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Shame on me! ~Noche de Chicas~

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Shame on me! ~Noche de Chicas~

Mensaje por Helena Trueblood el Vie Mar 01, 2013 1:51 pm

Recuerdo del primer mensaje :

El perfil de Helena se asomó a penas por pobre su hombro, comprobando con cierto cariño que Ïara aún la acompañaba. Sabía que la chica en cuestión tenía cientos de reticencias al respecto, más el hecho de que se las hubiese tragado y que se encontrase tras de si en aquel entonces hablaba por si mismo más que un millón de palabras.

La rosa le sonrió conforme sus finos dedos se cernían sobre el helado pestillo de bronce que daba al invernadero y giraba de él con suavidad para abrir sus puertas. El aroma floral inundó por completo sus sentidos y alegró su vista, encontrándose en un paraíso terrenal que hasta entonces le había sido desconocido. Podía reconocer la fragancia de algunas de las plantas medicinales que allí crecían entremezcladas con el aroma característico del vino tinto que llenaba tres botellas y una copa ya servida. Un equipo de música portable había sido ubicado junto al mantel que se hallaba en el suelo, rodeado de almohadones y resonaba una canción de P!nk.

No había nadie más a la vista, otra vez, parecía que se les había ido la mano con el asunto de la puntualidad.

No podía culpárseles, todo había sucedido muy a prisa y sin dejarles mucho margen a reaccionar. Aun se recordaba a si misma aún envuelta en la acolchonada bata, sentada frente al tocador mientras secaba la larga melena negra, empapada luego de un reparador baño de burbujas. La rosa estaba ensimismada, perdida una vez y como tantas en los irreales rasgos que le devolvía el espejo. Supo al instante que jamás los reconocería, que jamás podría sentirlos como propios. El dolor de tal afirmación pesaba en su mirar cristalino y opacaba la belleza inalterable que le había sido concedida. Escaneaba con detenimiento cada pequeña facción, el rostro ovalado como el de su madre, los prominentes pómulos, los carnosos y enrojecidos labios tensos en una fina línea, aquel delicado y casi imperceptible rubor contrastando con su nívea piel. Buscaba con afán encontrar tras de la criatura divina que la miraba rasgos de la mundana que había sabido ser, de la pequeña infanta que corría feliz y despreocupada por el jardín lleno de flores y cuya mayor preocupación era no tener lista la tarea del colegio.

La nostalgia de aquel recuerdo de arrancó una sonrisa acuarelada y efímera que se ensanchó con pesar al sentir la mirada de su antigua alumna y compañera de cuarto, que había alzado la vista de su libro y la miraba desde la cama. Nunca parecía capaz de deducir todo lo que repiqueteaba por las preciosas orbes de Giest, más tampoco se esforzaba demasiado. Su amistad se basaba en parte en respetar aquellos silencios y en atesorar todas y cada una de las palabras intercambiadas. Con parsimonia Helena la miró a los ojos y negó levemente con la cabeza en un gesto tranquilizador.

Poco había pasado desde que llegara al instituto y en aquel tiempo la avalancha de sentimientos había sido tal que la había dejado perdida y desorientada. Solo gracias a la presencia de Ank y a sus oídos atentos había podido encontrar un santuario y hallar aunque fuera brevemente un poco de calma. Últimamente se la veía ligeramente más contenta, inclusive esperanzada. Más la desconfianza nunca estaba ausente y el verse al espejo acentuaba inclusive más aquella intranquilidad que la inundaba. Lo que más desearía en el universo era confesarle a Akhïara el trato que había hecho, expresar en palabras la razón que la había arrastrado a renunciar a su familia y a convertirse en una cazadora de sombras. Más le era físicamente imposible, pues su lengua estaba anudada por juramento y boca por magia a permanecer sellada.

¿Cómo expresar entonces la inseguridad que sentía? ¿Cómo no creerse víctima de una broma cruel? Ahora creía saber que Leo la quería... pero bien podía deberse a la gracia de las hadas que se le había concedido al alcanzar la madurez. Si sus sentimientos eran sinceros o no... sólo el pasaje del tiempo podría demostrarlo. Pero ¿Podría siquiera creer alguna de sus palabras? En realidad no lo sabía.
Aún estaba de espaldas, perdida en sus propias ensoñaciones cuando llamaron a la puerta dos veces. La mayor de las Nightshade entró sin esperar ninguna clase de consentimiento o permiso, espetando una orden autoritaria y retirándose tan fugazmente como había aparecido.

— Noche de chicas en el invernadero. Tenéis 20 minutos.

Incrédula y con la boca ligeramente desencajada, aquello no hizo más que arrancarle una cantarina risotada. Ella perdida en dudas existenciales y el resto de las muchachas organizando una fiesta, vaya escenario. Miró a Ankhïara de soslayo, y le extendió una sonrisa limpia y honesta. Cierto era que a ambas podría venirles bien un cambio de aires y a su compañera le haría bien conocer a alguna de las otras muchachas.

— Anda... — dijo poniéndose de pie y dirigiéndose al guardarropas— Parece que tenemos una cita, y llegar tarde sería de mala educación.

Le costó bastante más que eso disuadir a la joven serbia de que la acompañase, más La Rosa era una mujer persuasiva y a diferencia de muchos, Ïara solía prestarle atención.

Y allí estaban, de pie en aquel salón cubierto de plantas. Helena vestía con la exquisitez y elegancia que le eran características, fallando en encontrar un atuendo medianamente casual en todo su guardarropa. Llevaba un vestido de tirantes de terciopelo azul marino que le llegaba hasta la mitad del mulso y que caía con gracilidad, amoldándose a su esbelta figura. El cabello iba suelto y a medio secar, humedeciéndole la espalda descubierta y formando embravecidas y rebeldes ondas. Sobre su cuello descansaba un collarcito de plata con el dije de una rosa incrustado con cristal y el anillo de la familia Trueblood iba como siempre en su mano derecha. La esencia de las rosas la rodeaba, uniéndose a la delicada fragancia natural que llenaba el invernadero.

— Será divertido...— le musitó a su compañera, sintiendo su tensión.


Última edición por Helena Trueblood el Vie Mar 01, 2013 3:05 pm, editado 2 veces
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Re: Shame on me! ~Noche de Chicas~

Mensaje por Jeriel Cross el Lun Mar 11, 2013 1:54 am

No era muy difícil sumar dos mas dos en el esquema general en el que se desarrollaba la fiesta, y mucho menos cuando se hacía evidente que muchas de las que se encontraban allí podían prácticamente tocar el cielo con la yema de sus dedos. La música se hacía eco en el invernadero, que devolvía cada nota y melodía multiplicada por dos, como si se encontraran en una burbuja similar a la inducida por el colocón que llevaban encima. Murmuraban entre ellas, ya fuera con un ente invisible que solo ellas podían ver, o con la primera planta atractiva que se les pusiera delante. La paranoia no conocía límites, y el estado de completa euforia inducido por lo que se imaginaba el joven que habían tomado, era una sensación que reconocía, pero que no estaba ansioso por compartir.

Jeriel le mantuvo la mirada a la joven, o al menos intentó mantenerse impasible, que en su mayor parte así fue, pero la escena que se desarrollaba a su alrededor era hilarante, y no podía evitar observarla desde una perspectiva antagonista, un fondo que completaba el paisaje de aquel cuadro sacado de una fantasía disfuncional, o un delirio abstracto, como poco. Eso es lo que solía suceder cuando no formabas parte del entramado global de un grupo de mentes enturbiadas. Él era un simple espectador, ajeno a todo aquel mundo de ensoñaciones y felicidad, todavía rozando inevitablemente la superficie translúcida que los separaba y lo convertía todo en algo carente de sentido.

Una Adrianna irreconocible y muy risueña se le acercó, arrastrando del brazo a una muchacha que apenas conocía salvo de haber visto por el instituto. Parecía llevarla a remolque, abstraída como se encontraba mirando a la nada con una expresión embelesada.
Jeriel Alzó una ceja, pues estaba bastante claro que la muchacha estaba atrapada en dos realidades y parecía ir y venir en su viaje megasónico de fantasía.
Una réplica danzó entre sus labios, pero sus continuas frases se juntaban unas con las otras, saltando de un tema a otro sin apenas tener sentido y sin dejar margen para nada mas que para intentar comprender lo que decía. Ni siquiera se molestó en analizar en profundidad qué quería decir con eso de que ¨no iba vestido como ellas¨. De pronto, una irreconocible Isabelle pasó junto él, y al igual que su madre, iba erguida y se paseada con unos aires muy dignos... Salvo por que iba haciendo zigzags a cada pocos pasos y dando traspiés, como si fuera una autómata sin pilas. Parecía caminar a una velocidad reducida. O flotando, o pisando cangrejos... Quien sabe, Adrianna parecía sufrir los mismos síntomas. Ignoraba si la morena era consciente de ello, aunque posiblemente no, puesto que hacia tan solo unos segundos parecía estar bastante entretenida hablándole a un árbol.

En serio, aquello parecía la sala de recreo de un psiquiátrico, cada cual enfrascada en su neurótica nebulosa irreal, viendo cosas que nadie mas podía, atrapando cosas en el aire y con la mirada perdidas en el horizonte lejano de sus mentes abstractas.
Si, definitivamente todavía estaba decidiendo si aquello parecía mas una escena sacada de la mente de Standley kubrick o una pequeña parcela de selva que sospechosamente había brotado en la azotea del edificio. Jeriel Cross, el atractivo explorador enfundado valientemente en una camiseta llena de agujeros y con los pies expuestos a las inclemencias del frío y las astillas del entarimado, se hallaba reconociendo un terreno que se le antojaba hostil por momentos, investigando una nueva especie de homosapiens y analizando sus comportamientos erráticos con ojo clínico. Joder, si no salía de allí pronto sucumbiría a la locura, y al paso que iban aquellas, terminaría viendo monos aulladores abalanzándose sobre él.

