arriba Ir abajo

Re: Reunión de Bienvenida [Miembros convocados por Maryse]

Mensaje por Adrianna Birdwhistle el Dom Ene 20, 2013 8:09 am

La mudanza de casa del mago había sido en absoluto silencio y rapidez, gracias a Magnus. Adrianna apartó la mirada del libro que llevaba leyendo desde el amanecer, típico horario de un cazador de sombras. Estudiando su nueva habitación en el Instituto, no era muy diferente a la de Oxford, aunque en la del viejo continente estaba decorada a su gusto. La nueva estaba llena de cajas apiladas, y las paredes vacías. Ya tendría tiempo para deshacer las maletas y re-decorar su habitación, caviló mientras cerraba el libro y se ponía en pie. A las diez se celebraba una reunión con Maryse, y sus nuevos compañeros, por lo menos no estaba sola, Adara vivía allí. No se sentiría tan solitaria, podía confiar en ella, algo dentro de ella lo decía y creía en ello a ciencia cierta.

Se dio una ducha ligera, al terminar, rebuscó entre las cajas de ropa, hasta encontrar lo que creía por perdido: un traje negro de cóctel, con cuello en pico, ajustado, con mangas holgadas de seda negra, y en la falda un corte que permitía la movilidad de las piernas. Era el favorito de su madre, y ahora él suyo, como decía su tío “La primera impresión es importante”. Aunque a veces no estaba de acuerdo con esa idea, la gente respondía a ese patrón, así que dejaría sus estilismos particulares para otro momento. Le encajaba a la perfección acentuando su piel blanca llena de marcas de runas a lo largo de su cuerpo.

Lograba ver un poco de su runa parabatai por el escote del vestido, pero el colgante de su madre ocultaría ese detalle. Era un zafiro engarzado en plata con la forma de una lagrima, para su madre fue un talismán, no se prescindía de él, hasta que la muerte le arrebató el legárselo a Adrianna dignamente. No estaba segura de que hacer con su pelo, así que se hizo un moño informal, dejando que algunos mechones elegantemente se escaparan. Y para rematar sus benditas botas. Estaban desgastadas pero no perdían su embrujo, además de contar con unos cuantos centímetros para no sentirse bajita. Montblanc, se paseo entre sus piernas, era un gran compañero, siempre presente ante todas las circunstancias de su vida. Recogió el anillo de los Birdwhistle, encajando en el dedo anular. Se perfumó, el olor a flores era el único que encajaba con ella, los demás la abrumaban.

Se llevó con ella, el libro que estaba leyendo, por si quizás se alargaba la reunión. Montblanc deseaba acompañarla, pero Adrianna, le obligo a quedarse en el cuarto. Sabía que en ocasiones era travieso solo para que le prestaran atención, así que le dejo en el cuarto.

Paseo con calma por el pasillo, lleno de puertas, seguramente otros dormitorios. No había más que pasillo por recorrer. Cuando era niña solía perderse con facilidad y aparecer en sitios inimaginables. Aún seguía siendo así, lo que le causaba una sonrisa, si es que alcanzaba sonreír después de tantos años. Bajo un piso, la biblioteca no estaba tan lejos, ni el aula de música, juraría que mientras dormitaba oyó a alguien tocando al piano. Quizás era parte del sueño

Al llegar frente la puerta, respiró hondo, podía sentir al menos a seis personas, de vibraciones variables, desde la calma hasta la superioridad. A ella le correspondía crear su máscara, alejar sus verdaderas emociones, su escudo ante las demás mentes. Su escudo, que la permitiera no enloquecer. Ser fría e impasible ante los desconocidos. Solo algunos indagaban a través de ella, solo un número reducido de personas lograban ver a la autentica Adrianna. Empujó la puerta, se mantuvo firme y segura. Se aproximó hasta Maryse Lightwood, estrechando su mano. La advertía intranquila, en su lugar, ella sentiría lo mismo.

- Gracias por todo Maryse, Adrianna Birdwhistle a su servicio. – El padre de Adrianna, mientras vivía, era amigo de un gran volumen de familias de cazadores, pero entre sus más cercanos estaban los Fairchild y Lightwood. Cuando murieron sus padres, Maryse la trató como una hija suya, a diferencia del resto que se apartaba de ella al saber de tan triste noticia.- De nuevo gracias por acogerme en su familia.- se fue en dirección de Adara y se poso a su lado, por lo menos podría hablar con ella, estaba abrumada.

