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Crash & Burn | Nathaniel & Camille

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Crash & Burn | Nathaniel & Camille

Mensaje por Invitado el Vie Mar 01, 2013 10:43 am

Figuras oscuras y muy rápidas atravesaron las calles de Nueva York, son las once de la noche, aunque en aquella ciudad el horario es lo que menos importa, sólo se toma en cuenta que cada rutina lleva su propio tiempo. Conociendo los ataques a los mundanos ha decidido tomar una acción más contundente en esos asuntos, tal vez Camille posea mayor poder, pero él conoce algunos de sus defectos y los usará en su contra todo lo que sea posible; su determinación a proteger a los hijos de la noche, así sea que estén en su contra, le ha llevado a tomar la decisión de proteger a quienes ocupa de alimento, no es que los ataque, pero las donaciones de sangre son esenciales para su sobrevivencia. Para algunos de sus aliados eso es una total locura.

Los edificios parecían oponerse a su labor, pero su agilidad para llegar hasta lo más alto le daba la facilidad de aumentar su rango de vigilancia, junto a él, tres de sus más fieles amigos y compañeros hacían lo mismo, al menos en esa zona de la ciudad, pues otros más se han dirigido a tres puntos diferentes, según la concurrencia de los mundanos a esas zonas, las más solitarias son la prioridad, aunque no por ello las más obvias. Llegó hasta el 146 del oeste de Central Park, la punta del edificio de dos torres le dio la vista perfecta de casi todo el parque, en la torre contigua uno de sus amigos y los otros dos en el edificio de la siguiente cuadra; observó por unos minutos a la gente que por ahí pasaba, todos ajenos y ensimismados en su propia cotidianeidad.

De pronto, el movimiento inusual de más figuras saltando de edificios cercanos hasta las entrañas del bosque los pusieron en alerta, Raphael se limitó o mover las manos y ordenar la pronta reacción; los cuatro se lanzaron a los árboles del parque ocultándose a los sentidos de los mundanos, algo relativamente fácil; pero no invirtieron su tiempo en ello, ahora parecían ir a la caza de quienes, están seguros, son secuaces de Camille. La velocidad salió a relucir y pudo descubrir que uno de ellos es especialmente rápido, quizá tanto como él, pero eso no lo detuvo a continuar con la inusitada persecución, quizá una de la que los otros ya se habrán dado cuenta; a pesar de ellos empezó a crear una estrategia para darles alcance.

Ordenó a dos de sus amigos que empezaran a aumentar el rango de su persecución al grado de lograr un semicírculo, en cuestión de minutos los rodearon de tal forma que, a menos que desearan atacarlos, no podrían seguir avanzando. Así fue como entre la oscuridad de los árboles y un poco alejados de los mundanos lograron encontrarlos. Bajó hasta el suelo y caminó en la dirección de aquellos, no puede determinar si están del lado de Camille o no, sin embargo, pocos son los vampiros errantes, así que seguramente si lo son. -¿No es una noche muy fría para salir? –preguntó como en especie de presentación, aunque sus palabras no tenían sentido alguno, pues lo que en realidad desea es descubrir qué tan beligerantes pueden ser.

-¿A qué se debe su paseo por tan hermoso parque? ¿No estarán aquí para beber sangre directa de mundanos, o si? –preguntó esta vez, escuchando cerca de ellos el ruido de los mundanos hablando, riendo y divagando como es su costumbre, mientras que ellos se concentraban en un pequeño espacio alejado incluso de las lámparas del parque, seguramente en la parte más central de todo el lugar. Sus sentidos se agudizaron como siempre, preparándose para cualquier eventualidad, mientras que sus amigos terminaban por cerrar el círculo alrededor de ellos, todos atentos y listo para lo que fuera. Tal vez fuera poco común que un vampiro se atreviera a proteger a los mundanos, pero tiempos desesperados requieren medidas desesperadas y no está dispuesto a poner en riesgo a sus compañeros.


Última edición por Raphael Santiago el Vie Mar 01, 2013 9:34 pm, editado 1 vez
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Re: Crash & Burn | Nathaniel & Camille

Mensaje por Nathaniel A. Hellrune el Vie Mar 01, 2013 5:12 pm

La noche fría cubría con su manto la zona de la ciudad perteneciente al aquelarre de los hijos de la noche liderado por la baronesa vampira Camille Belcourt. Todo estaba tranquilo, demasiado tranquilo a decir verdad, sin contar por la insidiosa aparición de un par de Nephilims hacía unos días, cuestionándolos por unos sospechosos asesinatos cerca de la zona del Dumort. Ni supo si era su clan en responsable ni tampoco preguntó. En realidad y como había acordado con la vampiresa, si alguno de sus asuntos llegaba a competerle, ella se lo haría saber.

Pese a todo, Nathaniel se había mostrado encantado de recibir a los cazadores, tratándoles con educación más dejándole a la Lider de su Clan lidiar con ellos del modo en el que considerara más apropiado. Tener que dar la cara por otro más que si mismo dejaba en la boca del inmortal un regusto amargo, calmado solo por la fría logia y la diversión que le provocaba aquel juego de ajedrez. Él no era el de un simple peón y sobraba decir no pasaba las horas de su noche besando el piso que la mujer pisaba, más tampoco la desafiaba ni le eran indiferentes sus asuntos. Poseía una postura de lo más particular, un puesto de confianza y una relación con ella de mutua admiración y respeto que se basaba en la propia naturaleza despiadada y la alta estima que le tenían a su raza.

Aun así habían cientos de cosas que él no sabía de ella, y otros cientos de cosas que la baronesa desconocía de él. Ese era el único modo en el que la relación podía funcionar. Entre las cosas que él no sabía estaba el si era ella responsable o no de los asesinatos, y entre las cosas que sí sabía, estaba que llevaba más de un siglo sin ser tan condenadamente estúpido como para drenar a un humano. Matarlo... bueno, esos eran otros asuntos.