Espera... ¿Qué?

Por un momento, casi podía sentir que el sujeto en fase de observación era él mismo. Olvídate de los monos...Hienas se le antojaba mas certero. Sentía los ojos desenfocados de las damiselas puestos sobre él, con sonrisas desencajadas y agarradas a sus vasos como si fueran a lanzar dentelladas si osabas acercarte demasiado a su elixir celestial. Aquel placebo las volvía totalmente irreconocibles, anulando por completo sus inhibiciones. Al menos una de ellas se acercó renqueando a él, ofreciéndole con amabilidad un vaso que a poco se iba derramando conforme caminaba, salpicándolo con aquella sustancia. Retrocedió un paso, el olor dulzón esparciéndose frente a él, y con la ternura que le inspiraba su mirada desenfocada, negó con la cabeza, observándola marchar murmurando algo sobre matar a ¨algo o a alguien...¨

Definitivamente, esto se estaba saliendo de madre, y él apenas emitió sonido alguno, admirando aquello con aparente diversión y una pizca de enfado. Lo que le llevó de nuevo a su pregunta inicial... ¿Qué narices hacía él allí? Sus ojos volaron de nuevo hacia la organizadora de todo aquello, la abeja reina revoloteando en medio de aquel enjambre enardecido. Su mirada no auguraba nada bueno, y por lo que a él respecta, bien podría compararse a una niña traviesa en el momento previo a cometer alguna insensatez.

Jeriel abrió la boca, dispuesto a soltar alguna fresca, dejando claro que no iba a participar en aquel ritual de colegialas y reiterar de nuevo sus intenciones de largarse de allí cuanto antes. Pero en un visto y no visto, la Nightshade se plantó ante él, lo tomó del pelo y lo atrajo hacia sus labios todavía entreabiertos. Tomado por sorpresa, ya fuera por la ferocidad del beso o por lo inesperado del mismo, al principio apenas fue consciente del sabor dulzón que llenó su boca en un torrente cálido, que se confundía entre su labios entrelazados y los besos hambrientos. El joven tomó la cintura de la cazadora, clavando sus dedos firmes sobre la piel en un acto involuntario, que demandaba y a la vez parecía no querer soltarla.

Un dulce fuego candente le quemó la garganta, y el ligero matiz amargo quedó enmascarado por la sensación cosquilleante que lo siguió. Parecía que aquella cantidad insignificante de zumo tenía la concentración necesaria para arrastrarse en su interior, colándose por la corriente sanguínea al igual que un poderoso veneno. Y cuando pensaba que iba a prenderse fuego como una llamarada envolvente, se vio izado y espoleado por la mujer, sin apenas aire en los pulmones y completamente aturdido. Enfocó sus ojos dorados sobre Angelique y sintió como su expresión se debatía entre parecer complacido o completamente horrorizado. Pero se sacudió de encima aquella sensación, seguramente provocada por aquella maldita cosa que le había hecho ingerir.

Y por mucho que le gustara aquel juego, y se reprendiera mentalmente con un bate de béisbol, atrapó la muñeca de la joven, que lo sostenía con determinación y enredó sus dedos alrededor de ella. Su piel cálida al contacto, pero no de una forma extremadamente ardiente, como debiera estarlo al ingerir aquella cosa.

- Estas colocada,- Murmuró en un tono de voz algo ronca que antes no había estado ahí. Jeriel se humedeció los labios, aún cálidos por el beso. El sabor afrutado excesivamente empalagoso y dulzón al tacto con su lengua. Una pequeña cantidad había entrado en su cuerpo, pero eso le llevó a replantearse... ¿Ella realmente estaba bajo los efectos de aquel zumo? - y he podido comprobar de nuevo, que tus besos no me dejan indiferente, - Espera, espera...¿Qué? Retrocede!
El joven pestañeó sorprendido. Una ligera arruga se formó entre sus cejas y volvió a mirar a la joven, como si no creyera lo que acababa de decir... Vamos, Jeriel soltaba una sarta de sandeces y estupideces dignas de un guionista en paro y con serias pretensiones, ¿Pero esto? -Mierda, Cross, lárgate de aquí antes de decir otra gilipollez de estas y quedar peor de lo que ya lo haces normalmente.- Aquella vocecilla, que como norma general era ignorada completamente por él, se había convertido de pronto en su consejera mas apremiante.
El muchacho se soltó de pronto, alejándose un par de pasos de ella. Las alarmas se activaron en su cabeza y pudo comprender que había caído de lleno en una de las muchas trampas de Angelique Nightshade.

- Bien jugado, Angie...- Chasqueó la lengua e intentó sacudirse de encima aquel hormigueo que se propagaba por sus venas, intentando poner en orden sus prioridades antes de cagarla mas. Su conciencia martilleaba sin cesar y lanzaba miradas iracundas hacia todas aquellas mujeres, desconfiando de cada ligero movimiento que hacían. Bien, la paranoia era su mejor aliada en ese momento. El dedo índice de su mano se alzó frente a él, acusando y a la vez advirtiendo a la morena.- ...pero eso no cambia en nada el hecho de que no pienso participar en esto.

Sus pies descalzos retrocedieron, pero sin llegar a darle la espalda, caminando hacia atrás con los brazos alzados a los costados, sin apartar la mirada de aquella tramposa que lo había marcado con un beso envenenado. En su rostro se apreciaba una amplia sonrisa, y sonreía al igual que un niño divertido. Claro que sonreía, la cara de estúpido hombre pagado de sí mismo iba con los efectos de aquel jodido brebaje.
Su atención pronto se desvió hacia un lado, apenas se percató del movimiento sigiloso de una de las muchachas, pero mientras se dirigía hacia la puerta que lo sacaría de aquel lugar de locos, captó por el rabillo del ojo a la que había sido su enfermera.

Y su expresión era casi tan feroz como la de un halcón.

Oh, oh... Estas jodido. Le recriminó su conciencia.
La muy perra ya daba la batalla por perdida y se encontraba a varios kilómetros de allí, montada en un avión y diciéndole adiós con la mano.

Jeriel la observó, enfrentándola en su breve intento por huir de allí con ella cortándole es paso. La voz de Angelique se hizo de notar sobre la música, y su atención estaba dividida entre aquellas dos...no, ahora tres, que lucían de las mas peligrosas del lugar y no apartaban sus ojillos interesados de él.

Bien, a situaciones desesperadas, acciones desesperadas. Por que, sin paños calientes, allí mismo había un joven preocupándose seriamente por su integridad.

La voz de un presentador conocido por los mundanos apareció de la nada, enumerando jovialmente las múltiples opciones que le quedaban y llenando su cabeza de aquella melodía comercial capaz de enervarle los nervios...

Plan A: Sortear a la morena con cara de lunática con alguna llave ninja muy digna de su arsenal de entrenamiento. Pros: Vamos...Aún estaba convaleciente, ¿Acaso eso no contaba? Contra: Seguramente le patearía el trasero, y después le chafaría las bolas con uno de esos afilados tacones, por consecuencia, lo dejaría incapacitado y con el ego convertido en una cucaracha despatarrada contra la suela de su zapato.

Plan B: Utilizar la táctica del mono narigudo, saltar de rama en rama hasta poder salir por algún conducto de ventilación. Pros: Sería divertido. Contras: Seguramente terminaría estrellándose contra una de las vidrieras, la atravesaría y caería al vacío con la misma gracia que un loco por el puenting...pero sin cuerda.


Plan C: Utilizar el comodín de la llamada.


El joven negó con la cabeza, cada vez mas divertido a pesar de querer bramar una sarta de imprecaciones dignas de un marinero navegando en alta mar y con una botella de ron colgándole precariamente de la mano. El timón de aquel barco hacia bastante tiempo que no estaba a su control. Miró de medio lado a la morena, después a la adorada hermanita de Dieudonne, y finalmente de nuevo a Angelique. Sacudió sus brazos, como si admitiera la derrota. Se llevó las manos a los bolsillos, adoptando una postura relajada entre aquellas dos.

- Bien, dices que soy tuyo, ¿No?- Preguntó con malicia y no sin cierto tono provocador.- Pero para ser tuyo, tendrías que conseguirme en primer lugar. - Se encogió de hombros, adquiriendo una postura que aparentaba una tranquilidad que no sentía en absoluto. Ahora es cuando ponía el piloto automático, haciendo alarde de su bordería y el cabreo monumental que lo invadía al sentirse acorralado. Pero en cambio, lo que dijo fue:

- Aunque, ahora que lo dices...¿Desde cuando hago yo las cosas por las buenas?.- Y aún cuando sus palabras no habían terminado se abandonar sus labios, ya estaba corriendo a una velocidad increíble, internándose entre la zona mas densa de vegetación que bordeaba un extremo del invernadero.

Aquí imperaba la ley de la selva: Te enfrentas, mueres, o corres.

