Últimos temas
» You are with me now || Jules & Caleb Nightshade
Jue Ene 05, 2017 9:27 am por Caleb A.Nightshade

» Mundo Subterráneo (Reapertura) {Afiliación Elite} {Cambio de Botón}
Jue Oct 27, 2016 7:18 pm por Invitado

» Walk Of Fame - normal.
Sáb Oct 22, 2016 4:33 am por Invitado

» Forever is only the beginning [Normal]
Miér Oct 12, 2016 5:47 am por Invitado

» Twilight Rol Suiza - Cambio de Botón
Jue Sep 29, 2016 11:15 pm por Invitado

» || Petición de Rol ||
Miér Sep 07, 2016 11:20 am por Gareth Beckett

» Dark Paradise (af. Elite)
Mar Sep 06, 2016 1:28 pm por Invitado

» University of Southern California [Af.Elitel]
Mar Sep 06, 2016 10:53 am por Invitado

» The Worlds Collide - Afiliación Élite
Mar Ago 30, 2016 2:41 pm por Invitado

» [Af. Normal] Cazadores de Sombras RPG
Vie Ago 12, 2016 11:08 am por Invitado

»  || Ficha de Jules M. Nightshade || (En Proceso)
Sáb Ago 06, 2016 6:23 pm por Jules M. Nightshade

» The next stop is...[Kate Weatherrose]
Miér Jul 06, 2016 11:07 am por Cónsul J. Nightshade

» Un nuevo comienzo. [ Jane Youngblood]
Miér Jul 06, 2016 11:06 am por Cónsul J. Nightshade

» Lose your mind, comienzan los problemas (priv.)
Miér Jul 06, 2016 11:06 am por Cónsul J. Nightshade

» ||New truth|| Alexandra C. Gray & James F. Jackson
Miér Jul 06, 2016 11:06 am por Cónsul J. Nightshade

Afiliados Hermanos
1 de 5
Créditos
» Skin obtenido de Captain Knows Best creado por Neeve, gracias a los aportes y tutoriales de Hardrock, Glintz y Asistencia Foroactivo.
» El tablón de anuncios es una creación de Arabella23
Directorio
0 de 9
Afiliados Elite
0 de 33

I'm ready for the fight... and fate [Jeriel]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

I'm ready for the fight... and fate [Jeriel]

Mensaje por Adrianna Birdwhistle el Mar Ene 22, 2013 6:08 am

La joven nephilim había aprovechado que en la tarde no se utilizaba tanto la sala de entrenamiento, para entrenar por su cuenta. Arreglada para tal ocasión: cabello recogido en una espesa coleta, la ropa no era la de cazador, pero a veces debía entrenar sin ella, exponiéndose a menos protección, más riesgos. Camisa de tirantas negras holgada, y pantalones cortos grises, a juego con unas deportivas. Parecía tan mundana que resultaba raro que se llevara su espada con hoja de un cuchillo serafín tallada, herencia de los Birdwhistle, a la espalda.

El entrenamiento no solo era repaso, sino perfeccionamiento de movimientos, agilidad y habilidad. Antes de empezar tomó aire, la quietud era necesaria para serenar la mente y poder ejecutar los movimientos o fracasaría en su propósito. Los músculos de los gemelos se tensaron, y sentía el corazón disparado su latido. Comenzaba el entrenamiento.

Corrió hacia el otro lado de la estancia, estirando sus piernas al máximo, tomando impulso en sus pasos. Se detuvo al llegar, subir, requería de otra viga a su lado, y ese era el caso. Se impulsó. Sus pies eran la fuerza obligatoria para empujar al otro a la otra columna. No debía dudar, si lo hacía caería al suelo. Siguió alternando trepar, de una columna a otra, requería agilidad y fuerza para el siguiente paso, de modo que subía hasta la columna que deseaba alcanzar.

Una vez arriba debía atravesar la mitad en zigzag: Tomó impulso para saltar a la primera, y la carrera continúo. Salto tras salto en diagonal, exponiendo el cuerpo a la caída. Ni un segundo en las columnas, sintiendo volar. Debido a la velocidad de sus pasos, los saltos eran alas en su mente. No había logrado eso con dos días, eran años y heridas en las mismas heridas, que ahora afloraban. No era de las mejores, por eso entrenaba para superarse incluso a ella misma. Tras haber saltado más de la mitad: Con empuje, cayó en la fila barra de metal donde había colchonetas. Tendría que pasar por ella sin caerse, y justo en el centro, activar su poder y terminar de atravesarla sin caerse.

Sus pasos eran estables, no había tiempo para dudar o temer la caída, solo caminar usando el equilibrio. Estaba fuertemente concentrada. Observaba que cuando ampliaba sus poderes se debilitaba tenuemente y perdía el control temporal del cuerpo. La cuestión era lograr que eso no sucediera Llegó con sus pasos al centro de la barra, no tendría ayudas, era todo o nada. Cerró los ojos, recuperando el aliento y reduciendo sus pulsaciones, lograba ver toda la estancia proyectada en la mente. Donde ella estaba, brillaba, debido al flujo de emociones: rigidez, concentración, esfuerzo. Notó como se esbozaba una esencia más, que la despistó.

Tuvo que volver antes de lo debido, y bruscamente retrocedió, unos pasos sobre la barra. La cólera la rodeo, insuflando rapidez en sus pasos, se había debilitado al percibir a alguien, no podía volver a permitirlo.

