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I ain't lost, just wandering [ Adara ]

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I ain't lost, just wandering [ Adara ]

Mensaje por Adrianna Birdwhistle el Sáb Feb 23, 2013 6:34 am

El tiempo fluía entre sus manos juntas, como agua, filtrándose entre los huecos, sin que ella pudiera impedirlo, así de volátil era su existencia. Era alguna de sus cavilaciones en silencio, durante esas aborrecibles horas de la mañana antes de comenzar el día. La razón la amonestaba sin descanso, pertinaz por dejar ver parte de su naturaleza a un desconocido. Desde lo del “vampiro”, el odio transmutó su nombre en una palabra tabú, estaba ausente gran parte del tiempo.

Era complicado comprenderse, ese galimatías: Porque dentro de ella, oculto una pequeña voz le instigaba a buscarlo. Pero su razón y la mente eran poderosas para batallar, obviamente ganaban esos duelos. Aun así solo era un trazo grueso sin definir, el problema trascendental estaba presente. Y su silencio trataba de desentrañarlo.

Adara Carstairs, era el apoyo fundamental en su proceso, tanto de recuperación de heridas físicas como aquellas que no se advertían, las que estaban en otro plano. Durante las noches acariciaba con parsimonia melodías afligidas al piano, y de día entrenaba hasta quedar extenuada. Pese a esa mudez Adara lo llenaba con palabras, que la reconfortaban, respaldaban y aconsejaban. Trataba de ayudarla, respetándola sus momentos, ganándose ese trozo de corazón concerniente a una persona de su pasado.

El tiempo continuaba igual, y a diferencia de Inglaterra: El frio laceraba su piel y era muy seco. La radio amenazaba con nevadas bloqueando durante días los accesos de la ciudad. Así que al final logró sacarla del Instituto para ir de compras, su fondo de armario era tan escaso que necesitaría una completa renovación, no solo para el invierno.

Se fueron a la Quinta Avenida, hogar de las tiendas y lugares más caros de moda mundana. El tráfico era casi apocalíptico, atascos de coches por las vías que franqueaban las aceras con tiendas y el metro totalmente saturado de mundanos. En las aceras por las que paseaban, no solo gente de negocios con prisa, y un móvil en la oreja. Sino también mujeres cargando bolsas de las más caras marcas de moda, en su desfile particular parecían diosas. Lo que la forzaba a mirarse, y creer que no encajaba allí.

Pasearon viendo los escaparates de Dior, Gucci, Louis Vuitton, Prada, Dolce y Gabbana, con unos precios que a ojos de cualquiera incitaría un paro cardiaco y la muerte posterior. Pero la familia Moncrieff, la familia de su madre. Era de las más adineradas de entre los cazadores de sombras. Buenas inversiones, decisiones y compañías, les llevaron a acaudalar una gran suma de dinero Si bien para ella no valían nada, reemplazaría todo por sus padres, pero tales tratos no existían y dudaba que se concedieran.

Entraron en la lujosa tienda que tenia Chanel en Nueva York, la nephilim no sabía mucho de moda, pero tenía un par de prendas antiguas de esa marca, le encantaban. Posiblemente por la elegancia y formas sutiles a veces tan naturales, con las que vestían a la mujer. Aunque ella no poseía suficiente estima de su atractivo, al igual que su cuerpo, no sabía el porqué ni buscaba la razón.

Sus ojos divagaron por la tienda y los estantes con ropa. Cuando algo llamo su atención, se aproximó a uno de los estantes, tomando la prenda en sus manos. Era un jersey de lana de color gris plata, sobrio. Al instante se acordó un viejo jersey de su madre, verde oscuro, y su aroma a vainilla. Dibujo una sencilla sonrisa y tomo la prenda, era suave y encantadora. Podría abrigarla bien además parecía adaptarse a las formas del cuerpo. Cuando fue a nombrar a Adara esta apareció depositándola en las manos media tienda, ni corta ni perezosa. Adrianna se asomó con incredulidad de que algo la fuera a encajar a ella, chocando con la insistencia y afán de apoyo de Adara.

- ¿En serio? –dudo al encontrar en sus ojos un previo reproche si decía algo en contra. Adrianna lo analizó en segundos antes de que hablara.- De acuerdo ya voy a probarme todo esto. – respondió desganada.- Pero ve buscando algo también para ti, o no me compro nada, recuerda que ese era el trato. – mencionó pensando lo larga que iba a ser la mañana. Otra razón por las que Adrianna Birdwhistle odiaba ir de compras.
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Re: I ain't lost, just wandering [ Adara ]

Mensaje por Adara Carstairs. el Sáb Feb 23, 2013 5:47 pm

Los últimos días su relación con Adrianna se había fortalecido. Ninguna de las dos era una gran comunicadora, por lo que no hablaban mucho, aunque cuando ocurría, podían comunicarse los cosas en pocas palabras. De alguna forma, siempre se entendían. En general, pasaban largos períodos en la sala de música, tocando melodías e intercambiando opiniones sobre obras clásicas de la literatura.

Ese día en particular Adrianna parecía perturbada.

Desde temprano habían ido a una de las tiendas de moda más reconocidas en el mundo, Channel. No es que ella estuviera muy al tanto de las tendencias globales de moda, pero a pesar de todo tenía un buen gusto.

