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Shame on me! ~Noche de Chicas~

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Shame on me! ~Noche de Chicas~

Mensaje por Helena Trueblood el Vie Mar 01, 2013 1:51 pm

El perfil de Helena se asomó a penas por pobre su hombro, comprobando con cierto cariño que Ïara aún la acompañaba. Sabía que la chica en cuestión tenía cientos de reticencias al respecto, más el hecho de que se las hubiese tragado y que se encontrase tras de si en aquel entonces hablaba por si mismo más que un millón de palabras.

La rosa le sonrió conforme sus finos dedos se cernían sobre el helado pestillo de bronce que daba al invernadero y giraba de él con suavidad para abrir sus puertas. El aroma floral inundó por completo sus sentidos y alegró su vista, encontrándose en un paraíso terrenal que hasta entonces le había sido desconocido. Podía reconocer la fragancia de algunas de las plantas medicinales que allí crecían entremezcladas con el aroma característico del vino tinto que llenaba tres botellas y una copa ya servida. Un equipo de música portable había sido ubicado junto al mantel que se hallaba en el suelo, rodeado de almohadones y resonaba una canción de P!nk.

No había nadie más a la vista, otra vez, parecía que se les había ido la mano con el asunto de la puntualidad.

No podía culpárseles, todo había sucedido muy a prisa y sin dejarles mucho margen a reaccionar. Aun se recordaba a si misma aún envuelta en la acolchonada bata, sentada frente al tocador mientras secaba la larga melena negra, empapada luego de un reparador baño de burbujas. La rosa estaba ensimismada, perdida una vez y como tantas en los irreales rasgos que le devolvía el espejo. Supo al instante que jamás los reconocería, que jamás podría sentirlos como propios. El dolor de tal afirmación pesaba en su mirar cristalino y opacaba la belleza inalterable que le había sido concedida. Escaneaba con detenimiento cada pequeña facción, el rostro ovalado como el de su madre, los prominentes pómulos, los carnosos y enrojecidos labios tensos en una fina línea, aquel delicado y casi imperceptible rubor contrastando con su nívea piel. Buscaba con afán encontrar tras de la criatura divina que la miraba rasgos de la mundana que había sabido ser, de la pequeña infanta que corría feliz y despreocupada por el jardín lleno de flores y cuya mayor preocupación era no tener lista la tarea del colegio.

La nostalgia de aquel recuerdo de arrancó una sonrisa acuarelada y efímera que se ensanchó con pesar al sentir la mirada de su antigua alumna y compañera de cuarto, que había alzado la vista de su libro y la miraba desde la cama. Nunca parecía capaz de deducir todo lo que repiqueteaba por las preciosas orbes de Giest, más tampoco se esforzaba demasiado. Su amistad se basaba en parte en respetar aquellos silencios y en atesorar todas y cada una de las palabras intercambiadas. Con parsimonia Helena la miró a los ojos y negó levemente con la cabeza en un gesto tranquilizador.

Poco había pasado desde que llegara al instituto y en aquel tiempo la avalancha de sentimientos había sido tal que la había dejado perdida y desorientada. Solo gracias a la presencia de Ank y a sus oídos atentos había podido encontrar un santuario y hallar aunque fuera brevemente un poco de calma. Últimamente se la veía ligeramente más contenta, inclusive esperanzada. Más la desconfianza nunca estaba ausente y el verse al espejo acentuaba inclusive más aquella intranquilidad que la inundaba. Lo que más desearía en el universo era confesarle a Akhïara el trato que había hecho, expresar en palabras la razón que la había arrastrado a renunciar a su familia y a convertirse en una cazadora de sombras. Más le era físicamente imposible, pues su lengua estaba anudada por juramento y boca por magia a permanecer sellada.

¿Cómo expresar entonces la inseguridad que sentía? ¿Cómo no creerse víctima de una broma cruel? Ahora creía saber que Leo la quería... pero bien podía deberse a la gracia de las hadas que se le había concedido al alcanzar la madurez. Si sus sentimientos eran sinceros o no... sólo el pasaje del tiempo podría demostrarlo. Pero ¿Podría siquiera creer alguna de sus palabras? En realidad no lo sabía.
Aún estaba de espaldas, perdida en sus propias ensoñaciones cuando llamaron a la puerta dos veces. La mayor de las Nightshade entró sin esperar ninguna clase de consentimiento o permiso, espetando una orden autoritaria y retirándose tan fugazmente como había aparecido.

— Noche de chicas en el invernadero. Tenéis 20 minutos.

Incrédula y con la boca ligeramente desencajada, aquello no hizo más que arrancarle una cantarina risotada. Ella perdida en dudas existenciales y el resto de las muchachas organizando una fiesta, vaya escenario. Miró a Ankhïara de soslayo, y le extendió una sonrisa limpia y honesta. Cierto era que a ambas podría venirles bien un cambio de aires y a su compañera le haría bien conocer a alguna de las otras muchachas.

— Anda... — dijo poniéndose de pie y dirigiéndose al guardarropas— Parece que tenemos una cita, y llegar tarde sería de mala educación.

Le costó bastante más que eso disuadir a la joven serbia de que la acompañase, más La Rosa era una mujer persuasiva y a diferencia de muchos, Ïara solía prestarle atención.

Y allí estaban, de pie en aquel salón cubierto de plantas. Helena vestía con la exquisitez y elegancia que le eran características, fallando en encontrar un atuendo medianamente casual en todo su guardarropa. Llevaba un vestido de tirantes de terciopelo azul marino que le llegaba hasta la mitad del mulso y que caía con gracilidad, amoldándose a su esbelta figura. El cabello iba suelto y a medio secar, humedeciéndole la espalda descubierta y formando embravecidas y rebeldes ondas. Sobre su cuello descansaba un collarcito de plata con el dije de una rosa incrustado con cristal y el anillo de la familia Trueblood iba como siempre en su mano derecha. La esencia de las rosas la rodeaba, uniéndose a la delicada fragancia natural que llenaba el invernadero.

— Será divertido...— le musitó a su compañera, sintiendo su tensión.


Última edición por Helena Trueblood el Vie Mar 01, 2013 3:05 pm, editado 2 veces
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Re: Shame on me! ~Noche de Chicas~

Mensaje por Ankhiära K. Trejžtiakova el Vie Mar 01, 2013 2:54 pm

A Ankhïara no le gustaban aglomeraciones de gente -para ella más de dos personas ya eran una multitud-. Así que, como cabría esperar, aún menos le agradaba la idea de una fiesta. Una fiesta de nephilims adolescentes. Ella, sentada en el frío suelo del baño con el sólo abrigo de una toalla enrollada en su esbelto cuerpo, pensaba qué escapatorias tenía. Qué podía hacer, fingir, inventar, matar o lo que fuese para no asistir a aquel evento. Pero lo cierto era que no iba a mentir –y fingir e inventarse una excusa entraban en ese grupo-, Ïara nunca mentía; además tenía dos razones de peso por las que verse –casi- obligada a no faltar. La primera era que Helena le había asegurado que aquella era la ocasión perfecta para relacionarse, que se lo iba a pasar genial –cosa que, obviamente dudaba- y que era adaptarse o morir. La segunda era su posterior confesión: no quería ir sola. Esas dos razones eran las que se repetía la introvertida nephilim mientras yacía ahí, casi como si esperase que el suelo del baño se abriese y se la tragase. Al menos así se libraría. Cuando vio que se le echaba el tiempo encima, se levantó con las mismas ganas que podría tener un cordero de acercarse a la boca del lobo, y se metió en la ducha. Unos escasos diez minutos después ya estaba vestida; había elegido unos vaqueros corrientes y una camiseta -bastante ajustada- negra de manga larga. Al atuendo se le sumaban –cómo no- sus más que inseparables botas militares. El cabello castaño estaba sujeto en un moño algo desecho –cómodo pero algo informal-, que parecía otorgarle a su rostro la elegancia de una aristócrata. A la muchacha no le gustaba el maquillaje, así que un simple toque de rímel bastó para engrandecer sus ojos; aquello fue lo único que alteró su apariencia habitual.

Cogió aire y lo soltó varias veces, tratando de serenarse frente al espejo. La muchacha que se reflejaba parecía tensa, incómoda. Salió del baño y se encontró con una Helena muy arreglada, enfundada en un vestido que probablemente habría provocado que hasta Ank se cambiase de acera, si hubiese sido una muchacha normal. Probablemente en sus ojos ámbar se reflejó entonces un brillo lastimero, provocando que la Sombra se asemejase a un cachorrito enternecedor. – Voy a tener que cambiarme, ¿verdad? - Hubo un pequeño intercambio de palabras, en el que Helena se encargó de convencer a Ankhïara de que a una fiesta de chicas debía asistir con uno de los numerosos vestidos que tenía en el armario. Vestidos que Clementine le había comprado con la intención de que se los pusiera y que aún tenían la etiqueta colgando. Con un suspiro desolador, la muchacha abrió el armario y se decidió por uno de los más sobrios: un vestido de tubo negro con escote de palabra de honor. Ciertamente, le quedaba impecable; con el pelo recogido, los hombros de Ank quedaban al descubierto, mostrando su inmaculada piel, las runas que le cubrían todo el cuerpo y que se curvaban en zonas como las clavículas. Sustituyó sus queridas botas por unos tacones, negros también, con un tacón ciertamente alto que, de no ser por su gracia felina natural, habrían provocado que se rompiese los dientes en menos de dos minutos. Y sin embargo, andaba con total naturalidad, las piernas más largas –casi interminables- gracias a ellos. Helena se empeñó en resaltarle los ojos -¡como si Geist no tuviese bastante con el maldito rimmel!- y le puso eyeliner, formando una elegante y fina raya negra sobre el párpado de la muchacha, como los que se pintaban las chicas pin-up. También quiso arreglarle el pelo, quizás peinarle unos preciosos rizos, pero una mirada fulminante fue la respuesta más contundente de Ankhïara. Ciertamente había que reconocerle el mérito a Helena; la belleza de Geist –ya de por sí destacable- parecía haber adquirido tintes sobrenaturales. Tenía la apariencia de una joven de su edad; casi parecía…normal. Una sonrisa agradecida bastó para darle las gracias a Helena. Ambas lo sabían. Salieron, y Ank siguió a Helena por los laberínticos pasillos, preguntándose si se sentía muy incómoda con aquella apariencia, o sólo un poco. Llegaron al lugar, e Ïara se alegró al aspirar los fuertes aromas de las plantas. – Al menos huele bien…- comentó, otorgando cierto rintintín a su voz que denotaba que bromeaba, que intentaba ser sarcástica. Al fin y al cabo, el olor era lo que menos tenía que importarle en aquellos momentos. Será divertido... Ankhïara enarcó una ceja y miró fijamente a Helena, para después romper a reír entre dientes. - Claro, tan divertido como que te claven mil puñales. - respondió, mordaz, aún riendo. Su risa se vió interrumpida cuando escuchó un sonido detrás de sí misma; la muchacha respiró profundamente, preparándose mentalmente para lo que iba a venírsele encima.
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Re: Shame on me! ~Noche de Chicas~

Mensaje por Adrianna Birdwhistle el Sáb Mar 02, 2013 8:22 am

La lectura la llevaba a la Opera de Paris del siglo XIX, justo mientras la interpretación de Fausto en la que Christine interpretando el papel Marguerite, fue secuestrada y llevaba a las catacumbas del Fantasma para convertirla en su esposa. Mientras Raoul su amor de la infancia y el Persa trataban de llegar hasta ellos. La música de su ipod era rock, con la voz de una cantante famosa, cuya melodía combinaba perfectamente con la lectura, cuando alguien entró avisando de una “Fiesta de chicas en el invernadero” rompiendo la magia de su lectura en su cuarto.

Tras asomarse a hablarlo con Adara, pensó que quizás era buena opción. Si bien no conocía a las demás cazadoras de sombras con las que vivía a parte de la joven Carstairs, no era muy educado no saber de tus compañeros. Así que lo más adecuado sería integrarse y conocerlas en persona y quizás hacer amigas, aunque ese propósito era algo que no solo dependía de ella.

Nunca había sido ducha en conversaciones, era bastante sincera para encajar con la gente, muchos preferían evitar la verdad, trató de cambiar, morderse la lengua al hablar. No ser tan cabezota, idealista y soñadora. Sarcástica y con humor que pocos entendían. Pero era tarde, ya todos la evitaban y ella dejo esa batalla por imposibles.

Busco en su armario renovado gracias a las compras con Adara, el traje rojo mientras se secaba el pelo aun fresco de la ducha. No solía cuidar mucho los detalles de su físico, pero ella la había animado a que también se merecía cuidarse también de su aspecto. Aunque no se viera atractivo alguno, pese a que ese comentario le desagradara a Ada. Posiblemente parte de ella se quería demostrar que poseía atractivo, quizás no tan magnífico como otras, pero que encerraba encanto.

El traje de tirantas, sin duda le encajaba. El rojo resaltaba su cabello, y la cintura ajustada marcaba que tenía unas curvas que nunca creyó apreciar, la espalda hecha de encaje descubriendo algo de piel y el escote pronunciado acrecentaban la pizca de picardía en su presencia. El final del largo traje estaba adornado con brillos plata. Desde donde se veían sus pies enfundados en unos tacones de aguja aportando un par de centímetros de altura extra.

El maquillaje no tenía mucho misterio, en los parpados un efecto ahumado con negros difuminados con plata, a juego con los brillos del traje. Sus largas y espesas pestañas con el rímel parecían un par de tupidos abanicos. Los labios con una barra de labios de color marrón claro, parecían que ni estaban maquillados. Por ultimo su peinado, después de unos minutos probando recogidos: optó hacerse una trenza ladeada y semi deshecha, a la moda. Se perfumó con el aroma elegante de las flores, exactamente rosas.