Guiado por sus impulsos, se adentró lo mas rápido que pudo, fundiéndose entre las hojas y las ramas de los arboles, sintiendo la tierra húmeda bajo sus pies desnudos. La sensación era agradable, pero un tanto... Dios ¿Aquella risa era de él? ¿Pero en qué momento había decidido hacer eso? En serio, los efectos de aquella sustancia nunca le habían hecho bien, y ahora se veía obligado a sucumbir a los primeras consecuencias que acarreaba.



Última edición por Jeriel Cross el Mar Mar 12, 2013 9:16 pm, editado 1 vez
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Re: Shame on me! ~Noche de Chicas~

Mensaje por Ankhiära K. Trejžtiakova el Lun Mar 11, 2013 8:28 am

Alguien abrió la puerta, pero Ïara estaba demasiado ocupada observando una planta; ¿le estaban creciendo dientes y ojos? Los ojos de la nephilim se abrieron con sorpresa, probablemente al mismo tiempo que sus labios se separaban, alucinando. Adrianna (era ella, ¿no) se acercó dando saltos y le dijo algo, tal vez que sí le estaba saliendo una cara a la planta, pero Ankhïara no la escuchó. Era de mala atención escuchar a otra persona si la planta le hablaba; le estaba cantando una canción donde las plantas se alzaban contra los humanos y acababan plantándolos en macetas para que no pudiesen moverse. Cuando acabó la canción, empezó a reír como una desquiciada e Ïara, algo asustada, le dio tal manotazo que la primera acabó estrellándose contra el suelo, rompiéndose en mil pedazos la maceta y esparciéndose la tierra por el suelo como el polvo de hadas lo había hecho por la sangre de las cazadoras. Como si en realidad estuviese en frente de un demonio y no de una simple planta rota en el suelo, Ankhïara sonrió siniestramente y murmuró, aún hablando con el vegetal. - Jódete zorra. - Acto seguido empezó a reír, como si nada de aquello hubiese sucedido, como si segundos antes no estuviese asustada, como si de repente todo fuese gracioso de nuevo. - Ya nunca podrás liderar la colonización de los humanos. - Aquello, pronunciado por sí misma, le hizo reír tanto que se dobló por la mitad, agarrándose el estómago con ambas manos, los ojos poniéndose brillantes tras tantas carcajadas. Pero paró en seco cuando su parabatai llegó, consciente de la seriedad de la misión que se le encomendaba.

Helena le pasó una flauta y, cuando Ank empezó a tocar, por su garganta bajó el zumo que Angelique había traído, yéndose a juntar con todo el que ya reposaba en el estómago. Y tocó y tocó, y cuanto más tocaba, más zumo bajaba. Y cuanto más zumo bajaba, más brillante y difuminado estaba todo. Más confuso. Más extraño. Más surrealista. Angelique besando al recién llegado. Adrianna y Adara correteando. Una muchacha saltando del techo. Todo daba vueltas y vueltas y más vueltas. Y de repente, todo pareció un remolino de colores y luces; todo era tan real y a la vez tan poco que el cerebro de Ankhïara ni se molestaba en preguntarse qué lo era y qué no. De hecho, ni se molestaba en cavilar mínimamente sobre la situación, cosa tan extraña en ella como un perro verde. Y Ankhïara seguía tocando, y el polvo de hadas se iba introduciendo más y más en su cerebro; no lentamente, sino como un maremoto que se traga la arena de la playa. Sólo que en vez de arena, lo que se tragaba aquel polvo era a Ankhïara. Su integridad, su razonamiento, todo. Se perdían en aquel viento. Los tortolitos seguían besándose apasionadamente, Helena bloqueaba la puerta. ¿Por qué la bloqueaba? ¡Quería salir! Tenía que salir. Trató de recordar por qué, pero aquel dato se había desvanecido como muchos otros antes que él. Tocó de nuevo, pero de la flauta ya no salía más líquido, se había acabado y a ella le ardía la garganta. Le ardía, estaba tan seca como un desierto. Necesitaba refrescarse, congelar aquel calor ardiente. Tuvo la suerte de que alguien pasó danzando a su lado con una flauta en la mano repleta de zumo, y con una finta digna de la mejor bailarina o cazadora, Ankhïara se la arrebató con tal discreción que la susodicha ni se dio cuenta. Ïara se unió a su baile, danzando con pasos frágiles hasta la puerta, esquivando a todo aquel que se cruzaba en su camino -que eran muchos-. La multitud bailaba en una danza infernal que bloqueaba todo paso posible y Ankhïara se preguntó de dónde habría salido toda aquella gente y si conocerían a sus amigas o sólo se habían colado en la fiesta. Haciendo caso omiso, siguió andando hacia la puerta, que parecía alejarse y alejarse. - Deja de moverte, maldita. - refunfuñó, empezando a odiar aquel trozo de madera que se había propuesto hacerle andar kilómetros sólo por diversión. Entonces dejó de moverse, asustada por el ímpetu de Ïara, y ésta pudo llegar. - Helena, déjame salir, tengo que hacer algo. - Lo recordó, recordó qué era lo que debía hacer. Debía encontrar al rubiotocapelotasconcomplejodehermano y traerlo a rastras. - Tengo que traer a Leo. - añadió, con una risita más que infantil, mientras sus ojos danzaban de un lugar a otro de la habitación para acabar posándose en Helena. - Te lo traeré sin el complejo de hermano. - Y rió aún más, y tuvo miedo de que la risa la tragara así que dejó de hacerlo. Segundos después, desapareció por los pasillos con la flauta en la mano. No quería tocarla, despertaría a las sombras que se pegaban por las paredes. Y si las despertaba, Leo no querría venir.
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Re: Shame on me! ~Noche de Chicas~

Mensaje por Adrianna Birdwhistle el Lun Mar 11, 2013 9:47 am

Adrianna había tomado la copa que la reina de los pétalos le ofreció, aunque la miraba con recelo. Era como la manzana de Blancanieves, una reina hermosa le ofrecía una pócima para que bebiera. Se cuestionaba si es que esa mujer ambicionaba algo más de ella ¿Quería verla muerta o solo enloquecerla? No obstante en la primera opción tendría que esperar eternamente a un príncipe que jamás aparecería, la segunda opción era más viable. Además solo veía al gnomo, las flores hablando y un gato de rayas que hablaba al revés ¿Qué más distinguiría? La copa era tan dulce como la melaza, tuvo que apartarla de los labios apenas un trago o dos, el dolor de la cabeza le traspasaba la sien, tan fuerte que tuvo que cerrar los ojos.

Al abrirlos todo adquirió nuevos colores, cambiando el verde de las copas de los arboles por un el marrón de su corteza, el cielo era de color verde y el suelo del invernadero azul oscuro, la luna estaba bajo sus tacones. – Adara vamos a buscar a ese oso con tutú. – rebuscó en el vestido, en el muslo guardaba un cuchillo serafín. Si un oso le ponía mala cara a su amiga, ella no dudaría en atacar. Estaba muy inquietada, así que la dio la mano y se aventuraron en la zona más salvaje del invernadero, de aquel complejo laberinto de plantas. La guarida de ese maldito oso.

La sangre hervía, aunque la desazón de perder por su culpa a su parabatai, no dejaría que Adara tomara el mismo rumbo. Le entró la risa sin razón del mismo modo que la locura se hacia un pequeño hueco en su mente. Oyendo de fondo como corrían dos personas por aquella zona, no sabía que debían estar buscando en la guarida de un oso. – No te preocupes ese marica del tutu no volverá a burlarse de ti. – murmuró con una leve maldad, aquella pócima de la Rosa Negra, era veneno o algo similar, y sacaba a flor actos que ni ella era consciente. Estaba movida por hilos invisibles, llevándola por aquel recorrido directo a su víctima aquel travestido oso. Aspiraba reír, no deseaba enfadarse, solo reír hasta cansarse, dejar sus lágrimas atrás, lagrimas que borraban y ensuciaban su maquillaje.

Cuando le vio no más lejos de un par de metros, detuvo a Adara, y saco del muslo el cuchillo. Dariel era más ligero que su hermano, estaba trazado para ser rápido. Rasgaba el viento, era gemelo a Niel, las dagas de su madre ahora servirían para atrapar a ese malnacido oso. Perfiló visualmente la trayectoria, creyendo oír la voz de Adara preocupada. Pero pronto seria libre de su visión. Alejó el brazo del cuerpo y tomando impulso lo lanzó a gran velocidad, justo cuando oyó a dos personas aun más cerca. El oso cayó golpeado de lleno y se desvaneció. Ella se giró y abrazó a Adara completamente entusiasmada

- ¡Ya no está! ¡Hay que celebrarlo! –De pronto un dolor atravesó como un rayo directo, irrumpiendo en su cabeza, eran retazos de la realidad. Había enganchado a Leo, no… Jeriel de la camisa a la columna, al parecer estaba atascado. Adrianna se sorprendió y corrió en su dirección, arrancando la daga de la columna de metal. – Lo siento Jeriel

¿Es que no podría descansar en toda la noche? ¿No iba a despertar de aquella excéntrica pesadilla?
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Re: Shame on me! ~Noche de Chicas~

Mensaje por Adara Carstairs. el Lun Mar 11, 2013 9:00 pm

El agarre de Adrianna era firme en su brazo. Se adentraban en el bosque, creado única y exclusivamente por las flores y plantas que adornaban el invernadero. En su estado de éxtasis, podía visualizar los grandes árboles multicolores, las hojas de cada uno con la forma de una estrella demasiado puntiaguda, imposible distinguir cuando terminaban en el gran océano que se extendía a su alrededor. Dio vuelta solo para comprobar que la distancia que habían recorrido parecía avanzar cien kilómetros en un solo paso. Veía las pequeñas figuras de cada una de las asistentes a la reunión. Ankhïara murmurándole palabras a Helena mientras reía para luego desaparecer por la puerta. La recién llegada, a la cual había escuchado mencionar su nombre vagamente, una tal Charlie; dirigiéndose a Angelique, quien había tenido un apasionado momento con Jeriel minutos atrás. Una inusual Isabelle, más callada de lo que había estado en toda la noche. Se dio vuelta cuando tropezó con el camino, comenzaba a sospechar que lo único que la mantenía en pie era el brazo de la nephilim.