Debía controlar las emociones propias, y que no le sumergieran las de los demás en el mar de caos, requería gran concentración, su máscara debía reforzarse, nada de lo que tuviera que temer, podía hacerlo sin mucha dificultad.
Adrianna Birdwhistle
avatar
Mensajes :
553

Volver arriba Ir abajo

Re: Reunión de Bienvenida [Miembros convocados por Maryse]

Mensaje por Jeriel Cross el Dom Ene 20, 2013 8:36 pm

Si había algo que odiara Jeriel Cross todavía mas que una reunión oficial con Maryse esa mañana, era la certeza de saber que tendría que compartir habitación con muchos de los otros cazadores que se hospedaban en el instituto y a los que apenas se molestaba en conocer. El mal humor del muchacho tendía a salir con su falta de sueño, y la poca paciencia de la que disponía habitualmente había decidido largarse a alguna isla paradisíaca. La muy desagradecida disfrutaba de algún daiquiri bajo un sol veraniego mientras él se arrastraba por las calles de la ciudad con el frío calándole hasta los huesos.

Todo había comenzado de una forma completamente normal, con una salida nocturna por los antros de Nueva York en busca de algo de diversión, y por qué no, también de problemas.
Después de todo, muchas veces la buena suerte le acompaña en sus pesquisas y siempre había un poco de acción. El rubio no era muy dado a ir por ahí buscando a algún que otro subterráneo incauto con la esperanza de pillarlos de pleno cometiendo alguna infracción, y tampoco es como que los vampiros fueran por ahí mordisqueando yugulares en mitad de Central Park como si se tratara de un buffet libre. Lo normal era que de vez en cuando tropezara con algún que otro bicho horrendo por aquellas zonas perdidas de la mano de dios, hasta era posible que le dieran una buena noche, cargada de violencia y pelea casi suicida para después poder seguir bebiendo en compañía de alguna hermosa hija de lilith. Reconozcámoslo, cumplía con sus obligaciones al igual que haría un buen chico, era ejemplar ante sus superiores sin llegar a esconder del todo sus inclinaciones rebeldes, pero la mayoría de veces ni se preocupaba en dormir la borrachera en el instituto y despertaba en alguna que otra cama desconocida, la cual abandonaba tan pronto la luz del amanecer despuntaba al alba. Quizá la visión que él tenía de la normalidad era un concepto totalmente distorsionado de la realidad para muchos, pero él cumplía con sus obligaciones, era bueno en lo que hacía y con eso bastaba.

Pero aquella noche... bien, aquella noche había sido una mortal y encarnizada pérdida de tiempo en comparación a sus habituales salidas nocturnas. Uno podría pensar que las calles de nueva york estaban infestadas por ratas y cucarachas del tamaño de cansas, pero lo que muchos mundanos ignoraban es que aquello que correteaba junto a sus casas no era ni mucho menos algo tan adorable. Primero se topó con dos criaturas infernales, las cuales le privaron de acudir a su cita en taki´s al poco de abandonar el instituto. Una de ellas apareció de la nada con serias pretensiones homicidas, reptando y siseando cuán serpiente mordaz. La otra creyó oportuno arrinconarlo en aquel callejón ignorante de cómo de rápido había sacado su daga y había comenzado con su ofensa. Había sido una pelea descoordinada y para nada limpia. Una chapuza en toda regla. Cuando creía haber terminado con una de las dos, ya había atravesado a la otra con el cuchillo del ángel. Cual fue sus sorpresa al ver que la que creía muerta huía entre los coches de la avenida como alma que llevaba el diablo. Como nephilim orgulloso que era, se negaba a dejar que se saliera con la suya, no después de haberle golpeado en la cara y haber intentado clavar sus asquerosos dientes ponzoñosos en su piel... En definitiva, se había pasado toda la jodida noche corriendo detrás de una bestezuela inmunda y escurridiza, y ahora aparecía por allí con la hora justa y sin tener la mas mínima oportunidad para desentenderse de ¨otra¨ obligación mas.

Bien, pues que así fuera.