Por si acaso se llevo su libro, dado que no era de las que conversaba, ni mucho menos le gustaban las fiestas, prefería la calma y silencio. Pero no debía quejarse, era adaptación, si los seres humanos llegaron a adaptarse a todo tipo de situaciones, ella como nephilim podía enfrentarse a una fiesta. No obstante prefiera tener una pelea con otros dos demonios, que ir.

Se dirigió hacia el invernadero, y el pasillo pareció hacerse más largo que otras ocasiones. El Invernadero era un lugar cálido y relajado, donde solía ir para ayudar de vez en cuando a Maryse en la jardinería. “No estará mal” repasaba para sí misma, mientras se aproximaba al grupo de chicas que estaban allí.

- Espero no llegar tarde.- era capaz de percibir la felicidad, risas y tranquilidad de ellas, ligeramente inquieta, esperaba que Adara no tardara, al menos no estaría sola en la fiesta. – Soy Adrianna Birdwhistle. –musitó muy nerviosa, no comprendía como temía mas hacer amigos que pelear contra demonios, desde luego era un personaje un tanto singular.
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Re: Shame on me! ~Noche de Chicas~

Mensaje por Isabelle Lightwood2 el Sáb Mar 02, 2013 5:55 pm

Ser una nephilim puede ser muy estresante: situaciones límite, ataques inesperados, entrenamientos diarios... Si a eso le sumamos el hecho de ser adolescente la cosa se agravia. No es suficiente no saber qué vestido elegir para ir a una cita con el ligue de turno, no, una nephilim adolescente pasa por lo mismo a la hora de elegir sus armas.
Tras la Guerra Mortal he tenido poco tiempo libre, las insurreciones de subterráneos, las llegadas de demonios a la ciudad y el hecho de que cada día muera un Cazador de Sombras en alguna parte del mundo han hecho de mi vida una continua sumisión a mi condición. Y no me quejo: he sido criada y educada para ser como soy y me siento bien orgullosa, pero como he dicho antes desearía ser a veces una simple adolescente mundana cuya máxima preocupación es que los vaqueros no peguen con la camiseta. Así que cuando tengo un simple día libre lo aprovecho para salir con Simon a dar una vuelta o para pasar la tarde con mis hermanos en casa de Magnus. Sin embargo hoy he aprovechado el día para descansar en mi habitación escuchando viejos discos y reorganizándola -está hecha un desastre-. Mi aspecto siempre cuidado y de excelsa elegancia no tiene nada que ver con lo que el es ahora mismo: llevo una coleta baja, una camiseta raída de Jace y unos pantalones de chándal. A todo esto le sumamos el trapo y el limpia cristales. Cada vez que paso por al lado del espejo evito mirarme, estoy horrible.

Cuando me pongo a ordenar el armario oigo unos rápidos toques en la puerta. Mi hermano Alec no es, él llama de forma más rápida y Jace tiene una forma de llamar muy particular; dejo los trapos sobre la cama pero la puerta se abre sin dar yo permiso y una cabeza morena se asoma a la puerta, mira a ambos lados y dice de forma casi automática "Fiesta de chicas en el invernadero. 20 minutos" y tal como ha entrado se ha ido. Sacudo la cabeza imperceptiblemente y caigo en la cuenta de que ya no soy yo sola en el Instituto con mi familia: ahora hay más Cazadores aquí. Y más chicas.

Mi primera reacción es de recelo "fiesta de chicas?" pero ¿cuántas somos? ¿quiénes son? Por el Ángel, llevo toda mi vida aquí y en apenas unos meses han llegado tantos nephilims que no sé ni cuantos. Mi relación con los otras féminas suele ser mala, tirando a terribles y culpo de ello a mis hermanos puesto que me he criado con ellos y no estoy acostumbrada a tener amigas. Mi hermano Alec es gay pero ni tan siquiera eso cuenta y con Clary me llevo más o menos bien pero más por lo que le debo como persona que porque nuestra relación sea de una verdadera amistad. Sin embargo, debajo de ese recelo hay una bombillita en mí que se enciende y dice "fiesta + sábado + gente distinta". Sí son nephilims y no es la idea de "desconexión" que buscaba pero me sirve. Además me vendrá bien conocer a la gente que vive por aquí.

Con un saltito, me meto corriendo en la ducha y me pego un duchazo rápido de apenas 5 minutos. Miro a mi armario -aun sin ordenar- y elijo un sencillo vestido burdeos que asoma tímido entre mis ropas negras de Cazadora. Con destreza me coloco unas medias, me hago un sencillo peinado y me pongo la base de maquillaje con un simple delineación en los ojos con sombras difuminadas en los párpados.Apenas uso colorete. Por último le doy un último retoque al rímel y me pongo unos tacones no muy espectaculares pero cómodos. En el bolso, a juego con el vestido, guardo mi estela y un cuchillo. Alrededor de mi pantorilla izquierda enrollo mi látigo dorado. Me miro una última vez en el espejo y esta vez sí, sonrío satisfecha.

Nada que ver con la imagen anterior. Con un suspiro salgo por la puerta cerrando la puerta de mi habitación con llave. Recoloco el cartelito que pone "Izzy" y compruebo la cerradura. Una vez en el invernadero -en el que ya hay varias chicas- me presento.

-Soy Isabelle Lightwood- anuncio con orgullo- es un placer conoceros.
Spoiler:
Esto es lo que Izzy lleva xD
Spoiler:
Spoiler:
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Re: Shame on me! ~Noche de Chicas~

Mensaje por Angelique Nightshade el Mar Mar 05, 2013 11:45 am

equipamento:
  • Dos cuchillos serafín: Michael y Uriel


  • Sensor demoníaco


  • Estela


  • Runas dibujadas por su parabatai:Bloqueo, equilibrio, fortaleza, poder angelical, fuerza, percepción, precisión, resistencia, sin sonido, velocidad aumentada, agilidad, coraje en combate.


Angelique escudriñó por enésima vez el pequeño tubito de plástico que tenía entre las manos, arrugando levemente la nariz. Si algo se le antojaba menos apetecible que pasar la noche en una cloaca con un par de pringados mientras una araña de tres metros pretendía por todos los medios convertirla en su cena, eso tendría que ser, sin lugar a dudas, pasar la noche estancada con un montón de paletas sin sentido alguno de la diversión.

Pero vaya y si necesitaba una buena fiesta... y nadie negaría el talento Nightshade para orquestar un buen colocón. Vale, si su padre la escuchaba decir algo así la colgaría cabeza abajo del árbol más cercano. Sonrió zalamera observando el polvito, vertiendo el contenido por partes iguales en las botellas con jugo de frutas y refresco que tenía adelante. Purpurina, parecía purpurina, pensó entre sí torciendo el gesto, cerrando y agitando para que la droga se disolviera.

Venga, ¿qué coño hacía esta cosa? Repasó mentalmente la pequeña listita de efectos “Desinhibición, júbilo, ligeras alucinaciones, brotes de honestidad, bla, bla, bla” ¡Que va! La receta de las hadas para divertirse un buen rato y quitarles a ese grupo de locas la expresión de haber chupado un limón. Y tampoco es como si hubiera una larga lista de efectos secundarios aplicados a los nephilim, solo vómitos, dierrea y algo sobre piel azulada o sarpullido. A nadie le crecería un tercer brazo así que no era nada de relevancia.

Angelique estiró el cuello y se tronó los dedos, dándose otra larga miradita al espejo. Llevaba el cabello rizado en gruesos bucles que caían rebeldemente sobre su espalda y se deslizaban sobre sus hombros. Una importante cantidad de sombra negra, delineador y rímel acentuaban su mirada oscura y el vestido de terciopelo verde se ceñía a sus curvas sutiles con un escote más que provocador. No recordaba la última vez que había usado aquel vestido de cola, con mangas largas que se ajustaban a sus atléticos brazos ocultandolas runas a la perfección. Además cubría convenientemente las fundas al muslo donde portaba tanto a Michael como a Uriel, sus preciados cuchillos serafín. A fin de cuentas era simplemente perfecto y dejaba una visión más que limpia y clara del precioso guardapelo de oro que pendía fiel de su cuello. Vaya y que se encontraba guapa, pensó entre sí dedicándole una miradita lasciva a su reflejo.

Por mucho que atesorase pasar tiempo de calidad consigo misma iba siendo hora de tragarse las ganas que tenía de mandar todo a la mierda y dedicarse a la sutil corrupción de las niñas de la casa. Quizá aquella clase de pensamientos mordaces fueran los mismos que la dejasen con una importante escasez de amigas, pero a la abeja reina tales cuestiones a penas la perturbaban. Si había logrado convencer a un puñado de sus compañeros de clase de que era una buena idea salir a limpiar un nido de vampiros cuando aún no superaba la quincena, seguro que podría enseñarles a estas mujercitas una cosa o dos.
Una sonrisa de oreja a oreja se extendió por el rostro de Angelique mientras abría las puertas del invernadero de un marcado taconazo -venga, llevaba las manos ocupadas con una canasta con bebida, tampoco es taaaan bruta- dirigiendo su mirada descarada por encima de todas y cada una de sus invitadas.

— Parece que ya estamos todas las que contamos — comentó, cruzando el invernadero a paso seguro y tumbándose acostada sobre un montón de almohadones, La canasta había quedado justo en el medio, posicionada al lado de las botellas de vino y rodeada por un montón de copas y vasos— Venga tias, relajaos un poco. ¿Qué tal un juego para calentar el ambiente?
Y con la vista fija en Ankhïara, aquella que parecía mirarla con mayor indiferencia y más reacia a encontrarse en ese lugar, sirvió un vaso de jugo.

— Nunca has besado a un tio. — pronunció, remarcando su exquisito acento de Idris y sonriéndole zalamera. — Si estoy en lo cierto, te tomas el jugo. Si me equivoco, me lo bebo yo.


Apariencia:

Spoiler:
Ea tias, el juego comienza así. Teneis que afirmar algo sobre una de las invitadas. Si aciertan, ella se bebe la bebida que ustedes elijan y si fallan, teneis que beberla ustedes. El orden va variando conforme nos señalamos las unas a las otras, así se hace más interesante.
Dicho esto: Le toca a Ankhïara. Me contestas y luego afirmas algo de otra y así.



Última edición por Angelique Nightshade el Mar Mar 05, 2013 2:39 pm, editado 1 vez
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Re: Shame on me! ~Noche de Chicas~

Mensaje por Ankhiära K. Trejžtiakova el Mar Mar 05, 2013 1:15 pm

Claro, tan divertido como que te claven mil puñales. - respondió, mordaz, aún riendo. Su risa se vió interrumpida cuando escuchó un sonido detrás de sí misma; la muchacha respiró profundamente, preparándose mentalmente para lo que iba a venírsele encima. Pero por el momento lo único que vino fue una muchacha que conocía de vista y que parecía tener casi las mismas ganas de estar ahí que la propia Ankhïara. Las escasas veces que se habían cruzado por los pasillos, en un acuerdo tácito, ambas habían bajado la cabeza y como mucho, se habían murmurado un hola. Nada más. Así que en un repentino ataque de empatía, Ank sintió algo de pena por lo que debía estar pasando la que se presentó como Adrianna. Iba a abrir la boca para decir algo que luego olvidó o que creyó que ya estaba fuera de lugar, pues una nueva cazadora entró a los pocos instantes, sobresaltando a Ank, que había estado mirando a la recién llegada. Por unos segundos, se quedó con la boca entreabierta, interrumpida su intención de hablar. Se presentó como Isabelle Lightwood; cualquier mente por poco brillante que fuese caería en la cuenta de que aquella era la hija de los Lightwood de la que había escuchado hablar. Y lo cierto era que se asemejaba tanto a su madre -o al menos así se lo pareció a Ankhïara- que parecía tener frente a ella una mini-Maryse. Levantó la mirada hacia ella, advirtiendo que tenía los mismos ojos de zafiro que su madre, pero más cálidos, más salvajes. - Ankhïara. - murmuró, respondiendo de esa forma a la presentación de ambas. Dirigió una mirada fugaz a Helena, buscando en ella ánimos para seguir con aquello. Podía tener un demonio delante y ni siquiera temblar pero ah, relacionarse era una cosa muy distinta. Y mucho más difícil.