Por el ángel. Podía sentir el vago olor de moho mezclado con el del pelo de un perro mojado. Repulsivo. Arrugó la nariz por inerencia antes de poder ver que su perfecto mundo de colores se había convertido en calles oscuras, sombras tenebrosas y voces susurrantes. El calor que emitía la presencia de Adrianna desvaneciéndose lentamente como la miel recorriendo sus pensamientos.

Cerró los ojos con fuerza, convenciéndose a si misma de que solo eran los efectos de la endemoniada bebida, se juró a si misma no volver a beber en el resto de su vida. Cuando los abrió, toda escena había desaparecido. El escenario se componía otra vez por luces brillantes, música estridente y objetos inanimados, que ahora cobraban vida.

Habían recorrido lo que parecía, en su versión alterada del tiempo y el espacio, un largo tramo. Su boca ansiaba poder tocar algún líquido. Se sentía como una sobreviviente en medio del desierto sin una gota de agua. Se regaño a si misma al darse cuenta de que lo único que podría saciar su sed, sería el extraño brebaje con gusto dulzón. Su lengua hormigueando por una gota más, y aun cuando se prometió firmemente no sucumbir a manos de la tentación, su resistencia era débil.

Quería abrazar a Adrianna cuando la distrajo. Ya estaban en una parte desolada del bosque, donde se creaba un cálido espacio libre de ellos y rodeado por arbustos como barreras. Los árboles ahora la miraban de una forma burlona mientras susurraban propuestas indecorosas, libres de toda inhibición. Lo que importaba no era eso, sino el gordo oso, a cual no le sentaba nada bien el tutú, que seguía girando incesablemente susurrando una melodía atrayente. Adrianna sacó un artefacto largo y delgado del bolsillo, parecía una varita mágica de esas que Harry Potter conseguía en la tienda del callejón Diagon.

Desafortunadamente, su repentino ataque de realidad acudió a ella después de que Adrianna lanzará su varita, que finalmente había resultado ser un cuchillo serafín, no pudo hablar lo suficientemente rápido para impedirlo. El oso no era un oso. Era Jeriel. El nephilim corría de un lado a otro siendo perseguido por Angelique al más puro estilo de Adán y Eva. El cuchillo voló con avidez por el aire clavándose en la manga del Cazador de Sombras, la mano de Adrianna haciendo gala de su puntería, aun bajo los efectos de el polvo de hada.

—Adrianna... creo que ese no era el oso —mencionó lo obvio y sin poder resistir un minuto más, soltó una estridente risa digna de un récord guiness a la más estridente. —¡Hey! ¡Allí va!

Tomó el brazo de su amiga siguiendo el rastro de una sombra rosa que desaparecía en el camino, sin importarle que el nephilim hubiera quedado enganchado con el arma de su amiga.
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Re: Shame on me! ~Noche de Chicas~

Mensaje por Helena Trueblood el Mar Mar 12, 2013 3:41 pm

Helena flotaba en un sueño profundo, alejada de la realidad y aliviada por la dulce inconsciencia. No sentía su propio cuerpo, nada más allá de una calma absoluta y una embriagadora sensación de felicidad plena, que desconociere desde que dejó atrás la más tierna infancia. Rodaba por el césped, protegida del mundo exterior por la calidez del astro rey, riendo con inocencia y olvidando tiempos amargos y pasados.

Su cuerpo era tirado por lazos rojos, cual marioneta prisionera de un deseo emponzoñado por la perversidad. El hacer mal por el simple hecho de causarlo, el evocar en otros la desesperación y la locura, el descontrol que los llevara a límites de los que no sabrían volver o cuyas consecuencias temerían. Y eso le gustaba. A la consciencia que habitaba ahora el esbelto cuerpo de la rosa la idea la simple idea de un caos tan perfecto le aceleraba el pulso y cortaba la respiración.

“Tengo que traer a Leo”


La voz de Ankhïara caló la piel hirviente de la morena, provocando que la niña de sus sueños dejara de reír y parpadeara con perplejidad. ¿Leo? ¿Quién era Leo? Se preguntó, horrorizada de encontrarse a sí misma incapaz de reaccionar. Y así de fugaz como fue el pensamiento, así se desvaneció junto con la imagen de Ankhiara.

De pie temblorosa, debatiéndose entre una realidad cruda y afilada y un mundo brillante y lleno de color, hállese la joven Trueblood perdida en el limbo.
Fue la risa histérica del único varón del grupo aquello que volvió a encerrar a la cria en su jaula de oro y devolviese a la mujer su instinto predador. La curvatura derecha de sus labios se izó en una media sonrisa mientras se relamía los dulces labios y sus pies despegaban del piso. Avanzaba a grandes zancadas silenciosas, pareciéndole que volaba con las alas de un hada y que el viento de invierno arremolinaba su pelo. Quién era, qué era, nada de eso parecía ser importante en ese preciso momento. No mientras las plantas se marchitaban en su presencia y un mundo de preciosas y afiladas espinas rompía los cimientos de la realidad.

La rosa tomó control del látigo fiel que llevaba pegado al muslo, azotándolo contra el muchacho atrapado con fuerza y nada de amabilidad. Enroscó el cuerpo masculino y tiró, desplomándolo boca arriba, desgarrando la raída remera ya perforada por la daga.

— ¿Ibas a alguna parte? — preguntó la voz burlona y agrietada mientras amenazaba su zona más íntima con el puntiagudo taco.

A horcajadas se sentó sobre Jeriel Cross, destapando divertida una botella y tapándole la nariz para forzarlo a abrir la boca. Entonces embutiría enteras dos botellas de líquido dulce y adictivo, y todo sería mucho, mucho más hermoso.

— Di “A”, es hora de tu medicina...
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Re: Shame on me! ~Noche de Chicas~

Mensaje por Angelique Nightshade el Mar Mar 12, 2013 9:23 pm

“Todos recordaran esta como la noche en que casi se comen al Capitán Jack Spa...” No, esa no era. Aunque sí que era una buena película, con todos los caníbales hambrientos corriendo detrás del siempre sexy Jhonny Depp. Algo parecido pasaba con Jeriel, huyendo despavorido con Adara y Adrianna pisándole los talones al confundirlo con el infame oso del tutú. Nadie podría culparlas, el parecido era increíblemente sorprendente, o al menos eso le habían dicho.

"Cuando todo el mundo está loco, ser cuerdo es una locura" ¡Esa era! Recuperándose a duras penas de un repentino ataque de risa eufórica, se mordió Angelique el labio y giró sobre sus talones. Sonreía como una tonta, negando con la cabeza de lado a lado con los oscuros orbes café fijos en K. Mierda. Se había pasado con la bebida y ahora estaba teniendo alucinaciones de una parabatai abandónica que hacía años que no veía.

A zancadas deshizo el espacio que las separaba, invadiendo el espacio de su nueva amiga imaginaria, escudriñándola con los ojos como rendijas. Joder, tenía que darse a sí misma crédito, su colocón había tenido incluso el detalle de agregarle unos añitos a la mujer e inclusive imitar a la perfección la tan característica actitud socarrona.

Apostaba que de ser la auténtica Kaley y no una puñetera alucinación, tal distancia la pondría más que incómoda. Pero bueno, no es como si Angie hubiera respetado mucho nunca su espacio personal. Retrocedió y frunció el ceño una vez más agarrando de un manotazo un vaso de jugo.
— Joder, ¿No podrías ser un Ian Somerhalder en pelotas? — comentó para si misma, masajeándose el entrecejo a la vez que sonreía como imbécil y se atragantaba con su propia risa— O Jared Padalecki, está fuerte como una pared.

Miró mejor a K y la visión de su ropa la hizo enarcar una ceja, dudando por primera vez de su falta de cordura. Había algo allí que no cuadraba, algo que escapaba por completo de lo que su jodida imaginación pudiese crear. Ante la duda acudió a la acción, y le volcó el contenido del vaso directo en la cara.
Al ver a su parabatai chorreando y mirándola como para comerle, al fin reaccionó.

— ¡Coño! ¡Así que no eras un espejismo! — proclamó entre incontenibles carcajadas— Sabía que una ilusión tuya tendría más tetas y un mejor escote.

Le costó un buen tiempo parar de reír, sacando luego a Uriel de la funda que llevaba al muslo.

— Dos tragos al menos. Y luego a cazar a ese rubio. Tengo un vestido de lentejuelas que le quedará de muerte.

Al menos ahora sabía que no alucinaba y tenía asuntos de los cuales encargarse. Ya lidiaría más tarde con aquella manada de duendecillos militares que bailaban el Gangam Style y el equipo de nado sincronizado de pitufos que se había instalado en la piscina.