Entró al instituto arrastrándose como una criatura salvaje y sobrenatural, irreconocible bajo un aspecto tan espantoso y completamente desaliñado. Cualquier nephilim se sentía amparado por la oscuridad de la noche, pasando sus moratones y suciedad desapercibidos mientras se confundían con las sombras, pero una vez abandonado el fiel abrazo de la noche para enfrentarte a un nuevo día con ese aspecto, toda la realidad de sus vidas golpeaba de lleno.
Ni si quiera se molestó en pasar por su habitación, puesto que pasaban unos minutos de las diez y el continuo fluir de jóvenes por los pasillos le indicaba que Maryse ya los esperaba. ¨Puntualidad¨ era la palabra.
Caminó directamente hacia la biblioteca a paso decidido, sus botas manchadas de barro eran merecedoras de una buena reprimenda por parte de su anfitriona, y sus ropas ajadas de arriba a abajo tampoco eran un indicio de su particular devoción por la etiqueta. El lateral de su camisa de manga larga de algodón estaba rasgado y parte de la piel de su hombro quedaba al descubierto. Sangre e icor de demonio salpicaba sus jeans y ya hacía horas que había quemado su pálida piel, dejando unas feas heridas manchas rojizas, como quemaduras.
Como un último acto de buena educación, golpeó la puerta con sus nudillos instantes antes de asomar su cabeza rubia y alborotada en el umbral de la puerta. Jeriel entró a la sala con aires muy dignos, y si se formó alguna expresión de disculpa, apenas si se podía apreciar, puesto que el rostro del joven lucía con orgullo el moratón que comenzaba a formarse en su ojo izquierdo, así como el feo corte en su labio inferior.

Todo en él indicaba con lujo de detalles la noche infernal que había pasado, pero lo mas notable fue su actitud altanera y divertida. A pesar del feo corte, en sus labios se apreciaba claramente la sombra de una sonrisa burlona.

Se reunió junto al corrillo que comenzaba a formarse frente a la Directora con un saludo silencioso, agachando su cabeza ligeramente en dirección a Maryse y pasando junto a las presentes sin apenas prestar demasiada atención. Conocía a muy pocos de los que vivían allí, así que simplemente las reconocía de pasada. Cual fue su sorpresa al darse de frente con unas espectaculares piernas contorneadas sobre aquellas sandalias de vértigo entre tanta formalidad. Sus ojos dorados no dudaron en continuar el recorrido con un descaro deliberado. Cuanto mas ascendían, mas atrevida se volvió su mirada apreciativa. Aquel vestido estaba diseñado para llevar a los hombres a la perdición, pero aquel rostro tan familiar lo devolvió a la realidad casi tan pronto como si se diera de bruces contra una farola en su ensoñación.
Una sonrisa ladeada tiró de la comisura de sus labios ante el reconocimiento, pero un escalofrío lo recorrió de arriba a abajo en su interior.

Angelique Nightshade. Aquella mujer poseía una belleza casi tan mortífera como su fiereza en la batalla.

Se plantó junto a ella, esperando a los que seguramente irían llegando poco a poco detrás de él. Mantuvo la mirada fija al frente, a veces sobre la directora, otras en la nada, mientras sus manos inquietas revoloteaban directamente a los bolsillos de su pantalón. Fingió representar el papel de chico respetuoso que le conferían todos aquellos años de condescendencia frente a los altos cargos de la Clave a pesar de aborrecerlos hasta la saciedad, así como a esas odiosas reuniones. Mientras, su mente vagaba por derroteros menos oficiales, como por ejemplo en la creciente curiosidad que lo embargaba. preguntándose qué narices hacía Angy así vestida. ¿Acaso la esperaba algún nuevo amante? ¿Tenía una cita con algún don juan ansioso e ignorante?
Bueno, a él bien poco le importaba lo que ella hiciera, ¿Verdad? Pero lo cierto es que esa mujer conseguía irritarlo sin motivos aparentes, convirtiendo su mente en un jodido torbellino de ideas y pensamientos abstractos que apenas comenzaba a comprender. Le gustaba la idea de poder pasar mas tiempo con ella, la había recordado todo este tiempo a pesar de los años que hacía que no la veía, pero por otro lado se molestaba cada vez que algún fugaz pensamiento negativo cruzaba su mente con estúpidos celos e impulsos posesivos.