Al terminar de recorrer la barra, salto a otra fila de columnas. Se enfrentaba a las más altas del aula, y con una distancia entre ellas ligeramente mayor. Inspiró hondo, saltar al vacío, cayendo a la siguiente, saltando de una a otra, los pasos debían estar contados. El impulso ser suficiente para no rebasar ni quedarse corto, resistir la tirantez de los músculos. La fila se acababa y sabía que al final estaban los peleles para entrenamiento de espada.

Al llegar a la última, se impulsó dejándose caer al vacío, tomando su espada en segundos, haciendo que brillara al ser pronunciada, veía al pelele indefenso, y su espada, extensión de su brazo, ejecuto un giro. Lograba sentir la resistencia interna de la estructura del hierro, del pelele, contra la hoja serafín. Pero su chillido metálico cedió separándose del resto del cuerpo. Cayó sobre sus pies, uno flexionado y el otro extendido, y una mano arqueada, mientras la otra situaba el arma detrás de ella.

El pelele estaba sin cabeza y mitad del torso, Adrianna sintió la rabia en su piel, el agotamiento se mostraba por las gotas de sudor en su cuerpo, la respiración acelerada al igual que el ritmo del corazón. Su propósito era solo cortar la cabeza, si un compañero hubiera dependido de ella, lo habría matado. No se podía permitir los errores, se puso en pie, y atacó al pelele, atravesándolo con la espada. Descargando toda su furia e irritación.

No era suficiente, sus padres eran magníficos cazadores, todos los nephilims los conocían como una poderosa pareja, Adrianna era su legado, debía estar a su altura, pero no lo estaba, por mucho que entrenara, faltaban sus padres para terminar de pulir sus técnicas. Era ella sola quien ahora debía lograr lo máximo de sí misma, y aún fallaba en esos detalles que podían parecer nimios, pero en la batalla eran sumamente decisivos. Sacó la espada del pelele de un suspiro y fue hasta su mochila. Depositando el arma en el suelo, sacó una toalla de la mochila, para secarse el sudor.

- Puedes entrar, no muerdo….no aún. –espetó irrita, a quien había sentido antes, aborrecía que la observaran, prefería entrenar en solitario sobre todo por la pérdida de la paciencia y su cabezonería incurable.
Adrianna Birdwhistle
avatar
Mensajes :
553

Volver arriba Ir abajo

Re: I'm ready for the fight... and fate [Jeriel]

Mensaje por Jeriel Cross el Vie Ene 25, 2013 8:05 am

Una buena ducha, unas cuantas horas de sueño ininterrumpido y algo de entrenamiento.
Ese día el muchacho tenía la agenda clara y ni pensaba salirse del guión establecido hasta la noche.

La noche anterior aquellas criaturas habían desbaratado sus planes, pero hoy pensaba acudir de nuevo a su cita con la hija de Lilith que conoció la semana anterior. Los nephilim también tenían derecho a divertirse de vez en cuando, tan solo esperaba no darle una mala impresión a la muchacha, al menos no peor de la que ya tenía.

En su rostro todavía se apreciaba el tono verdoso del moratón que comenzaba a formarse en su mejilla izquierda y en el mentón, y su labio partido lucía un aspecto menos hinchado que el de esa mañana en la reunión con Maryse y todo el ¨personal¨ nephilim. Sus cabellos desaliñados volvían a su lugar y su camiseta limpia de algodón le aportaba un toque de limpieza de la que había carecido tras la lucha. Se había puesto unos pantalones especiales para entrenar, holgados y de una tela fina que le facilitaría los movimientos. Aquel día tenía planeado practicar unos cuantos movimientos de artes marciales, Bōjutsu y kendo, por lo cual ni se había molestado en ponerse sus botas de combate. Partes de su cuerpo todavía le dolían y tenía varios golpes repartidos por el cuerpo, pero entraría en calor con entrenamiento, lo cual calmaría un poco sus adoloridos músculos. Una mierda de filosofía que predicaba su entrenador, pero que tan efectiva había resultado.

Para cuando asomó la cabeza en la sala de entrenamiento, iba abstraído en sus pensamientos, pero algo llamó su atención desde el rabillo de su ojo. Alzó el rostro en el momento justo en el que una sombra aparecía desde lo alto de la habitación. Un giro perfecto, un ejercicio bien ejecutado, un corte limpio, pero...demasiada fuerza. El pobre pelele lucía partido por la mitad y por la rabia que la joven estaba volcando sobre él comprendió la frustración que esto le ocasionaba a la joven. Él todavía se encontraba de espaldas a ella, con el hombro apoyado en el umbral de la puerta y con los brazos cruzados frente a él. Una expresión divertida apareció en el rostro masculino cuando aquella muchacha hizo alarde de toda la rabia contenía en un apasionado duelo con el muñeco.

La voz de la joven se hizo eco en la amplia sala, y el tono irritado y frustrado de su voz no le pasó desapercibido al joven.

Se apartó de la puerta y caminó hacia una de las zonas donde se encontraban los accesorios e instrumentos para las prácticas. Sus movimientos eran lentos y perezosos conforme tomaba entre sus manos unas cuantas vendas y las inspeccionaba con aire ausente, ignorando en tono de la muchacha con una actitud que dejaba a las clara cuan poco le importaba. Lanzó al aire el rollo y lo volvió a atrapar antes de mirarla de reojo desde la otra punta de la sala.

- ¿Estás segura de que no muerdes? Eso no es lo que parecía hace tan solo unos instantes...- Chasqueó la lengua con sorna y comenzó a vendar sus nudillos de la diestra meticulosamente, dándole varias vueltas a la venda sobre ellos.- Una lástima.- Murmuró mientras continuaba dándoles dos o tres vueltas a la venda sobre su muñeca.- Soy de los que las prefieren cabreadas. - Aún no la había mirado, pero no la perdía de vista conforme terminaba con aquel ritual previo al entrenamiento.- Por favor, no me mal interpretes, pero soy de los que piensan que aportan mayor diversión.