El camino había sido silencioso, Adrianna parecía estar sumergida en sus propios pensamientos, y Adara, por otra parte, no había tenido una buena noche. Las calles de la ciudad estaban abarrotadas, allí todos se movían de un lado a otro sin detenerse a respirar. Así era la vida en la gran ciudad de New York, rápida. En las vitrinas de la tienda habían chicas jóvenes admirando lo que de seguro no tenían dinero para comprar, ya que los precios de la tienda eran exuberantes.

Adara conocía el estilo de vestir de Adrianna, era más bien formal. El vestuario de los Cazadores se componía generalmente de prendas negras y de cuero, pero nunca estaba de más obtener algunas de colores más vivos. Claramente, su concepto de colores vivos, no era el mismo que el de la vendedora, quien ofrecía un llamativo abrigo color amarillo fosforescente con el lema “Dale color a los días oscuros”, y a pesar de estar con el cincuenta por ciento de descuento, el precio era lo suficientemente alto como para alimentar a treinta familias africanas durante una semana.

Era tonto, pero se sentía como en esas películas norteamericanas en las que un grupo de chicas iban a comprar sus vestidos de graduación y soltaban risitas tontas cada vez un chico guapo se les cruzaba. Claro, esa no era su situación. Para comenzar ella nunca había tenido, ni tendría una graduación, su educación se había desarrollado por completo en el instituto. Luego estaba el hecho de que además de Adrianna, su vida social no era la más abundante. Y por último, no podía verse a ella misma coqueteando con un chico ni lanzado risitas tontas para captar su atención, eso no iba con ella.

Tomó varias prendas, nada estrafalario con muchos brillos ni grandes adornos, más bien cosas sobrias y elegantes, y las pidió en su misma talla, Adrianna tenía casi su misma estatura y ella calculó que sus medidas serían similares. Antes de llegar a su encuentro se encontró con un lindo vestido rojo. Era de tirantes, largo y con la cintura ajustada, la espalda estaba hecha de encaje y la parte frontal tenía un escote pronunciado, pero no demasiado revelador, adornado con diminutos brillos que formaban figuras en el borde. Lo coloco en la parte superior de la pila y deposito todo en las manos de Adrianna.

—Ya buscaré algo para mi luego, mira lo que encontré —respondió mostrándole el vestido con una gran sonrisa—. ¿No es hermoso? Pensé que se vería genial en ti, resaltara tus curvas. Podrías usarlo para algún evento o quizá una cita, nunca esta demás estar preparada.

Adrianna no parecía muy feliz con la idea de probarse la gran pila de ropa que le había entregado, así que casi la hizo caminar dentro de unos de los probadores.

—Ir de compras es más divertido cuando no eres tú la que tiene que cambiar de atuendo una y otra vez, ¿no crees? —pregunto, no espero a que contestara para agregar—. Pruébate el vestido primero, ¿si? Quiero ver como luce. Y cambia esa cara, ya verás que el día pasará más rápido de lo que imaginas.

Adara se sentó en unos de los pequeños sofás de los que disponía el lugar, y tomó una de las revistas que estaban a un lado. Se preguntó si alguna de las modelos que allí aparecían, usarían esos vestidos con plumas, que las hacían parecer patos, a diario.

—¿Crees que aquí allá algún Starbucks cerca? Se me antoja algo de café —le preguntó a Adrianna a través de la puerta. Sería una larga mañana.
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Re: I ain't lost, just wandering [ Adara ]

Mensaje por Adrianna Birdwhistle el Dom Feb 24, 2013 11:22 am

Adara estaba también ausente podía percibirlo no solo en sus palabras, sino en el silencio, la nephilim lo sabía, aún así esperaba como necia ilusión de que se animaría. Pero no, era una tristeza que olía a tormenta, desilusión con sabor a quimeras despedazadas. Adrianna sabía fingir pero no evitar sentirse igual, y tratar de animarla a través de ella. Esa era su misión, si Adara había estado todos esos días cuidándola, la haría sonreír costase lo que costase.

Entró en el probador, colocó la ropa en el asiento de terciopelo y la barra que había dentro, en aquel cubículo: solo un asiento, una barra para colgar perchas, y un espejo iluminado con bombillas con música jazz de fondo. Adara le había dicho que se probara primero el traje. Lo de la “cita” la resultó hasta jocoso, prefirió no darlo vueltas, y probárselo por fin.

La tela se deslizaba por su piel desnuda, abrazándola placenteramente, suavidad de la seda era la caricia de un amante, no podía creerse como el traje marcaba sus curvas. Revelaba su piel tan descarado, que por un momento se vio ante el espejo como aquellas diosas de la calle, un reflejo breve. Y también “sus ojos” contemplándola firmemente, sonriéndola de esa manera tan particular haciendo vibrar su corazón.
Adrianna no soportó más aquella presión en el pecho. Salió del vestidor y abrazó a Adara buscando una amiga, una confesora, algo que ella anhelaba. Comprendía mil tipos de emociones, pero en su espiral de sentimientos no podía controlarlos.

- Es una maldición, que le vea cuando me siento más fuerte, y volver a romperme en trozos.- reveló con dolor, sintiendo las lagrimas incendiando en sus ojos.- No te preocupes, se me pasará.- se apartó, debía estar alarmándola más, y se había prometido animar a Adara. – Vaya, pretendía animarte y acabo casi llorando. – no la miraba directamente, se sentía recelosa de manifestar parte de ella, una parte tan vulnerable y humana. – No necesitamos citas, saldremos juntas. No podrán sino mirarnos, te lo prometo, también. – sonrió con sinceridad.- Me encanta, yo no habría sido capaz de elegir un traje tan bonito. Bueno, vuelvo a probarme el resto. – volvió al probador, empujando a la tristeza a sus pies, debía ser fuerte. No podía llorar por él, no más lagrimas inútiles.