Ni le importaba lo que hiciera, ni le gustaba sentir esas estúpidas sensaciones, ni reconocería jamás que todo aquello le molestaba.
Y con ese pensamiento, apartó esa expresión irritada de su rostro y alzó la barbilla con terquedad con la fiel determinación de parecer imperturbable.
Jeriel Cross
avatar
Cazador de Sombras
Mensajes :
168

Volver arriba Ir abajo

Re: Reunión de Bienvenida [Miembros convocados por Maryse]

Mensaje por Leonides G. Dieudonne el Vie Ene 25, 2013 5:35 pm

El supuesto traidor levantóse aquella mañana sin ánimos de plantarle cara a nadie y actuar como el insolente que era la mayor parte del tiempo, habiendo recordado que tenía que cumplir con una formalidad de esas que, si no tienen un buen anfitrión que las presida, se vuelven asquerosamente aburridas. Cuando recibió la noticia relacionó su asistencia con un fusilamiento frente a un muro, dado que su apellido, últimamente, no era usado en oraciones de contexto halagador, digamos. Aunque en gran parte le importaba un mismísimo carajo al saber que no tenía nada que demostrar si estaba dispuesto a jugarse la vida por la Clave, sentía un impulso casi incontrolable de saltar a defender su honor propio en nombre de sus padres, mas no de Malachi.

El día empezaba a las seis de la matina para él. A veces antes, a veces nunca si no dormía. La noche anterior se había auto-recluido en sus aposentos con el ridículo propósito de dormir al no tener nada que hacer. Parecía estúpido el hecho de relegarse al ocio a la noche, porque daba la impresión de que la actividad demoníaca andaba ausente por paro. ¿Paro? Sí, sonaba tal y como lo diría un idiota que se acostaba a las diez de la noche por no tener algo relevante en qué invertir su tiempo, sabiendo que había abandonado a las mujeres por un tiempo como un drogadicto en abstinencia. Podía vivir sin ellas. Unos días.

La biblioteca lo recibió a las ocho con el aire frío aún contenido entre sus altas paredes y ventanales amplios, silenciosa y agradable como el refugio de cualquiera cuya mente se turba con facilidad. Siempre le había gustado leer textos en latín entre otras cosas, a pesar de parecer un bruto cachondo que responde con monosílabos. La lengua se traba y chasquea contra el paladar, pero fluye. Fluye como un río interminable de tinta negra escurriendo por las páginas polvorientas de una oda. Y aquello despertaba en él una faceta de quietud y reflexión que lo calmaba y aplacaba, dejándolo manso como un ciervo. Cosa que duraba poco y nada cuando lo interrumpían. El tiempo había pasado volando y lo encontró agazapado frente a una estantería con los ojos puestos en los lomos terracota de una serie de libros enormes, dilucidando cuál se sentaría a escudriñar después.

Voces varias, un conjunto variopinto de tonos. Avanzó lentamente y con recelo por entre las góndolas de madera oscura y maciza, escuchando atentamente cómo su pasos reverberaban a medida que avanzaba hacia el centro del amplio recinto. Y entonces los divisó: una hilera de señoritas -y Jeriel- permanecía inmóvil frente al escritorio junto al que distinguió la figura curvilínea de una mujer aparentemente más madura que el resto. Maryse Lightwood, nada más ni nada menos. A saber por qué cosas de la vida asumió internamente el hecho de que le reprendería por llegar tarde. La severidad en el rostro de la mujer denotaba su experiencia y sabiduría, mirándolos a todos con ojos cargados de la más cálida madurez. Una madurez que a él le faltaba alcanzar.

―Buenos días ―dijo finalmente, sonriéndole con toda la educación del mundo a la Directora, dado que, de todos los presentes, era una de las pocas personas ―contadas―, a las que les debía genuino respeto. Y allí se quedó, estático e inmóvil como un monolito, alisándose las pequeñas arrugas de la camisa negra con las manos.
Leonides G. Dieudonne
avatar
Exiliado
Mensajes :
98

Volver arriba Ir abajo

Re: Reunión de Bienvenida [Miembros convocados por Maryse]

Mensaje por Maryse Lightwood el Vie Ene 25, 2013 7:18 pm

Uno a uno los jóvenes nephilim iban entrando a la gran sala conforme Maryse asentía ligeramente a todos ellos. Aquellos rostros decididos y serios ante ella evocaban recuerdos de su juventud, pero algunos mas que otros reflejaban en su mirada un compromiso sincero. Mucho odiaban aquellos actos oficiales, ella misma era un ejemplo vivido de ellos cuando tenía su misma edad, pero no había ningún rastro de duda en que le debían lealtad a la Clave, si no ninguno de los presentes estaría ante ella en ese preciso instante.