Se apoyó en una de las estanterías que habían, repentinamente cohibida. Su mirada estaba clavada en el suelo, lugar que parecía antojársele el más interesante que mirar en aquellos instantes. Se mordía la mejilla interior, costumbre que tenía desde que era una cría cuando se ponía nerviosa. Y, a decir verdad, una puerta que se abría de un taconazo y un espíritu con más ímpetu que un toro bravo, no sirvieron para calmarla. Estuvo con la mirada clavada en el suelo del invernadero, que nada tenía de bonito, unos dos minutos más -minutos en los que la recién llegada colocaba la bandeja con cosas que tenían mala pinta sobre la mesa-; y, durante ese tiempo, Ankhïara reunió el valor suficiente como para alzar su rostro -algo sonrojado por la situación- hacia ella. Se mantuvo indiferente, el rostro congelado en un gesto sin gestos para parecer al menos, mínimamente adaptada. Pero aquello pareció ser contraproducente, sin duda alguna pues la anfitriona tenía su mirada clavada en la serbia, y a decir verdad, no parecía tener muy buenas intenciones. Venga tias, relajaos un poco. ¿Qué tal un juego para calentar el ambiente?. Un mal presentimiento recorrió el cuerpo de Ankhïara en forma de escalofrío; su sentido común le estaba hablando, diciéndole que se marchase de allí antes de que las cosas se pusiesen feas. Pero había decidido ser valiente, e iba a cumplirlo; no apartó la mirada de los ojos oscuros que la observaban directamente. Y la maldita pareció retarla, a irse o a quedarse hasta que desfalleciera, con sus siguientes palabras: Nunca has besado a un tío. Si estoy en lo cierto, te tomas el jugo. Si me equivoco, me lo bebo yo. Por un momento, el corazón de Ankhïara pareció dejar de latir, pero en realidad, aquello la encendió. Ella funcionaba con hostilidad, con retos y con peleas, no con amistad. Así que eso fue el impulso que hizo que se quedase allí, el aceptar el reto de Angelique sin vacilar ni un instante. Se apartó de la estantería, dando unos pasos seguros hasta el vaso que la esperaba, sin apartar la mirada desafiante de aquella que le había lanzado el reto. Con la decisión excesiva de un suicida, Ankhïara levantó el vaso y, sin titubear, ingirió todo su contenido de un sólo trago. Le ardió en la garganta, como si en vez de líquido estuviese bebiendo fuego proviniente del mismísimo infierno. El calor le subió desde el estómago hasta las mejillas, e Ïara tenía la sensación de que las tenía al rojo vivo. Los ojos se le cristalizaron, pero ella se afanó en desvanecer aquel efecto, tratando de disimular el hecho de que nunca en su vida había bebido un zumo tan fuerte. Quizá llevaba picante. Sería extraño, pero posible. Quién sabe. - Espero que eso sirva como respuesta. - Comentó, impertinente, con cierta acritud. No supo por qué lo hizo, por qué habló así. Normalmente habría agachado la cabeza y respuesto un no, o algo por el estilo. Pero se sentía bien. Y responder así le había sentado mejor. Paseó su mirada por las presentes aunque, en realidad, su decisión ya estaba tomada. Posó sus dorados orbes en la tímida muchacha que parecía confinarse; a Ankhïara le pareció incluso que estaba más lejos, unos pasos más allá, como si durante el momento de distracción hubiese intentado huir de allí. - Odias estar aquí. Ni siquiera querías venir. - Lo dijo sin bromear, sin dudar, como lo hace alguien que sabe que a ciencia cierta que está afirmando algo verdadero. - Probablemente preferirías estar caminando sobre cuchillos...- comentó y, acto seguido, sus labios se entreabieron, tan sorprendidos como ella. ¿Por qué había dicho eso? ¿Por qué diablos...? Levantó la mirada hacia Angelique y sus ojos le dijeron lo que sus labios callaron: sé lo que pretendes. La pobre ilusa de Ïara pensaba que la Nightshade intentaba emborracharlas vertiendo un poco de alcohol en los zumos. Ilusa...No estaba emborrachándolas. Las estaba drogando.

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Re: Shame on me! ~Noche de Chicas~

Mensaje por Adrianna Birdwhistle el Mar Mar 05, 2013 2:11 pm

Adrianna trataba de socializarse pero era como golpearse con un coche contra la pared a gran velocidad. No conocía mucho a las otras chicas, a la que la miro. No la conocía de mucho, un par de veces se cruzaron de camino a la biblioteca pero sus saludos fueron fugaces. No para profundizar, a Helena, la que la había salvado de la muerte ¿la conocía? Reconocía su faceta de luchadora, de mujer bella que hacía que quisiera ponerse una bolsa de papel en la cabeza, por tener el atractivo de una piedra. Pero cuando vio llegar a la que comandaba la fiesta, algo la dijo que no sería una “tranquila” fiesta.

Cuando subió la joven Lightwood, creyó que era Maryse por segundos, pero no, era Isabelle, su hija la que guardaba un gran parecido. Todas estaban esplendorosas, parecían sacadas de catálogos de moda más que guerreras nephilim.Bostezó aburrida, odiaba las fiestas, le provocaba sarpullidos. Tanta gente reunida, tantas emociones flotando y tener que escucharlas todas, era tan placentero como un masaje con un bate de beisbol. Sencillamente estaba por la idea de salir a por dos demonios Raum que la destrozaran viva, quizás así llegaría a disfrutar.

Pero recordó un cierto detalle, algo que iba en su genética, una maldición al igual que la empatía: el orgullo. Un Birdwhistle nunca abandonaba un lugar cobardemente, luchaba hasta que quedara la última gota de sangre en las venas y las últimas fuerzas en el cuerpo. Así que sus pasos se detuvieron, e intercambio una mirada con la joven de las estanterías. Ambas parecían sentir y pensar lo mismo, que esto era más una tortura que una fiesta.

Se tranquilizo, intentando pensarlo fríamente, como solía hacer en los combates. Simular que era una pelea, la relajaba, y es que temía más a un semejante que a un demonio. Al menos al segundo podías atravesarlo con un cuchillo serafín y relajarse. Y su única arma ahora era un libro, “sigue así, y oficialmente diré que eres una descerebrada,” pensó con cierta ironía. Respiró hondo, pausando su respiración.

Es normal entre grupos de homos sapiens que se realicen tipos de ritos de iniciación, tales como novatadas, fiestas en lo que la vergüenza revivía con la resaca. Ella se encontraba en un rito de esos, si escapaba, declararía que no deseaba formar parte de ellos, cosa contraria de sus verdaderos deseos. Si los mundanos eran capaces de esas cosas, ¿es que ella como nephilim no podía? Infundada en ese ánimo trató de captar la conversación. Era un juego sencillo y de apariencia inocente, pero normalmente lo inocente en este mundo tenía doble fondo.

Sencillo, hacer una afirmación aleatoria, y si acertabas, esa persona bebía. Si te equivocabas eras tú quien bebía. Vale, no era difícil, no requería una mente brillante, solo intentar acertar en la afirmación. La primera víctima, es decir, “voluntaria” fue la joven con la que intercambio miradas en la fiesta. “Nunca has besado a un chico” Si se lo hubieran preguntado a ella, la anfitriona tendría que haber bebido. Pero la joven tomo el vaso y de golpe lo tomó.

Adrianna trago aliento, cuando poso los ojos sobre ella, se ruborizo al ver que las demás la observaban, odiaba ser el centro de atención, pero debía ser aceptaba. Estaba harta de la soledad, de que sintiera que hubiera abismos entre ella y los demás nephilims.

- ¿Cuchillos? Preferiría mil mordiscos de un Raum. –musitó tomando el vaso, solo era zumo, pero sus alertas se despertaban. No lo pensó e hizo lo mismo lo tragó de golpe, estaba tan dulce que amargaba.- ¿No había algo más dulce? – dijo asqueada, sintiendo que el calor de la sala se juntaba en sus mejillas. Era el turno de ser víctima y verdugo, y se sentía tan culpable como al beber. Chocó con la mirada de Helena, tarde o temprano le tocaría a ella. ¿No daba un tanto igual? Clavo sus ojos azules en los de Helena y pensó bien que decir. – Sientes algo especial por alguien del pasadosugirió imaginándose que posiblemente tendría que beber otro vaso.
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Re: Shame on me! ~Noche de Chicas~

Mensaje por Helena Trueblood el Mar Mar 05, 2013 3:52 pm

Me deslumbra tu optimismo
Helena sonreía, fresca, amable como solía serlo con los demás. Saludó brevemente a Adrianna y a su prima Izzy, deslumbrada por unos instantes con la familiar y exquisita belleza de la casa Trueblood. Le agradaba la compañía de su familia, la hacía sentir en casa de cierto modo, y le recordaba un tiempo feliz y menos complejo. Miró a Ïara al escucharla hablar, deteniendo en ella sus ojos claros por unos segundos para infundarle confianza.

— Ya todas me conocéis... — comentó adentrándose unos pasos en la habitación y sirviéndose ella misma una copa de vino tino— Podeis llamarme Ellie, o Helena, como os guste más. — añadió llevándose la copa a los labios

El vino sabía exquisito y los peores tragos se los había ahorrado desde el inicio, cuando se indicó que la fiesta sería solo para las chicas y nadie más. Las cosas no habían quedado mal con Leo... pero de todos modos aún no estaba segura de cómo reaccionaría en su cercanía. Lo que más deseaba y por lo que más se interesaba en esos momentos era el bienestar de Ïara, que lograse adaptarse a la situación en la medida de lo posible y que quizás, y solo quizás, se divirtiera e hiciera amigas. Sí, la rosa tenía altas expectativas, siempre quedaban residuos de esperanza y en el peor de los casos siempre podía sacarla a cazar a la noche siguiente. Seguro que aquella idea le gustaría muchísimo más.

Con confianza alzó la copa para saludar a su anfitriona, una nephilim precedida por su fama en más de una forma. Si no le fallaba la memoria, y esta jamás fallaba, se encontraba ante la mismísima Cazadora de Dragones y a la vez ante la única muchacha en Idris capaz de ponerle a su viejo abuelo los pelos de punta. Solía tener aquel efecto particular en la gente, el mismo que se decía que Valentine tenía, Angelique era increíblemente persuasiva, y ellas habían caminado derechito hacia su terreno de juego. Con gracilidad felina se apartó del camino, sus pasos sinuosos, elegantes y callados colocándola justo junto a Ank. Se sentía particularmente sobreprotectora, aunque aquello hubiese sido en un inicio su idea, queriendo por todos los medios desviar la mirada oscura de la Nightshade y que la posase sobre ella en lugar de Giest. Apretó fuerte la mandíbula y frunció el ceño cuando la escuchó hablar, altanera y socarrona, desafiando abiertamente a su tan querida amiga. Pero Ankhïara no retrocedió, como Helena sabía que no retrocedería. En cierto modo, el leguaje de las amenazas funcionaba para ella inclusive más que el de la amabilidad.

Lo que sucedió a continuación la dejó a la vez anonadada y descolocada. Incapaz de reconocer por un segundo a quien se encontraba frente a sus ojos. Los ojos vagaron desde los orbes luminosos de su antigua alumna hasta la penetrante y divertida mirada de Angelique. Iba a dar un paso hacia adelante y parar el juego, más Adrianna alzó la voz en dirección a ella, llamando su atención.

“Sientes algo especial por alguien del pasado”


Quedó la rosa totalmente transparente, abriendo la boca con incredulidad y fijando una mirada llena de desdén en la nephilim que la había retado con la palabra. Podía sentir el filo de un cuchillo serafín retorcerse en sus entrañas y mismo puño de Leonides oprimiéndole el corazón. Los ojos antes cristalinos y profundos se oscurecieron, enmarcados por el amplio abanico de pestañas curvadas.
Caminó hacia el sitio donde se hallaba tendida la anfitriona, sirviendo un rebosante vaso de zumo de frutas. Lo alzó en dirección a Adrianna con una sonrisa afilada y fría.

— ¿Por alguien del pasado?—inquirió la voz melodiosa, adquiriendo a su vez las tonalidades características de un hada, desdén camuflado con dulzura— Eso implicaría que dicha persona ya no se encuentra en mi vida.

Y le sonrió, fresca y limpiamente, cerrando los ojos y profiriendo una sutil risita infantil. Cuando volvió a abrirlos su semblante era helado, impasible y severo, su voz una orden imperiosa y monocorde.

— Bebe.

Le extendió el vaso de regreso a Adrianna y tomó asiento en uno de los almohadones, mojándose otra vez los labios con el vino que se había servido.

— Izzy... — comenzó a decir, notando la malicia aún emponzoñar sus palabras— Nunca te has enamorado.

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Re: Shame on me! ~Noche de Chicas~

Mensaje por Adara Carstairs. el Mar Mar 05, 2013 6:27 pm

Camino de prisa por los pasillos del instituto para dirigirse al invernadero. Ya iba retrasada con casi media hora a la reunión que había sido organizada exclusivamente para chicas. El libro que había estado leyendo, absorbió por absoluto sus sentidos, por lo que perdió la cuenta del tiempo y cuando notó su retraso corrió hacía su habitación para ponerse algo decente.

Sabía de ante mano, que la fiesta no sería nada a lo que ella estuviera acostumbrada. Solo conocía a las chicas del instituto de vista, pero a penas había cruzado palabras con Adrianna y Angelique; decidió asistir con el fin de conocer a las nuevas inquilinas del recinto.

Suspiró aliviada cuando al llegar a su habitación encontró las prendas que había adquirido junto a Adrianna en su última salida de compras. Se colocó el traje que Adrianna había elegido para ella, le agradaba no solo por lo bello que era, si no porque también era cómodo. La fiesta prometía descontrol, y siendo que había tenido la oportunidad de conocer a Angelique, una de las organizadoras del evento, las profecías se cumplirían. Complemento el atuendo con las joyas que solía usar como protección, y un ligero labial junto con un toque de rímel en las pestañas. El cabello largo le caía en forma de cascada en la espalda, con suaves rizos en el final. Al menos, había hecho lo mejor que podía con su aspecto, en un tiempo récord.

Algo que la habían inculcado muy bien desde niña, eran los modales; y aunque sabía que ser impuntual era uno de los peores deslices que se podían cometer, creía que era aun peor no cumplir aún cuando ya había asegurado su asistencia. Si nadie la quería allí lo entendería, al menos podría excusarse por su irresponsabilidad.

Sus intentos por pasar desapercibida fueron inútiles. Todas las miradas se dirigieron a ella cuando atravesó el umbral del invernadero. La música era alta y resonaba en las paredes de cristal, con una conocida canción de P!ink. Por lo que había alcanzado a ver, antes de su irrupción en el lugar, todas estaban concentradas en Isabelle Lightwood, era imposible no reconocer a la hija de ilustre Maryse Lightwood.

Camino con paso firme al centro de la habitación donde todas estaban reunidas. El alivió recorrió su cuerpo cuando su mirada capto el vestido de rojo que ella misma había seleccionado para Adrianna. Se paró a un lado de ella, quien le dirigió una sonrisa tranquilizadora, un gesto que sinceramente agradeció. Adrianna sabía que las reuniones sociales eran algo que Adara detestaba. No le gustaba la exposición, prefería pasar desapercibida. Si relacionarse con sus conocidos con sinceridad, y cruzar más palabras que un saludo ya era difícil, entablar una conversación con una desconocida le resultaba aún peor. Definitivamente ella no estaba hecha para relacionarse con las personas.

—Buenas noches, lamento la tardanza —mencionó despacio—. Dicen por ahí que mejor tarde que nunca, ¿no?