La ropa que Adara había seleccionado, era simplemente perfecta.Como si la conociera de toda la vida, aunque ella se sintiera con algunas faldas algo incomoda, lo que provocó la risa de ambas. Podría compararse, con aquellas diosas de asfalto y se lo correspondería a Adara durante mucho tiempo.

Después de ella, tocó el turno de la Carstairs, Adrianna inspeccionaba los estantes hasta encontrar una prenda que definía a Adara, al menos a sus ojos. Un traje crema, largo, con cuello en pico, mangas cortas y volátiles, con una cinta marrón bajo la zona del pecho recordaba a trajes de época. Pero su mayor atributo no era que se ajustara a la figura de la mujer, sino que todo el traje arena estaba bordado con flores. Perfecto y sabía que le quedaría bien. Encontró un par de prendas sencillas y coquetas, risueñas como ella, y románticas, hasta una chaqueta en verde turquesa que resaltaría el color de sus cabellos miel. Así que orgullosa le entregó todo lo encontrado a Adara.

- El traje creo que te sentara bien, me recuerda a ti, no sé porque lo vi, y pensé que te quedaría bien visto. Ahora no es tan aburrido ir de compras – sonrió apartándose un mechón de la cara.- cuando salgamos tomaremos altas dosis de cafeína, no te preocupes, anda pruébatelo. No soy tan mala eligiendo ropa, busque prendas que definieran, como eres. Como cuando tocas el piano, o estamos leyendo y te ríes por algo, comentamos los desamores de los personajes, o cuidamos de las flores de Maryse en el invernadero. – se ruborizó avergonzada no solía hablar de las cosas que observaba solo se callaba y seguía observando, esbozando el carácter de la persona. Y Adara, podía considerarla esa amiga que siempre quiso. – Gracias por estar conmigo, no lo hubiera sobrevivido sin tu compañía, eres una gran amiga.
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Re: I ain't lost, just wandering [ Adara ]

Mensaje por Adara Carstairs. el Jue Feb 28, 2013 6:02 pm

La primera cosa que Adara pensó cuando conoció a Adrianna, era que era una fuerte. Una de esas personas que con sólo un mirada te hacían sentir al desnudo. Esa clase de personas que han tenido una vida dura, razón por la cual esperan cada uno de tus movimientos. La clase de persona que da la pelea hasta el último segundo, aún cuando sabe que la victoria es lejana y casi imposible. Y lo era.

Uno de sus grandes errores era pensar que si alguien te veía frágil, era debido a que eras una persona débil. Lo cierto era, que ahora pensaba en la debilidad como uno de los pilares fundamentales de la fortaleza.

A veces se necesita mucho más valor para demostrar nuestros miedos, que para esconderlos.

Así que cuando Adrianna la abrazó, ella se quedo allí. Lo hizo porque sabía que lo necesitaba, porque era su amiga, y lo hizo porque se sentía bien poder brindarle a alguien el apoyo que tu siempre quisiste. Fue su forma de retribuirle todo el apoyo y la paz que ella le había brindado durante los pocos días que habían estado juntas.

—No tienes porque agradecerme, tu haz hecho mucho más por mi de lo que yo podría hacer por ti.

Y era verdad, pero en ese momento se escurrió dentro del probador. Se suponía que era un día de compras. Un día para relajarse, sonreír, y por sobre todo estar feliz. Nada de problemas, ya era bastante con tener que volver al instituto para que todas la preocupaciones reaparecieran, pero por ahora, trataría que eso no ocurriera.

El cubículo estaba completamente iluminado gracias a las luces en cada borde del gran espejo. Dejo las prendas en el banquillo y se dispuso a probarse el traje que Adrianna le había entregado unos minutos atrás. Era de un color claro, bordado completamente con flores perfectamente simétricas. Generalmente las prendas oscuras que utilizaba, hacían que su piel pareciera más pálida de lo que en realidad era. El tono del traje, por el contrario, le aportaba un ligero balance, y lograba hacer que su piel reluciera.

Salió para mostrarle el traje a Adrianna, quien parecía complacida.

—Es completamente hermoso. Gracias, gracias por todo —sonrió de la forma más sincera en que nunca o había hecho y abrazo a la chica que en pocos días se había convertido en su más grande amiga—. Tienes razón, ¿quién necesita citas? Las dos vestidas de está forma despertaremos muchas miradas. Compadezco al que se fije en nosotras, porque no podrán hacer más que mirar —ambas rieron divertidas—. Y ahora déjame probarme el resto de esto para que vayamos por esos cafés.

Volvió al probador y terminó antes de lo esperado. Cada prenda era hermosa y única. Todas le sentaron muy bien, de acuerdo a la opinión de Adrianna.

Cuando ambas estuvieron listas fueron a la caja y pagaron todo lo que habían comprado. Al salir de la tienda cada una tenía ambas manos llenas de bolsas, por suerte la cafetería estaba sólo a pocos pasos de distancia. El lugar tenía aire acondicionado, algo que Adara agradeció. Las únicas personas presentes eran una pareja discutiendo en voz baja, a pesar de los murmuros la rabia con que se hablaban el uno al otro era palpable a metros de distancia.

