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Second Chance [Raphael]

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Second Chance [Raphael]

Mensaje por Adrianna Birdwhistle el Vie Mar 08, 2013 12:44 pm

Como si no tuviera suficientes cosas” especuló la nephilim, doblando el callejón siguiendo a un demonio. El sensor se activó como loco nada mas sentir su aura de maldad, y la misión como nephilim era aniquilar el mayor numero de demonios que habitaban en la ciudad. Muchos dirían que era fatigoso y poco gratificante. Pero para ella era como su dosis de adrenalina, que requería para descargar sus frustraciones y tormentos.

Cierto, no tenía suficiente, con seguir cavilando en el vampiro Hellrune. Por lo menos era capaz de mencionarlo, no sin apartar el tono áspero de su voz. Que ahora, tuvo un insólito sueño con el líder contra el que estaba Camille, Raphael Santiago, y con un grupo de asesinatos. Posiblemente trabajaba en exceso, quizás era adicta al trabajo. Pero cuidaba de no darlo tantas vueltas, olvidar de todo por unas breves horas.

Sacó el cuchillo serafín de su funda, y el filo brillo cuando en el salto hundió el cuchillo sobre la carne del demonio, abriéndole en cana. Algo de icor cayó sobre su ropa de cazador, pero ni siquiera se marcó. Unas gotas fueron a su piel, y dejo escapar un exabrupto mientras notaba esfumarse al demonio, atestiguándose que estaba muerto.

Grabó sobre la herida una runa de sanación con la tesela, y salió del callejón, sin destino alguno. Aún residía en su cabeza el sueño ¿Cómo era capaz de saber cómo era? Quizás solo era producto de su subconsciente, un ser imaginario, posiblemente le advirtió de modelo en algún lado y su mente le asoció el papel de vampiro líder.

Con la respiración más calmada y sin jadeos, se impregnó del frio de la ciudad. Eran como mil agujas sobre la piel, que insólitamente la hacían sentir viva. Su respiración se hacía visible debida a las bajas temperaturas, pero le daba igual. Se detuvo a observar el tráfico tan escaso de gente, mientras comprobaba el sensor. Igual hallaba otro demonio próximo a su lugar.

Nadie se fijaba en ella, en su lugar, ella los examinaba, no su aspecto físico. No las ropas que les envolvían, ni siquiera que hacían. Sino lo que encubrían bajo sus caparazones, era un mar de vibrantes pensamientos. Los mundanos egoístas, se juzgaban como los sufridores, ni siquiera se imaginaban que se ocultaba a sus sombras. Ni las razas que los superaban en todo lo que creían destacar, eran como niños, desconocían tanto entendiéndose por sabios, que era irritante.

Suspiró, alzando la vista a la luna. Al menos su reflexión y la de las estrellas que la rodeaban, hacían sentirse a uno tan pequeño que la distrajo. Suponiendo la amplitud del universo, como un diminuto planeta como la Tierra era posible que estuviera habitado por semejante caos de gente. Respirar y tratar de visualizar en la mente como entraba el oxigeno en los pulmones, pasando a la sangre, y expulsando dióxido de carbono era señal de que existía cada segundo.

De pronto, percibió una mente “blanca” así las denominó para no olvidar que los vampiros eran la única raza que bloqueaba su empatía. Miró en su dirección, quizás dentro de ella aguardaba encontrar un desconocido, o quizás a Hellrune. Pero lejos de todo aquello, allí estaba Raphael Santiago.

Tal y como lo había soñado, sin olvidar ni un detalle. Lo que le recordó que sus sueños a veces la mostraban a la gente con la que se chocaría tarde o temprano, ¿Pero porque él? ¿Por qué no soñó con Hellrune antes de conocerle? Era frustrante no hallar respuestas a sus propios pensamientos. Advertía que se acercaba en su dirección ¿iría a ella? No, estaba fuera de sus cabales ¿Para qué se aproximaría a ella? No la conocía de nada, al menos eso opinaba.