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Re: Shame on me! ~Noche de Chicas~

Mensaje por Isabelle Lightwood2 el Miér Mar 13, 2013 4:18 am

Parece ser que mi frase ha calado hondo entre las féminas presentes porque tal y como la he soltado Angelique, en un alarde de poder, le ha comido la boca al chico como si no hubiera mañana. ¡Por el Ángel! ¡Cuánto me alegro de que a mí me besara distinto! Acto seguido a este momento de incomodidad ha descendido algo del cielo, o al menos eso creo. La bebida está empezando a jugarme malas pasadas y se nota porque apenas soy capaz de razonar, es más, hace cinco minutos discutía con mi hermano imaginario. En fin, a lo que iba, ha bajado un mujer de entre la maleza y le ha dicho algo a Angelique, luego me ha mirado y me ha saludado. Le devolvería el saludo si no fuera porque no soy capaz de fijar una imagen de ella propia, lo veo todo borroso.

Haciendo caso omiso al instinto que me dice que pare de beber tomo otro sorbo de la bebida que tengo en la mano -la cual por cierto no recuerdo ni cuál es- al tiempo que veo al tal Jeriel andar hacia el interior del invernader y tras él la horda de mujeres que hay dispersas por el lugar. En mi cabeza resuena la voz de Alec "no entres nunca en el invernadero si no conoces lo que hay". Creo que esa frase intenta decirme algo pero no sé el qué. Bajo los hombros y decido olvidarme del tema: me parece más divertido seguir a mi prima entre las flores. Doy un par de pasos en su dirección pero veo que tanto Adrianna como Adara o como se llamen están cazando demonios en el invernadero. ¡DEMONIOS EN EL INVERNADERO! ¡Y CON FORMA DE OSO ADEMÁS! Le doy un último trago a la bebida y las sigo ya que también están entrando en la mini selva del Instituto. O no. La verdad es que no distingo bien donde están.

-¡CHICAS! ¡PARAD! Dejad que os ayude a matar a esos malditos demonios-la bebida parece quemar mi esófago. Paso por delante de la recién llegada y entonces creo adivinar quién es: Charlie Highsmith. Jum, creo que nos conocimos durante la guerra. Bah, no quiero pensar en nada que no sea proteger mi casa. Me detengo un momento en mitad del lugar, justo donde antes estuvo Jeriel porque la voz de mi hermano resuena fuerte en mis sienes. Y ahora sí que tiene sentido porque es la voz de mi hermano pero se parece a mi madre.

-EEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEH NO ENTRAAAAD -hip- NO ES SEGURO EL INVER...EL INV...-intento que me salga la palabra pero la noto rebotar entre mis dientes. -LAS FLORES SON PELIGRRRROSAS. ME LO HA DICHO MI MADRE!!! BUENO MI HERMANO!! HACEDME CASO!.

Repito un par de veces el "hacedme caso" cada vez más bajito hasta que me acerco a la mesa donde está Charlie y me apoyo sobre ella.

Todo me da vueltas.
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Re: Shame on me! ~Noche de Chicas~

Mensaje por Jeriel Cross el Miér Mar 13, 2013 8:31 pm

Jeriel corrió desinhibido, como solo un crío puede correr en total libertad, con sus pisadas cortas atravesando los pastos verdes de Idris con una sonrisa mellada y con sus cabellos revueltos a la brisa de la primavera, recuerdos de su mas tierna infancia. Aquella sensación que se recuperaba con las carreras en plena cacería, pero que jamás serían por el mero placer de hacerlo. Bien, algo lo empujaba a hacerlo de nuevo, como si no existieran trabas a sus deseos...o al menos, lo intentó.

Si, era patético que de entre todos los escenarios imaginables, sólo él se viera inmerso en aquel juego de lunáticas que corrían tras él con el lema de ¨ a la caza del rubito¨.
Bueno, no es que en otras circunstancias, y sobretodo, en otras condiciones mas ventajosas para él, se fuera a resistir demasiado al intento de ser abordado por una manada de mujeres desbocadas. El problema residía en que iban colocadas, lo confundían con un jodido oso con tutú y pretendían drogarlo para vete a saber qué retorcidas intenciones.

La última vez que intentó jugar con las bebidas de las hadas, no terminó en muy buenas relaciones con aquel brebaje infernal, puesto pasó días bajo sus efectos y despertó en una cuneta junto a una parabatai muy despeinada y con las medias hechas jirones. Por no hablar del tremendo dolor de cabeza que para nada envidiaba a las noches de juerga que se dieron. Las consecuencias eran, principalmente, nefastas para su pobre cerebro, el cual sufrió los efectos de la droga por días, canalizando recuerdos abstractos y difusos que llegaban de a poco en forma de flashbacks con escenas muy difíciles comprender, y mucho mas como para encontrarles sentido. Por supuesto, las noticias corren... Pero bien, ese es un tema que en ese momento no requería pensamiento alguno, correteando como se hallaba en medio de lo que parecía la arboleda poblada de los bosques de Idris.

Sus pisadas no llegaron ni muy lejos ni muy rápido al objetivo que se había fijado, puesto que de la nada una daga surcó el aire junto a él, volando directamente hacía su pecho.

- Joder!- Exclamó esquivando con rapidez aquel proyectil que sin duda hubiera terminado con aquella cacería. Se apartó de la trayectoria del cuchillo en el último momento, sintiendo como se quedaba clavado en el tronco que había tras él y se llevaba con él parte del tejido de su camiseta. Sus ojos se abrieron desmesuradamente, observando con horror a las dos nephilim que se aproximaban a él dando saltitos de victoria. Bajó su rostro lentamente, como si apenas se creyera lo que estaba pasando, y se alejó un paso, escuchando el siseo del algodón de su camiseta abrirse paso a través del filo y dejando expuesta la piel de hombro a través del desgarro. Se podía apreciar sobre la tostada piel un fino hilillo de sangre, casi imperceptible, y con el ceño ligeramente fruncido clavó sus ojos dorados sobre Adrianna.

- ¿Te has vuelto completamente loca?- Exclamó. Pero ella ya estaba siendo arrastrada por la otra mujer, de nuevo inmersas en la caza del oso del tutú.
El joven sabía que aquello era fruto de su imaginación, una creación que ellas mismas había concebido en sus mentes, pero no pudo evitar sentir compasión por aquella pobre criatura. ¿Qué problema había en que disfrutara de su travestismo con total libertad?

No pudo dedicarle muchas mas vueltas al tema, pues ya la ¨enfermerita-hermana-posible-capricho-de-Dieudonne-y-sobrina-de-la-Directora¨ se dirigió hacía él con la mirada alocada y con la fiera determinación de atraparlo. Apenas le quedaban opciones frente a aquel látigo, que chasqueó en su dirección y lo atrapó por una sacudida que lo hizo temblar y no parecía, para nada, buscar ser suave con él. Cuando se quiso dar cuenta, su cuerpo fue a dar contra el con el piso, desplomándose como un peso muerto y provocando que el aire escapara de sus pulmones debido al impacto. El muchacho se retorció, sacudiendo brazos y piernas con tal de deshacerse de aquella maldita soga que tiraba de él y lo sacaba de su escondite. Grava y restos de tierra se sintieron sobre su piel como papel de lija, y su pobre camisa se había convertido en un simple trapo sucio y raído.

Aquella loca amenazaba con sus partes como si de una broma se tratasen, arriesgando la integridad de la perpetuidad del linaje Trushcross con sus tacones de vértigo. Sabía que algún día caería por una mujer, que volvería en forma de súccubo y lo dejaría seco por el mero placer de verlo desfallecer...pero joder, aquello rozaba lo absurdo.

- Helena,- Murmuró con voz pausada, intentando apaciguar a la fiera que brillaba en sus ojillos relucientes por la droga. En su tono no había temor, pero sí una seria preocupación. El cariz que estaba tomando toda aquello bien podría considerarse violencia de género. Ya podía ver los titulares: Joven atractivo encontrado despedazado por una manada de hienas...- venga, aparta eso de ahí. Ya me disculpé por lo que ocurrió el otro día. - Sí, en forma de puñetazos, lo recordaba perfectamente. Aunque un poco menos la parte de las disculpas...- Yo no tengo la culpa de que tengas tremendo culo...- De pronto cerró la boca. ¿De dónde salía todo aquello? Mierda, aquella sustancia daba rienda suelta a su lengua, dando voz a pensamientos que nada tenían que ver con lo que pasaba allí. Intentó probar de nuevo, sacudiendo la cabeza y abriendo la boca para arreglarlo.- Yo sólo buscaba provocarlo... - Volvió a cerrar la boca. Bien, al parecer no era buena idea eso de soltar frasecitas con el brebaje recorriendo su organismo como el veneno de la sinceridad que era. Dejó caer la cabeza, observando a la morena con los ojos entornados mientras se sentaba a horcajadas sobre él.

En otras circunstancias, en otras condiciones... y ahí fue cuando el intrépido explorador se dio por vencido, con su cordura pendiendo de un hilo y abrazando con resignación aquel sueño inducido a través del espejo en su particular país de las maravillas. Y Helena era el jodido conejo blanco de ojos rosados que lo haría caer en el pozo sin remisión ...