Su entrenador era de los que repetía hasta la saciedad una y otra vez sus lecciones, y Jeriel había aprendido a base de golpes que aquella letanía que murmurada todavía resonaba en sus oídos cada vez que decidía ponerse a practicar cualquier ejercicio.
¨ Protege tus muñecas y tus dedos para practicar, Cross. En nuestro trabajo no hay cabida para lesiones y fracturas tontas, mucho menos las provocadas por la estupidez y la arrogancia.¨

El muchacho se había reído cada vez que aquellas palabras resonaban en la sala cada vez que se disponía a entrenar. El joven no dudaba en añadir alguna bravuconería a modo de respuesta, pero lo cierto es que la mueca divertida pronto se convirtió en una de dolor cuando Frederick impactó su Rokushaku Bo con fuerza suficiente en su mano izquierda, rompiéndole dos de sus dedos en el proceso.

Maldito Frederick y sus jodidos métodos de entrenamiento...- Murmuró por lo bajo admirando su mano ya vendada mientras comprobaba que estuviera firmemente sujeta y los movimientos fueran cómodos y no demasiado forzados.
Jeriel Cross
avatar
Cazador de Sombras
Mensajes :
168

Volver arriba Ir abajo

Re: I'm ready for the fight... and fate [Jeriel]

Mensaje por Adrianna Birdwhistle el Sáb Ene 26, 2013 10:39 am

Adrianna aguzar los sentidos, mirando de reojo al chico que había entrado. Obviamente su altanería era patente, no obstante percibía que al igual que ella, todos tienen mascaras, unos de frialdad, otros con un ego desmesurado. Cada uno tenía su forma de subsistir a esta vida, ¿Quién era ella para cuestionarlo?

- Si sigues así, posiblemente te muerda. – amenazó dejando la toalla sobre la mochila, él muchacho parecía un mapa de lesiones, la más evidente en la mejilla tenía un tono verdoso amarillento y con puntos morados. Recordó un antiguo remedio de su madre, curaba las heridas mejor que una runa de curación. – No me gusta irritarme sin motivo, aunque que te sintiera me hizo despistarme, y mi entrenamiento se fue a la porra, perfectamente podría cabrearme contigo.

Saco unas vendas de la mochila. Dio un par de vueltas a la venda en las muñecas y el comienzo de los dedos, no necesitaba más protección: era equilibrarse a un combate directo. Donde no tendría otra opción que destrozarse los nudillos. Se descalzó sintiendo las frías colchonetas, para el Krav magá, Wushu y Judo necesitaba sentir el suelo en sus pies, poder medir sus fuerzas. Recordaba los entrenamientos cuando permanecía un tiempo en Beijing o Tokio, todo su cuerpo bajo el Judogi eran moretones, incapaz de moverse incluso debía seguir peleando. Nada debía detener a un guerrero.

- Haremos una cosa: peleamos y te perdono fastidiarme el entrenamiento. Por favor no seas blando porque sea una chica –resopló incomoda- porque si no te dejare un moretón en la otra mejilla idéntico. Además cuando lucho, se desata mi mal humor, así que será realmente interesante.- añadió imaginando una intensa pelea, una manera de desfogar sus energías, y volver a la calma absoluta.

Además mucho se aprendía de la otra persona cuando se luchaban, se evaluaba cuan rastrero podía ser usando bloqueos no permitidos o abusivos, ver el honor de la persona en sus movimientos. Su perseverancia en los pasos y fuerza del alma. Adrianna pretendía conocerle, y saber si era cierto que debajo había algo bueno o solo era una sospecha sin sentido.

Se puso a un lado de las colchonetas, situando el pie en forma natural, con las piernas apoyadas en una línea imaginaria, separados los talones y leve flexión de las piernas por la articulación de la rodilla, con los brazos relajados al lado del cuerpo. La primera posición del Judo, tras el saludo, era la invitación a la pelea. Estaba irascible por lo del pelele y que la interrumpieran. Ahora sentía la adrenalina y la ira fluyendo por su cuerpo, era el segundo tiempo, y ella esta lista.

- ¿Te atreves? ¿O eres solo perro ladrador? – alzó las cejas, no le veía como un prepotente que hablara de más, sus moratones decían que era un guerrero. Pero solo buscaba provocarlo, no había nada más fácil que herir el ego de un guerrero, poner en duda su valor.- Preferiría atravesarte con la espada, pero le quitaría mucha gracia, mejor una pelea, si te atreves claro. – sugirió con sorna. Ahora no iba a pedir perdón, quería pelea no la hora del té.
Adrianna Birdwhistle
avatar
Mensajes :
553

Volver arriba Ir abajo

Re: I'm ready for the fight... and fate [Jeriel]