Tratando de fingir reviso el sensor, pero el maldito inoportuno, no marcaba nada. ¿Cómo podían estar relacionadas dos personas que no se conocían? Bueno ella si le conocía. Resonaba la pronunciación tan armoniosa y elegante de su voz. Y aquella sonrisa picara, se preguntaba si era cierta.
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Re: Second Chance [Raphael]

Mensaje por Invitado el Lun Mar 11, 2013 10:49 am

Las calles y callejones en Nueva York se han vuelto peligrosas para los mundanos, sin embargo, su típica arrogancia los vuelca a ellas sólo para demostrar que no temen a la muerte, si bien es cierto, no saben lo terrible que puede ser a manos de un vampiro sediento de sangre y sin el menor de los escrúpulos. La oscuridad se cierne sobre muchas partes, sobre todo a horas especialmente frías y lúgubres, como esta noche, la que por cierto no es especialmente calma. Se ha enterado de los últimos sucesos, de muertes sádicas y desapariciones misteriosas, eso sin contar que aparentemente hay más demonios que de costumbre. No es habitual tanto desorden, no a menos que algo esté por ocurrir y él, como buen guerrero, se está preparando para lo que sea que viene.

El desconocimiento de muchas cosas le provoca escozor, necesita saber más de lo que ocurre, pero no tiene la oportunidad para tal cosa. Como todas las noches y en un sentido claro de protección, salió junto a dos de sus mejores hombres a vigilar las calles, a convertirse en héroes inusitados para salvaguardar la integridad de quienes les proveen de fuerzas y energía. Los mundanos, siempre ajenos a la realidad, parecen imperturbables y dedican toda su vida a la diversión. Su desfachatez llega a ser irritante, pero es su naturaleza, no puede ni le interesa cambiar a alguno de ellos. De pronto algo lo hizo ponerse en alerta y mirar desde la altura de uno de los edificios, la presencia de alguien con poderes le llamó la atención.

Bajó hasta la altura del suelo, seguido de sus amigos, hasta que pudo encontrar la fuente de energía; una chica que sin duda es Nefilim, su actitud estoica y un tanto arrogante le dio a conocer s verdadera naturaleza casi desde el instante en que la percibió, sin embargo, había algo más, algo que lo incitaba a acercarse, pues en otro momento hasta se hubiera alejado de ella sabiendo que esa zona estaría protegida. Pero no, tenía que verla más de cerca. –Chicos, pueden ir a divertirse. –sus fieles amigos se miraron entre sí sorprendidos por sus palabras, pero apenas inclinaron sus cabeza desaparecieron entre las sombras, de cualquier forma ellos tenían claras sus responsabilidades y actuarían según ellas. Raphael lo sabe y por eso confía en ellos.

Caminó sin vacilación en su dirección, sin perderla de vista y con la típica actitud de un vampiro seductor, incluso su mirada parecía más concentrada de lo habitual. -¿Qué hace una chica tan joven en tan peligroso lugar? –cerca de ellos se podía escuchar un poco de música, no estaban completamente solos, pues cerca de ellos transitaba gente que caminaba con normalidad, aunque el mundo se centró en sólo ellos dos. Nada más le interesó. -¿A caso me sigues, tienes algún interés en mí? –preguntó con cautela, previniendo que pudiera ser uno de esos que se dedican a la exterminación de los subterráneos. Por eso es que no se acercó completamente, sino que la rodeo, tratando de comprender de dónde nacía su repentino interés.
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Re: Second Chance [Raphael]

Mensaje por Adrianna Birdwhistle el Lun Mar 11, 2013 12:17 pm

El sensor no detectaba ningún demonio, así que lo guardó tratando de fingir absoluta calma y que estaba tan solo ejerciendo su trabajo. Con sus ojos azules clavados en el vampiro totalmente descarada. Analizaba y estudiaba a la perfección a aquel Hijo de la noche. Ese vampiro anciano líder en contra de Camille, Raphael Santiago. Sus rasgos latinos eran familiares a ella, encantadores y particulares en un hijo de la noche tornándolo en un ser exquisito. Por supuesto que él no vivió su sueño y no la reconocía, de nada.