Conocía de Lady Belcourt lo suficiente como para saber que no permitiría a un grupo de los miembros de su clan dejar un rastro tan evidente sin una razón de peso, o que simplemente no lo haría. Podría ser para inculpar a Raphael, aunque a los ojos claros de Nathaniel aquella respuesta resultaba demasiado obvia, y por lo tanto, demasiado impropia. Se giró complacido al ver descender por la escalinata de mármol a varios de los miembros del aquelarre a quienes el hombre consideraba más valiosos. Rezumaban del poder demencial que daba la sangre fresca, sangre obtenida en buena regla, directamente de humanos, por supuesto, pero sin acabar con sus vidas y en el interior de su territorio. Inclusive él mismo acababa de beber una copiosa cantidad de una muchacha de cabellos castaños que se encontraba en ese entonces tumbada en uno de los sofá, durmiendo plácidamente.
Solo Sabrina, quien encabezaba el grupo de cinco y lo miraba destilando confianza, devoción y determinación por los ojos del color del café, le dirigió la palabra.

— Estamos listos.— proclamó, llevándose un mechón de la negra y lacia cabellera hasta detrás de la oreja y asintiendo con solemnidad.

Nathaniel no respondió, encaminándose en su lugar a la puerta con las manos enlazadas detrás de la espalda y la certeza absoluta de ser seguido por sus subordinados. Esa noche y si Camille estaba en lo correcto, se toparían con Raphael Santiago por un motivo totalmente ajeno a la casualidad. A penas pudo evitar reprimir una sonrisita, degustando con avidez aquella preciosa sensación de adrenalina.
Así se planeó y así fue como los seis hijos se la noche se encontraron a sí mismos corriendo por los árboles del Central Park, clamando por una atención que sin lugar a dudas les fue dada. Escuchó la voz autoritaria de uno de sus perseguidores una vez los hubieran rodeado y supo sin necesidad de mirarlo quién era aquel que le dirigía la palabra. Más fue mirarlo una experiencia abrasadoramente exquisita, pues gozaba el joven vampiro de una belleza exótica, juvenil y ajena a cualquier otra que hubiere visto el inmortal en su Inglaterra natal.

— Raphael... —siseó molesta Sabrina con los oscuros ojos brillando en la noche y destilando desprecio.

La joven iba a continuar, seguramente soltar una sarta de comentarios venenosos propia de una muchacha despechada. El sentimiento debía ser semejante, puesto que como ella misma le había confesado, los engaños y la avaricia de Raphael la habían decepcionado a tal punto que jamás podría haberse imaginado confiando en él otra vez. Quizá por eso la trajera, porque ella era, a fin de cuentas, una buena chica, y una que al otro le había sido leal. Sin embargo la refrenó con un ligero movimiento de su mano antes de que fuese capaz de continuar. Obediente se tragó el repudio que sentía, y flanqueó el lado derecho de Nathan. El segundo al mando desentonaba con violencia, en primera instancia debido a la presencia que imponía un inmortal de casi los siglos de edad y luego debido a un asunto tan trivial como podía serlo la ropa. Mientras que los demás portaban cómodos atuendos deportivos de color negro y chaquetas del mismo color, el segundo al mando vestía un traje Devore oscuro, camisa y corbata de gala.

— Incluso si así fuera...—comenzó a decir Nathan con la voz ronca y serena, avanzando un paso con las manos en los bolsillos— No veo que tenéis que ver en ello. ¿Es que de pronto dicha práctica se ha vuelto ilegal?

Alzó ambas cejas, mirando fijamente al líder de quienes los rodeaban, analizándolo con sus imponentes ojos claros y encontrándolo más fascinante por cada segundo de silencio que pasaba.
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Re: Crash & Burn | Nathaniel & Camille

Mensaje por Camille Belcourt2 el Vie Mar 01, 2013 8:21 pm

Lo amplio de aquellos parques siempre me habían resultado incongruentes: demasiado verde para el asfixiante aroma a ciudad cosmopolita. En más de una oportunidad, tras arrugar la nariz a aquel perfume rancio de humo mezclado con el no muy lejano olor del océano, me pregunté porque me negaba a cambiar de ciudad. No era una cuestión de mantener el liderazgo del clan y lo sabía… si me hubiera propuesto alzarme con el mismísimo cargo del Cónsul lo habría hecho… era algo parecido a esa nostalgia que se siente por el terruño propio, uno que no tiene paralelismo y termina colándose en la piel de uno como una especie de necesidad.

Me gustaba seguir a Raphael a veces, sólo para reirme de su incapacidad de darse cuenta la cantidad de veces que lo había seguido y había movido cientos de piezas a mi antojo… y esta vez no había sido distinta: entretenido al principio… sórdidamente aburrido después. Me limité a bostezar del puro aburrimiento mientras pensaba en el día anterior y las escenas y las palabras venían a mí como oleadas de entendimiento: Idris… una ciudad hermosa pero a la que no me acostumbraría nunca. No era una cuestión de belleza, de culturas ni de gente, era simplemente el aroma rancio a traición y desazón que se leía entre líneas, más allá de los distintos submundos que nos cruzábamos en la ciudad de cristal a sabiendas que todo era un enredo semitrasparente de intrincadas líneas diplomáticas.

Los Nephilines tenían un punto débil que no me cansaba de recalcar ―incluso al Cónsul― lo corto de su vida humana los volvía flemáticos e impulsivos… avaros a veces, y esa avaricia estaba llevando a nuestro mundo paralelo a un límite que iba más allá de lo manejable. Era paradójico que yo hablara de avaricia cuando era una de mis características más fuertes, sin embargo es difícil definir la diferencia entre una y otra forma cuando la esencia de la primera no es otra cosa que el alma desnuda de uno mismo.
Había dejado Nueva York en manos de Nathaniel unos días para ir a aquel encuentro secreto, uno sobre el que debía rendir ciertas informaciones que nos convenían a ambos: nephilines e hijos de la noche no tenían un acuerdo como este desde hace más incluso de lo que mantenían impreso en los libros de historia. Pero las cartas debían jugarse a su debido tiempo y la jugada inicial tenía en la partida a Raphael aunque eso me diera eventuales y molestos dolores de cabeza.