La mayoría eran jóvenes que habían visto demasiada crueldad en sus cortas vidas, un mundo retorcido y cruel bajo la fachada encantadora en la que vivían los mundanos. Muchos otros en cambio habían sido víctimas de la traición, y arrastraban junto a ellos todo el peso de un apellido manchado por un delito ajeno. Los había que estaban lejos del hogar, y a pesar de ello llevaban en ellos a donde quiera que fueran el orgullo de su linaje. Otros apenas conocían a mas familia que la de las pocas gentes que regían los institutos, como la joven Adara Carstairs. En esta vida de cenizas y sombras eran ellos el último resquicio que quedaba en la frontera que separaba su mundo de los demonios que lo amenazaban.
Aquellos muchachos estaban a su cargo y ella haría todo cuanto estuviera en sus manos para poder ofrecerles el consejo y las herramientas necesarias para que cumplieran con sus obligaciones si así lo requería su misión en la vida.

Las imponentes paredes de un pulido color roble, sus altisimas estanterías llenas de libros y los brillantes suelos de mármol de aquella biblioteca inspiraban austeridad y seriedad, un lugar que hacia las funciones de refugio para todo aquel que buscara la tranquilidad reflexiva así como el conocimiento. La serenidad reinante del momento era patente entre los presentes, relajados y con una conducta relajada a la par que amistosa a pesar de la presencia imponente de la Directora, que con su postura erguida y determinada parecía romper ese halo desenfadado, convirtiendo todo aquel acto en una representación cargada de seriedad.

Maryse se alisó la falda, gesto que ,en apariencia parecía totalmente innecesario. Después cruzó sus manos tras ella conforme su barbilla se alzaba en una actitud dominante, un rasgo un tanto altivo y arrogante característico en aquella mujer de cabellos oscuros. Era un gesto totalmente involuntario que había sido incapaz de corregir a pesar de los años, nacido de su inestimable determinación. Clavando su mirada de un azul cristalino al frente, uno a uno fue observándolos. En su rostro impasible poco se entreveía de sus pensamientos salvo la aparente seriedad con la que los escrutaba desde el centro de la sala. Tan solo un ligero fruncimiento de sus labios antes de hablar transmitió lo que parecía la sombra de una sonrisa.

-Bienvenidos, mis jóvenes cazadores. - Comenzó a hablar a modo de saludo.- Siento haber tenido que recurrir a esta reunión tan generalizada en lugar de ofreceros una bienvenida apropiada, pero había asuntos de la Clave que requerían de mi atención.

Un corto silencio siguió a las palabras de la mujer, la cual comenzó a caminar a paso lento de un lado para el otro frente a ellos, como si buscara las palabras exactas en su lento transcurrir. Sus ojos casi parecían acusadores al posarse sobre alguno de los jóvenes, pero apenas podría decirse con seguridad conforme se volvía y deshacía sus pasos. Finalmente se detuvo y se dejó caer contra el escritorio de brazos cruzados en una actitud un tanto desenfadada a pesar de que el tono de su voz seguía siendo duro y firme.

-Puede que esto os parezca un tanto innecesario, pero debéis comprender que mientras viváis en mi casa hay aspectos que deben quedar debidamente claros. Como por ejemplo,
- señaló observando a uno de los muchachos y su aspecto desaliñado.- intentar mantener mis alfombras debidamente limpias de sangre, barro o icor demoníaco. No a menos que queráis pasar vuestras horas de entrenamiento limpiándolas con un cepillo de dientes y un cubo de agua...

Una sonrisa divertida apareció en los labios fruncidos de la mujer antes de continuar con su discurso.

- Los nephilim jamás debemos olvidar que somos una gran familia y que debemos permanecer unidos en estos tiempos de adversidad. Este será vuestro hogar a partir de ahora y desde siempre, y es por eso que le deberéis un respeto a vuestra casa, así como a vuestros compañeros, en los cuales siempre encontraréis a un hermano o a una hermana en el que apoyaros, puesto que es probable que en una batalla su intervención salve vuestra vida. - Afirmó rotunda antes de clavar sus ojos en el otro muchacho de cabellos rubios. - Aquí los apellidos no marcan la valía del que lo porta, si no su compromiso y sus actos. Los errores del pasado jamás dictarán el futuro que el destino nos depara.- Con un suspiro conocedor de lo que esa afirmación implicaba, desvió su mirada hacia el resto.- Asimismo, yo también os ofrezco mi respeto y mi consejo en todo cuanto necesitéis, no dudéis en acudir a mi para lo que se precise.
No hace falta que os recuerde que siempre debéis aportar informes detallados de vuestras misiones. Cualquier fenómeno extraño deberá ser informado a la Clave inmediatamente.