Adara no sabía que era exactamente lo que esperaba que ocurriera. Una parte de ella, la parte más oscura de su alma, esperaba que la rechazarán y la enviarán fuera del invernadero por interrumpir la conversación. Claramente había estado exagerando. Miró rápidamente al círculo de nephilim presentes en la habitación y ninguna pareció molesta. Esperaba no ser la única que había llegado retrasada.

—No pretendía interrumpir. Pueden seguir con la conversación.

Un silencio incómodo fue instalado en segundos antes de que las miradas volvieran a Isabelle. Suspiró aliviada al ver que la atención ya no estaba posada en ella. Trató de mantenerse al tanto de las cosas que cada una decía con el fin de agarrar el hilo de la conversación.

Un poco de vida social no le venía mal a nadie, y ciertamente, no era tan malo como pensó que sería. Se estaba divirtiendo.
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Re: Shame on me! ~Noche de Chicas~

Mensaje por Isabelle Lightwood2 el Miér Mar 06, 2013 2:06 pm

El intercambio de impresiones y "holas" incómodos me aburre así que me pongo a mirarme las uñas. Qué horror, las tengo que poner bonitas: el último demonio al que me enfrenté me las ha dejado sin esmalte y demasiado cortas. Hago una mueca de desagrado y lanzo un rápido vistazo a mi alrededor.

Por un lado está Helena, una prima a la que ni siquiera conozco y por la que siento bastante curiosidad. Sé que es mi prima no porque lo diga ella:somos casi idénticas físicamente. Luego está una chica cuyo nombre me parece impronunciable y que ha de ser rusa, serbia o de por ahí. Parece la típica niña tímida que se sienta al final de la clase. Por último está Adrianna que me llama la atención por su actitud: es como si no quisiera estar aquí y estuviese por obligación. Sinceramente al principio tenía curiosidad por la gente que "usurpa" mi casa pero visto lo visto parece que voy a seguir siendo la reina del lugar. Llevamos casi 10 minutos y apenas ha hablado nadie. Por favor.

Estoy comprobando la altura de mis zapatos cuando la chica que se coló en mi cuarto hace su entrada triunfal y se presenta. Sé quién es, ¿y quién no? Angelique Nightshade. Todo aquel que haya vivido o conocido Alacante sabe quien es. Incluso solo con haber luchado con ella en la Guerra Mortal. No me esperaba que ella fuera tan fiestera. Minipunto para ella.

Aun así su llegada a la fiesta no me llama la atención mucho y no es hasta que veo la bebida cuando mi cerebro decide poner el oído. Están jugando a verdad o reto, interesante. No por el juego sino por lo que beben al responder. Me apuesto mi látigo a que ninguna sabe lo que es. Me río interiormente.Apostaría a que ha echado alcohol; el zumo no hace eso. Ahora sí que las observo y no me importa reírme mientras veo cómo las más tímidas reaccionan al brebaje. Incluso Helena se ha sorprendido. La miro sin pestañear y me río en su cara. Le ha tocado una pregunta muy muy personal y ha tenido que responder.Al menos es lista y no ha bebido. Aun así me río.

Cuando caigo en la cuenta de que la estoy mirando y asimismo exponiéndome a las demás, Helena me lanza una pregunta que me deja helada. Sin palabras. Sé que tengo puestas en mí todas y cada una de las miradas de las presentes, incluso de otra chica, Adara que justo acaba de entrar en la habitación. No me dejo amedrentar -por el Ángel, soy Isabelle Lightwood- y con aplomo me acerco zalamera a los vasos y con mucha calma se lo dejo al lado a Helena.

-Izzy Lightwood no se enamora. Ella es más de dejarse querer- le digo a la cara.

La verdad no sé porqué no he bebido pero mis problemas con mi relación con Simon -he pensando en Simon? Pero qué?- no han de ser de dominio público. Aun así decido seguirle el rollo a Angelique y para ello decido que lo mejor es comenzar a beber. Llevo haciéndolo desde los quince ¿qué podría pasar? Tomo un sorbito y el sabor lo delata. No es ron, ni tequila ni nada que se le parezca. Es algo más fuerte. Está demasiado dulce. Es polvo de hada. Doy un sorbo más largo y lo saboreo. El polvo de hada no tiene por qué afectarme mucho.

-Aunque, querida prima, yo soy una persona a la que la honestidad le puede -bebo un sorbo corto- no como otras.

Era imposible no darse cuenta de que Helena ha mentido en parte. Doy una vuelta sobre mí misma y miro a la anfitriona.

-Angelique, has organizado esta fiesta no solo para conocernos sino para echarte unas risas a nuestra costa. ¿Estoy en lo cierto?- he ido con maldad pero me parece justo.

Ahora sí, estoy en el juego.
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Re: Shame on me! ~Noche de Chicas~

Mensaje por Angelique Nightshade el Jue Mar 07, 2013 10:23 am

La anfitriona del lugar debía luchar consigo misma por no descojonarse de la risa con cada reacción que presenciaba. Si hubiera sabido que una reunión de cazadoras iba a ser tan exquisitamente hilarante sin lugar a dudas que se hubiese puesto a ello con anteriorirdad .Pero aquel iba siendo más bien el momento perfecto y ella estaba gustosa de ser la manzana de la discordia en aquel instituto aburrido y poblado de paletas.

Tenía los ojos oscuros fijos en la serbia cuando esta se volteó a mirarla y la nada los ojos claros de la Trueblood parecieron secundarla. Oh venga, ¿miraditas acusadoras? ¿qué vais a hacer, delatarme con la directora? Pensó entre si, aguzando su sonrisa e hincándose de hombros. La voz de Adrianna le dio un girito más bien interesante al asunto y le quitó a la morocha de la espalda –al menos por ahora- . Venga y si aquello era nuevo, de no saberlo mejor hubiera jurado que teníamos un hada infiltrada. Y no bromeo, la tal Helena está buenísima, aunque parece que su acto de Tinkerbell ha acabado y la ha dejado con una actitud más bien ácida y más realista.

Angelique entornó los ojos, se había estado dedicando a servir todos y cada uno de los vasos disponibles de jugo de frutas. Sí, tenían refresco, y sí también había vino. Sin embargo su interés estaba en calentar primero el horno antes de ponerse a cocinar y eso era exacto lo que hacía.

Y como eramos pocos parió la abuela. Otra pringada más. A este paso iba a tener que embutirles media botella a cada una o acabarían por causarle una migraña.

O tal vez no... ¿La Lightwood la desafiaba?

Enarcó una ceja, ni siquiera luchando por contener la risa que se gestaba en su garganta y moviendo la mano derecha en el aire, como quién le resta importancia al asunto. Alzó uno de los vasos de jugo en el aire y dio un largo trago.

— Tengo la garganta seca — comentó, con una sonrisa zalamera extendiéndose atrevida de oreja a oreja— y no os voy a negar que os veis realmente graciosas.

Fue entonces cuando se paró, dándole a la bebida otro largo trago y haciéndose con otro vaso rebosante hasta arriba. Las miradas estaban puestas en ella, algunas de reproche, otras divertidas y algunas que no lograba ni se esforzaba en adivinar. Joder, aquello era como estar de regreso al instituto y tener a todos sus compañeros de clase mirándola para decidir qué hacer. Mejor, al menos se trataba de una situación familiar y que podía manejar.

— Pero venga tías ¿Para qué habéis venido? —enunció mirándolas una a una, proyectando su voz con maestría— Somos Nephilim, cazadoras de sombras, hermanas. — deslizándose frente a Adrianna y Adara, dejó el segundo vaso en manos de esta, dedicándole una guiñada— Arriesgamos el culo todos los días para mantener a un montón de puñeteros demonios a raya y el Ángel sabe que nos merecemos un jodido descanso. —se terminó el jugo de un trago y le sonrió a Isabelle— Así que sí, planeo conocerlas, sí, le he descojonado de lo lindo. Pero no, y no se lo tomen personal preciosas, armé la fiesta porque me merezco un buen descanso. Y ustedes también. — Se llevó la mano libre a la cintura, y miró a Ankhïara— Todas hemos hecho lo impensable, así que aquí os va otro jueguito. Diré algo de lo que soy total y completamente inocente, pero si alguna de ustedes es culpable de ello cogerá un vaso del montón y se lo beberá enterito. Quien lo desee puede seguirme la corriente, os aseguro que nadie morirá. —se hincó de hombros como si tal cosa y miró el techo, pensativa— Yo nunca... —comenzó, y dejó la frase flotando en el aire, pensando en cómo continuarme he liado con un subterrráneo.

Y con una sonrisita altanera adornando sus labios bajó la mirada y se cruzó de brazos, esperando a que las culpables se adelantaran a tomar.

Yo nunca...:
El juego es el siguiente, cada una dice algo que nunca ha hecho. Si alguna de las otras sí ha hecho ese "algo" (liarse con un subterráneo, por ejemplo) tiene que beberse un vaso. Seguimos en el orden que íbamos Ankhïara/Adrianna/Helena/Adara/Isabelle/Angelique. A todas les toca decir que es lo que nunca ha hecho y responder si bebió o no con las acusaciones anteriores.
Polvo de hadas:
Vaso 1: se van las inhibiciones , Vaso 2: euforia, Vaso 3: ¡Ea! ¡El duende rosa del fondo os saluda!

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Re: Shame on me! ~Noche de Chicas~

Mensaje por Ankhiära K. Trejžtiakova el Jue Mar 07, 2013 12:03 pm

La pobre ilusa de Ïara pensaba que la Nightshade intentaba emborracharlas vertiendo un poco de alcohol en los zumos. Ilusa... No estaba emborrachándolas. Las estaba drogando. Por supuesto que no lo sabía; si llegase a saberlo, probablemente le arrancaría de cuajo aquella preciosa cabellera morena a Angelique. Sin lugar a dudas. Y eso estuvo a punto de hacer con Adrianna. Con lo mucho que le costaba distraer a Helena y que su sonrisa no fuese triste, le faltaba aquello. Y aún así, se detuvo. Notaba que algo fallaba. Sus sentimientos y pasiones estaban a flor de piel, tanto la rabia contra Angelique, como aquellos brotes mentales de violencia en los que arrancaba cabelleras. Se concentró en tranquilizarse, en no dejarse llevar por aquel huracán que la revolvía por dentro y parecía querer dejarla en un rincón para que una nueva Ankhïara saliese. Y al parecer su cerebro funcionaba más lentamente, pues cuando volvió a la realidad, Helena ya había respondido a la acusación de Adrianna; o al menos eso dedujo la serbia, pues la que hablaba en aquellos instantes era Isabelle.

Se acercó a la mesa; tenía la boca tan seca que le resultaba molesta. No fiándose ya de los zumos de Angelique, se sirvió una copa de vino sin saber que, sin haber ingerido nunca alcohol y mezclándolo con polvo de hadas, probablemente le sentaría como una patada en el culo. O peor. Le sentaría lo suficiente mal como para acabar bailando desnuda en la barra de un bar. Nadie le había dicho nunca que mezclar no era bueno y nadie podría hacerlo allí pues casi todas ignoraban lo que estaban ingiriendo en realidad. Se acordó entonces de Helena y de lo mal que lo habría pasado. ¿Por qué diablos se veía incapaz de concentrarse en una sola cosa? Bufó levemente, asemejándose por unos instantes a Iglesia con aquel gesto tan felino. Le dirigió una mirada de ánimo, pues sabría que una frase que todas pudieran escuchar estaría fuera de lugar y dejaría a su parabatai en evidencia. Tenían el don de poder hablar sólo con las miradas, y la serbia pareció decirle sin salir de su silencio: podemos largarnos cuando quieras. Pero Helena no parecía querer rendirse, y Ankhïara coincidió en que, por tanto, se quedarían un rato más. A ver qué pasaba. Se llevó la copa a los labios, y cuando el líquido del color de la sangre rozó su lengua, un abanico de sensaciones invadió su paladar. Nunca había probado el brebaje de los dioses y lamentó haber perdido tanto tiempo. Le sabía a gloria, aunque quizás aquel brebaje feérico tuviese como propiedad que todo le supiera bien. Su -más que escasa- atención se trasladó del vino a Angelique, que al parecer estaba soltando un discurso. Discurso que la sombra no se molestó en escuchar. No parecía importarle, pues las tonalidades que adquiría el líquido de su copa bajo la luz se le antojaban infinitamente más interesantes que la voz de la abeja negra. Sólo conectó el oído cuando se puso a explicar el siguiente juego, para ser sinceros. Y en realidad, mientras la escuchaba -de fondo, como se escucha a una maestra en la asignatura más aburrida del día- iba bebiéndose el vino, de forma que cuando Angelique pronunció Yo nunca me he liado con un subterrráneo, éste estuvo a punto de salírsele por la nariz. No supo bien por qué, pero aquello le hizo gracia y, mientras reía entre dientes, se dirigió a por un vaso. No tenía opción, el juego era así. Obviamente no iba a beber con aquel yo nunca, pero sí debía tenerlo preparado para el siguiente, por si acaso. Ïara le lanzó una mirada recelosa al nuevo líquido de su vaso, en el que a la luz de las bombillas parecía tener purpurina. Levantó su mirada rápidamente del recipiente al caer en la cuenta de que si no prestaba atención, se perdería quién se había liado con un subterráneo y una morbosidad hasta el momento inédita en ella hacía que quisiera saberlo a toda costa. Observó a las que bebieron pero en realidad su mente no lo procesaría hasta minutos después, ya que en aquellos instantes estaba planeando cuál sería su yo nunca. Al parecer había perdido la capacidad de hacer dos cosas a la vez. - Yo nunca he tenido fantasías sexuales con alguien del Instituto. - Y le salió así, de improvisto; y lo mejor de todo fue que no se inquietó tras haberlo dicho. Parecía haberse dejado la vergüenza por el camino pues aquello le resultó tan natural como haber dicho hola. Una sonrisa algo torcida se dibujó en su bonito rostro, mientras observaba uno a uno los rostros de sus compañeras.