Sonreí cuando a lo lejos vi el encuentro de ambos hombres y me felicité por la decisión que había tomado respecto a Nathaniel, era frustrante oir ese torpe intento de Raphael de parecer amenazante o al menos irónico y las comparaciones entre uno y otro eran totalmente dispares… para mi bien y para su mal, al menos el clan había recuperado el dejo de clase que Raphael se había encargado de borrar.
Bajé del vehículo oyendo el intercambio de ironías y estudié los rasgos de cada uno a la espera de sopesar si estas las hacían más fuertes o si eran sólo un juego de machos alfa luchando por poder sin un objetivo clave. Raphael fue el primero en tocer la vista en cuanto hablé y de nuevo su imagen me pareció de adolescente desgarbado e insípido a pesar de haber pulido un poco aquellos ademanes toscos que traía consigo cuando lo convertí.

―¿No se supone Raphael que en su tiempo te enseñé modales?

Llegué hast a ellos con el mismo paso tranquilo de siempre y esperé que mi propia mirada les diera a entender que pretendía primero un saludo cortés y luego una explicación de esa escena de marcada antítesis de tranquila “convicencia”.


―Que quieras darte aires de vampiro superado Rapahel no va conmigo, así que mantente en tus cabales o plantea de una buena vez cómo te portarás conmigo.
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Re: Crash & Burn | Nathaniel & Camille

Mensaje por Invitado el Vie Mar 01, 2013 9:25 pm

El encuentro no fue coincidencia, de hecho, todo había sido premeditado y hasta instruido por mensajes intercambiados con anterioridad, además, todos gozan de cierta telepatía, no una contundente, más bien parecida a un presentimiento; al ser hermanos en clan y en raza, podría ser normal que así sucediera. Al encontrarse con los vampiros supo que aquella noche sería trascendente, algo nuevo se estaba formando en la oscuridad, algo que tal vez no previó. Escuchó su nombre de uno de ellos que resultó ser Sabrina, una conocida aliada que al final prefirió a Camille; pudo contestarle, pero en su voz se entendió su desprecio y resentimiento, así que antes de poder hacerlo prefirió concentrarse en el vampiro que parecía liderarlos.

-La libertad no es ilegal, a menos que coartes la de otro, entonces caes en la ilegalidad. –fue su simple respuesta, observando la actitud de aquel hombre, se veía de mayor edad, aunque seguramente no sólo en apariencia, pues su porte elegante y sutil le recordó a los hombres de siglos atrás, eso aunado a su evidente acento inglés, esa manera tan peculiar siempre ha sido de su agrado, pero no es momento de recordarlo. –Así que tú eres Nathaniel. –espetó sin más, siendo brusco al pronunciar su nombre, quizá debido a que el puesto que ocupa alguna vez fue de él. Al reconocerlo, más por descripciones de otros ya que es la primera vez que lo ve, sus tres compañeros se pusieron a la defensiva, removiéndose en sus lugares.

Si bien son cuatro, es congruente admitir que se trata de los mejores, pues los otros tres apenas siguen en habilidad a su líder, así que, previniendo ese encuentro, fue, en cierto modo, preparado. Dio un paso al frente y mostró un poco más de sí mismo, dejando que la luna de esa noche lo iluminara un poco más. –No sabía que Camille tuviera gusto por adquisiciones europeas. –se mofó un poco. –Supongo que en algo son iguales, aunque sus egos son tan parecidos que me sorprende no hayan chocado todavía. –no es que lo conociera, pero le daba la misma sensación que Camille siempre le dio, así que, si no se equivoca, es claro que comparten ideales; al menos eso cree. Justo en ese momento sus compañeros se colocaron a su lado agitándose por una presencia familiar.

La mirada de Raphael se desvió de Nathaniel y miró detrás suyo, jamás se ha equivocado con Camille, ella lo convirtió, el vínculo que comparten es imborrable y aunque no lo quiera es inherente a él saber cuándo ella está cerca, es parte de la naturaleza de conversor y convertido. –Los modales son efímeros si el respeto no es a la integridad de tus hermanos. –sus palabras fueron seguras, aunque el momento se volvió un tanto tenso, no esperaba verla cara a cara tan pronto y mucho menos en circunstancias poco favorables. Sus compañeros parecían a punto de querer atacar, pero bastó un movimiento ladeado de cabeza y una mirada de reojo para que se calmaran, al parecer ella quiere algo más que sólo pelea, de no ser así, ya estarían enfrascados en batalla.

-Eres mi creadora Camille… pero un hijo no obedecerá jamás a un padre que lo guía a la perdición. –la respuesta fue clara y contundente, no se andaría con monsergas y aunque ella le pidiera más respeto no se lo daría; muchos lo creen a él el traidor, pero es ella quien traiciona a todos con su sed de muerte y sangre. –Detrás del segundo está el primero. –miró entonces a Nathaniel. –¿Acaso han venido a acabar de una vez conmigo? ¿No es suficiente matar a mundanos por placer y tratar de incriminarme? –los rodeos jamás son lo suyo, así que seguiría en la misma línea, no dejaría de denunciar a Camille, por mucho que ella quisiera imponer su poderosa influencia en todos ellos. Se opuso una vez, no dudaría en hacerlo de nuevo.
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Re: Crash & Burn | Nathaniel & Camille

Mensaje por Nathaniel A. Hellrune el Vie Mar 01, 2013 11:26 pm

“La libertad no es ilegal, a menos que coartes la de otro, entonces caes en la ilegalidad”

Parte de la historia de su vida resumida en una simple frase, tan corta y tan concisa, más cargada de un significado sobrecogedor. Él mismo le había sabido dar mil y una vueltas a una sentencia tan irrevocable como cierta, hallándose a sí mismo tan culpable como podía serlo. Sin embargo era peculiar, por no decir irónico, escuchar dichas palabras de boca de otro hijo de la noche, conocedor como era del buen uso que su especie le daba al arte de la dominación. Optó por un silencio prudente en lugar de sentenciar la falta, o de reír, porque a decir verdad también se le antojaba. En su lugar mantuvo las facciones serenas e inamovibles, llenas de paciencia mientras escuchaba con atención y analizaba con detenimiento los movimientos de tan particular como interesante criatura.