Jeriel cabeceó y cerró la boca, retomando de nuevo la experiencia de sentirse un infante, resistiéndose a tomar la medicina. Resistió, o al menos...falló en el intento.
Embargado por la presión de sus pulmones en un pecho que quemaba por un poco de oxigeno, emitió una bocanada de aire, abriendo la boca y dejando vía libre al líquido que la cazadora derramaba por su garganta. El joven tosió y se atragantó al principio, sintiendo el maldito sabor dulzón en su paladar y notando como el ardor se propagaba por sus entrañas, avanzando como un reguero de pólvora prendido por sus venas e inundando su mente. Para cuando mas de aquella sustancia entró en su organismo sin previo aviso ni consentimiento, él ya bebía con aparente abandono, feliz por ingerir un trago mas, tras otro, y otro... Todo lo que al principio le parecía insoportable, se había vuelto insuficiente, y la sensación de bienestar se apoderó de él, como una poderosa corriente que derribaba los diques de restricción que había alzado...¿Por qué se resistía? No lo recordaba. Simplemente sabía que la enfermera le había dicho que tomara su medicina y así lo hizo.

Sabía, era ligeramente consciente, de que algo en su interior se revolvía y arañaba contra todo aquello parecía envolverlo. Pero la ignoró, y en cambio tomó la botella entre sus dedos y siguió bebiendo, apagando esa sed que se había despertado de pronto en él. Su garganta quemaba, demandaba mas y mas...
Cuando quiso darse cuenta, la primera botella estaba medio derramada sobre él, y la otra mitad se la había bebido de varios tragos. Prácticamente se la arrebató de las manos a la enfermera y siguió bebiendo hasta terminar flotando, mecido por las corrientes de un río que lo arrastraban hacia algún lugar agradable. La humedad sobre su piel se hacía pegajosa, y el ambiente opresivo de la fauna salvaje que lo rodeaba se sentía en el aire. El sonido de algunas aves llegó a sus oídos y las hojas de los árboles se mecían con la brisa. Todo era brillante, hermoso, perfumado con el aroma a tierra húmeda y flores.



Abrió los ojos lentamente, admirando aquella belleza que lo rodeaba. La balsa sobre la que flotaba su cuerpo tendido se balanceaba apacible, y en su rostro se dibujó una sonrisa embelesada. Tenía ganas de reír, o de llorar. Sólo sabía que sus carcajadas histéricas humedecían sus ojos, y el dolor en su vientre lo hacía retorcerse de placer.
Jamás tanta hermosura fue hecha para los ojos de un mortal...

Pero no puedes quedarte aquí.

Ese pensamiento, persistente al fondo de su mente, le demandó que corriera. Que corría peligro. Pero no entendía por qué... Todo era paz.

Levántate.

Aquella molesta voz le dio miedo. Quizá tenía razón. Los monos podrían ir a por él... no podía quedarse allí tumbado, a merced de ellos.
Escuchó un sonido, una especie de música en la distancia. Llegaba fragmentada. Tambores...tambores de alguna especie de tribu indígena. Tenía que salir de allí. Realmente corría peligro.

El muchacho se incorporó lenta y torpemente, pero a él le parecía que flotaba. El sentido del equilibro era apenas un concepto para lo que experimentaba. Todo era suave, blando y brillante. Muy brillante.
Continuó con el intento de encontrarle sentido a lo que sus ojos vidriosos observaban, pero se distraía con facilidad. Hadas flotaban a su alrededor, y se posaban sobre su hombro, pero no le ayudaban a levantarse.
Eran tan diminutas y frágiles.
Jeriel alzó su mano, admirando el fulgor que emitían sus alas iridiscentes e intentando tocarlas con la yema de sus dedos. Un ligero polvillo dorado se quedó impregnado en ellos y él se quedaba fascinado con su brillo deslizándose sobre su piel. Pero recordó que tenia algo qué hacer...

Miró a su alrededor, y se dio cuenta de que la botella aún estaba en su otra mano. Beber. Eso es lo que tenía que hacer, ya que levantarse le suponía demasiado esfuerzo y allí, sobre su balsa, estaba cómodo.
Y entre la aparente calma, una vocecilla se repetía una y otra vez, recordándole que se tomara su medicina...


...Baby did you forget to take your meds?



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Re: Shame on me! ~Noche de Chicas~

Mensaje por Helena Trueblood el Vie Mar 15, 2013 9:42 pm

Los ojos de la rosa se encontraban en aquel momento total y completamente blancos, sin iris ni pupila. Resplandecientes contra la piel marmórea y pálida y el cabello rebelde que enmarcaba el rostro perfecto. La sonrisa de sus labios rojos se dibujaba tirante, afilada y cruel, dejando escapar entre risitas pérfidas una que otra palabra en algún idioma extraño. Ella llevaba al cordero del sacrificio, lo llevaba a tiro enlazado en su fiel látigo para entregárselo a la reina de corazones. ¿De qué modo cruel lo matarían? ¿lo abrirían al medio o arrancarían la piel y la carne de sus huesos?

— Got a secret, Can you keep it? Swear this one you'll save… —cantaba suavecito, como una muñeca de cuerda, siguiento una tonada a la vez cirsense y extrañamente tenebrosa— Better lock it, in your pocket, taking this one to the grave…

Todo el mundo a su al rededor se veía acartonado y falso, como una escenografía vana perteneciente a un maestro titiritero. Ellas debían dar un buen espectáculo, sonreír y matar, matar y sonreír, dejarse llevar por los hilos macabros que tiraban de sus vidas. Porque después de todo ¿qué serían unos títeres sin ningún maestro que las moviera? Si nadie tiraba de los hilos no harían más que quedarse allí, olvidadas y viejas, sin ningún motivo que condicionara sus vidas.

La rosa se rio al pensar en los estúpidas e inservibles que eran todas ellas, lo inútiles que serían en el mundo real, despojadas de sus runas y de su labor de cazadoras. ¿Sabrían hacer alguna otra cosa? Pensó, pero el pesamiento en si mismo la atravezó como una puntada afilada y repiqueteó en su mente agudizando su risa y apurando el ritmo de su cancioncita.

— If I show you then I know you won't tell what I said …Cause two can keep a secret IF ONE OF THEM IS DEAD.

De un rápido tirón y revés de su brazo arrojó aquel rollito primavera a los pies de Angelique, pestañeando con sus ojos demencialmente blancos cargados de una maldad tangible y contagiosa. Consumida en deseos y necesidad, impulsos que bullían bajo su piel pálida y desperdigaban una oleada ardiente que derretía su cerebro.

Fuego. Otra vez fuego.

Los pulmones que se cerraban y el aire que no ingresaba a su cuerpo, oprimido el corazón frío en lo hondo de su cuerpo hirviente. Su conciencia despierta la asfixiaba, hendía las uñas en su cuello, arrastrándola de regreso al interior del abismo profundo de su mente, abismo del que nunca debió salir.
Fuego. Otra vez fuego.

Y el cuerpo tendido en el suelo gélido, totalmente desvanecido.
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Re: Shame on me! ~Noche de Chicas~

Mensaje por Kaley C. Highsmith el Sáb Mar 16, 2013 5:17 pm

Angelique se acerca a mí y mis sospechas se aumentan: está totalmente colocada. El líquido que llega a mi esófago parece tener la culpa, el sabor dulzón me da la pista que necesito: polvo de hadas. Ella me mira y parece confundirme con una alucinación y para salir de sus dudas me tira un vaso encima. El contenido, viscoso y maloliente, me chorrea por todas partes desde el pelo a las botas. La miro como si fuera a matarla y me digo para mí "está borracha" más de una vez antes de abrir la boca.

-Angie, debes de estar muy mala para no reconocer lo bien formada que estoy, a diferencia de otras -le enarco una ceja.

Hace cuatro años que no nos vemos y aun así seguimos haciendo bromas como si nos hubiésemos visto allí. Una chispa de decepción surge en mi cabeza diciéndome que me esperaba mucho más de una parabatai. Sacudo la cabeza para sacar ese pensamiento de mí. No sabía que estaría haciendo y joder, no apostaría por encontrármela borracha. Cuando para de reír me dice que quiere ir a buscar al chico rubio que se ha adentrado en el interior de la mini selva que hay en esta especie de azotada.

-Mira Angelique, más te vale acabar con esto. Emborrachar a adolescentes no es algo bueno que decir de ti. -me acerco a su oído- la Angelique que yo conocía se bastaba con una mirada, qué bajo has caído -me río quedamente y me separo de ella. Intento que fije su mirada en mí- me he de ir ya que más me vale cambiarme. No esperaba verte así.

Me saco una tarjeta del bolsillo y se la paso en la mano.

-Este es mi número por si te apetece buscarme.

Le cojo de la barbilla y le hago una mueca. Saco un caja de mi bolsillo trasero y se la pongo en la mano que tiene libre.

-Cuando estés sobria y serena, ábrela-separo mis manos de las de ella- más te vale acabar con esto pronto, no quieras que una redada mundana acabe con tu botellón casero. Las drogas en Nueva York no están bien vistas.

Camino hacia atrás un par de pasos y me giro en dirección a la puerta. Antes de salir le hago un gesto con la mano.

-Te veo pronto, caza dragones.