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Re: Shame on me! ~Noche de Chicas~

Mensaje por Adrianna Birdwhistle el Jue Mar 07, 2013 1:15 pm

La noche y su luna dejaban caer rayos que iluminaban, llenando de color las flores, Adrianna se separó del grupo observando un parterre donde estaban unas rosas, las luces les daban nuevos colores. No creía haber visto una rosa violeta, pero era bonita, al igual que una rosa naranja a su lado. Las pequeñas hadas navegantes en los rayos las coloreaban con sus pinceles, y al verla la saludaban. Se apartó de golpe dejando caer la bebida.

- Vaya que pena, era la copa de las fantasías. – musitó viendo el charco formado, se reflejaba en él, la Adrianna del reflejo la saludaba. ¿Pero qué pasaba esa noche, estaban todos en plan de saludar por incordiarla?

Aunque no podía decir que se sintiera incordiada, todo lo contrario bastante relajada. Quería abrazar a alguien pero las chicas estaban discutiendo. A sí que abrazó a Adara que le pilló de sorpresa, pero no le sentó mal. Eran casi hermanas, habían estado en buenos y malos momentos.

- Si no hubiera elegido una parabatai, seguramente, te lo habría pedido, Adara. –le confesó sin poder controlarse.- Lamento no haberte conocido antes, pero sabrías que soy una pésima parabatai ¿ves? Ni siquiera puedo cortar el grifo de la verdad en mi boca ¡estoy drogada! ¡en mi primera fiesta con mas nephilims! ¡Fantástico! –exclamó como si fuera un logro semejante gesta, escuchando sus palabras pero sin borrar ni una ápice la sonrisa.

Se paseo, casi como si flotara, no notaba cansancio. Y sus pasos no tenían replica en la madera. Decisivamente, estaba fuera de sus cávales, pero se encontraba bien. Bueno mejor que bien, risueña y eufórica. Podía olvidar al maldito frígido Nathaniel Hellrune de su vida, y centrarse en buscar a un ser que la apreciara tal y como era, se lo merecía. Por supuesto que sí, se lo merecía y punto ¿Punto y aparte?

- Ankhïara, si tienes ganas luego mientras duerma Angelique, le cortamos el pelo al cero. – de fondo vio a un duende, pero no iba de rosa sino rojo. – Ok, ahora veo gnomos vestidos de menstruación ¡Divino!- recordó que no había traído la cámara de fotos, una lástima.- ¿No crees? Y yo no quería venir…..Lo que me recuerda, que no sé donde he dejado mi libro. Es el fantasma de la Opera, si lo ves –le entró la risa tonta.- por favor, ¡que se lleven al gnomo menstruante! Que no es un maldito anuncio de compresas. – siguió flotando o caminando. ¿O caminaba flotando? Daba igual, la cuestión es que era agradable, porque los tacones no le molestaban y se acerco a Isabelle y Helena.- Tengo algo que decir chicas. –no podía aguantar la carcajada. – Izzy en un futuro trata de no mentir cerca de una empática, que somos como detectores de mentiras. Y tu Helena, relájate que estas en una fiesta, ¿o tengo que subir a algún chico para des estresarte? ¡La vida es joven, disfrutarla, que ahora me toca mi turno! –las abrazó afectuosamente, y beso la frente de la Rosa Negra. – Por último, un brindis a la anfri…. ¿Alguien puede llevarse al gnomo o le tengo que pegar un tiro? Va vestido de diana….- tomo una de las copas de la mesa.- Gracias a Angelique Nigthshade, por armar semejante fiesta, drogarnos para el cachondeo, inhibirnos, lanzarnos pullitas y recordar todo esto mañana. ¡Felicidades! –la abrazo a ella también. – Tienes mucho pelo, te cortaré luego un poco para que estés fresquita. – se alisó el vestido.- A ver mi turno, uhm….Yo nunca…. ¡Ah ya! Yo nunca he besado a una chica. – brindó pero no dio ningún trago solo disfruto para ver como todas tenían que beber.

La fiesta era genial, si no contaban al maldito duende al que deseaba matar, pero ahora no quería mancharse las manos. Sin duda hasta la fecha era la fiesta más rara y caótica en la que había estado, pero se estaba divirtiendo. Así que no era tan mala, aunque los ataques de sinceridad descontrolada, no eran para reírse. Bueno, posiblemente un poco. La noche era larga y joven. Y las jóvenes estaban rodeadas de lucecitas de hermosos colores, todos los del arcoíris, era fantástico pero estaban demasiado ocupadas reprimiendo emociones.

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Re: Shame on me! ~Noche de Chicas~

Mensaje por Isabelle Lightwood2 el Jue Mar 07, 2013 3:40 pm

Parece ser que desafiar a Angelique es algo en vano. En lugar de ofenderse ha sabido manejar la situación de tal forma que ha vuelto a marcar el ritmo de las cosas. Ahora ha propuesto un nuevo juego, el "yo nunca". Ah, me encanta este juego, sobretodo cuando estoy más sobria que la mayoría de los presentes.

Echo una mirada a mi alrededor esperando la reacción de las chicas a la primera y como ninguna se mueve me bebo del tirón mi vaso ¿subterráneos? De todo tipo -como Simon-. Me siento mientras observo como la mayoría intenta centrarse en el juego y dejar a un lado los efectos del polvo de hadas. Es algo sumamente divertido, tanto que la chica que era antes un palo y deseaba marcharse ahora está hablándole a un gnomo menstruado. No puedo más que echarme a reír. La susodicha se nos acerca a mí y a Helena, recriminándonos que mintiera yo mintiera y que mi prima se tomase la vida tan duramente. Mi pregunta es ¿lo hacía? Me encojo de hombros y sigo riéndome observando como segundos después bebe un trago y suelta otro reto. Lo evito al igual que hice con el del instituto. No tengo por qué beber, no lo he hecho nunca.

Alzo mi copa en lo alto y digo:

-Chicas, chicas, chicas... relajáos. Estáis demasiado eufóricas. Adrianna el gnomo es un pétalo de una flor, que está volando: no hace falta que le claves siete cuchillos serafín -miro de nuevo a Angelique- y tú ¿no te sabes otro juego más original? No sé, por ejemplo "el reto del chupito"? Además, mucho proponer pero no has levantado el vaso en ninguna de las propuestas -entrecierro los ojos- yo nunca he omitido beber en un yo nunca para no desvelar algo.



Me sonrío y acerco el vaso a mis labios pero los retiro. Si algo tengo bueno es que soy honesta. Me siento otra vez al lado de Helena deseando que el súbito mareo que me ha entrado se relaje y el efecto de la bebida se pase. Tengo que esperar si no quiero que me entre la euforia.
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Re: Shame on me! ~Noche de Chicas~

Mensaje por Helena Trueblood el Jue Mar 07, 2013 3:52 pm

Una ira fría helaba las venas de La Rosa, traduciéndose en corrientes eléctricas que tensaban los músculos y ácido que abrasaba su garganta. La única razón que la previno de lanzarle lo que quedaba de vino tinto en la cara a su prima fue la presencia de Ankhïara, anclándola pobremente a la tierra, aun cuando la situación luchaba por sacarla de sus casillas.

No, tenía que soportar aquello, era la mayor y sentía que todas esas nephilim eran su responsabilidad. ¿Y qué si la hacían tomar unos tragos de alcohol? El gusto por el vino tinto era ya una costumbre arraigada. Miró a Ïara con una confianza que no sentía, conocedora de que si se retiraba esta lo haría con ella y reacia a que la Cazadora de Dragones lograra doblegarlas.

Ya suficiente era tener que lidiar consigo misma y hallarse removida de su zona de mayor comodidad, pero ahora parecía además que sus emociones se hallaban a flor de piel. ¿Cuándo había comenzado aquello? ¿Desde cuándo era tan impulsiva? Imposible le era darse cuenta de la naturaleza que tenían las bebidas que consumían. Cuanto más lo hacían, cuanto más influenciadas estaban las cazadoras a su alrededor, el poder del pueblo mágico crecía sobre ella, volviéndola inestable.

Aguzó el oído y prestó atención, siguiendo con sus ojos claros y furiosos la sinuosa figura de la Nightshade mientras por la habitación se deslizaba. Había sentido en sus palabras, lograba que inclusive las más abstraídas se diesen cuenta de que hablaba e inspiraba una extraña comadrería en los ojos de las cazadoras. Cualquiera de ellas podría verse reflejada en el pequeño discurso, cualquiera de ellas conocía el cansancio y la sensación abrumadora que depositaba sobre sus hombros llevar a cabo la misión del Ángel. Más que nada y sobre todo en los pasados días ,Helena había sentido tal pesadumbre y tristeza que ahogarse en uno de esos vasos de zumo extraño se le hacía hasta antojadizo.

Quizá por eso decidió seguir con el juego, dejando que el líquido fresco y tan dulce como la miel le corriera por la garganta. Un calor helado abrasó sus sentidos, expandiéndose por su sistema circulatorio que apuró el pulso al instante. Le parecía familiar, como si ya lo hubiese ingerido en otra ocasión. No, si fuese así lo recordaría... pero sí, estaba segura de haber bebido algo... similar. Una risita afilada hizo eco en su subconsciente, sus mejillas estaban ahora sonrojadas.

“Liarse con un subterráneo” era un término demasiado ambiguo y abierto. Era culpable, en cierto modo, y no le pesaba en la conciencia, aunque si le sorprendió ver a Adrianna tomar, la traía por una jovencita recatada. Ahora parecía contenta... muy contenta. Más se sorprendió al escuchar a Ïara tomar la palabra, ¿Desde cuándo su Giest le hablaba a otras con tanta soltura? Frunció el ceño y torció el gesto, sus ojos del color de la bóveda celeste adquirieron por medio segundo una tonalidad platinada. Detestaba tener que compartirla. Detestaba tener que compartirlo a él.

El segundo vaso tocó sus labios, declarándose mega culpable del crimen mientras sonreía zalamera y soltaba una carcajada musical. ¿Es que no podía sonar normal ni cuando se reía? El asunto le importó por medio segundo y luego se convirtió en su última prioridad. ¡Uff! ¡Cómo si ser bonita fuese una condena!

— Niña mala me has hecho tomar — Rio mientras tiraba de una de las mejillas de su parabatai, dándole un afectuoso pellizcón

A penas y podía respirar de tanto que se reía, luchando por tomar aire y aliviar el dolor en su zona abdominal. Todo se veía colorido, brillante y luminoso, como si estuviese salido de un sueño. Un mundo en que todo era felicidad, menos por Adrianna. Ella chillaba y se paseaba dando tumbos, como un pequeño ciervo aprendiendo a caminar. Ahora le hablaba, y le decía algo importante... ¿Pero qué era? ¡Tenía que escuchar! ¿Traerían un chico para ella? ¡¿De veras?!¡Sí, mil veces sí!

— Rubio, guapísimo y que responda al nombre de “L-E-O”— contestó con aires confidenciales mientras escribía en el aire y le arrojaba un beso al viento. — ¡No aceptaré a nadie más!
Y asaltada por otra oleada de carcajadas negó mil veces con la cabeza, mientras su mundo comenzaba a girar y a girar.

Adrianna hablaba otra vez... ¿¡Es que esa tía no se callaba jamás!? Tendría que ponerle una manzana en la boca y hacer que Ank le tirara con sus flechas... ¿o es que la manzaba iba en la cabeza? Oh... no podía ser tan difícil ¿En la entrepierna, quizá? .

— ¡Inocente! — vociferó la rosa, tirándose la negra melena hacia atrás— Yo nunca... ¡Yo nunca he comido chocolate...! —y atragantándose con una risita que la hacía lucir de pronto infantil y pequeña añadió— soy alérgica.

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Re: Shame on me! ~Noche de Chicas~

Mensaje por Adara Carstairs. el Jue Mar 07, 2013 6:09 pm

Cada una hablaba sin inhibiciones, los polvos de hada que reconoció en la bebida le aseguraban que estaban haciendo bien su trabajo. La que más hablaba era Adrianna, quién ya iba por la tercera copa y había comenzado a ver un gnomo. Había dedicado un pequeño discurso personal para cada una, asegurando que planeaba cortar el cabello de Angelique mientras durmiera, desmintiendo lo dicho por Isabelle y diciéndole a Helena que se relajase. Incluso la había abrazado y mencionado que si a hubiese conocido antes le habría pedido ser su parabatai. La abrazo y Adara respondió con perplejidad, ciertamente se conocían y se habían hecho amigas, más no solían dar esas demostraciones de afecto.

No creía que ninguna de las cosas dichas fueran mentira. El polvo de hada parecía hacer aflorar lo más profundo de sus mentes, eso que estando sobrias no habrían dicho.

Quizá eso era lo que ella necesitaba en ese momento, una cuota de droga para soltar todo lo que no se atrevía a decir. Miró la copa que Angelique le había dado al llegar, y entre el murmullo acerca de gnomos, frases dichas con sutil malicia y música estridente, se bebió el vaso de lleno, tragándose hasta la última gota.

El trago no era ni de cerca parecido a algo que hubiera probado antes. La garganta le ardió cuando el líquido paso a través de esta, como una avalancha. Alcanzo a ver a Helena beber otro vaso y luego declarar sus expectativas en el chico que Adrianna había propuesto conseguirle. Una descripción bastante exacta de otro de los nephilim ocupantes de lugar, no era difícil notar que algo había allí.

Ya se sentía mucho mas relajada y los nervios se habían esfumado como por arte de magia, rió amargamente cuando se dio cuenta que no era cosa que el efecto endemoniado brebaje. No le importaba si a la mañana siguiente no recordará nada o sí se arrepintiera, en ese momento se sentía entre nubes, el trago era lo mejor que había probado en su vida. La sensación de ardor cambiando rápidamente a la caricia e una pluma, un cosquilleó insistente y las ganas de ingerir más. La noche era joven, ya tendría tiempo después para eso.