Sus orbes de un color especialmente azul aquella noche, repiquetearon divertidos ante el reconocimiento del joven Raphael, que espetó su nombre con tal desdén y rudeza que casi sonó como un insulto. No sabía si decantarse por el disgusto de que su nombre hiciera eco por la ciudad o aliviarse del ahorro de una engorrosa presentación. Ambas emociones tenían cabida en su interior pero eran a la vez tan efímeras y silenciosas que se perdieron en la nada. Por el rabillo del ojo observó cómo los seguidores de Raphael se removían nerviosos y sintió la inquietud propia de su aquelarre acariciarle la nuca. De no haberles hecho un ligero ademán tranquilizador con la mano, estaba seguro de que Sabrina se hubiera lanzado sin dudar a la garganta de aquel que tenían en frente.

— En efecto, ese es mi nombre. — declaró la aterciopelada voz del inmortal mientras también daba un paso adelante y alzaba ligeramente el mentón.

Una sonrisa se dibujó en sus labios de forma fresca y espontánea al oír un comentario que a plenas luces buscaba ser ofensivo. ¿Qué parecía él? ¿Una clase de muñeco de catálogo adquirido en una tienda? Tal vez sí. Pensó para sí mismo, mientras sus ojos no se despegaban ni medio segundo de los del otro e inclinaba ligeramente la cabeza.

— Me decepcionas Raphael... —enunció acercándose un paso más, aventurándose a un terreno que otros considerarían demasiado riesgoso— ¿Juzgas mis convicciones y mi carácter con tan sólo una mirada?

No había altanería en la voz de Nathaniel, no la había habido en ningún momento. Solo mera educación, inclusive nostalgia, curiosidad y un extraño afecto. El vampiro que tenía en frente había captado de sobremanera su atención. No por supuesto como lo hacía la exquisita inmortal a la que le había jurado lealtad, más a un nivel curioso y nuevo. Se cuestionó entonces qué razones traerían a Raphael al parque, y comprendió ipso facto que deseaba proteger a los suyos mediante el resguardo de los mundanos del lugar. Tal devoción a su labor de líder le mereció inclusive cierto respeto, claro, a los márgenes de considerarlo un traidor y un tonto redomado.

Ensimismado estaba en sus propias cavilaciones cuando la voz de la Líder de su Clan se escuchó fuerte y clara, resonando en la arboleda. Nathaniel chasqueó los dedos y obedientes a su mandato quienes lo seguían se hincaron sobre una rodilla, agachando la cabeza por un instante y luego fijando los ojos refulgentes de determinación en la baronesa. Esperó con respeto a que se intercambiaran los saludos debidos, aunque la falta de educación del joven hijo de la noche llenó su boca de un sabor amargo y le provocó un nudo en la boca del estómago.

“Detrás del segundo está el primero” Declaró Raphael, y Nathaniel lo ignoró olímpicamente, pasando a su lado sin siquiera adoptar una postura ligeramente ofensiva o quitar las manos de sus bolsillos. Inclinándose levemente besó la mano de Lady Belcourt, sin despegar de ella la mirada fiera y cómplice que le dirigiere al momento de arribar. Se irguió en lo que su más de metro ochenta de altura le confería y situó imponente y calmo a la vez junto a ella, como si fuese lo más natural. Esta fue la señal para que el grupo de cinco se levantase e imponiese ante Raphael con intenciones de pasar. Nathan llevó una vez más las manos a los bolsillos en un gesto despreocupado pero elegante, sonriéndole a Raphael ante su brutal insolencia. En uno de ellos llevaba el celular, con el dedo mayor ya sobre la tecla que enviaría al resto del aquelarre un mensaje de alerta si las cosas llegaban a complicarse de más.

— Por favor...—suspiró, exasperado y divertido a la vez, cerniéndose a decir verdades comprobables para cualquiera— Si buscásemos tu muerte simple y llana créeme que no te encontrarías aquí ahora. Parece olvidársete que somos Hijos de la Noche, no salvajes. –afirmó con solemnidad— Además ¿No es hipócrita de tu parte referirte a nosotros en esos términos? Recuerda quién perseguía a quién en primer lugar.

La elección de palabras de Nathaniel era exacta y buscaba pasarle entre líneas a Camille la información que su silencio le solicitaba. Efectivamente había sido Raphael quien los había seguido a dicho lugar y cerrado su camino, demandando respuestas que, por supuesto, Lord Hellrune evitó y continuaba evitando con maestría. “Todo tuyo, querida” pensó y aguardó en silencio mientras le dedicaba a la baronesa una mirada fugaz.
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Re: Crash & Burn | Nathaniel & Camille

Mensaje por Camille Belcourt2 el Lun Mar 04, 2013 11:02 am

Las palabras de Raphael me caían como si me hubiera untado con aceite… resbalándome ¿acaso intentaba molestarme, o era un torpe intento de alcanzar un grado de ironía que sonara algo menos tosco que su forma habitual de ser?
Entre los que estábamos allí, si podíamos catalogarlo en “bandos” la diferencia estaba más que remarcada: la alcurnia era parte de mi piel y el ser vampiro sólo había subrayado parte de una personalidad que jamás caería en las bajezas de un estilo tan básico como el de Raphael. Tampoco podía negar que aunque ahora me pesara, lo había elegido en su momento por lo mismo… hubo un tiempo en que esa forma de ser tan flemática había sido una buena carta que jugar.
Nathaniel era uno de los mios, no en el sentido abstracto, sino en el que se plasmaba en la piel del alma si es que podemos decir que teníamos una. Un corazón ambicioso, una fuerza sobrehumana y una inteligencia lo suficientemente buena para que su partida de naipes coincidiera esta vez con la mia.

―No trates de hablar con filosofía barata Raphael… eso de “Los modales son efímeros si el respeto no es a la integridad de tus hermanos” es muy nihilista para lo que quieres darme a entender. Si piensas que en algún momento no respeté tu “integridad” explícame en tus términos como defines: traición.

Hablé con voz pausada y sin mostrar ira, a pesar que la sentía realmente. Esta no era una reunión para echarnos en cara nada, pero aún tenía atravesada en la garganta unas cuantas cosas que aquel ingrato merecía que le escupieran en la cara.
Cuando Nathaniel se acercó hacia mi lado demostrando abiertamente secundarme volví a recuperar algo de control por más que la rabia no hubiera aflorado más allá de mis ojos encendidos como una brasa ardiente.