—Creo que no llegamos en un buen momento, no me sorprendería que en cualquier momento se tiraran los vasos con café y todo incluido
—le dijo a Adrianna cuando ambas estuvieron sentadas frente a frente en una mesa cercana a la de la pareja.

Pero no ocurrió, ya que minutos después la mujer se levantó indignada de la mesa con las lágrimas cayéndole por el rostro, parecían ser más por rabia que por pena. En ese mismo instante el mesero se acercó a su mesa y les pregunto que querían ordenar.
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Re: I ain't lost, just wandering [ Adara ]

Mensaje por Adrianna Birdwhistle el Sáb Mar 02, 2013 12:29 pm

Posiblemente solo era un pensamiento de los miles que fluían por su mente, pero poco a poco, fue comprendiendo mucho de lo que Adara era, el tipo de persona que parecía a sus ojos. Era de aquellos seres altruistas que preferirían atender a todo el mundo antes que a sí mismos. Y aunque lo negaran por humildad, solo eso aumentaba su altruismo.

Que nunca rechazan a alguien, pese a que fueran rechazados, ellos solo tenían ese amor que entregar a los demás. Eran pocas, pero suficientes para darla razones de seguir viva, las atenciones que dedicaban su apoyo y aliento daba fuerza a gente como Adrianna.

El abrazo cuando estuvo a punto de llorar, la recordó que pasara lo que pasara allí estaría Adara, y eso le llenaba de alegría, y le hacia sonreír después de largos años de apatía. Tras un rato esperando Adara salió con el traje, y con aquellas palabras sabía que los lazos que creía rotos, una amistad de verdad, revivían. Sabía que ella sería su mejor amiga, lo presentía, y lucharía con uñas y dientes para protegerla.

- Se les quedaran la boca tan abierta, que desencajaran la mandíbula y no podrán cerrarla más. – sonrió con confianza. – Un proverbio chino dice que “las flores que crecen bajo la adversidad resultan ser las más hermosas” creo que se refiere a ti. –ella salió y pagaron, Adrianna ni tan siquiera miro el precio, el valor de aquella ropa, era que Adara la había elegido para ella, y ella a Adara, por tanto eran importantes.

Salieron a la calle y por suerte encontraron uno a la vuelta de la esquina, a decir verdad le apetecía algo de cafeína, una dosis justa para aguantar el día. Dentro había una pareja, se esforzó al máximo para no sentir el dolor de ella, pero era tan conocido. Podía recordarlo, pero no servía de nada lamerse las heridas. Debía continuar aunque estuviera rota, luchar por recomponerse.

- Pues si se tiran los cafés sin apuntar, nos metemos bajo la mesa. – las dos se quedaron expectantes, pero al final la mujer abandonó el local en un mar de lagrimas, lograba comprenderla, y sentir su padecimiento como el suyo propio – a veces las relaciones son más complicadas de lo que parecen. – murmuró desilusionada mirando a la ventana, su cabeza estaba lejos de allí. Si bien miró a Adara y volvió al local. Estudió la carta de cafés cuando se paso el camarero – Un cappuccino, con chocolate en la espuma de leche y una cookie – Adrianna adoraba el chocolate, era una de sus pasiones, ¿Por qué no disfrutar de ella? - ¿Y tu Adara? – sonrió preguntándola, mientras Adara hizo su pedido y se marcho para traer los pedidos.

Adrianna sacó algo del bolsillo, reviso que no hubiera gente mirándolas, y lo puso con cuidado en la mesa, era un colgante con una circunferencia de jaspe verde, el cordón que lo sostenía era hilo castaño oscurecido, resistente. Adrianna tomó la mano de Adara y lo deposito en sus manos.

- Es jaspe verde, en oriente dice que protege del mal. –Bajó momentáneamente la voz- Aunque seamos nephilims, también debemos protegernos. – sonrió y recuperó el tono de una amena conversación de mundanos. – Vas a aceptarlo, es un regalo. Sabes que si me pongo cabezota, no hay quien me gane. –se rieron las dos, era agradable volver a oír la melodía que tal felicidad causaba.- Te quedara bien, será un talismán, y siempre que lo veas te acordaras de mí, yo creo que es muy útil. ¿El motivo? No sé, quizás, lograr sacarme del Instituto con este tiempo a comprar ropa, creo que tal Odisea solo está en la mitología griega una vez. – Sumó con su habitual pizca de sarcasmo. Lo que significaba que la compañía de una gran amiga, la estaba curando poco a poco pero con paso firme.
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Re: I ain't lost, just wandering [ Adara ]

Mensaje por Adara Carstairs. el Mar Mar 05, 2013 4:21 pm

Concordaba con Adrianna en que la protección nunca estaba de más. A pesar de ser nephilim, ellos no eran invencibles, ni mucho menos inmortales. Ella estaba consciente de como una simple arma mundana, lograba infringir graves heridas en la piel de cualquier Cazador de Sombras. Al fin y al cabo eran, como la leyenda afirmaba, mitad ángel, mitad humano.

Tomó el colgante que su amiga le había obsequiado minutos atrás y lo observó detenidamente, el jaspe verde parecía brillar. Se llevo las manos a la parte posterior del cuello y movió su cabello hacía un lado, para luego colocarse el colgante.