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Re: Shame on me! ~Noche de Chicas~

Mensaje por Adrianna Birdwhistle el Dom Mar 17, 2013 6:49 am

La nephilim ahora iba de la mano de Adara, sentía como si aquella huida fuera a cámara lenta, pudiera escuchar el pausado latir de su corazón y los jadeos brotar de su tráquea. Perseguía hablar con ella y decir que se detuviera, pero la lengua se hacia áspera y pesada, el polvo de hada estaba inutilizándola. Era la grabación de una carrera a cámara lenta, bombeando con pesadez sus propias piernas, apreciaba que el cuerpo se aletargaba. Conocía esa sensación, y aun así despertaba el pánico en ella. Trató de zarandear con suavidad el brazo de Adara, para que la soltara y pudiera seguir andando. Pero no logró nada, estaba extenuada y quería cerrar los ojos. Dormir bajo el cuidado de la naturaleza, sabia, reconocería como tratarla. No supo como llego hasta donde ambas estaban, era todo muy impreciso, creyó ver al oso alejándose por la ventana. Los osos no volaban pero este sí, gracias a gnomo que tenia a las espaldas. Aquel viaje psicotrópico llegaba al final, no alcanzaba asegurar que ocurriría después de aquello. Si era cierto que podía haber herido a Jeriel, ¿No pondría en peligro a Adara? ¿Podía asegurar no hacerla daño? Se tropezó con una maceta, y cayó al suelo. Era como si la baraja de cartas de la reina roja cayera sobre ella tras gritar “que la corten la cabeza”. Se burló sarcásticamente, había tenido un viaje similar al de Alicia. Si bien no vio al Sombrerero loco ni al gato Cheshire, eran sus personajes favoritos.

Adrianna se tocó el tobillo, se lo había torcido. Debía ser culpa de los tacones y su estado. Al menos estaba en el suelo, más abajo no podía estar. Entonces diviso como Helena cayó, y fue de un salto hasta ella. - ¿Helena? – le tomó el pulso y al oírlo se alivió. La giró para que quedara apoyada contra el suelo. – Estas congelada…- se quito el chal, ¿Aún lo tenía? ¿Cómo no se le perdió? No sabía responder a aquella duda, su cabeza reventaba. Se lo echó a Helena por encima, para tratar de abrigarla, y miró a Adara tratando de encontrar una solución. Esto se había escapado de manos de la anfitriona ¿Por qué? ¿Emborracharlas para su diversión? ¿Ver como el polvo de hada las hacia presas de sus ideas excéntricas? Advertía como la rabia rugía en su pecho rematándola.- Adara, ayúdame.- se puso en pie apoyándose en el tronco del árbol, todo daba vueltas, sus brazos parecían gelatina. – Llevaremos a Helena a su cuarto, esta helada. – Adara parecía no entenderla del todo, o quizás no estaba diciendo las palabras bien. – La debo la vida, no voy a dejarla aquí tirada. – fue lo único sensato que dijo en toda la noche, y cargó un poco con el peso muerto de Helena.- Agarra del otro lado….ya encontraremos su cuarto, aunque tengamos que dejarle el mío, está congelada. Por el ángel, me salvo la vida en aquel callejón, lo justo es ayudarla ahora. – se volvió para mirar hacia donde estarían Jeriel a pies de Angelique pero no los vio, solo una reina en su trono y un esclavo semi desnudo. – Recuérdame que nunca venga a otra fiesta con polvos de hada.-sentenció sin ganas de mas, ni de congeniar con alguien más, ni seguir, sería una aguafiestas. La daba igual, asumiría ese papel como las mil etiquetas que trataban siempre de ubicarla, y definirla, y acababan en desuso. Adrianna tenía una deuda eterna con Helena Trueblood, y la pagaría, era una nephilim de palabra.
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Re: Shame on me! ~Noche de Chicas~

Mensaje por Adara Carstairs. el Dom Mar 17, 2013 6:05 pm

Su corazón palpitaba toscamente en consecuencia de la agitación. Perdió la pista del oso y el gnomo cuando Adrianna tropezó y no fue lo suficiente rápida para impedirlo. Se sentía intranquila, porque la imagen, en su estado de éxtasis, pasaba lentamente antes sus ojos y la caída no parecía tener fin. Era cómo un abismo, un hoyo negro abduciendo a su amiga mientras escuchaba los árboles a su alrededor riéndose de ella. Todo lo que tenía, desvaneciéndose como agua entre sus dedos. Soltó un grito ahogado cuando el agujero se cerro y el cuerpo de Adrianna topó el suelo con un ruido sordo. A su alrededor habían ondas extendiéndose, como si hubiese caído en un chaco de un cristalino y coloreado líquido.

Tan rápido como había caído, se puso de pie y fue a asistir a Helena, que estaba desmayada a un lado. La abrigó mientras le decía que cosas que Adara no podía escuchar, y también le daba indicaciones a ella. Trato de enfocar su mente en la realidad, esta parecía reacia a corresponder de la forma esperada. La presencia de la droga se imponía por sobre su sentido común mientras batallaba interiormente por el control de su cuerpo.

Los colores aún eran brillantes, pero al menos las formas ya estaban bien definidas. La gran selva que hubiese visto minutos atrás volvía a ser el cuidado jardín, con las flores que debían haber florecido hace al menos tres horas atrás.

Al fin logró entender lo que Adrianna le decía. Recupero un poco el enfoque para ver a la nephilim tratando de cargar el cuerpo inerte de Helena sin tener éxito. Avanzó hacia ellas y la ayudo a sostener el peso.

—Vamos —alcanzó a penas a musitar. Con la ida de los efectos alucinógenos, su cuerpo se sentía más cansado que nunca y levantar un brazo o mover una pierna, era como tratar de empujar un barco en el asfalto.

Dejaron el invernadero, las luces brillantes a sus espaldas parpadeaban igual que las de una discoteca. En los pasillos, el silencio sepulcral reinaba y no se veía ningún alma en el lugar. Ambas Cazadoras cargando a la inconsciente como si se tratará de dos verdugos y un moribundo. Colores sobrios otra vez, con la luna como única iluminación. Era como si al cerrar las puertas se cerrara un mundo místico, digno de un libro. Se lo imagino, las páginas estarían llenas de plantas parlantes y animales extraños, cazarían a las despiadadas bestias que parecían sacadas de un circo y montarían un unicornio mientras sostenían una espada dando gritos de lucha. Por ese día tendrían que dejar la matanza de gnomos y osos para otro día, aunque Adara tenía la completa seguridad de que luego de que despertara, no querría volver a probar el dulce líquido nunca más en su vida.
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Re: Shame on me! ~Noche de Chicas~

Mensaje por Isabelle Lightwood2 el Dom Mar 24, 2013 5:25 pm

La cabeza embotada apenas me deja pensar y la gente de a mi alrdedor no se calla. Sé que estaba diciendo algo pero como que se me acaba de olvidar. Veo una figura femenina perderse tras la puerta y Angelique mordiéndose un dedo como si estuviera dudando. Noto el sabor dulce del polvo de hadas fundido con el alcohol y parece ser que me he emborrachado y he vuelto a mí misma porque estoy casi encogida sobre mí misma y mirando a un árbol, la garganta me quema y sé que no es por la bebida sino porque he estado gritando. Me enderezo y sacudo la cabeza y al hacerlo todo gira al doble de velocidad. Sin pararme más tiempo aquí camino en dirección a la puerta será que me marche cuanto antes.

-Chicas me voy-le digo al vacío- un placer.

Me froto los brazos quitándome el sudor que amenaza con empaparme entera y doy un vistazo al invernadero; de repente mi hermano se presenta frente a mí y me mira con el ceño fruncido.

-Qué?-alargo la mano para darle un manotazo en el hombro sin embargo la mano da en el aire. Mierda, el efecto del alcohol sigue apoderándose de mi cuerpo y casi puedo notar el sudor enfríandose-joder Alec, va a ser una difícil resaca.

Sonriendo estúpidamente vuelvo a gritar esta vez diciendo adiós y salgo por la puerta.
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Re: Shame on me! ~Noche de Chicas~

Mensaje por Angelique Nightshade el Lun Mar 25, 2013 2:10 am

Cosas raras pasaban cuando una decidía joderla en grande, haciendo abuso de las amenazas inocentes que había desplegado en contra de la directora para montarse una fiestecita clandestina. Alguna de esas cosas, por ejemplo, era ver a la sombra del instituto y a la mismísima Izzy Lightwood hablar con las plantas.

En cambio K le parecía a Angelique como el más extraño y raro de los espejismos, tan real y efímero a la vista como parecía serlo su amistad. Venga, eran un par de tías raras y cabronas, parabatai que ignoraban una parte bastante crucial del juramento que habían hecho. No asimilaba el hecho de verla ahí, no con el colocón que llevaba encima. Y podía ver aquel reproche divertido y cansado en la mirada de Kaley, el mismo que tantas veces le había dirigido años atrás, y sin embargo, emponzoñado por una oscuridad y una tristeza oculta que antes no había estado allí. No la escuchaba, pues el mundo de la cazadora de dragones había sucumbido ante el silencio, perdido el sentido de la música y las palabras. Todo se había desvanecido, dejando detrás de sí una aureola boreal monocromática que envolvía su cuerpo y la conducía sin remedio a aquellos rincones olvidados y perdidos de su alma.

Rojo. El rojo escarlata del vestido de lentejuelas que brillaba enceguecedoramente entre sus dedos finos, fundiéndose con la tonalidad de sus largas uñas esculpidas, deslizándose sobre la piel febril y cubierta de cicatrices de Jeriel.

Muchas de aquellas líneas blanquecinas procuraban sanar heridas recientes, cerrar y dejar en el pasado el recuerdo de la batalla contra el demonio Kuri y el dúo de rapiñadores. ¿Podía olvidarlo? Sí. No es como si esa pelea hubiese tenido demasiada relevancia en su vida, solo una de muchas tantas. Escalar una arañota de tres metros en un alcantarillado. Bah. Ni siquiera era una buena historia. Bueno, luego de matar un dragón a tus 18 es poco lo que puede pasar a considerarse un relato digno de contar. Que drogaste a todas las tías del instituto hasta el punto de dejarlas histéricas persiguiendo osos en tutú y gnomos menstruados... eso SÍ que sonaba más interesante. Pero ¿para qué? El Ángel sabía que podía obtener el triple de diversión en el Pandemonium, ahorrándose el desprecio de sus “hermanas”.