- Quizás esperando al lobo. Un poco arcaica la frase para intentar ligar, deberías actualizarte. – manifestó con tono molesto.- Vigilando que todo esté en orden, si no te molesta. Así que no muerdas a nadie y nos llevaremos bien. – estaba a la defensiva, era seductoramente peligroso. Comenzaba a cuestionarse aquella afinidad por los vampiros y su tendencia masoquista de su temerario capricho.

Sabía que no estaba en un sueño, era real. Recibía al frio golpeando el rostro, agitando su cabello como una bandera de tonos bermellones y castaños. Despertando sus sentidos y agudizándolos, reactivando sus nervios dispuestos a responder en decimas de segundos si hubiera algún peligro.

Trató de buscar alguna emoción que le sirviera para analizarlo, pero de nuevo se chocó contra aquella barrera tan frustrante que era la mente de los vampiros. No intuía aun porque no podía adentrarse. En ocasiones agradecía ese silencio, no tener que oír sus abruptas emociones, pero sin saber que consideraban estaba a la defensiva.

Entonces llego la pregunta que casi la hace reír, pero en lugar de eso rodó los ojos y empleó su encantador humor negro para responder a su cuestión. – Claro que te sigo, estoy muy interesada en ti desde que te vi por primera vez ahora mismo. Saltaría de emoción pero creo que tengo jodida la espalda. –apeló al sarcasmo que tanto amaba. Era automático, casi sin pensarlo brotaba de su boca como un dardo a su víctima.- Yo no te busco, quizás es al revés, y estas interesado en mi. – se apoyó en la pared de granito del edificio relajando la postura.

No comprendía porque los vampiros se sentían tan tentados por ella, quizás tenía algo que les gustaba. Supuso que psicológicamente, porque físicamente dudaba de ello. No se consideraba atractiva, ni siquiera para atraer a mundanos. Y aunque eso a veces fallaba y atraía a alguno, huían de alguien que era capaz de saber lo que apreciaba a cada segundo de existencia. Su experiencia con el sexo contrario era más que nefasta.

- ¿No debería estar en su hotel, señor Santiago? – inquirió con sus molestos modales británicos. Ellos la obligaban a tratar a los mayores que ella de usted, en lugar de tutearlos como había hecho hasta hace un momento.- No es adecuado pasearse cuando tiene a la señorita Belcourt tras de usted. A menos que esté buscando una manera lenta y dolorosa de inmolarse. – la guerra entre vampiros estaba en boca de todos, y aunque no se conocía cuando sabia cuando y como, el porqué era la disputa de la hegemonía de los vampiros neoyorkinos, la mayor masa de vampiros registrada. Un grupo amplio que era necesario para en definitivo golpe de dominación de todos los vampiros de los Estados Unidos de América.
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Re: Second Chance [Raphael]

Mensaje por Invitado el Vie Abr 05, 2013 11:02 am

El vampiro sintió ligero recelo, los nefilims jamás han sido del todo su agrado, mucho menos con todos los percances que han acontecido desde la fatídica noche en que uno de sus hombres decidió llevarse a una estúpida rata al hotel, por mera confusión, pero que provocó su casi aniquilación. El resentimiento sobre tal hecho aún no ha acabado, pero las cosas cambian, siempre lo hacen y está dispuesto a evolucionar, incluso a perdonar, pero jamás olvidará. Respiró un poco, haciendo alarde de sus sentidos, mostrándose no hostil, pero si seguro de lo que hacía y decía, cerca de ellos se podía escuchar el pasar de autos y la vida de los mundanos que se mantienen perdidos en su burbuja de porcelana. Miró un poco a las chicas, percibiendo viejas marcas de runas en su cuello.