Ya poseía dos regalos de la nephilim y ambos eran para protección. Se dio cuenta de que que eso era lo que Adrianna trataba de hacer, protegerla. Se sentía bien saber que podías contar contar con alguien para cubrirte las espaldas. Alguien a quien en realidad le importara tu vida.

Entonces recordó el objeto que siempre traía con ella.

Era un colgante con forma de media luna. Lo había comprado a un brujo, hace ya un largo tiempo, quién le había explicado que el objeto servía para la suerte. Nunca se había sentido cómoda llevándolo en el cuello, pero siempre lo tenía en un bolsillo cercano al corazón, incluso por las noches. De alguna u otra forma el objeto le había servido. Desde que lo consiguió sus pesadillas habían disminuido, no al extremo de desaparecer, pero considerando el hecho de que antes de obtenerlo, los recuerdos llegaban cada noche, era un gran avance para ella poder dormir al menos una noche sin nada más que el vacío. Una vez había escuchado que las cosas buenas debían ser compartidas, y sentía que ya había tenido el objeto por suficiente tiempo. Ya había obtenido algo que en realidad importaba, alguien en quien creer, y eso era más de lo que cualquiera podía pedir.

—Tengo algo que darte también —bajo a cremallera de su cazadora y se llevó la mano al bolsillo interior de esta—. Cuando conseguí esto —extendió la mano sosteniendo el colgante—, había atravesado por uno de los momentos más difíciles de mi vida. No había una noche en la que no tuviera pesadillas. Es ilógico, pero aprendí a apreciarlo como si fuera parte de mi, aunque nunca me sentí cómoda con el. Es como el amor no correspondido —sonrió débilmente—, de alguna forma siempre supe que no me pertenecía. —dejó el colgante frente a Adrianna—. Ahora se que te pertenece a ti. Me ha traído suerte, al menos ahora tengo a alguien en quien confiar —sonrió—, es el momento de que te de suerte a ti.

Le pareció increíble que en tan poco tiempo hubiera aprendido a valorar tanto a la nephilim. Ella no se encariñaba fácil, a pesar de ser completamente distintas, Adrianna y ella pensaban de una forma similar, podían entenderse como si hubieran pasado toda su vida juntas.

—Siempre he pensado que para poder querer a alguien primero tienes que aprender a quererte tu mismo. Yo no puedo quererme si no sé quien soy. Quizá ese era el motivo por el cual nunca me he enamorado de alguien —hizo una pausa y respiró profundamente—. Es curioso, porque pareciera que tu si puedes saber que clase de persona soy, mucho mejor que yo. Es como si pudieras tomar todos mis pensamientos y decodificarlos para que te den una respuesta. Quizá suene cursi, pero he aprendido a quererte como una hermana, y creo que ya no importa que no sepa quien sea, porque tu sí lo sabes. Y eso es suficiente.

El camarero volvió minutos después con los pedidos. Era un muchacho flaco y con pecas y cabello pelirrojo, que se quedó por más tiempo del necesario cerca de la mesa. Al notar que Adrianna no le dedico ni una mirada, se marcho arrastrando los pies.

—Creo que tienes un admirador —dijo, inclinando a cabeza en dirección al chico.
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Re: I ain't lost, just wandering [ Adara ]

Mensaje por Adrianna Birdwhistle el Miér Mar 06, 2013 6:31 am

Protegerse de lo desconocido, así vivía un nephilim, un hibrido entre humano y ángel, un guerrero divino cuya longevidad se acortaba en muchos casos. Apenas vivían el tiempo suficiente para enamorarse, tener familia y debían desechar esa idea en pos de ayudar a las demás razas. Algunos ni siquiera llegaban a crecer, otros ni de ver crecer a sus hijos. Era una vida dura en la que los errores se pagaban con un alto precio.

El ángel Raziel les había bendecido, pero a cambio de su batalla eterna, de ser la razón y justicia. Pero no siempre esa justicia era suficiente para calmar el alma apesadumbrada, las perdidas y la muerte.

La nephilim estaba acostumbrada a esa vida, y sus costumbres nunca cambiaban: deseaba con más razón proteger a la Carstairs, pues ahora era una persona importante. Había fallado en proteger a su parabatai, a la persona que por juramento debía proteger. No permitiría que nunca más se repitiera, no mientras viviera.

Adrianna tomó el colgante y lo observo con mucha atención, esa luna le recordaba a algo que ahora no era capaz de recapitular en su mente. Pasó el cordón en torno al cuello y lo abrochó sin dificultad. Recapacitó en las palabras de Adara: “De alguna forma siempre supo que no la pertenecía a ella, y era Adrianna su dueña “. ¿Estaba jugando el destino? O ¿era mera casualidad?

- Espero que me ayude a dormir bien, se me empiezan a notar las ojeras. – mencionó con una leve tonada tratando de no darlo suficiente importancia. Sus ensueños eran raros, cierto que tenía un leve don para la clarividencia a través de sueños, pero nunca lo considero transcendental. – Es muy bonito, gracias Adara. –sonrió acomodado en el pecho, el frio metal contrastaba con el leve calor de su piel.

La joven Carstairs le dejo una profunda reflexión: ella no se aceptaba, pero Adrianna poseía una visión muy clara de ella y de sus emociones. Era un ente puro, pese a su triste pasado, tenía fuerza para seguir y apoyar a otros, era altruista sin que se diera cuenta. Podía dibujarlo a partir de las breves notas que emitía ella misma. Pocas personas ya en esta época tenían un alma tan bondadosa.