Mensaje por Jeriel Cross el Jue Feb 07, 2013 3:44 pm

El muchacho soltó una carcajada divertida al escuchar las palabras de la nephilim conforme se dedicaba a vendar la otra muñeca con parsimonia. Una vez listo, cerró sus manos en puños y comprobó que cada cosa estuviera en su lugar con la presión justa, golpeándolos entre ellos mientras sacudía su cabeza y relajaba los músculos adoloridos de sus hombros. Un poco de calentamiento no le vendría mal y no dudó en estirar los músculos de sus brazos. Después, y sin apartar una mirada divertida de la joven, se sacó la camiseta blanca de algodón por la cabeza y, haciéndola una bola, la lanzó despreocupadamente a un lado. Aquel gesto no buscaba provocar desmayos ni nada por el estilo, puesto que sus movimientos fueron como un acto reflejo, fruto de la costumbre y años de entrenamientos con sus camaradas nephilim. La tersa piel ligeramente bronceada se onduló sobre los marcados músculos de su torso y vientre, así como en los marcados bíceps y las ligeras cicatrices blanquecinas de antiguas runas sobre estos. La única runa que lamia su piel en un furioso negro en ese momento era la de su parabatai, su hermana, compañera y amiga a la cual añoraba pero a la que sentía junto a él. El cuerpo de un nephilim era hermoso con todas aquellas marcas que lo completaban, cicatrices grabadas a fuego sobre la piel de un guerrero. Solo una cicatriz desentonaba sobre todas las demás, y esta era una marca que contaba una historia grabada en su alma casi tan profundamente como la misma cicatriz. Sus bordes eran desiguales, aún levemente rosados, como si aún no hubiera pasado el tiempo suficiente como para evitar reflejar en ella la violencia y la profunda herida que lo atravesó a un costado de su vientre. La delgada linea que lo había separado de la vida y la muerte expuesta todavía sobre él, como un recuerdo permanente de la herida casi mortal del demonio que terminó con la vida de su madre.

- Qué puedo decir...tiendo a provocar ese efecto en las mujeres.- Bromeó son una sonrisa ladeada mientras sus pasos cruzaban la amplia sala y lo acercaban hacía una de las ventanas que daban hacia la avenida. El murmullo del tráfico era apenas audible y la luz del atardecer se iba apagando poco a poco como las llamas de una hoguera. Las hojas de los arboles eran arrastradas calle abajo y la gente se resguardaba del frio invernal en sus abrigos mientras corría hacía sus casas para resguardarse de la noche que se avecinaba. Los ojos del joven brillaban como dos orbes dorados al reflejo de la luz y su perfil se recortaba contra el cielo anaranjado y púrpura que se entreveía por el cristal. Una sonrisa perezosa bailoteaba en sus labios conforme escuchaba las palabras de la joven. Su mirada se tornó calculadora, como si en su cabeza ya se formaran ideas. La miró de medio lado, todavía sin apartarse de la ventaba, y dijo:

- ¿Y qué tal una apuesta? No voy a arriesgarme a que me dejes un moratón en la mejilla sin sacar nada en mi propio beneficio.- Resopló igualmente indignado cruzándose de brazos.- Tu desatas tu mal humor pero yo... Bien, yo siempre lucho por un propósito. Algo que sea realmente interesante y que merezca mi tiempo.- Replicó utilizando una variación de su afirmación anterior.

La observo dirigirse hacia las colchonetas a paso decidido y adoptando la postura correcta para comenzar la lucha. La sonrisa del joven se amplió y dejó que sus pasos lo llevaran hacia el otro extremo de la colchoneta de entrenamiento, justo frente a ella. En la postura del joven no se revelaba ninguna predisposición a aceptar la pelea, pero las palabras de la joven buscaban provocar, y vaya que no lo había conseguido. Entrecerró sus ojos fijos sobre la muchacha y soltó una carcajada de incredulidad.

- ¿Enserio?- Preguntó a nadie en particular. Sacudió la cabeza medio exasperado medio divertido. -Muy bien, tu lo has buscado.- Resopló finalmente viendo la provocación y la determinación a partes iguales en la mirada de su contrincante. Adoptó una postura similar a la de ella, con lo pies ligeramente separados, rodillas inclinadas y con la pierna frontal soportando el mayor peso de su cuerpo levemente doblado hacia adelante. Sus manos cerradas en puños se alzaron hasta ponerse al nivel de sus hombros, protegiendo su cara y su cabeza en una postura que buscaba al mismo tiempo facilitarle la ejecución de puñetazos y bloqueos. La anticipación fluía lenta y espesa por su cuerpo, al igual que un fuego bienvenido que se mezclaba con la adrenalina. Aquella sensación le gustaba y no podía negar que la diversión que esto le proporcionaba aseguraba una buena pelea.

Gatita, intenta no aplacar tu ira en mi entrepierna y estaremos bien. - Replicó sarcásticamente alzando las cejas. Si de provocar se trataba, él bien podría jugar a ese juego.- Y envaina esa espada, puesto que si gano yo vas a estar demasiado ocupada haciéndome la colada por un mes. No negarás que idear mil formas de ensartarme en ella mientras lavas mi ropa sucia no suena divertido.
Jeriel Cross
avatar
Cazador de Sombras
Mensajes :
168

Volver arriba Ir abajo

Re: I'm ready for the fight... and fate [Jeriel]

Mensaje por Adrianna Birdwhistle el Vie Feb 08, 2013 7:19 am

La joven nephilim le miró de reojo, cuando se quito la camisa. Al ver la runa parabatai, sintió un dolor por el pecho. No sentía más que ego, y trataba de percibir algo más pero estaba tan enterrado en la mente que sus poderes mermaban, exhaustos. Pudo ver aquella cicatriz que atravesaba del vientre al costado. Dolor, no físico, emocional. Frío que destacaba en el resto de él. Apartó la mirada, irascible, aborrecía ese egocentrismo, sabia un tanto amargo, demasiado para su gusto.