Se concentró otra vez en el juego, pensando en que frase decir. Mies de ideas cruzaron su mente, ideas tontas e infantiles, de la clase que no había tenido desde los diez años. Soltó una carcajada ante la declaración de Helena sobre no haber probado al chocolate por ser alérgica.

—Debo decir que lo lamento por ti, Helena. Te pierdes uno de los mayores placeres de la vida —Habló con la misma pasión con la que algunos se referían a hacer el amor, un efecto secundario de la bebida, pensó.

Un repentino mareo acudió a ella, se sujeto del brazo de Adrianna para mantener el equilibrio y sonrió complacida al notar los efectos que cualquier trago causaba en ella. Esperaba no tener resaca al día siguiente. Cuando recuperó el aliento volvió la vista hacia su amiga, quien miraba hacia todos lados con ojos curiosos y una mueca de disgusto mientras le gritaba cosas al gnomo.

Sin querer retrasar más el juego se dispuso a contar algo que nunca había hecho. Lo pensó por un momento, algo que fuera bueno. Su imaginación parecía haberse incrementado, pero en el ámbito que necesitaba. Las figuras con colores y formas distorsionados no ayudaban a u concentración.

—Yo nunca he llorado por un chico —mencionó luego.

Se sentó esperando a la siguiente, estaba en la nubes era cierto, pero su poca cordura le recordaba que no era bueno beber más. No quería comenzar a ver gnomos.
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Re: Shame on me! ~Noche de Chicas~

Mensaje por Angelique Nightshade el Jue Mar 07, 2013 7:53 pm

Y Isabelle había tenido razón en cierto asuntito, Angelique estaba mintiendo como las mejores. No en la parte de las fantasías. ¡Por favor! En ese aspecto estaba más limpia que la madre Teresa de Calcuta. Ella no fantaseaba, ella iba y tomaba aquello que quería cando lo quería y como lo quería. El hecho de que no se liara con subterráneos no implicaba precisamente que fuese una niñita casta, sino que, más bien, tenía un impecable historial con el resto de los cazadores guapos y musculosos que ululaban por ahí.
Una sonrisa altanera se dibujó en sus labios. Se señaló a si misma con una esculpida uña, frunciendo el ceño y fingiendo estar enfurruñada.

—¿Moi? — Entonó en exagerado francés— ¿Llamas mentirosa a tu anfitriona, Izzy Lightwood?

Avanzando a grandes zancadas redujo el espacio ente ambas, su mirada oscura y maliciosa bailoteando sobre ella, su sonrisa una mueca turbia y perfectamente delineada. Bien sabía la muchachita como hacerse de escuchar, pero le faltaban años para siquiera llegarle a los talones a la Nightshade. No bastaba la actitud borde para mover a Angelique de su zona de confort, el Ángel sabía que si su parabatai no había logrado sacarla de sus casillas hasta ahora ninguna niñata lo lograría.

Su sonrisa se amplió. Iba siendo hora de que le diera a la Lightwood algo que recordar.

Cazó a la muchacha de la cintura, pegándola a sí misma, deshaciendo la poca distancia que aún las separaba. Sus labios atraparon los ajenos con avidez, la mano libre en la nuca para no darle ocasión de retroceder. Fue un beso fugaz, pero un buen beso a fin de cuentas, suaves como solo lo eran los labios de mujer y condimentados con el dulce regusto del jugo.

— Oh vale, parece que sí he besado a una chica —comentó socarrona, apartándose veloz antes de que se le ocurriera a la tal Isabelle alguna mordaz idea. — Y parece que tu también, querida.

Pilló el segundo vaso de jugo y se lo llevó a los labios, dando un largo trago. Lo alzó en dirección a la morocha y sonrió complacida. Se pasaba ahora en las cercanías de Adara, con la mano en la cintura y asintiendo con vehemencia.

— ¡No vale la pena llorar por tíos! — comentó desdeñosa y acentuando sus palabras con ademanes

Rió de todo pulmón, aun cuando no iba tan colocada como la mayoría. Estaba bastante acostumbrada a este tipo de fiestecillas, se sabía un par de truquillos para dejar fuera de combate a cualquiera e Isabelle se le antojaba una víctima más que apetecible. Entre sus risas dejó que parte del jugo que sostenía se derramara, más nadie pareció fijarse o darle demasiada importancia.

— ¿Sabeis qué es lo que nunca he hecho? Nunca he visto a ninguno de nuestros rubitos con vestido... —rio y rebuscó en la canasta su móvil, alzando también un vestido de lentejuelas rojas casi demasiado grande para pertenecerle y demasiado brillante y bonito como para que las otras no lo admirasen— Y se me antoja hacerlo justito ahora. —con los tacones bajó la música al mínimo y discó el tercer o cuarto número que tenía en marcado rápido— Cross, al Invernadero. PERO YA. —Sin esperar respuesta colgó.

Elevó la música hasta un punto en que era casi imposible escuchar sus propios pensamientos, pero claro, no sin antes chillar un muy bonito y colorido...

— ¡Chicas! ¡Os reto a que ninguna logra que Izzy Lightwood se beba una botella enterita!

Pilla Pilla:
Seguimos jugando al yo nunca señoritas... ¡Pero doy premio a la que pille primero a Izzy Lightwood! ¿O qué? ¿No se creen aptas para lograrlo?
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Re: Shame on me! ~Noche de Chicas~

Mensaje por Jeriel Cross el Vie Mar 08, 2013 10:34 am

Sueños, benditos y agradables sueños que acompañan el descanso de un mortal como él. Siempre eran bien recibidos en las noches que no pasaba en vela o siendo víctima de continuas pesadillas. El joven se consideraba una criatura nocturna, de sueño ligero y fácil despertar, por lo que resultaba algo insólito que encontrara unas pocas horas de paz mental, sumido en su propio universo de felicidad.
No iba a engañar a nadie confesando que no disfrutaba de ese pequeño placer, cuanto menos gratificante, sobretodo cuando no se veía empañado por los viejos recuerdos y los remordimientos.

Tendido boca abajo en la cama, ya pasada la medianoche, Jeriel se encontraba sumido entre la bruma que se sucedía tras un par de horas de vueltas y mas vueltas entre las sábanas que cubrían su cuerpo. Sus brazos rodeaban la almohada, como si de una antigua amante se tratase, y su cabeza reposaba ladeada sobre su brazo con total abandono. Era la imagen misma de la paz y la serenidad en el silencio de su habitación.
En su mente, en cambio, se sucedían imágenes a todo color de encantadoras criaturas celestiales, que le sonreían desde distintas posturas sugerentes y para nada despreciables.
Con los sucesos acontecidos últimamente, casi había olvidado lo que era perderse en la belleza engañosa de los sueños placenteros. Era posible incluso que fuera victima de las serias consecuencias que atraían la abstinencia prolongada. Hacía ya un par de semanas en que todo se había convertido en algo caótico en su pequeño universo, y ya era hora de replantearse algunas cosas...
Joder, definitivamente lo que necesitaba era un polvo.

Espera, ¿Por que mi consciente se cuestiona mis momentos de felicidad masculina?

En un estado de semiinconsciencia, el sonido de algo lejano y molesto se abrió paso entre la niebla de su sueño, perturbando el momento y atraiéndolo hacia la superficie. El constante tintineo de una melodía repetitiva , acompañada por el zumbido insistente de su teléfono se hizo cada vez mas difícil de ignorar. Alargó el brazo hacia su mesilla de noche, palpando tentativamente sobre la superficie de madera hasta localizar el dichoso aparato sin siquiera molestarse en alzar la mirada, agarrándose a los últimos resquicios etéreos del abrazo de Morpheo.

- Me importa una mierda si la ciudad está siendo invadida por demonios, - Murmuró en un gruñido ininteligible sin molestarse en comprobar quién era.- que esperen, estoy fuera de servicio...- Pero sus palabras se cortaron al escuchar al otro lado del teléfono aquella voz reconocible. Y tan pronto como habló, o mas bien, le ordenó que se reuniera con él en el invernadero, la llamada se cortó sin apenas darle tiempo a su interlocutora de escuchar el gruñido irritado que emitió el joven, instantes antes de lanzar el móvil contra el rincón mas alejado de su cuarto y estrellarlo contra un montón de ropa desperdigada por el suelo.

Volvió a acomodarse de nuevo, buscando la postura inicial antes de que aquella maravillosa representación de su subconsciente fuera perturbada por aquella criatura infame que demandaba su presencia en un tono imperioso.

Bien, no pensaba ir. Es mas, ni se le pasaba por la cabeza eso de acudir cada vez que a ella se le antojara y chasqueara los dedos en su dirección.
No habían coincidido en varios días, ya fuera por que se había dedicado a evitarle, o tal vez fuera al contrario, no quería detenerse demasiado a pensarlo, puesto que estaba claro que ambos se habían evitado con tal de prolongar todavía mas la espera de esa conversación ¨pendiente¨.

O al menos eso es lo que él quería creer.

Tras varias vueltas mas, y diversas sacudidas encarnizadas contra su pobre almohada maltratada, lanzó un hondo y largo suspiro contenido.
Bien, subiría, descubriría qué motivos la hacen despertarlo a aquellas horas de la noche y se largaría.
Claro estaba que no lo llamaba por que se encontrara en apuros o al borde mismo de la muerte, la conocía demasiado bien, mucho menos se la imaginaba enredada entre una de las plantas carnívoras o perdida en uno de los muchos rincones secretos que habían en el invernadero del instituto. Sea como fuere, lo que era seguro es que no volvería a pegar ojo en lo que restaba de noche, de eso no había duda.

Tras unos pocos minutos, ya se encontraba enfundado en el interior de sus viejos jeans, descalzo y con una camiseta que había visto mejores días. La comodidad ante todo, y tampoco es como si fuera a una fiesta...

Atravesó el largo pasillo que separaba la escalera principal del Instituto de la zona residencial, dejando tras sus pasos silenciosos las puertas cerradas de las habitaciones los nuevos huéspedes, así como abiertas de las que se encontraban vacías. La luz mágica que iluminaba el lugar brillaba tenue, apenas iluminando lo necesario como para saber hacía donde se dirigía. Alcanzó la escalera que ascendía hacía el invernadero, sintiendo el frío de la madera bajo sus pies a cada peldaño que pisaba. Pero de pronto, algo capto su atención, y el silencio reinante de la noche adquirió matices mas armónicos, siguiendo la melodía de una música que se hacía cada vez mas audible a cada paso que daba.

- Pero qué coño...! - Jeriel atravesó las puertas que conducían al interior del jardín de un empujón. La música allí dentro era ensordecedora y aquella panda de locas chillaba y se reía de una forma totalmente perturbadora.
Aquello no era lo que se esperaba encontrar, ni mucho menos.
Él lucía con el cabello ligeramente desordenado, totalmente arrancado de los placeres del sueño mientras que las señoritas del lugar iban engalanadas con vestidos, tacones y maquillaje. ¿Dónde demonios se había metido? Una fiesta clandestina ante los propios ojos de la directora, en el interior de su instituto y ni mas ni menos que en su adorado invernadero... Su mirada fue directamente hacía la que no dudaba, era la percusora de aquel desfile ilegal de alcohol, ¿Drogas? y rock´nd roll. - Mierda, estáis colocadas.- Soltó en una risita divertida que reflejaba claramente su sensación de incredulidad y sorpresa.

- Bien, Angie, mas vale que tengas una buena razón para hacerme salir de la cama a estas horas, sobretodo después de haber estado casi una semana evitándome, por que no estoy de humor para hacer una fiesta de pijamas.- Dijo haciéndose oír sobre el estruendo que martilleaba sus tímpanos como una tortura. ¿Katy Perry? ¿Enserio? Puaj...
Su semblante ligeramente mas serio de lo normal empañaba cualquier tipo de diversión que pudiera encontrar a la situación. Pero lo cierto es que engañaba a nadie haciéndose el responsable delante de aquel grupito, pues el papel de santo no le iba, y era dado a pillar soberanas castañas en sus ratos libres, no como muchas de las que había allí, de las cuales solo un par se salvaban, contando a Angie. Venga, que estaba claro que Jeriel no pintaba nada allí, a no ser que decidieran compartir un momento a lo sweet sixteen, pintarse las uñas mutuamente de color rosa mientras compartían cotilleos y suspiraban por Justin Beaber... - Así que si tenéis picores nocturnos, llamar al gigoló del Instituto, que está varias plantas mas abajo, durmiendo en su guarida. Seguro que estará mas que encantado...
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Re: Shame on me! ~Noche de Chicas~

Mensaje por Ankhiära K. Trejžtiakova el Sáb Mar 09, 2013 8:24 am

Parecía haberse dejado la vergüenza por el camino pues aquello le resultó tan natural como haber dicho hola. Una sonrisa algo torcida se dibujó en su bonito rostro, mientras observaba uno a uno los rostros de sus compañeras. Lo cierto es que hubo un momento en el que, tras ver a Adrianna perseguir un duende que Ank no alcanzaba a ver -quizás fuese demasiado rápido el maldito-, la serbia empezó a reír a carcajadas. Y no pararía hasta unos minutos después, cuando escuchó a Helena nombrar a Leo. Por unos segundos, pensó que había algo que no cuadraba, que estaba fuera de lugar, que no debería estar pasando. Pero el sentimiento se fue tan rápido como había llegado, como si una cortina rosa con purpurina se hubiese cernido sobre aquel pensamiento y lo ocultase a ojos de la nephilim. - En un ratito vamos a buscarlo. - comentó Ïara, en referencia a Leo, mientras le guiñaba un ojo a Helena. Las carcajadas volvieron a reinar, hasta el punto en el que le faltaba el aire y le dolía el estómago. Pero no quería dejar de reír. Y tampoco podía. En realidad no cumplía ninguno de los yo nunca -excepto el del chocolate-, así que entre uno y otro y dejando siempre claro que no bebía porque lo hubiera hecho, fue apurando su vaso de zumo. ¿Era el segundo o el tercero? ¿Tal vez el cuarto? Había perdido la cuenta, y lo cierto era que ni siquiera le importaba saberlo. Estaba divirtiéndose.