- En cierto sentido tienes razón, pero yo capto emociones. Tus ideas, quizás pueda llegar a interpretar mediante las emociones mientras las realizas en tu mente. Aun así, a veces parece bendición, y otras una tremenda maldición. Pensar que puedes sentir la tristeza de otros en tu propio cuerpo, o transmitírsela sin querer. Mi padre era empático, me enseño a controlarme. –se dio cuenta que se iba por las ramas y se ruborizó ligeramente.- Se quién eres, y deberías tenerte en alta estima Adara, pocas veces he visto un alma tan caritativa y de un gran corazón generoso. Además eres bonita, solo tenemos que salir y seguro que luego querrás huir de los hombres. - Adrianna estaba perfectamente en “otro planeta” aun recordaba lo del probador.

Aquellos ojos la observaban fascinados al verla con el traje, a punto de lanzar un cumplido, de sonreírla. De hacerla sentir que estaba viva, que podía amar. Amarga era la realidad que le recordaba que solo eran cuentos y que ella no disfrutaba de tiempo para ellos. Aun así ¿fue real o solo producto de su imaginación? Suspiró, y despertó de su ensoñación cuando Adara la habló.

- ¿Qué? ¿Admirador? ¿yo? – era lo malo de permanecer en las nubes, a veces la vida en la tierra fluía mas rápido y no daba tiempo a regresar en el momento. Miró al muchacho, al cruzar la mirada, se escondió muerto de vergüenza, típica reacción de un amor a primera vista, pero no correspondido. – Ve lo externo y le agrado, no le agradaría tanto saber que soy y que supiera que se qué tipo de persona es y sus acciones, razón por la cual no tengo pareja. Si no me aceptan como soy, no me molesto en ni siquiera rechazarlos.- dijo seriamente antes de observar la galleta, era dos veces más grande de lo imaginado. –Yo esto no puedo comerlo sola, ten Adara, un regalito dulce. –la partió a la mitad aun así había hasta para cuatro personas.- Brindemos con café, por un día libre de locuras nephilims –bromeó.- que podamos pasar por mundanas de compras. – levantó ligeramente la taza para chocarla con la de Adara, la risa les invadió, días así no se pagarían ni con todo el oro del mundo.
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Re: I ain't lost, just wandering [ Adara ]

Mensaje por Adara Carstairs. el Jue Mar 07, 2013 5:14 pm

“Un brindis por un día libre de locuras nephilim, que podamos pasar por mundanas de compras.” así parecía que los mundanos tenían una vida fácil. Y ciertamente, así era.

La gran diferencia entre ellos y los de su raza, era que ellos se dejaban abatir por detalles, cosas insignificantes. Los nephilim no tenían tiempo para eso. La mayoría del tiempo estaban entrenando para salvar sus propias vidas, inclusive, tanto para aquellos que poseían una runa parabatai y quienes no, para salvar la vida de algún compañero que lo necesitara.

“Siempre con la cabeza en alto, aún cuando el mundo caiga a tus pies.”


Los mundanos creaban verdaderas obras de arte escondiendo sus propias fallas en la pantalla grande, reemplazándolas por aptitudes como la bondad y el sacrificio. Pero, en la vida real, ¿cuántas personas ayudarían a alguien que estaba siendo intimidado a punta de pistola? Ningún superhéroe aparecería volando. Puede que algún incauto lo intentará, fallando miserablemente. Aún si lograra su cometido, ¿cuánto tardaría la víctima en olvidarse del sujeto al que le debía la vida?

“No dejes que el miedo domine tus sentidos” fácil de decir, más no de practicar.

Ninguno de ellos, los nephilim, era un héroe, a Adara le parecía un título sobrevalorado. A falta de alguien mejor para el trabajo, ellos lo hacían. Habían sido creados con ese propósito, eliminar demonios, mantener el equilibrio.

El ligero choque de copas sacó a Adara de sus cavilaciones y la ancló a la realidad.

Tomó la galleta que Adrianna le ofrecía. —Gracias —dijo. Masticó la galleta con parsimonia, degustando con el paladar el dulce sabor en contraste al amargo del café. Agridulce, una buena definición de como era la vida. —No estoy segura de querer atención masculina. La mayoría de las veces, los sentimientos complican las cosas.

Pensó en las palabras de Adrianna, no pensaba que su opinión sobre ella fuera tan buena.

—¿Ves a lo que me refiero? La impresión que has creado de mí es casi como la de una santa. Para serte sincera me preocupa, no quiero decepcionarte, y siento que en cualquier momento podría hacerlo —sonrió sin diversión, con el brillo de sus ojos ocultando el temor—. Las cosas buenas llegan lento, pero se van rápido.

En su cabeza, las ideas iban y venían con libertad absoluta. A lo largo de los años su cabeza se lleno de ideas que ahora flotaban en el aire sin ser dichas. Adrianna estaba sumida en sus propios pensamientos, era imposible saber en lo que estaba pensando.

—Me parece una buena idea. Si no te acepta como eres, no es el indicado. Pero no te menosprecies. Siempre es como si sólo vieras lo malo que hay en ti, nadie es perfecto, y tú eres una gran persona. Creo que la imperfección y la perfección son conceptos complementarios. —bebió un poco del café y se aclaró la garganta para seguir hablando— La única forma de ser perfecto es ser único, y las imperfecciones, los errores, las caídas, son las cosas que te hacen única.