- Tan solo me resultas algo irritante. –Se detuvo, sin quitarle un ojo de encima, no desconfiaba, solo quería analizarlo antes de pelear.- No tengas en tan alta estima tu atractivo, es tu ego quien me molesta. – respondió cortante, pero la hervía la sangre ese carácter. Posiblemente porque en el fondo ella hubiera querido ser así ¿Envidia? Quien sabía. – Tranquilo se dar golpes en zonas donde dolerán más que tu entrepierna, no recurro a un truco tan desesperado. – el atardecer se despedía perezosamente, escondiéndose entre los edificios. La ciudad tenía un brillo escarlata y anaranjado. Una vista realmente hermosa.

La pelea podía describirla con golpes, de su parte, con gran fuerza y potencial pero olvidaba que un desequilibrio le haría perder esa ventaja. Adrianna no jugaba con golpes potentes, la agilidad y destreza le mostraba puntos débiles de cada ataque. La pelea era intensa, esquivar su puño y acto seguido rasgar el aire con una patada, cada golpe penetraba sus cuerpos en pura adrenalina. Apartaba la cabeza, y golpeaba en el pecho del nephilim.

- ¿Crees que vas a ganar? – el sudor perlaba el cuerpo de ambos, pero solo acababan de empezar.- En mi caso, si te gano, me servirás de entrenamiento matutino, a las cinco de la mañana, fines de semana incluidos, tendrás tiempo para bajar tus humos.- Aquella condena era idónea para neutralizar a los ególatras como él. Adrianna dio un salto atrás cuando él se abalanzó con fuerza, y le puso el pie, tirándolo al suelo.– Un consejo, cuando ataques estudia que es lo muestras a tu rival.- se acercó lentamente pero él volvía con toda su fuerza, tratando de arrastrarla.

Eran dos personas totalmente distintas, él era fuego, emanando de cada parte de su cuerpo, quemando el aire, subiendo la temperatura, y los ataques drenaban su resistencia. Su energía brotaba desde el pecho, sus movimientos se nutrían de ese calor e ímpetu. Ella era hielo, sus movimientos nacían desde la parte analítica y estratega de su mente, brindaba a su cuerpo agilidad, y precisión en los movimientos, tratando de que fueran lo más efectivos. Cristalizaba el aire a su alrededor, el frio fluía hasta sus extremidades, congelando los movimientos.

Tan opuestos, que no tenían otra opción que atraerse sutilmente. Adrianna se apartó de un puñetazo, cuando el dolor atravesó parte de su cara. Le había roto el labio, notaba el sabor cobre en la boca, lo que estalló en ella como una bomba de adrenalina en su cuerpo. Tomo impulso y saltó, sus piernas encogidas se estiraron con fuerza, sacudiendo con gran intensidad el pecho arrastrándolo, y cayó, tumbado boca arriba en las colchonetas.

- Eso por lo del labio. – tragó sangre, era asqueroso. Pero no iba a ensuciar las colchonetas con su sangre.
Adrianna Birdwhistle
avatar
Mensajes :
553

Volver arriba Ir abajo

Re: I'm ready for the fight... and fate [Jeriel]

Mensaje por Jeriel Cross el Miér Feb 20, 2013 3:18 pm


La actitud despreocupada del muchacho muchas veces daba a entender una idea equivocada a todos aquellos a los que solía enfrentarse, puesto que mientras una sonrisa bailoteaba en sus labios con esa mueca burlona tan característica en él, su mente analizaba todo cuanto le rodeaba, inclusive la misma mirada analítica de la joven frente a él.

¿Irritante? Sí, en ocasiones él mismo se encontraba terriblemente molesto con su actitud.

- Nadie es perfecto.- Chasqueó de vuelta sarcásticamente y en un tono aparentemente despreocupado que distaba mucho de la verdad que escondían sus palabras. Una buena fachada que ocultaba quien era realmente al mundo y que tan bien elaboradamente había creado. Pero ahora era momento de entrenar, de ser él mismo por un momento, dejar fluir toda esa energía vibrante que se revolvía en su interior y clamaba por ser liberada.

No había nada mas que esperar, y el joven se dispuso a iniciar en entrenamiento dando una primera acometida precisa y rápida. Todo rastro de broma se había esfumado ya, y sus golpes eran casi tan rápidos como feroces.

Sus puños eran un borrón bien ejecutado conforme ella retrocedía por unos instantes con agilidad y destreza, pero rápidamente volvía a la carga con pies y manos, golpeando estratégicamente mientras que todo cuanto podía hacer en esos instantes era protegerse, bloquear y volver a arremeter con precisas combinaciones con tal de dominar sus acometidas. Pocas veces tenía la oportunidad de compartir todo su potencial y ejecutar lo aprendido a lo largo de aquellos años, por lo que después de medir a la muchacha y su técnica de lucha se dispuso a esquivar y golpear con mas ímpetu.

Ella gozaba de agilidad y destreza, él de la impetuosidad de sus golpes contundentes. En su interior, la adrenalina fluía con poderosa furia, caldeando sus músculos y acelerando su corazón. Su cuerpo, un reflejo del esfuerzo físico bañado en el sudor de la lucha. Le gustaba pensar que aquel ejercicio bien coreografiado entre dos rivales dignos era un espectáculo digno de ser admirado, una hermosa danza en la que los instintos mas primitivos del ser humano se dejaban entrever mediante movimientos elegantes y llenos de vigor.

Hubo un breve momento en el que ambos contrincantes volvieron sobre sus pasos, poniéndose en sus posturas iniciales aún con la defensiva en alza. Los labios del joven se curvaron en una sonrisa a modo de respuesta a sus palabras, la cual se amplió lentamente hasta terminar finalmente en una sonora carcajada.