— Y de eso se trata. QUIERES que te odien.—Susurró una voz familiar y amena en el fondo de su mente.

Lo reconoció al instante, casi que lo había estado esperando, esperando que el dulce néctar se lo trajese de regreso aunque fuera por unos minutos. Jamie nunca había dejado de ser la voz de su conciencia, el grillo en el hombro de la niña de madera, recordándole que no está bien decir mentiras o drogar a sus compañeritas. Para variar, un poco tarde había llegado, pero siempre asertivo con sus observaciones. Giró el rostro para mirarlo, sus ojos más claros ante la visión del chico de sus recuerdos. Su hermano.

— ¿Cuándo vas a parar?

Le preguntó con urgencia, zarandeándola con el ceño fruncido, destilando preocupación por cada uno de sus imaginarios poros. Angie no contestó. Alguien o muy sabio o muy imbécil le dijo una vez que si no tenías nada lindo que decir era mejor cerrar la puta boca. Bien, probablemente esa era la primera vez en su vida que aplicaba ese jodido principio. Estaba segura de que aunque su hermano podía adivinar con facilidad lo que pasaba por su cabeza, le dolería que se lo confirmase en voz alta. No iba a parar, no hasta que estuviera muerta. Y moriría, moriría luchando como la digna cazadora de sombras que era. Honor sería perder la vida en batalla, padecer un final violento y temprano, dejar que sus cenizas construyeran la ciudad de hueso. “Temprano” he ahí la palabra clave. No pretendía rendirse cobardemente, se iría luchando sin ceder tan solo un palmo, orgullosa se morir a manos de quien fuese capaz de arrancarle la vida. Nadie debía de extrañarla. Nadie debía de protegerla. Así como nadie lo había protegido a él, como ella no había sido capaz de proteger a su hermano, como su misma familia no extrañaba a su hermano. Angelique Nightshade se había autoimpuesto un exilio y se aseguraría por todos los medios que nadie tuviera el descaro que quererla o llorar sobre su tumba.

Sonrió, sus ojos como rejillas escrutando el cuerpo del rubio, despojándolo de los jirones de ropa que quedaban. Parecía tan jovial como un crio abriendo sus regalos para navidad, ignorando a gusto las yemas de sus dedos tintadas con el color de la sangre de heridas superficiales, producto de los descuidos de una Helena que había colapsado apenas hacía unos segundos, o minutos, u horas. ¿Quién podía saberlo? El tiempo se movía de forma extraño. Demasiado rápido, demasiado lento y apesadumbrado, colándose entre los dedos como arena.

—No te di permiso de quererme, Cenicienta. —Comentó, con el gesto torcido entre que forzando y guiando a Jeriel dentro de las vestimentas, esquivando su mirada como podía— Ale, te dejaré guapa para que conozcas a tu príncipe. Vete con él y ódiame con toda la fuerza que puedas. Nadie besa a la reina de corazones sin perder a cambio la cabeza.

Y Angelique rio, alejándose mientras contemplaba su obra maestra y le sacaba numerosas fotos con el celular. ¿Tenía sentido toda la chorrada de tonterías que acababa de decir? Probablemente que no, aunque en el torrente de pensamientos incoherentes que la recorrían parecía haber sido lo más acertado. Todo un discurso imperial digno de una dama de su título. Un discurso para él y sólo para él. Recordaba de Cross lo que debía recordar, el motivo por el que lo había traído a aquel de entre todos los otros, por el que buscaba humillarlo y despertar su rabia. ¿Una semana sin saber de mí, Jer? Qué curioso, esa es exactamente la cantidad de tiempo que llevo ignorándote. Pensó, regodeándose como el gato de Cheshire, mordiéndose el labio enrojecido mientras caminaba hacia atrás y ocultaba el rostro entre la castaña melena.

La mirada que los ojos dorados trabaron en los propios, justo antes de emprender la imbécil y heroica carrera suicida.

Imbécil.

Nadie le había dado el permiso de contemplarla de aquel modo, de despedirse de ella y asignarle tal importancia en su vida sin necesidad de palabras. Y luego las peleas y la ira mal dirigida, toda esa frustración producto de la testosterona desbocada que lo hacía lucir CASI tan cabrón e hijo de puta como Angie por las mañanas. ¿Creía que no sabía de qué trataba toda esa mierda? ¿De veras la pensaba tan imbécil como para no darse cuenta? Venga, era ella la que había mentido soberanamente en el informe sobre la muerte del crio. ¡Era con ella con quien debía cabrearse, joder!

Divertida, erguida con una gracia imperial en el invernadero en el que solo quedaban ambos, la cazadora de Dragones le dirigió a su muñeca rubia y desgastada una última mirada desdeñosa, cargada de malicia. No podía evitar el pequeño gesto de mirarlo y sonreír triunfante, socarrona y vanidosa ¿Pero lo odiaba a él? ¿Lo resentía? No.

— Te importan. No niegues que te importan todos ellos.

La voz de su hermano le llegó una última vez, causando que la joven se detuviera por un segundo luego de girar sobre sus talones y caminar unos pasos hacia la salida. Alzó la barbilla, esbozando una expersión seria y casi inexpresiva.

— Sí. Ése es el problema.
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Re: Shame on me! ~Noche de Chicas~

Mensaje por Jeriel Cross el Mar Mar 26, 2013 5:46 pm

Sobre las apacibles aguas, el cuerpo del muchacho flotaba a la deriva, guiado por las corrientes que surcaban el cauce del río. Su brazo de desplomó junto a él, totalmente inerte e inexplicablemente insensible al roce de la superficie del agua en contacto con sus dedos. La botella, ya vacía, rodó y se perdió en la distancia, flotando sin un rumbo aparente conforme se perdía de vista tas él.

El murmullo de los sonidos se hacían eco en la lejanía, envolviéndolo con los sonidos que emitían las criaturas que se deslizaban a su alrededor. La música se hacía cada vez mas insistente, y sus ojos entrecerrados apenas lograban enfocar la vista en un punto concreto allí hacia donde se dirigía, arrastrado hacia las profundidades de aquella selva que aguardaba su llegada. La apacibilidad se veía apenas interrumpida por el constante aleteo de pequeñas figuras resplandecientes que revoloteaban frente a su rostro; sus carcajadas y vocecillas estridentes llegaban a sus oídos, confundiendolo.

En algún momento, no sabría descifrar cuando, puesto que el tiempo parecía alargarse y encogerse al igual que una goma elástica, se dio cuenta de que su viaje dado al abandono sobre el murmullo del agua se había detenido, chocando contra la orilla desconocida que aguardaba al otro lado de su viaje. Debería alzarse, tomar tierra bajo sus pies y tomar una distancia prudencial, sumergiéndose en las profundidades oscuras de aquel paraíso abandonado de su mente. Apenas discernía de la realidad, su mente y su voluntad siendo esclavos de aquel néctar diabólico que enturbiaba sus sentidos. La garganta se sentía seca y su lengua áspera contra el paladar. Un amargo regusto llenaba su boca, la cual todavía conservaba aquel sabor dulzón y empalagoso.

Y de la nada, un rostro.

Reconocía aquel rostro, y supo al instante que había sido capturado por aquellas gentes primitivas a las que había que temer. Algo en el fondo de su mente, un reconocimiento de la idea fugaz que había llenado su cabeza hacía ya tanto tiempo que apenas era capaz de centrarse en ella. Pero continuaba cosquilleando n su interior el pensamiento de que debía marcharse de allí, puesto que algo extraño ocurría en aquella imagen perturbadora...

La mujer, de largos cabellos y de mirada esquiva, murmuraba palabras que en aquel momento carecían de sentido para el joven, como si de su lengua materna se tratase, tan primitiva y extraña como el comportamiento confuso que parecía empujarla a sacudir sus prendas. ¿Acaso lo preparaban para el sacrifico? No quería detenerse a pensar demasiado en aquella idea fugaz. El sopor de la droga hacía su efecto mientras Jeriel luchaba contra ella, abriéndose paso entre la bruma, pero incapaz de penetrar mas allá de esta. Mas tarde, recordaría aquellas palabras, pues conforme la conciencia se sacudía en su interior, las palabras flotaban sobre esta, alcanzando la comprensión. Pero por el momento, solo fue capaz de dejarse llevar por las oleadas de felicidad y placentera armonía que bañaban su piel ardiente en una caricia que apaciguaba temporalmente todo el dolor que llevaba días corroyendolo por dentro.

Con una última mirada a través de sus pestañas, se despidió de aquella realidad abstracta con una sonrisa estúpida en el rostro, quedando desmayado sobre el piso del invernadero que él mismo había convertido en un lugar que su mente había evocado de la nada. Despertaría mas tarde, desorientado y con el cuerpo rígido debido al frío y las heridas superficiales que recubrían su piel. No hacía falta obviar el hecho de que su atuendo fue la menor de sus irritaciones, ya que había muchos asuntos que requerían de una buena ¨charla¨. Pero primero, debía recuperarse del tremendo dolor de cabeza que lo acompañaría por semanas...
Jeriel Cross
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Mensaje por Inquisidora H. Blackthorn el Mar Mar 26, 2013 6:09 pm

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Re: Shame on me! ~Noche de Chicas~

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