Alzó la vista para divisar el reloj de pared ubicado en el recinto. Las manecillas indicaban el medio día. Se sorprendió al ver lo rápido que el día transcurría. Salir de compras con Adrianna había sido una experiencia inolvidable.

“Uno nunca deja de aprender” ¿No es eso al fin y al cabo el propósito de la vida?
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Re: I ain't lost, just wandering [ Adara ]

Mensaje por Adrianna Birdwhistle el Sáb Mar 09, 2013 7:41 am

Parecía que había vuelto a Idris por unos segundos, sus bellos parajes verdes. Bosques de gigantescas dimensiones en los que perderse era tan fácil como respirar, sus colinas desde donde salía el sol cada mañana. Alacante era hermosa, singular, era el hogar de un nephilim, olía a hierba fresca y pureza, a tranquilidad enfrascada en diminutos botes. Allí se sentía una más y pudo jurar que era muy feliz, Christine siempre siguiéndola en aquellas tremendas aventuras imaginarias.

Adara y Christine se asemejaban a ojos de Adrianna. Pese a que fueran físicamente opuestas, y sus historias habían sido contadas por otras personas. Esas dos personas, sin apenas dificultades lograron atravesar su caparazón duro y encontrar la más frágil y real Adrianna. Pero el abatimiento la rodeaba, era un mal amigo del que no conseguía desprenderse.

“Si no fuiste capaz de proteger a tu parabatai, ¿Cómo crees que la salvaras?”

No respondió, solo le mostró indolencia, tarde o temprano se cansaría. Pero había sembrado esa duda en su cabeza, era ahora distinto, ella era una cazadora de sombras no una aprendiz, y Adara también, todo sería distinto.

Cuando quieres a alguien, temes perderlo, pero si luchas eso nunca ocurrirá” reconfortadoras palabras de su madre, siempre tenía las palabras perfectas en el momento exacto. Sonrió volviendo a la realidad, escapando de sus reflexiones, al chocar las tazas de café.

El sabor amargo del café se mezclaba con la suave leche y el toque de chocolate sobre la espuma del cappuccino intensificaba el sabor del café. Mientras escuchaba a Adara, parecía preocupada porque el ideal que había creado era demasiado magnifico para ella. Subestimarse, en eso eran ambas duchas en el tema. Dejó la taza en la mesa sin apenas hacer ruido. Reposando los codos en la mesa en contra de los modales, junto las manos y poso sobre ellas la cabeza.

- Se tu y no tendrás que preocuparte de ello. Solo habría una cosa que quizás me incomodara, una pequeña manía. – aquello llamó la atención a Adara, y sonrió.- Si te pones a arrancar corazones y drenar sangre a los demás nephilims, totalmente poseída llegarías a enfadarme ligeramente. Es una maldita ridiculez, lo sé, pero soy escrupulosa en ese tema. – se echó a reír. Hacía tiempo que no bromeaba, era agradable recuperar esos detalles de sí misma, significaba que la curación tenía efecto.- Era una broma, lo siento. Pero eres tú, nunca me decepcionaras, estoy más segura de eso que de cómo me llamo.

Con risas, se apoyó en el respaldo, relajada, nunca había imaginado que ir de compras era divertido. Quizás era la persona quien te acompañaba, era la encargada de transformar algo odioso y tedioso, en un día lleno de risas y agradables conversaciones. Partió un trozo de la galleta y se la llevó a la boca, las virutas de chocolate se deshacían en la boca. Aquel dulce era uno de sus pequeños lujos secretos.

- Bueno seguramente me vea así la mayor parte del tiempo. –respiró hondo, Adara estaba en lo cierto. Si no aceptaba sus propios defectos nunca llegaría a aceptarse, ni ser apreciada. Además que los fallos si no se superaban, detenían el crecimiento emocional. - Son cosas del pasado mis condenas. – recordó sus muertes brevemente- Pero trataré de esforzarme para que veas que me valoro. Si bien no podrás cambiar el mal humor que me entra cuando no tomo café. – las dos rieron, cuando Adara miró el reloj. – Antes de volver, tengo que hacer una compra. – se sonrojó ligeramente, aquella confesión era un tanto personal.- ¿Es un tanto extraño que nunca haya tenido un teléfono móvil? - Así era ella, un ente único, que no encajaba bajo ninguna etiqueta, si alguien intentaba semejante quimera, se daría de bruces al ver que era inclasificable. Se terminó el café y su amargo sabor velado por la galleta que terminó.- Pasaremos por una tienda que me gusta, a veces los mundanos tienen buenos inventos. Además si pagas un extra, te graban una frase en la parte posterior.

Sacó del bolsillo de la chaqueta su amado ipod, los cascos de gran tamaño y color negro estaban en sus hombros, como si se tratara de una bufanda. Un pequeño dispositivo de origen mundano repleto de millones de canciones ordenadas por tipos de música, desde clásica hasta rock duro, con sus canciones favoritas sonando a todas horas. Le enseño la parte posterior, donde estaba grabada una frase.