―No eres ni remotamente mi aliado… creo que eres lo suficientemente inteligente para darte cuentas, pero te he seguido esta noche como líder que tiene la responsabilidad de dirigir a los suyos dentro de una seguridad lógica. Ahora es tu turno demostrar si eres tan necio como para seguir pensando que estamos aquí como enemigos o si te darás una mínima chance de conducirte con algo de que perspicacia.

Miré de reojo a Nathaniel, en verdad hubiera sido más prudente de mi parte tener antes una conversación con él para explicarle mi ausencia y los motivos que me habían alejado la última semana de Nueva York… pero el tiempo era algo que no estaba de nuestro lado ahora. Esperé que entendiera que no era un buen momento para preguntar y sólo me secundara. Si el pequeño traidor elegía seguir con la postura de “víctima” y dar el zarpazo de pseudodefensa, deberíamos lamentablemente descomponer parte de nuestro glamour europeo para luchar.
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Re: Crash & Burn | Nathaniel & Camille

Mensaje por Invitado el Lun Mar 04, 2013 12:09 pm

Las cosas empezaban a ponerse tensas, nadie podía negarlo y, aunque le gustaría enfrentarse al tal Nathaniel, no tiene muchas posibilidades ahora que ha llegado Camille, esa es fuerte, más que él, así que un enfrentamiento con ambos sería absurdo y poco productivo. Además, mis amigos, aunque valientes y dispuestos a seguirme, no podrían defenderse por mucho tiempo, salvo que tuvieran la suerte de encontrar pronto las debilidades de sus adversarios. Miró atento al tipo, es todo un inglés clásico, con porte y elegancia muy típicos de aquel país, pero en sus ojos se puede percibir algo más, quizá mentira y sed de muerte, aunque eso es propio de cualquier vampiro, tal vez sea otra cosa, algo que no puede identificar con facilidad, es bueno ocultando sus pensamientos.

-¿Juzgar? –preguntó, levantando una ceja y deteniéndose un poco a pensar su respuesta. –Tal vez, es lo que hago desde que descubrí la verdad sobre mi líder. –eché una mirada fugaz a Camille, observando su típica arrogancia y desfachatez, es claro que no admitirá lo que hizo, sería muy torpe de su parte y eso es algo que no tiene, su inteligencia sobrepasa cualquier expectativa y eso es lo que mantiene ciegos a muchos de sus seguidores. No es tan sorprendente que tenga tantos aliados ahora, es embustera y ruin, una cualidad tan común entre los europeos que hasta los tipos como Raphael quedan en vergüenza. De todos modos, no está dispuesto a ceder, no se dio por vencido antes y no lo hará ahora, ni siquiera cuando parece que tiene todas las de perder.

-¿Hipocresía? No hablemos de tal cosa, es claro que tenemos conceptos muy diferentes. –miró a su creadora, aquella a la que, en cierto modo, sigue temiendo. –Y no es que te persiguiéramos, creo que fue una inusitada casualidad, al final nuestro encuentro fue inminente –habló con toda la propiedad que le es posible, no tiene un modo de hablar o gestos tan elegantes como los otros dos, pero hace su esfuerzo, después de todo aprendió algo de ella. Cuando Camille volvió a tomar la palabra no pudo evitar sentirse atacado con brusquedad, ella siempre usa esas artimañas, tratando de doblegar a sus adversarios con su natural soberbia e inteligencia. Raphael la miró con detenimiento, pesando qué hacer realmente, no se había sentido tan tenso en mucho tiempo.

-Basta de egos entonces, claramente no llegaremos a nada con ello. –dio un paso al frente relajándose un poco, al principio pudo pensarse como un seguro ataque, pero pronto dibujó una sonrisa y ladeó la cabeza. –Me puedo imaginar las mentiras que has sembrado en cada uno de tus compinches. –miró a Nathaniel con aire provocador. –Y estoy seguro de que están plenamente convencidos de tu inocencia y mi desfachatez al “traicionarte” como les has contado. –agregó. –Pero por suerte no todos creen en tus mentiras, hay quienes sí pensamos por nosotros mismos. –señaló con la mirada a sus compañeros, quienes de inmediato mostraron un poco de su orgullo. Ahora mismo resolvió que no tiene caso mostrar lo que no es y seguir en la línea que se marcó desde su revolución.

-¿No te has levantado esta noche para intercambiar ofensas, o sí? –preguntó luego de unos segundos. –Hablemos claro entonces. –llevó sus manos al frente y puso un semblante más diplomático. –Sabes bien que nuestra enemistad no es gratuita y no daré a conocer detalles que tú sabes a la perfección, pero me intriga tu osadía. –resolvió. -¿Qué quieres de mí? Bastantes días me has seguido. –la pregunta fue contundente, porque no negaría un segundo más su conocimiento sobre los días anteriores y la innegable sensación de su presencia; ambos comparten un vínculo imborrable, ella y él se reconocerían a cientos de metros a la redonda. Lo que en verdad le intriga es que no lo haya atacado antes, ¿acaso le tiene en consideración todavía? Será interesante saberlo.
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Re: Crash & Burn | Nathaniel & Camille

Mensaje por Nathaniel A. Hellrune el Lun Mar 04, 2013 11:27 pm

Una brisa helada sopló, revolviendo a penas el cabello ébano perfectamente peinado del inmortal y azotando su semblante impasible. Con la brisa llegó el aroma mismo del parque, tintado del humo del tráfico y la modernidad Neoyorquina. Era sin lugar a dudas una noche magnífica, y aquel el perfecto escenario para el encuentro tuviese lugar.

Escuchando sus palabras y los diversos tintes en su voz, comprendió que habían muchos matices en la historia que aún desconocía y otros tantos que tampoco se había interesado por conocer. Un error probablemente, pues no hay arma más eficaz que la información. Y quizás, si Raphael se hubiese informado, sabría que permaneció en Nueva York por una semana entera por cuenta propia, antes de tomar una decisión: La decisión que lo llevaría junto a Camille y lo situaría a su lado.