- Muy pronto se incorporará entre nosotros una cazadora disciplinada en la artes de la lucha, Helena Trueblood, que a pesar de su juventud, es una muchacha bien preparada que os ayudará en vuestros entrenamientos si así lo deseáis. Los hermanos silenciosos también se prestan a ayudaros en cuanto a sanación y consejo se refiere, pero no olvidéis comunicar con anterioridad vuestra intención de querer reuniros con ellos, estáis al tanto de lo recluidos que viven y se molestan mucho si alguien decide perturbar la paz de la de ciudad silenciosa con algún tema insignificante...
En definitiva, ya sabéis que el instituto alberga todo cuanto necesitéis para que vuestra estancia aquí sea lo mas placentera posible: armas, conocimiento, sala de entrenamiento, una amplia zona de ocio, cocina...


Era obvio que el discurso de la directora ya tocaba a su fin, y se hizo patente cuando se levantó de nuevo y sorteó el escritorio nuevamente, quedando parada tras él, con sus manos extendidas ante ella sobre la superficie de madera pulida que descansaba sobre los ángeles adoloridos, como si soportaran todo el peso del mundo sobre sus hombros. Una bella paradoja, puesto que la directora no se sentía muy distinta a éstos.

- Por último, me gustaría añadir un consejo, que aún habiendo crecido con él, nunca está de mas que os lo recuerden...
- Murmuró bajando la mirada levemente antes de volver a alzarla. Su expresión imperturbable reflejando a la mujer impasible que era.- Sois hombres y mujeres capaces de las mas grandes proezas, pero recordad, también somos mortales. - Ante esta afirmación, sus ojos fijos se clavaron por un momento en la mayor de las Nighshade, la tan conocida por todos por sus proezas en solitario.

-Conocemos a nuestros enemigos, nos formamos a conciencia para enfrentarlos con mano dura y hacer cumplir la Ley. Pero también tropezaréis, caeréis y fallaréis. En nuestra ardua tarea de proteger este mundo de los demonios, nosotros luchamos, peleamos, empleamos todo lo que está en nuestro poder otorgado por el ángel...pero también perdemos amigos y familiares.- Esta vez su mirada compasiva fue en dirección a joven Adrianna, la cual ya conocía desde hacia años, y a Ankhiära, de la cual su historia era conocida por todos los miembros de la Clave. - Nuestra vida no es fácil, así como tampoco lo es vivir lejos del hogar que nos vio nacer. Yo lo sé bien, así como muchos de vosotros aquí reunidos.

- Hemos sobrevivido durante miles de años anteponiendo necesidades propias por salvaguardar el mundo en el que vivimos, y la supervivencia del grupo a la individual. Continuad siendo la luz que ilumine este mundo de sombras, pero no olvidéis ser consecuentes con vuestros actos, puesto que estos os marcarán para el resto de vuestras vidas.

- Y ahora, sois libres de volver a vuestras obligaciones y compromisos. - Maryse hizo un ademán con su mano indicando que ya eran libres de marcharse. Tomó asiento tras el escritorio sin apartar la mirada de aquellos muchachos tan jóvenes, y que a pesar de ello, eran fieros guerreros que soportaban sobre sus hombros todo el peso de la responsabilidad que conlleva ser un hijo de Raziel. - Que el Ángel os guarde y proteja, Nephilim.- Suspiró en un tono lo suficientemente alto como para ser escuchado conforme abandonaban la Biblioteca, volviendo a su dura vida de cicatrices y sombras, al igual que ella, que al poco ya estaba enfrascada en los nuevos informes que la Clave le había enviado sobre las recientes actividades demoníacas de la zona.

La guerra eterna contra los demonios nunca vería un fin, pero sí unos dignos adversarios contra los que enfrentarse.- Pensó con orgullo.
Maryse Lightwood
avatar
Director
Mensajes :
31

Volver arriba Ir abajo

TEMA CERRADO

Mensaje por Cónsul J. Nightshade el Jue Feb 14, 2013 8:08 am

Cónsul J. Nightshade
avatar
Cónsul de La Clave
Mensajes :
410

Volver arriba Ir abajo

Re: Reunión de Bienvenida [Miembros convocados por Maryse]

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.