Jeriel se limpió el sudor del rostro con el antebrazo en un rápido ademán antes de lanzarse de nuevo a por ella. Él sabia que era una rival con capacidades, por lo que no le sorprendió que ejecutara aquella maniobra que lo llevó directo al suelo. Pero él también se hacia valer de sus cualidades, y mientras ella atacaba estratégicamente a su impulsivo rival aparentemente fuera de equilibrio, él aprovechó el peso de su propio cuerpo junto con la fuerza empleada para arrastrarla junto a él. Sus cuerpos impactaron y rodaron con fuerza en la tarima, y Jeriel empleó una llave que la inmovilizó bajo su cuerpo.

- Un consejo.- Susurró con la respiración agitada por el esfuerzo.- no te anticipes en tus juicios de valor ni subestimes a tus oponentes. Bien podrían mostrarte lo que quieren que veas para sacar provecho de ello, ¿No crees?

Tras eso, ambos volvieron a ponerse en pie, pero esta vez fue ella la que tomo sorpresivamente la iniciativa. Jeriel esquivó el primer golpe satisfactoriamente, pero pronto una lluvia de otros le siguió. Alguno mas que otro impactó sobre él certero mientras su cuerpos giraban y retrocedían. Mas de uno consiguió atravesar sus defensas y golpearle directamente sobre los antiguos moratones que cubrían su cuerpo. Pero el que consiguió dejarlo realmente sin aliento fue el que le propinó con una de sus patadas justo en el costado en el que descansaba la enorme cicatriz.
El extenuante e intenso dolor se hizo evidente en su rostro y sin apenas controlar su último movimiento desgarbado, golpeó con fuerza a la joven justo en la cara, abriendo la tierna carne de su labio con su puño. Por supuesto, ella reaccionó, pero debido al inesperado dolor lacerante que se despertó en él, ya fuera por el recuerdo de una vieja herida o por el dolor aturdidor, apenas si se resistió y su espalda terminó contra la colchoneta.

El joven se llevó una de sus manos directamente hacia su costado, justo sobre la cicatriz, mientras se retorcía con evidente dolor y sin apenas respirar. El color abandonó su rostro y una mueca mitad dolor mezclada con un gruñido contenido se adueñó de sus facciones masculinas.

- Joder,- Resopló en un tono de evidente dolor conforme apretaba los dientes.- creo que con esto estamos en paz...

Hay heridas que jamás sanan, y aunque aquella estaba en apariencia bien cicatrizada, era lo suficiente profunda como para aturdirlo con el doloroso recuerdo.
Jeriel Cross
avatar
Cazador de Sombras
Mensajes :
168

Volver arriba Ir abajo

Re: I'm ready for the fight... and fate [Jeriel]

Mensaje por Adrianna Birdwhistle el Jue Feb 21, 2013 11:40 am

La pelea había sido más excitante de lo imaginado. Aquel muchacho tenía un gran potencial, fuerza e impetuoso fuego. Con determinación lanzaba sus golpes y ella ágilmente y la destreza del frío hielo. Aquella danza perfecta de movimientos sincronizados, en torno a todas las colchonetas, girando sobre sí mismos. Un baile en el que un solo movimiento simbolizaba la victoria o derrota.

Los músculos de los brazos y piernas se relajaron, advirtiendo que era el fin de la pelea. El ritmo cardíaco y sus pulsaciones recobraban la normalidad paso a paso, aproximándose a él. Sus ojos grabaron la imagen de sus emociones, como una sensación traspasaba la cicatriz. Erizaba su piel y le advertían que no iba todo bien.

El joven estaba blanco, pese a su discurso de tipo duro, la nephilim podía verse a sí misma en él, un ser absolutamente hermético, y cabezota. Ella era exacta a él, delineó una sencilla sonrisa en sus labios que se borró poco después. Eran ambos iguales: sufrían el dolor ellos solos, incluyendo cuando el dolor era demasiado de lo que podían disimular.

Se limpió un poco de sangre reseca, y tomó una decisión. Se acercó a toda prisa y sin hacer ruido a su mochila de deporte, volvió a donde estaba el luchador con aquella cicatriz que desprendía tan oscuras emociones, emponzoñada, corrupta. Le ayudó a sentarse aunque el persistiera en su autosuficiencia, las testosterona volvía a los hombres más cabezotas. Ella suspiró rodando los ojos: Aunque se quejara, no lograría que le dejara en paz.

- A falta de presentaciones formales. –la joven se sentó frente a él.- Me llamo Adrianna Birdwhistle, y tendrás que acostumbrarte a verme y tratarme, vivo en el Instituto desde hoy.- prefirió no dar por importante las razones de su mudanza tan improvista. Rebuscó en la bolsa y saco una chaqueta deportiva, la colocó sobre la espalda de él.- Antes de que protestes, te quejes o digas algo en contra de lo que haga escúchame antes – le puso el dedo índice en los labios del muchacho para que callara.

>>” Soy empática, es decir, puedo interpretar las emociones de los que me rodean casi como si fueran palabras. Si bien ser empático tiene más dones y desgracias, me remitiré a lo importante: Puedo sentir exactamente el dolor que tú, pero no saber por qué. Tu dolor es mi dolor, te atraviesa como una lanza en el costado. No puedo estar en paz, tu solo me has roto el labio, esto se curará pronto. Pero tu cicatriz, está mal, no está curada. No por dentro, noto algo insólito y oscuro, puedo asegurarte que no es nada bueno. Así que mi deuda, es curarte. A sí que a menos que tengas algo inteligente que decir, te recomiendo que cierres la boca, y dejes ese orgullo aparcado un par de minutos ¿Entendido?