En aquel asunto Nathaniel aún tenía sus reservas, más eso no le impedía disfrutar, en la medida que podía, de ciertos privilegios del cargo. Alzó el mentón una vez y los cinco se les unieron, flanqueando a Raphael y formando un semicírulo en torno a ellos. Estaban realmente enojados, realmente deseosos de callar a ese hipócrita y ese mentiroso de forma permanente. Bueno, o al menos así creía leerlo en sus ojos. Para hacer honor a la verdad, ni compartía el sentimiento ni creía comprenderlo en su totalidad. Por más que continuara mirando a Raphael, todo lo que despertaba en él era aquella curiosa y hormigueante curiosidad.
Uno de los hombres del grupo, posicionado junto a Camille en un ademán sobreprotector chasqueó la lengua y se cruzó de brazos, reprimiendo estoicamente la furia contenida.

— ¿Inusitada casualidad?— sisseó Anabelle en un tono ponzoñoso

Abrió la boca para continuar, sin embargo de sus labios no salió nada más que aire. Nathaniel simplemente se había vuelto hacia ella y colocado con cariño la mano sobre su hombro, mirándole con lo que parecía verdadero afecto y sonriéndole resignado. Negó una vez con la cabeza. Ella le miró, sus ojos verdes fijos en los calmos orbes zafiro, tragó y dio un paso atrás.

Si lo que Camille deseaba era una conversación civilizada y amena en la medida de lo posible, el primer paso sería, por supuesto, mantener a aquellos subordinados a raya. A pesar de su inquietud, la interacción de Nathan con la hija de la noche no pasó desapercibida entre los suyos, que de inmediato parecieron ligeramente más calmos y receptivos al habla. Era nuevo en la ciudad y la baronesa lo había dejado solo una semana con ellos. Increíble era lo que el carisma y la elocuencia podían obrar.
Esbozó una sonrisa solemne y cortes cuando habló de nuevo.

— Aprende a escuchar, joven Raphael. —pronunció con claridad, mirándolo a los ojos— Si eres el líder que tú mismo proclamas ser, demuéstralo actuando como tal y no como un crio resentido que inyecta veneno y acusaciones infundadas en cada una de sus palabras.

No había hostilidad alguna en su tonada ni en su mirar. Aquello sonaba más como un consejo gentil que como una reprimenda, más más de un miembro en su aquelarre no pudo reprimir una sonrisita.
Miró a Camille sin esperar respuesta alguna por parte del otro, indicándole con la mirada que se limitaría a dejarla hablar.
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Re: Crash & Burn | Nathaniel & Camille

Mensaje por Camille Belcourt2 el Jue Mar 07, 2013 4:57 pm

Raphael conseguía ponerme de mal talante ¿era mi ira por su traición o era la estupidez suya de seguir diciendo que la traidora era yo? Miré uno a uno a sus acompañantes con los ojos gélidos como el más profundo de los hielos del norte, sin que ni un solo músculo fuera de los de mi rostro, se moviera. ¿Quería matarlos? ¿Quería vengarme de él? Mi respuesta era una afirmación indudable, y sin embargo el peso de proteger a mi “raza” era aún más grande que el odio.
Me moví hacia adelante bruscamente, quedando a centímetros de él siseando mi respuesta.

―Si vuelvo a escuchar una sola vez más alguna de tus estúpidos intentos de quedar como la pobre víctima que no eres olvidaré que me he propuesto dejar de lado momentáneamente nuestra disputa.

Puse uno de mis dedos sobre sus labios con más ganas de abofetearlo que de hacerlo callar sutilmente, pero dominé el impulso mientras siseaba un gruñido a uno de los suyos que amagó una defensa torpe. Nathaniel parecía disfrutar de aquello, verlo era a veces como mirarme en un espejo, debía recordarme ser cuidadosa con él a pesar de sus buenos dones, a la larga siempre había sabido que no era sensato ni siquiera confiar demasiado en uno mismo.

―Nathaniel… por favor, ya que este “gran” espécimen que debemos llamar colega no parece confiar en que seamos lo suficientemente de honor como para tener una conversación de adultos sugiero que dejemos de lado “cortésmente” este encuentro. ―Me giré tomando su brazo para marcharme sin ánimo de hacer ningún teatro en el cual Raphael se sintiera demasiado importante.― Evidentemente me he equivocado no sólo una vez contigo Raphael, prefieres mantener tu posición de disputa antes de entender las razones que hoy podrían cambiar todo el mundo que conoces… pero está bien… en los siglos que tengo de vida no he conocido el significado de la palabra rogar, y da por hecho que definitivamente no la aprenderé contigo.

Me alejé unos cuantos pasos haciendo señas a un par de mis subyugados para que nos flanquearan y en un tono que no buscaba ser confidencial dije a Nathaniel el nombre de aquel por quien estaba en ese momento allí:

―Mortmain no terminó como todos pensaban, aquellas criaturas mecánicas hoy son una amenaza real, no una manejable como lo fueron en Londres… supongo que sabrás de lo que es capaz ese artilugio del ángel.

La luna se reflejaba en los charcos dispersos por el asfalto, y no me preocupé por mirar atrás, mis palabras habían sido dichas y si Raphael desconocía sobre Los Orígenes y lo grave del asunto estaba por su cuenta… yo le había dado opción.
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Re: Crash & Burn | Nathaniel & Camille

Mensaje por Invitado el Lun Mar 11, 2013 10:10 am

Últimamente se siente un poco perdido, contrariado en muchos aspectos, las cosas parecen complicarse cada día un poco más, muchos de sus seguidores empiezan a sentirse insatisfechos, preocupados por lo que pudiera suceder con ellos y eso lo pone nervioso, quizá Camille tiene razón, quizá no debería seguir tratando de demostrarse como líder y debería regresar al aquelarre, pero no, no puede, no después de lo que vio, de lo que sintió con la traición de a quien juró lealtad y amor; ciertamente, amor sigue teniendo, de alguna manera no ha dejado de amarla, ella es su “madre”, ya lo ha dicho y Raphael no lo ha negado, pues sabe que es cierto. Nada de esos pensamientos sería externado, se los guardará para él mismo y todos seguirán respetándolo.