Lucha hasta el último halito de tu vida, solo así encontraras el sentido y la razón de la vida

- Es el lema de mi familia, los Birdwhistle siempre hemos sido unos cabezotas redomados, creo que eso me viene de familia. – bromeó despreocupada. Adrianna observó las palabras con añoranza, la primera vez que las oyó fue su padre quien se las dijo, aquella persona que llenaba cada segundo de música. – Si no tienes móvil, podemos llevarnos dos, así estar conectadas incluso desde nuestros cuartos.
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Re: I ain't lost, just wandering [ Adara ]

Mensaje por Adara Carstairs. el Dom Mar 17, 2013 7:29 am

Imitó la acción de Adrianna, apoyando su cabeza en el puño de su mano izquierda mientras bebía un sorbo del café amargo, tenía un visión de lado de la nephilim que sonreía mientras le comentaba cómo podría ganarse su odio. Aquello captó su atención, enfoco la vista y se preparo para lo que fuese a oír. Ambas tenían una postura relajada, señal de que su grado de confianza era tal, que podían inclusive saltarse las normas de formalidad establecidas y hablar como si fueran dos hermanas. De alguna forma, una parte de ambas estaba unida por un lazo invisible, quizá no fuese tan poderoso como una runa de parabatai, pero significaba mucho más de lo que alguna de las dos pudiera pedir en ese momento.

Ella ya conocía la historia de la difunta parabatai de su amiga, Christine, lo habían comentado vagamente en una ocasión y aunque tenía dudas por aclarar, no iba a presionar a la nephilim para obtener respuestas. Dado el momento, ella se lo diría.

—Cuento con que si así se diera la situación, harás lo necesario para exterminarme antes de que pueda causar daños —dijo a modo de broma—. Aunque dudó que eso ocurra, tendría que ser poseída por un demonio demasiado poderos como para lograr que atentara contra un nephilim, o bien, morder a un vampiro para que ansiara la sangre. Ambas parecen poco probables.

El amargo líquido recorría sus venas, amortiguando sus sentidos y brindándole una calidez que era bienvenida por su cuerpo. Tenía las manos tan frías como las de un muerto, irónico puesto que acababa de asegurar que no había de forma de que se convirtiera en un vampiro, que eran considerados muertos en vida dadas sus características. Sin embargo, el frío de sus extremidades era algo con lo que cargaba desde pequeña, aún llevando guantes de la mejor calidad, la sensación calando en sus huesos permanecía insistente.

—Me aseguraré de que tengas una taza de café cada mañana, al menos cuando salgamos de compras la próxima vez, porque no puedes negar que ha sido un día divertido —
le sonrió. Tomó un mechón de su pelo y se lo pudo detrás de la oreja, pronto tendría que ir a una peluquería, amaba el cabello largo, sin embargo la mayoría de las veces le obstruía la visión y eso le dificultaba las batallas

Pensó en su teléfono móvil, lo tenía hace cerca de dos años y seguía estando en buen estado. No era un modelo muy nuevo y se le apetecía renovarlo.

—Tengo uno, está algo viejo, aunque aún funciona —lo sacó del bolsillo de su chaqueta y lo sostuvo en alto para que Adrianna lo viera—. Pero... —dijo, alargando la “e”—, me has convencido con la idea del grabado —le brindó una sonrisa triunfal.

Se le ocurrían varias cosas que podría escribir. Frases anónimas, letras de canciones, inclusive su mente había evocado palabras que casi sonaban como poesía, pequeñas frases que quedarían bien. Alzó la mano y le hizo un gesto al camarero, este se escabulló entre las mesas, dejando a la señora de media edad que estaba atendiendo con el ceño fruncido, mientras le sonreía a Adrianna, quién nuevamente lo ignoraba de manera inconsciente.

—La cuenta, por favor. —el chico garabateo rápidamente en una hoja suelta de la libreta que llevaba y la sostuvo en el aire junto a una bandeja de metal, a la espera de que alguna, preferentemente Adrianna, la tomara.

Le quitó el papel de entre las manos antes de que Adrianna lo hiciera y se ofreciese a pagar la cuenta. El chico suspiró resignado y a Adara le entraron ganas de reír. Sacó el dinero y lo dejo sobre la bandeja con una propina generosa a la espera de que el pelirrojo se marchase, lo cual aparentemente no pensaba hacer, así que en cambio, se puso de pie seguida por Adrianna. Ambas avanzaron solemnemente hacia las puertas de cristal que indicaban la salida, antes de cruzarlas una voz chillona gritó: —Su boleta —al darse vuelta el muchacho les tendía el papel. Adara lo tomó rodando los ojos y salió del lugar junto a su amiga.

Fuera examino el blanco y cuadrado papel, precediendo lo que encontraría. No era tan estúpida como para pensar que al mesero le importaba que sus clientes guardaran la boleta de cada alimento que consumían en el local. Sonrió triunfalmente al ver ocho dígitos escritos irregularmente junto a un nombre; George.

—Oh, si inclusive podemos enviarnos mensajes de buenas noches y usar las abreviaciones de las jóvenes mundanas. —movió su cabeza en forma circular, debía parecer uno de esos perritos de goma que la gente coloca en los taxis, porque causo la risa inmediata de su amiga. —Sé de alguien que también quiere ser mensajeado desde tu nuevo móvil —murmuro divertida y le cedió el papel. Adrianna rodó los ojos divertida.

Siguieron hablando y riendo mientras caminaban en dirección a la tienda que Adrianna quería visitar.
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Mensaje por Inquisidora H. Blackthorn el Vie Mar 22, 2013 6:31 pm

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Re: I ain't lost, just wandering [ Adara ]

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