Apartó el dedo de sus labios y buscó en la mochila, hasta sacar un frasco con una sustancia amarillenta y una especie de kit de paramédicos. Debido a su naturaleza y su carácter inquieto, se granjeo muchas lesiones, y ello conllevaba tener que llevar por si acaso en sus entrenamientos, lo que normalmente usaría para ella.

- Esta pomada, curara todos tus moratones, torceduras, rupturas de ligamentos, arañazos y las “mil cosas que entran dentro del pack de ser Nephilim” – añadió sarcástica. El guerrero también disfrutaba del sarcasmo y un humor un tanto peculiar como podía percibir de él. – Puedes ponerlo en las vendas y vendarte los moratones, en un par de horas no habrá ni señales. Puedo asegurarte, sino yo sería un mapa como tu ahora. – resopló y sacó la tesela, creía adecuado que una runa de curación seria más efectiva. La cicatriz estaba sellada desde fuera, la única manera de sellarla era desde dentro y la runa era su única solución. – Solo será un iratze.

De pronto la tesela voló de sus manos, y no supo describir cómo demonios acabo de manos del chico. No comprendía porque se negaba, sus emociones eran ahora un caos. Las emociones taladraban la cabeza sin descanso. Se sujeto la cabeza, mientras se recomponía tratando de explicar un porqué.
Adrianna Birdwhistle
avatar
Mensajes :
553

Volver arriba Ir abajo

Re: I'm ready for the fight... and fate [Jeriel]

Mensaje por Jeriel Cross el Miér Mar 06, 2013 9:15 am

El calor de la batalla recorría sus músculos, el sonido seco del cuerpo golpeando contra el piso haciéndose eco en la enorme sala de techos altos y abovedados, el sudor perlando la piel nívea de su cuerpo aparentemente común, la respiración pesada fruto del esfuerzo físico, agitada y abriéndose paso a través de sus pulmones con dolorosas bocanadas, luchando al unísono con un corazón que bombeaba la adrenalina que poco a poco iba escapándose de él y dejándolo ebrio de una sensación estimulante...

La vida de un nephilim se resumía a esa sensación. A esos momentos límite en los que parecían danzar al filo de una hoja afilada sin temor a cortarse. Vivían de esa sensación que los empujaba constantemente al borde, haciendo que cada día de sus vidas contara. Y ellos lo buscaban con anhelo, como si fuera una droga a la que fueran adictos y no encontraran en otro estilo de vida común nada mas que tedio y monotonía. Disfrutaban del dolor, de la lucha, del contacto físico y de jugar en aquella frontera que delimitaba la diferencia que había entre la vida y la muerte.
Sus existencias eran efímeras e insignificantes, y sus muertes se sucedían a cada minuto en el mundo, pero sus vidas estaban colmadas por la emoción de la batalla, por la satisfacción de que su sangre derramada cumplía con su propósito común. Sus actos, que en apariencia pasaban desapercibidos para el resto de la humanidad, bien podían cambiar el curso del mundo en un instante.
Ángeles condenados a habitar en un cuerpo mortal que padecía y sufría al ser golpeado y lacerado en un mundo plagado de criaturas que solo ellos podían ver y combatir. Y maldita sea si no lo estaban haciendo ya. Cada segundo contaba, cada minuto de entrenamiento era poco en comparación a cuanto se enfrentaban. Una hora de sus existencias era un regalo y todo cuanto les pudiera recordar que estaban vivos resultaba insuficiente.

Pasaron unos largos minutos mientras Jeriel trataba de calmar ese brote irracional de dolor, tirado sobre la colchoneta e intentando respirar con normalidad. Su cuerpo agotado y magullado volviendo a un estado de reposo, vigorizándose con la sensación que ahora se adueñaba de él tras un duro entrenamiento productivo. Los moratones y heridas de su cuerpo parecían palpitar al ritmo de su corazón acelerado, un golpeteo sobre su piel, recordandole que no era mas que un pobre mortal con una condena, la cual no era mas que la de sus propios recuerdos febriles de aquella noche hacia ya tantos años.
Cuando quiso darse cuenta, la nephilim ya se encontraba junto a él con la determinación de ayudarle. Ni que fuera una damisela en apuros! Vaya! Sí que debía tener un aspecto horrible si ella se tomaba la molestia incluso de incorporarlo. El muchacho alzó una mano, deteniéndola antes de que la situación se volviera, si cabe, todavía mas incómoda.

- Tranquila,- Murmuró sentándose con las piernas cruzadas bajo él mientras apoyaba sus codos sobre sus rodillas.- No estoy herido, no te preocupes. Ha sido mas la impresión que otra cosa...- Finalizó fingiendo en una actitud que contradecía cómo se sentía. La observó de medio lado, con sus ojos dorados ocultos bajo sus pestañas entornadas que ensombrecían su mirada. Ella rodó los ojos, como si esperara ese tipo de reacción, pero lo cierto es que se encontraba bien. Simplemente le tomaba por sorpresa volver a sentir el eco doloroso que emitía la cicatriz que le atravesaba cuerpo y alma. No es como si él fuera a explicarle todo eso con lujo de detalles, puesto que no era muy dado a contarle mucho de su vida a nadie.

La joven se presentó mientras se sentaba frente a él, que continuaba callado sin apartar la mirada de su rostro. Una sonrisa ladeada tironeó de la comisura de sus labios conforme llevaba su diestra frente a él, con la intención de presentarse educadamente a pesar de haberse encarnizado en un duro entrenamiento minutos antes. Primero los golpes, después la educación.