La tensión se elevó a un nivel crítico, algunos de sus adversarios quisieron atacarlo, probablemente asesinarlo, vengarse de la supuesta traición, hacerle pagar la osadía de enfrentarse a su propia líder, eso es un asunto delicado, uno del que siempre ha mostrado consternación, cualquiera que le habla de Camille como alguien indigna de ser la líder, siempre es acallado con una aseveración muy particular: “Aun así, lo es”. Es inevitable que sienta aquello, aunque por fuera siga pareciendo un embustero que trata de quitar honor a quien no lo merece. Miró a Nathaniel, él parecía muy seguro de lo que hacía, incluso de servirle a Camille, sin embargo, algo no termina de cuadrarle y por mucho que parezca su reemplazo adecuado, no lo cree.

-Escucho Nathaniel, pero sólo mentiras. –respondió con cautela, tratando de no provocar a los otros. –Lo que digo tiene su razón de ser, no puedo pensar otra cosa, no cuando presencié la traición con mis propios ojos. –esta vez fue un poco más claro, menos enigmático, mirando a Camille como la culpable de todo aquello. Entonces las palabras de Camille fueron más duras, contundentes, lo que provocó mella en Raphael que sencillamente se quedó en silencio, quizá se opone a ella, pero ante todo la sigue reconociendo como la gran vampiresa que es; observó su enfado y no pudo más que entrecerrar los ojos y soltar un imperceptible suspiro, seguir discutiendo de esa manera no los llevará a nada y ella lo señaló prontamente.

La líder pareció querer terminar aquella “reunión” de un solo tajo, aunque a ella no la esperaba en ese lugar ni siquiera verla en mucho más tiempo, es claro que sus intenciones tampoco parecían encontrarle. Su desdén a las acusaciones de Raphael y la indiferencia que muestra a cualquier intento de explicación terminó alejarle un poco más. El vampiro se sintió acongojado, no es que sufriera por las actitudes de su antigua líder, más bien, porque parece que ella trata de decir algo que no le dio oportunidad a explicar; sin embargo, no se retractaría, no cuando está seguro de que él tiene la verdad, sus ojos no pudieron engañarlo. -¿Mortmain? –esa pregunta salió por sí sola, su curiosidad fue notoria, sin embargo, el conocimiento de aquel nombre fue poco y muy dudoso.

No conoce mucho los sucesos de Europa, menos de Londres, sin embargo, ha escuchado ese nombre y sabe que causa temor entre algunos de sus seguidores, si bien es cierto que su edad es poca en comparación a otros vampiros, sus conocimientos son relativamente inferiores, lo que, desde cierto punto de vista, le vuelve vulnerable. Por eso es que ahora actúa con más desesperación, por eso es que trata de encontrar a Simon de nuevo, pero sus posibilidades disminuyen rápidamente y todo parece ir contra corriente. Observó los movimientos de Camille y Nathaniel, no dijo nada, no tenía por qué hacerlo, si ellos deseaban irse, que así fuera, siempre que no volvieran a atacar a más mundanos. Ya luego investigaría el asunto de Mortmain.


Off:
Disculpen la tardanza chicos, asuntos personales owo
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Re: Crash & Burn | Nathaniel & Camille

Mensaje por Camille Belcourt2 el Miér Mar 13, 2013 4:34 pm

Quería interrogar a Raphael para ver si el entendimiento de tanta oscura terquedad me ahorraba el sinsabor de una traición que todavía pesaba en el ambiente como un estigma profundo. ¿De qué traición hablaba él cuando quien había socavado los cimientos de una relación fructífera entre ambos había sido únicamente él? Suspiré alejando mis pensamientos de esas nimiedades y me concentré en aquello que debía poner sobre la mesa ahora… mis asuntos con Raphael estaban totalmente en un segundo plano con las sórdidas noticias que había traído de Londres ahora, esperaba que tanto él como el novato y al mismo tiempo distinto Simon pudieran entender eso dejando de lado la inmadurez de ambos.

―Querido Nathaniel, no me arrepiento en lo más mínimo de haberte propuesto que ocuparas el puesto en el que estás… no te ofendas, pero mis fuentes me han mantenido más que al tanto de tus pasos y estoy satisfecha.

Esperaba que mi sinceridad no lo golpeara como lo que no era: desconfianza. Si me habían mantenido al tanto de él ni siquiera era por pedido mío, varios de los de mi clan conocieron mi furia tras la irrupción de Raphael en el poder y ninguno recordaba haberlo pasado bien como para obviar una posibilidad de repetir la historia.

―No quiero mezclar las cosas y decir cumplidos trillados como que “sabía que eras un buen chico”… sabes que no te escogí por eso, así que siéntete ahora con libertad para preguntar cuanto quieras, supongo que mi ida a Londres te habrá descolocado en su momento y es ahora donde puedo y hasta… creo… que debo dar ciertas explicaciones.

No volteé a mirar hacia la posición del aquelarre de Raphael, pero seguía sintiendo el aroma dulzón de su sangre todavía alrededor, no pensaba ocultarle las noticias nuevas, pero dependería de él ahora conocerlas. O me seguía en paz y tomaba sus propias decisiones después, como lo había hecho Simon… o estaba por su cuenta porque no pensaba gastar energías en incluirlo en una estrategia global.
No me gustaba mantener el misterio, la seducción de los motivos escondidos era para la conquista juguetona con mis amantes, pero no para perder tiempo cuando lo que estaba en juego era la protección de los míos.
Tomé uno de los senderos pedregosos que guiaban a un claro en el medio del parque, la luna alumbraba a medias entre las copas de los árboles más frondosos y yo seguía de alguna manera anhelando más luz natural de la que podría llegar a ver aunque pasaran todavía más luces. Hice una mueca de enfado ante mi recuerdo de la última vez que ví el sol.

―Como buen inglés no puedes desconocer la -y permíteme ser algo irónica- “dulce” historia de Tessa y su maldito ángel mecánico. Creímos que Mortmain había pasado a la historia considerando que él nunca fue un hijo de Lilith y han pasado demasiados años para que un simple mundano se perpetúe se algún modo… pero nos hemos equivocado… y mal…

Recordar a Tessa siempre me traía a la memoria mi ruptura con Magnus ¿me había dolido? O era sólo el capricho de querer que las cosas que en un momento fueron mías me siguieran perteneciendo aunque más no fuera para mantenerlas tiradas en un desván?
Volví a mis pensamientos actuales borrando de un soplo la mirada gatuna de Magnus y los modales sensibles que había sabido grabar en mi memoria y me centré en Nathaniel y sus ojos que parecían hervir en preguntas.