Tampoco bebió con el yo nunca de la que se presentó como Adara, y en algún rincón sobrio de la mente de Ïara, se preguntó si no sería un bicho raro. Esto tampoco duró, pues se vio distraída por su vaso, repentinamente vacío. Se sirvió otro, mientras observaba a su alrededor sin llegar a ver nada en concreto. - Todo está tan brillante... - Ni siquiera se dio cuenta de que había hablado en voz alta, todo era demasiado maravilloso como para pensar con claridad. Pensar dolía. Y aquello no. Aquello era justo lo contrario; Ïara se sentía ligera, tan ligera como las mismas partículas que flotaban en el aire, tan ligera que sentía que podría elevarse en cualquier momento e irse volando cual nube libre. Levantó la mirada justo cuando Angelique y Isabelle se estaban besando, y se le desencajó la mandíbula por la sorpresa; acto seguido, empezó a reír más fuerte. Tanto, que tuvo que echar la cabeza hacia atrás, y quedó prendada por las luces. Bailaban, danzaban y se movían de un lugar a otro del techo y hasta parecían sonreirle. Bajó la mirada sólo unos instantes, los necesarios como para dar dos tragos a aquel maravilloso elixir de los dioses. Cuando volvió a levantarla, las luces se movían frenéticamente, formando un remolino que parecía querer tragarse a la nephilim. Mareada, apartó la mirada de aquello y se llevó la mano a la frente. - Alguien debería llamar a un electricista, estas luces son carnívoras y nos quieren comer. - Se formó entonces una mueca de desagrado en el rostro de la nephilim, que desapareció como por arte de magia -nunca mejor dicho- cuando dio dos sorbos más a su vaso. Escuchó, o más bien oyó de fondo como quien escucha el viento fuera de casa, a la anfitriona llamando a alguien -supuestamente, a un nephilim del instituto-. Pero Ïara pasó; estaba más ocupada dejando vagar su mente y cayendo en la cuenta de que la ronda había pasado y era su turno de nuevo. - Yo nunca he fingido tener una autoestima y confianza en mí misma que en realidad no tengo. - Miró a Angelique e Isabelle, pendiente de si bebían o no; aunque sabía que si no lo hacían era porque mentían. A Ankhïara se le daba lo suficientemente bien observar como para haberse dado cuenta en poco tiempo de el enorme papel que llevaban a cabo ambas nephilims, ocultándose bajo una máscara como si la vida fuese una obra de teatro. Ellas se refugiaban en su careta, e Ïara -y tal vez Adrianna- en sus silencios. Cada uno ocultaba la mierda de una forma. Pero en realidad el yo nunca de Ïara no tenía esos tintes filosóficos; sencillamente quería que ambas bebiesen. Alguien abrió la puerta, pero Ïara estaba demasiado ocupada observando una planta; ¿le estaban creciendo dientes y ojos?
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Re: Shame on me! ~Noche de Chicas~

Mensaje por Adrianna Birdwhistle el Sáb Mar 09, 2013 10:11 am

Un mundo repleto de luces y colores la embargaba, sentía la euforia penetrando en sus venas, como si ahora estuviera en un nuevo mundo, de fragancias arrebatadoras, las flores tenían rostro y hablaban entre ellas. Sus oídos se llenaban de mil partituras hermosas y otras no tanto que resonaban en su cabeza. Las margaritas eran las más habladoras, pequeñas voces casi incomprensibles. Las hadas de todos los colores creaban vías, por los que continuar su trayecto. Adrianna sonreía, siguiéndolas, encontró en su camino a la joven Ankhïara ligeramente imprecisa, creía ver una flor con dientes y ojos. Se aproximó casi volando a ella, ya que apenas sentía los pies sobre el suelo.

- Tienen rostro, pero no hables con ella, es un lirio, llorara todo el rato, es muy triste. – tomó el vaso de Ank y tomó un trago.- a veces, pero ten tu vaso, y ten cuidado con el gnomo le vi con un hacha, no creo que sea amigable. - Continuó la travesía por el camino amarillo que parpadeaba, hasta llegar a su amiga Adara. Adrianna se sentó a su lado, acariciando a un gato de rayas que hablaba al revés. Tomó el vaso de su amiga. - No lloré, ahora que recuerde, no te preocupes, pero estuve muy triste… ¡Ese vampiro! ¡Es un maldito! ¡Debería dejarlo! ¡Pero no puedo! Vamos, acompáñame aún debemos seguir a las hadas, quieren revelarnos algo.

El camino daba muchas vueltas sobre sí mismo, casi se chocan, pero continuaron el recorrido, se encontraron en la distancia a la reina de las Rosas Negras, Helena. Estaba enredada pero pese a que de sus heridas emergieran pétalos, no deseaba ayuda. Buscaba a un enamorado llamado Leo, según su descripción, era rubio y hermoso. Seguramente por su impaciencia el príncipe que la rescataría.

- No te preocupes Helena, lo buscaremos para ti, seguro que sonreirás. – le dio la mano pero su presencia se transformó en mil pétalos negros. Así se despedía la reina de las Rosas, dejando hojas por su camino, oliendo a ellas, y con enredaderas de pinchos como corona.

Adrianna quería saltar, y volar. Lograba creer tener alas, y no tardar tanto en viajar de una joven a otra, sin embargo tener alas posiblemente sería peligroso. No tenía permiso para volar, correspondería examinarse junto a una bandada de pájaros pero no tenía tiempo. Siguió riendo, aquel elixir había alejado sus inhibiciones. Su timidez, su preocupación, las abandonó al comienzo y las visiones la tendían la mano a un mundo mágico. Apreciaba la energía desde sus manos, traspasando todo su cuerpo llenándolo de vida y felicidad, como chispas le prohibían quedarse quieta, era malgastar energías.

Debía continuar y tener cuidado con cruzarse con las plantas parlanchinas. Adara y Adrianna llegaron a un campo repleto de flores de sabores, aunque no tenia de beber de ellas. Isabelle estaba allí, estática como una roca, sin poder moverse ni hablar. Adrianna la arrastró, pero esta no dejaba de agitarse. Si bien siendo una roca se movía bastante para serlo, debía llevarla hasta el jardín de la fiesta donde estaban las copas de las hadas, y dársela a beber. Cuando surgió de la nada, y de su ensoñación dos personas, una de ellas la emperatriz. Estaba hablando con un joven rubio que a Adrianna le resultaba familiar.

- ¿Eres tu Leo? –se frotó el puente de la nariz, un dolor le atravesó la cabeza arrastrándola a un fragmento de la verdad que la sacudió de lleno. Retorciendo las manos en torno a su cabeza. Comenzó a ver un poco menos aquella locura, y saber quién era. - ¿Jeriel? ¿Angelique le has traído? ¿No era una fiesta de chicas? Ni siquiera va vestido como nosotras… Por cierto, la roca Isabelle, esta sedienta ¡He pensado darle una botella seguro que le desaparecen las arrugas! Pero no sé donde están las bebidas. – la joven Ligthwood se agitó.- Vaya, es una roca, pero se mueve con mucha fuerza. - Esperaba que Nigthshade las ayudara a ambas, ya que la roca pesaba bastante para continuar ellas solas.
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Re: Shame on me! ~Noche de Chicas~

Mensaje por Isabelle Lightwood2 el Sáb Mar 09, 2013 5:25 pm

Estaba preparada para cualquier reacción. Cualquiera. Cualquiera menos para que la que Angelique me tenía preparada. Sin apenas darme tiempo a reaccionar vino hacia mí y yo aguanté estoicamente, desáfiandola con la mirada y preparada para responderle algo ingenioso, pero lo que ha hecho me ha dejado temporalmente fuera de combate: se ha acercado a mí y tras poner su mano tras mi nuca me ha besado. La sorpresa ha sido inmediata y casi no me ha dado tiempo a responder cuando ya se había ido.

Con la seguridad que la hace creerse la reina del sitio se ha colocado en mitad del invernadero y ha llamado de forma muy autoritaria a un tal Cross. Volteo mis ojos y paso mi lengua por los labios mientras noto como el calor empieza a subirme por el estómago: Angelique ha conseguido cabrearme. Nadie me roba un beso y mucho menos me pone en rídiculo. Paso mi mirada por alrededor y observo como las bebidas están dando lugar a unas histriónicas adolescentes y noto como el vaso que tengo en la mano comienza a arder de la misma forma que mi estómago pidiendo desesperadamente que lo tome. Casi sin pensar lo alzo y me lo bebo de un trago. El líquido pasa rápido por mi garganta dejando un suave rastro dulzón y poco a poco voy notando como se me embotan los oídos. Puedo escuchar como si se encontrase muy lejos a mi prima Helena decir algo absurdo y a las demás reírse pero parecen ser que estuviesen en Marte. En la lejanía puedo escuchar como Angelique dice algo así como que me persigan así que mi instinto hace que me aleje todo lo posible de las fiesteras de turno. Me toma un segundo entender lo que la Nightshade ha dicho y la busco con la mirada. Con paso vacilante me acerco a ella.

-Tú, roba besos -me río, pero ¿por qué me estoy riendo? ¡Por el Ángel, estoy furiosa!- dime qué demonios quiere que me beba. ¿Te crees que puedes retarme sin conseguir yo nada a cambio? Si me bebo una botella entera, ¿qué gano yo?

Intento fijar mi mirada en su cara pero se difumina y en su lugar aparece el rostro de mi hermano Alec negando con la cabeza.

-¿Qué? ¿Está mal divertirse un rato?-me río y me alejo de la organiza fiestas. Mi hermano Alec sigue mirándome a cada paso que doy y yo me siento culpable de algo, pero no discierno del qué ¿de beber? ¿de divertirme? Veo su rostro posarse sobre una hoja de un árbol y le espeto que se largue y nada más lo hago caigo en la cuenta de que estoy hablándole a un árbol. Maldito polvo de hadas. Giro sobre mis talones deseando que nadie me hubiese visto durante el subidón de la bebida y veo a un chico parado en la mitad de la estancia. No es feo, es más es guapete y fortachón. A su lado Adrianna la Cazadora de gnomos habla con él y puedo escuchar su nombre. Jeriel. Acto seguido escucho cómo me nombra y dice algo de darme una botella. He de alejarme si no quiero que la loca de los gnomos me haga tragar el líquido con un embudo. Sin embargo no puedo dejar la ocasión de pasar por el lado del chico en cuestión y decirle eso de "Jeriel, soy Isabelle Lightwood, encantada" mientras andaba a paso ligero.

Como empiezo a ganar en cordura y veo que la única solución de no lanzarme al cuello de Angelique para matarla con mis propias manos es reírme, me sirvo otro vaso. De fondo puedo escuchar "el yo nunca" de Ankhiära y bebo un trago rápido. No quiero que nadie se de cuenta.

-Yo nunca he deseado hacerle cosas impuras al chico del invernadero- sonrío mordaz mientras miro a Angelique. Me llevo el vaso a los labios y bebo un trago rápido.
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Re: Shame on me! ~Noche de Chicas~

Mensaje por Adara Carstairs. el Sáb Mar 09, 2013 7:36 pm

Alcanzó a tomar otro vaso luego de que Adrianna le quitará el que tenía y justo antes de que la arrastrara a través del invernadero. Si irían a cazar a ese gnomo debía verlo y esperaba que el polvo de hada cumpliera con su función provisoria como runa de visión. Se lo tragó en seco y distinguió las figuras arremolinándose, el mundo coloreándose alegremente semejante a un arco iris. Su versión difuminada de la realidad no le hacía pasar desapercibido el hecho de que estaban caminando en círculos, usaba a ese gran oso con un abultado tutú rosa como referencia. Su acompañante se detuvo de pronto, provocando que sus pies tropezarán y estuvo a un pelo de caer al suelo. Aún estaba distraída, pero según lo que alcanzo a captar de la conversación de Angelique con Helena, debían buscar a alguien.

Siguieron el camino en la búsqueda del ente desconocido. Adara estaba comenzando a dudar si seguían el camino recto, la Adrianna drogada de su lado estaba a punto de comenzar a dar saltitos y eso más las figurabas que veía por la periferia de su vista le hicieron reír a carcajadas.

—¿Donde demonios está ese gnomo, Adrianna? No lo veo por ningún lado. —mencionó con una extraña mueca entre diversión y enfado.

Ya era la tercera o quinta vez que pasaban frente a Ankhïara quien miraba fijamente una planta con una expresión confusa en el rostro. Isabelle reía mientras le reclamaba algo a Angelique. Esta última, parecía divertida con la presencia del chico que ella misma había llamado. Volviendo otra vez hasta Helena que estaba muy callada. Era una especie de círculo vicioso repitiéndose una y otra vez. Al ritmo que iban, no llegarían a ninguna parte.

Otra parada inesperada por parte de Adrianna, ahora hablaba con el recién llegado. Un tal Leo... no, su nombre era Jeriel. Claro, el invitado de la anfitriona. Al parecer el nuevo plan tenía que ver con Isabelle, los sentidos de Adara le estaban jugando una mala pasada en la concentración. Justo cuando pensaba que no se detendrían sucedió lo inesperado y su amiga se detuvo, no por completo eso sí, sus ojos recorrían aún el lugar con una expresión maravillada.

Creía que el juego ya había cesado, pero no era así, porque luego escucho a la Lightwood aportar su granito de arena. Su mirada divertida se dirigida a la Cazadora de Dragones.