- Jeriel Cross.- Se presentó con una chispa de picardía en su tono de voz.- Inicialmente transferido del Instituto de Londres hace un año. Pero acabo de volver de...varios viajes imprevistos.- No hacía falta añadir que los viajes habían sido por motivos meramente egoístas era muy probable que la Clave no estuviera nada contenta con sus últimas pesquisas al margen de la Ley.
Iba a decir algo mas, cuando la muchacha llevó su dedo índice a sus labios. Una orden clara que consiguió ampliar su sonrisa totalmente, aún cuando su piel cosquilleaba la propia. Sus cejas se alzaron con evidente incredulidad y la sorpresa lo hizo guardar silencio, aún cuando eso era prácticamente imposible de conseguir en alguien como él. Pero algo de lo que dijo a continuación consiguió borrar de su rostro todo rastro de humor escondido bajo su apariencia pícara. Recuerdos se agolparon en su mente. Recuerdos en forma de hermosa mujer de largos cabellos castaños con reflejos cobrizos enredados entre sus dedos, sedosos y agradables al tacto. La sombra de una noche de verano con sus cuerpos entrelazados, el suyo tan pequeño y delicado en comparación al suyo masculino. El fuego abrasador de su mirada enfurecida cada vez que se enzarzaban en sus constantes disputas acaloradas: Ella, intentando comprender que se escondía en las profundidades de su mente, él, que luchaba contra aquel sentimiento que lo embargaba. Celos, pasión, posesividad, una ira irracional contra él mismo y contra ella por tener el poder de meterse en su cabeza...

Su mirada volvió al presente, y ante él se materializó de nuevo el rostro de la muchacha que decía llamarse Adrianna. No era exactamente como Nahomy, pero no distaba mucho de asemejarse a ella con esa expresión de aparente vulnerabilidad enmarcada por sus largos cabellos. Joder, si incluso eran del mismo tono.

Aquello fue como un balde de agua fría.

Con una expresión de aparente alarma, como las que resonaban en su mente al escuchar mas de aquellas palabras, la espalda del joven se irguió de pronto, poniendo un poco de distancia entre ambos. Bien, sus experiencias con ¨empáticas¨ no habían sido precisamente...Buenas.
Por un momento, incluso sintió que las palabras se quedaban trabadas en su paladar, en un titubeo que rara vez se adueñaba de él. Se incorporó, todavía sin apartar su mirada de ella, pero en su expresión ya no había sorpresa o incredulidad, si no una completa máscara fría y desconfiada.
Alzó de nuevo su mano, como si así la distancia entre ellos se viera franqueada por los límites de ésta.

- Comprendo lo que me dices...- Musitó en un tono bajo y serio. Todo rastro de broma abandonando el timbre de voz del muchacho.- Pero preferiría que te mantuvieras alejada de mis...sentimientos, mi mente, lo que sea! Créeme, no te gustará lo que encontrarás en ella, así que ni siquiera lo intentes.

Sus pasos lo llevaron a grandes zancadas hacia el banco de trabajo sobre el que descansaban parte de los materiales de entrenamiento, incluida su camiseta, arrugada y hecha una bola tirada a un lado. Se desprendió de las vendas que cubrían sus muñecas en varios tirones impacientes, como si de pronto se hubiera adueñado de él unas ansias incontrolables por salir de allí. Lanzó las vendas hacia un lado y tomó su camisa, pasándosela de nuevo sobre la cabeza con un rápido movimiento. Sus cabellos lucían desordenados y húmedos, pero su rostro estaba más lívido de lo normal cuando su mirada se enfocó de nuevo en la joven. Sus palabras lo hicieron detenerse, y tras unos largos segundos, sus pasos lo encaminaron de nuevo frente a ella, acluclillandose y poniéndose a la altura de sus ojos. Era lo menos que podía hacer, llegados a este punto en el que la educación no parecía acompañar a su comportamiento.
Su mano voló rauda y tomó la estela con la que ella jugueteaba entre sus dedos. Y sin decir una sola palabra, tomó su barbilla y la hizo a un lado, facilitándole el acceso a su clavícula, en la que dibujó un pequeño iratze que curaría la herida abierta que le había provocado con su puño.

Soltó su barbilla y bajó la mirada, la estela todavía entre sus dedos, reluciente, elegante y femenina, como las que se podían encontrar en muchas tiendas de Idris. La tesela tamborileó entre sus manos unos instantes, antes de que el muchacho la dejara a un lado de donde la cazadora se encontraba sentada. Con un suspiro que apenas sabía que llevaba conteniendo desde hacía rato, alzó la vista, clavando en ella sus ojos dorados y entornados. Ya no transmitían tanta frialdad como antes, pero había una tristeza imposible de ocultar.

- Hay cicatrices que nunca se cierran completamente del todo, Adrianna, y heridas que jamás cesan de sangrar.- Murmuró en un tono quedo.- No puedes ayudarme. Lo siento.

Y tras esas palabras, el muchacho se levantó tranquilamente y se dirigió hacia la salida. La tensión en su espalda y sus hombros se hacía visible desde la perspectiva de la cazadora, a la cual le daba la espalda conforme sus pasos lo alejaban mas. Los ecos de sus pisadas escuchándose apenas en un susurro al deslizarse bajo sus pies desnudos sobre la madera caoba que recubría los suelos de la sala.
Jeriel Cross
avatar
Cazador de Sombras
Mensajes :
168

Volver arriba Ir abajo

Re: I'm ready for the fight... and fate [Jeriel]

Mensaje por Cónsul J. Nightshade el Miér Mar 06, 2013 10:12 am

Cónsul J. Nightshade
avatar
Cónsul de La Clave
Mensajes :
410

Volver arriba Ir abajo

Re: I'm ready for the fight... and fate [Jeriel]

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.