―¿Qué tanto recuerdas de Mortmain? ¿O más bien… qué tanto recuerdas de Nathan?

Lancé la pregunta más bien como un empujón para que él hiciera las suyas, sentándome en uno de los bancos del camino esperando que fuera él quien buscara satisfacer su propia curiosidad sin caer en el aburrimiento de contarle cosas que ya supiera.
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Re: Crash & Burn | Nathaniel & Camille

Mensaje por Nathaniel A. Hellrune el Jue Mar 14, 2013 7:29 pm

— No esperaba menos, estimada Camille. — comentó, caminando junto a ella mientras los otros los secundaban, palmeando con ligereza la mano fina que se cernía en torno a su brazo— La confianza es un mérito que ha de ser ganado.

Neutralidad, diversión, molestia, perplejidad y de regreso a la neutralidad. Curioso espectro oscuro el que brillaba en lo más profundo de los ojos inmortales de aquel hombre de moral única y particular. Admitir que inclusive Camille conservaba un espectro de humanidad y emoción por mucho superior al propio a la vez lo frustraba y le arrancaba una sonrisa. En el poco rato que llevaban en aquel parque le había visto demostrar más vitalidad y pasión de las que él pudiese interpretar en vida, aun y siendo un mentiroso de profesión. Quizá radicaba en la autenticidad que poseyesen sus emociones cuando aún fuera una mortal, degradadas, retorcidas y perversas por el paso del tiempo, más nunca difuminadas del todo.

Para él era distinto, pues eran pocos los colores del espectro que pintaban su cuadro sentimental. Ira, ante todo la ira. Perversidad, curiosidad y otras emociones menores que la mayor parte de las veces no alcanzaba a diferenciar. Ninguna de las anteriores nublaba su juicio en aquel momento, dejándolo con una frivolidad que excedía cualquier medida y una racionalidad quirúrgica.

Y esto era lo que repiqueteaba en su mente: El poder está en la información.


No es preciso redactar en mayores términos lo reacio que se encontraba por aquel entonces a ceder libremente la que sería su mayor moneda de canje y que los ubicaba varios escalones por encima de los otros. No. Todo lo referente a Mortmain estaría más seguro si se quedaba puertas adentro, y ellos serían más fuertes si se desconocía que poseían aquella información.

— Recuerdo con claridad cada detalle, aunque tuve el buen juicio de mantenerme al margen. —comentó con aspereza— El gusto de mi consorte por aquellos momentos distaba monumentalmente del de Alexei.

Nathaniel sonrió. Aun podía recordar con regocijo el horror de su creadora al acompañarlo a una de aquellas interesantísimas fiestas, sollozando en las solapas de un traje de sastre perfectamente confeccionado. Podía que aquella fuera la vez primera que nombraba a De Quincey por su nombre de pila y no por el apellido ni el título que por aquella época le eran conferidos. La razón era evidente: buscaba zanjar la conversación.

— Somos pocos los que perduramos de aquella época y aquel lugar, sobre todo después de aquel malentendido con La Clave. — arqueó una ceja al decir la palabra, Camille sabría a qué se refería— Ha de estar terriblemente cansada después de tan largo viaje. ¿No preferiría discutir estos asuntos en la comodidad de la mansión?



Vamos. Ahora.
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Re: Crash & Burn | Nathaniel & Camille

Mensaje por Invitado el Vie Mar 15, 2013 10:25 am

La lógica en Camille nunca ha sido algo que resalte dentro de sus movimientos, de algún modo empieza a volverse fastidioso el asunto de la división, si bien es cierto que conoce su traición, oculta a los ojos de la mayoría del aquelarre, empieza a considerar su posición y a pensar en someterse de nuevo al liderazgo de la vampiresa. Pero cada vez que este pensamiento cruza por su mente, algo nuevo surge, la idea de mostrar la verdadera cara de la líder. Observó cómo los otros empezaban a disgregarse a alejarse de ellos, no sin antes mediar miradas de desprecio con algunos de los allegados a Camille y el recién conocido Nathaniel. Su orgullo se vio trastocado un poco al reconocer lo infructuosa de esa reunión, en término de convergencia en algunos asuntos.

-Camille se equivoca si cree que esto ha terminado. –habló a sus seguidores y se giró en torno a ellos. –Es claro lo que sucede, se sobrevienen cosas importantes, sucesos que no son propios de nuestro enfrentamiento con la que sigue tratando de aparentar inocencia. –miró a su más fiel hombre, un poco más alto que él, con aspecto fuerte y decidido. –No confío en ese Nathaniel. –agregó, causando estupor en los demás. –Debemos vigilarlo… por lo pronto, hay que conseguir más información. –la complicidad en su mirada bastó para que el otro entendiera y sin más se perdió con un salto a los árboles, la habilidad de su amigo ha sido elogiada a través de los años y ni siquiera él puede superarle. Siempre es así, alguien puede ser mejor que uno mismo.

-Es hora de irnos, debemos prepararnos. –la prevención siempre ha sido su fuerte, si Camille tiene razón en lo que habló de Mortmain, es probable que se sobrevengan cosas nuevas y ante todo debe considerar la seguridad de aquellos que han optado por seguirle. El resto de sus hombres mostró fidelidad y juntos emprendieron el viaje de regreso. Ellos no ostentaban la riqueza que Camille siempre ha presumido, no porque no la tengan, tal vez en menor medida, pero tienen recursos que saben utilizar correctamente. A través de la maleza emprendieron el viaje de regreso al hotel, mientras avanzaban la fiereza de Raphael se mostró en sus ojos, ella sigue menospreciándolo, lo trata como un niño insurrecto que no sabe lo que hace. Pues se equivoca.


Off:
Creo que este post no da para más, si quieren agregar algo díganmelo o pido que lo cierren de una vez. Todo por MP, please.
Invitado

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Re: Crash & Burn | Nathaniel & Camille

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