—¡Uy!, creo que a alguien ya no le esta gustando el juego —rió divertida mientras miraba de Angie a Izzy y viceversa—. Aclaro que no soy culpable —dijo tomando otro vaso y bebiéndolo—, pero esto esta buenísimo. ¿Alguien quiere otro trago? ¡Ya se!, el recién llegado —avanzó a tropezones hasta llegar hasta él extendiéndole el nuevo trago que había obtenido con anterioridad. Jeriel negó divertido.

Se giró dando un bufido, la amabilidad sobre todas las cosas, pero a la negación del chico, ella no podía hacer más.

El suelo estaba borroso y ella vio con horror como se caía a pedazos. Avanzó dando saltos sobre los restos que se mantenían firmes. De derecha a izquierda, el oso la miraba burlón. Luces brillando por todas partes, entre los espacios del suelo, en el aire como pequeñas luciérnagas. Parecía estar bailando. Agradeció llegar al lado de Adrianna, en la seguridad de una mini isla de a que su amiga era propietaria.

—¿Podríamos matar al oso con tutú cuando destruyamos al gnomo? Se ha estado burlando de mi durante un rato y me esta mirando raro —murmuró para que ninguno de los objetivos escuchara.

Seguía bailando, girando una y otra vez, el feo tutú adornando su cintura. Al menos el suelo ya parecía haberse normalizado, allí donde antes habían espacios vacíos brillantes, ahora solo se distinguían las fisuras donde se reagruparon dos mitades.
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Re: Shame on me! ~Noche de Chicas~

Mensaje por Helena Trueblood el Sáb Mar 09, 2013 11:46 pm

Helena era de pronto una niña otra vez. Giraba sobre las puntas de sus pies, los brazos moviéndose armónicos a su alrededor, el ondulado cabello negro cubriéndola como una estela. Bajo la luz del sol nadie nunca podría herirla, no mientras bailaba alegre en el verde césped humedecido y mariposas multicolores danzaban a su alrededor.

— Dile que venga, Ïara... dile que aquí lo espero...— canturreó la melodiosa voz mientras el aroma floral la envolvía y las estrellas parecían descender del cielo para verle mejor.

La ambrosía que le llenaba la boca y recorría el esófago quemaba en su dulce amargura, barría con el raciocinio y la envolvía en un capullo de seda donde no existía el dolor. De cara al viento primaveral pudo jurar que se encontraba en el paraíso, que no le quedaba motivo alguno por el que regresar a la realidad. Y reía, Helena reía con inocencia, Helena ignoraba lo discordante y afilada que su propia voz comenzaba a sonar.

Los giros de la Rosa se hacían cada vez más rápidos, más gráciles, más hipnóticos. De cada hebra de sedoso cabello ébano se desprendían oscuros pétalos, en cada pequeño tramo de piel se clavaban como puñales punzantes espinas. Y ahora la risa pérfida y cruel cesaba, ahora el fuego la cubría entera abrasando su piel y extinguiendo su voz. Aun las escuchaba en sus delirios incesantes, deleitándole hasta el punto justo de la perversidad. No podía borrar de su rostro aquella desencajada y delirante sonrisa, la calidez helada que la nutría y colmaba su alma de una inquietante y desconocida vitalidad.

Hay puertas que deben permanecer cerradas.

Cesó la danza tan repentina como había comenzado. Sus orbes del color del cielo más azul abiertos de par en par, absorbidos por un mar de plata fundida que arrasó de ellos la inocencia y la jovialidad. Veneno, los pensamientos de la Rosa eran dañinos como el veneno, corrompidos sus sentimientos y deseos infantiles en un mar de oscuridad.

Alzó sin esfuerzo la canasta con las bebidas, sus carnosos y rojos labios esbozando una amplia sonrisa. Para todos quedaba una gran cantidad. Y Helena deseaba que bebieran, que se intoxicaran en aquella sustancia hasta que no quedase ni una sola gota.

— ¡Más! ¿¡Quién quiere más!?— anunció la voz melodiosa y turbia, su risa agrietada como el cristal.
Abrió una botella y la depositó en manos de Ankhïara, su piel hirviente y febril al contacto. Más no se detuvo con ella mucho tiempo, saltando con agilidad y aterrizando entre Adara y Adrianna.

— El gromo y el oso las invitan a beber, señoritas. —proclamó gustosa, entregándoles en esta ocasión dos botellas llenas y ya abiertas de bebida cola— ¡Más exquisito aún que el zumo! ¡Os lo aseguro!

Y aquella sonrisa oscura se posó sobre quien era su prima, deleitándose con los tintes que despedía el cuerpo de Isabelle, buscando resistirse pobremente a la ansiedad.

— Izzy ¿Cuidarías de mi canasta? — preguntó con fingida inocencia, dejando a los pies de su prima lo que quedaba de bebida

No aguardó por una respuesta, no aguardaría ni ahora ni nunca. Aquello era demasiado delicioso, demasiado perfecto y divino en su complejidad. Se sentía tirada de hilos invisibles, hilos que la enredaban y se regocijaban en su accionar. Y ahora estaba parada frente a la puerta cerrada, bloqueándole al huésped de honor toda tentativa de salida.

¿Acaso no sería capaz de sobrevivir a su noche de chicas?
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Re: Shame on me! ~Noche de Chicas~

Mensaje por Angelique Nightshade el Dom Mar 10, 2013 4:01 pm

Angelique observó a la Lightwood encresparse y ponerse inquieta, dando tumbos sobre la fina línea que separa la cólera de un ataque de injustifcada risa. Simplemente verla era enternecedor y ridículo, causaba que la Nightshade tuviera que luchar con fuerza contra si misma para no descojonarse en su cara.

— ¿Si te bebes una botella enterita? — entonó llevándose una mano a la cintura e inclinándose para ver a la morocha más de cerca— Bah, no te creo capaz. —Y en un ataque de repentinas carcajadas se alejó— Aunque podría empezar por enseñarte a besar. Tía, te hacen falta lecciones.

Zalamera se relamió los labios y alzó un vaso de zumo que no tomaría, cantando eufórica y riendo como una total y completa loca. Era una cosa extraña, el modo en el que funcionaba la mentalidad de Angelique. No le iba la vida de penitente o de mujercita deprimida. Sabía que probablemente todas las tías del instituto querían arrancarle el pelo a tirones por la mañana y que no volverían a dirigirle nunca más la palabra. Eso era, básicamente, parte de la idea. Aun así no podía parar de reír. Las emociones fuertes funcionaban para ella, pudiendo lidiar más que a la perfección con la cólera, la ira y el odio bien dirigido. Se lo merecía, no iba a fingir que no se lo merecía.

Además, veía poco probable que pudieran detestarla más de lo que ya se detestaba a sí misma.
Angelique era lo que era: una narcisista, una mujer borde y cabrona y una cazadora jodidamente buena. Quizá sobreactuaba un poquito de vez en cuando, ¡Por favor! ¿A quién no le gusta montar un poco de drama? pero sus sentimientos solían estar a flor de piel y eran visibles en la superficie. Excepto para lo que importaba, para esas contadas cosas importantes la muchacha era críptica y casi imposible de entender.

Y allí estaba Jeriel, la otra parte de su idea. Se deslizó frente a él desde el otro lado de la habitación, encontrándose con un par de ojos dorados que la analizaban y la buscaban, reclamándole por respuestas que en su puta vida iba a obtener. ¿Había estado evitándolo? Nah, era más acertado decir que deliberadamente había optado por ignorarlo, considerando que no hubiese nada que valiese la pena discutir. Y no lo había, ni antes ni ahora tampoco. Pero a la Nightshade le tocaba las narices el carácter de mierda de Jeriel, por no hablar de su frustración mal dirigida y bla bla bla. Otra tanda de cosas dramáticas y extensas seguramente con ramificaciones psicológicas y qué se yo. Poco interesaban y no venían tampoco al caso.

¿Y cuál era el caso? El caso era que entre los delirios de sus compañeras y el “yo nunca” de Isabelle, se dibujó en su rostro malicioso una sonrisa pícara y se llenó la boca de una generosa cantidad de zumo frutal. Lo que sucedió a continuación podréis predecirlo, bueno, si la conocéis al menos un poco y teneis un par de dedos de frente. Para los que no, solo digamos que Jeriel recibió una más que cálida y amigable bienvenida y una buena cantidad de droga directo de sus labios.

No lo besó como había besado a Isabelle, fugazmente y con intenciones de dañar. Lo besó como besaba una Nightshade, tirándole del pelo para atraerlo, moridiéndole el labio inferior, envolviéndolo con sus labios y pegándose a su cuerpo. La anfitriona besaba con tal pasión y fiereza que pareciera que lo fuese a devorar, amplificando el efecto aturdidor que la droga de por si tenía.

Lo separó de si misma de un empujón, sujetándole la ropa a puño cerrado y escudriñándolo con la intensidad que le era característica.

—Mis damitas ya se encargarán de Dieudonne. — Proclamó mordiéndose el labio— Pero tú eres mío, rubito.

Y con una sonrisa ladeada tomó entre sus dedos una botella de bebida cola.

— Ahora... ¿Tendremos que hacer esto por las buenas o por las malas?

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Re: Shame on me! ~Noche de Chicas~

Mensaje por Kaley C. Highsmith el Dom Mar 10, 2013 6:15 pm

Colarse en un Instituto es realmente sencillo. Toda la seguridad nefilim se resume en colocar una mano, decir dos palabras y ya está. Cuando me enfrenté al imponente edificio creía que me iba a encontrar con una carrera de obstáculos y resulta que es más sencillo que meter una llave en una cerradura. Lo más complicado ha sido aprender a moverme por los pasillos del edificio aunque por suerte, la estruendosa música me ha guiado sin problemas. Maroon 5, cómo no; ahora sé que es ella.

Llevo meses siguiéndole la pista, desde que me dijesen algo de una cazadora de dragones; pocas nefilimis adquieren esa reputación. Gracias al Ángel, pese a mi poco o nulo contacto con los de mi especie -solo hablo con ellos cuando la Clave nos obliga a reunirnos a todos- alguno que otro sí que responde a una llamada telefónica. Y uno de ellos me ha llevado hasta ella.

Mientras recorro el pasillo que me lleva hacia el invernadero noto cómo se acumulan los nervios en mi estómago y casi puedo sentir el temblar de mis dedos. Joder Charlie ¿qué demonios te pasa? Has dudado al entrar y ahora dudas a punto de cruzar hacia el invernadero? De verdad? Sabes de sobra que a Angelique le va a encantar tu forma de llegar, por sorpresa, ya que al fin y al cabo le debes esa promesa. Así que venga, sigue hacia delante. Camino unos pasos cuando escucho a alguien refunfuñar y arrastrar los pies a pesar del estrépito de risas y música que se escucha en el interior. Es un chico rubio que pasa hacia adentro y que ha provocado que me quede quieta un par de minutos más. Una vez eliminado el peligro, entro en el invernadero.

Y la visión de lo que me encuentro es única. Nefilims borrachas, colocadas hasta arriba de algo que no puedo adivinar y en mitad de todo el barullo una mujer que me suena bastante. Está besando al chico y lo está haciendo de la manera que la he visto besar a unos cuantos antes que él: de la manera que Angelique Nightshade haría. El brujo que me dijo que la cazadragones vivía en mi misma ciudad no se equivocó así como el nefilim que me lo confirmó días después por teléfono. Para mi suerte, todas se hallan correteando o riendo y gritando a mi alrededor y no parecen haberse percatado de mi presencia, por lo que doy un salto hacia el techo abovedado y tras caminar por las vigas miro el espacio que hay justo para caer tras su espalda. Un segundo antes de bajar miro mi atuendo y volteo los ojos, ¿por qué no se me ocurrió venir mejor vestida? Todas las chicas del lugar van con lujosos vestidos, bolsos y maquillajes y yo voy en vaqueros, botas de hierro y cazadora de cuero. En fin, al menos no sabía que había una fiesta, eso me exime de responsabilidades para con la moda.

Intentando no caer encima de ninguna de las dos chicas que dan vueltas en círculos riendo y haciendo como si peleasen -dicen algo de un oso y un gnomo- calculo con frialdad la distancia con el suelo y salto de forma grácil, como si no pesara nada. Estoy tras su espalda y casi juraría que puedo notar la runa de parabatai arderme con tanta fuerza en el pecho que duele. Por mi cabeza pasan muchísimas cosas, tantas como años hace que no nos vemos. Me coloco tras su espalda y apoyo una mano en su cintura. Ella no parece haberse dado cuenta: está inmersa con el chico, -chico que me suena muchísimo aunque no sé por qué, quizá fuese compañero mío en el tiempo que viví en Idris ; los años habrán pasado pero sigue teniendo buen gusto para los tíos- y agarra la botella de cola con la mano.

-Creo que ya era hora de cumplir nuestra promesa, Angelique- le susurro bajito.

Una sonrisa se extiende por mi rostro y para evitar cualquier reacción de las presentes -cualquier reacción hostil, obviamente- me alejo de Angie y me acerco a la mesa de bebidas. Tomo un vaso de cola con la mano izquierda y levanto la otra en son de paz.

-Soy Charlie Highsmith, mucho gusto. Yo venía a visitar el Instituto pero se ve que hay una fiesta y me pareció interesante unirme. Espero que no os importe,soy amiga de la anfitriona -hago un gesto con la cabeza. No lo sé, pero me juego el cuello a que este tipo de fiesta solo se le ocurren a ella.

Hago un barrido con la mirada y veo que hay alguna que otra cara que me suena de alguna que otra reunión de la Clave. Una de ellas es inconfundible: Isabelle Lightwood. Probablemente ella no se acuerde de mí pero yo sí de ella: a pocas nefilims menores de edad se ve en una guerra luchando con tanta destreza. Le regalo un asentimiento de cabeza en plan "qué hay?". Me apoyo contra la mesa y miro descarada al chico que sigue con Angelique.

-Angie, sigues teniendo buen gusto- sentencio mientras le doy un sorbo a mi cocacola.
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Re: Shame on me! ~Noche de Chicas~

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