-¿Ligar? –preguntó con media sonrisa, logrando que su gesto se acrecentara con la mandíbula desencajada desde su conversión. –Si te di a entender eso, me disculpo, no suelo liarme con nefilims. –aclaró, recordando un poco más de su experiencia con ellos. –No te preocupes, no estoy aquí para atacar a nadie, mucho menos a humanos, nosotros respetamos los acuerdos. –respondió después, siendo claro con sus pretensiones. – ¿Me creerías si te dijera que también vigilo que todo esté en orden? –cuestionó, aunque realmente podría ser considerada una verdad, no todos los días se ve al líder vampiro fuera del hotel, no porque tuviera miedo y siempre quisiera esconderse en aquel lugar, sino que sabe que es necesario resguardar sus propios territorios.

La muchacha claramente se mostró hostil o al menos trató de defenderse de sus incipientes ironías, lo que claro, le divirtió sobremanera, ese natural egocentrismo en los herederos de Raziel no puede ser trastocado sin consecuencia algunas. –No te culpo. –respondió, aunque jamás ha presumido su físico, es natural que tenga un aspecto refinado, típico de muchos vampiros, aunque a ojos de Camille, siempre ha sido poco elegante. –Te equivocas guapa, no tengo ningún interés especial en nadie, mucho menos en un cazador de sombras, estaría loco si lo hiciera. –respondió con natural soberbia, sonriendo un poco y mostrando sus afilados dientes. –A menos claro que estuviéramos en una posición similar. –agregó, un tanto suspicaz. –Ya sabes, los demonios se han mostrado un tanto perturbadores lo últimos días. –arqueó una ceja y asintió ligeramente.

Entonces habló con más claridad y lo nombró como si nada, eso aumentó su regocijo, ser reconocido hasta entre los cazadores de sombras es halagador. –El hotel está bien sin mí, al menos por unas horas. –respondió con aparente tranquilidad, aunque dentro de su mente siempre está la seguridad de ese lugar. Entonces tocó un tema sensible, uno que lo hizo erguirse un poco más y sentirse ofendido, que alguien le mencione a Camille no es algo fácil de soportar, mucho menos con semejante desfachatez. –Si ella estuviera detrás de mí, hace tiempo me habría capturado. –respondió con fastidio. –Me parece que estás muy enterada de asuntos que no te incumben. –se adelantó un par de pasos, quedando muy cerca de la chica. –Eres insolente chica, ¿qué te hace suponer que no podría matarte justo ahora? –preguntó, mirándole con inquisición.
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Re: Second Chance [Raphael]

Mensaje por Adrianna Birdwhistle el Vie Abr 05, 2013 12:14 pm

- Yo tampoco ligo con vampiros, no soporto ese ego de sabelotodo que tienen. –se cruzó de brazos de nuevo, y entrecerró los ojos reflexionando sobre el vampiro. Su voz, la tesitura al hablar con acento hispano, la inflexión al pronunciar ciertas consonantes eran idénticas. ¿Por qué era tan exacto el sueño? ¿Es que tenía un papel dentro de aquella patética función llamada “vida”?. - ¿Vampiros haciendo nuestro trabajo? Eso sí que es nuevo….pero adelante. Mientras no te des aires de estrella del rock, y te pongas a seducir mundanas, por mi me da exactamente igual. – bostezó rápidamente, el sueño había extraído de su cuerpo parte de su energía sin restablecer. Aún así estaba allí, patrullando una calle acompañada de un vampiro. ¿Por qué no se iba? ¿Por qué continuaba a su lado? Normalmente ante esa demostración, la daría por impertinente y se marcharía con su humor de perros. Pretendiendo quedarse encima de ella, aparentando que conservaban su orgullo intacto. Los nephilims eran tachados como unos altivos, pero otras razas entre ellas los de hijo de la noche, rebasaban el límite de arrogancia. Creían amos y señores del mundo por su inmortalidad. Podía deberse en parte a su alimentación, cosa que aun la helaba más que el frio de aquella noche. Un mordisco y la sangre les pertenecía al igual que el recipiente. Una manera un tanto denigrante, y si tomaban más vitae del recipiente este podía morir. El otro factor era el encanto que emitían, hacían que parecieran verdaderas almas compungidas y pesarosas de sus conductas, provocando más de una duda sobre su inocencia. En resumen eran asesinos en potencia, por los que irracionalmente de niña los había temido, más que a los demonios. ¿Por qué ahora la provocaban? Era un absurdo sin sentido que jamás llegaría a encontrar razón. Sacó unos guantes de cuero del bolsillo totalmente apática, y se los puso, sintiendo el suave abrazo del cuero en sus dedos congelados, reviviéndolos. Crujiendo el cuero al mover la mano. - ¿Posición similar? Los demonios es nuestro terreno, y si andan alterados, por eso vigilo. Por eso naci en esta especie, por eso fui entrenada para enfrentarme a ellos desde niña y moriré por esa razón, cosa que escapaba de la competencia de los hijos de la noche.

Si, estaba a la defensiva. ¿Desde cuándo le daba ella consejos a los vampiros de cómo morder mejor a las víctimas? Aborrecía que la tuvieran que vigilar como si fuera una cría inexperta. Había vivido años perdida por bosques de Asia, deteniendo autenticas carnicerías, rituales satánicos y por él ángel matar tantos demonios como estos reproducían en la misma cantidad al día siguiente. No había noche que no se llevara a un cazador inexperto, incluso ella estuvo a punto de morir. Fueron unas horas confusas, equivalentes a una tortura tan lenta, que aún le provocaban insomnio por las noches y pesadillas. Pero era una maldita cazadora ¿no? Era parte de su razón de existir, las quejas sobraban.
- Bueno cuando dos clanes intentan dirimir sus asuntos casi declarándose la guerra, creo que todo el submundo se acaba enterando tarde o temprano. Yo tengo mis propias conjeturas, pero en fin cada uno, piensa libremente. – oyó la amenaza igual que los coches pasar por la carretera. - Adelante hazlo, no te contengas. He vivido cosas peores a la muerte, no la temo. – ni siquiera parpadeó, le miraba directamente, clavando su mirada en la del vampiro. Su entonación no daba razón a la duda, estaba segura de la osadía de invitar a un asesino a que fuera la próxima víctima. Una ráfaga de viento agito sus cabellos, todavía con el perfume del champú en ellos, creando una onda escarlata. Único color que destacaba contra el negro de las ropas de cazador. – Creo que no te me matas, porque si lo hicieras estarías demostrando, que eres aun una bestia y no un ser racional. Pero no te juzgaré, eso lo dejo a tu cerebro, sabrá atormentante de mejor manera –respondió osada manteniendo el contacto visual. Bizarramente, estaba en un leve sentido “¿excitada?” Perfecto, ya era oficial, era una maldita masoquista.
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Re: Second Chance [Raphael]

Mensaje por Invitado el Vie Abr 05, 2013 1:04 pm

-Los vampiros no sabemos todo. –de pronto pareció un poco humilde, lo que ya es mucho decir viniendo de él. –Pero te aseguro, joven chica, que sé un poco más que tú. –aquello no pareció realmente soberbio, porque no lo fue, más bien lo dijo en un sentido claro, los años no pasan por él como si nada, ha sabido darse cuenta de muchas cosas a través de los años, no teme a muchas cosas, pero sí a muchas otras, no puede negarlo. Por ejemplo, hay algo que realmente le causa escozor, El Círculo, ellos son especialmente nefastos, tanto que teme su regreso, pues no habría paz como la hay ahora, relativamente hablando. –Lo que sí debo aclararte es algo sencillo, si de egos hablamos, creo que quienes se sublevan a los suyos con fines autoritarios… –aclaró eso dado que él es un sublevado pero sin fines no son someter a nadie.- Tienen el ego demasiado grande.

De pronto parecían dos compañeros habituales deambulando por las calles y callejones de Nueva York, aunque eso dejó de ser importante cuando la discusión se tornó un poco más difícil. –Sabes, creo que es suficiente de esta lucha de egos, es aburrida. –hizo una mueca de desprecio, no hacia ella, sino a la conversación que mantenían. Cuando la tensión volvió a subirse a niveles peligrosos no fue sorpresiva la respuesta que la chica le dio, aunque le pareció divertido que alguien fuera tan estúpidamente valiente; en un momento pudo verla a su merced, como una joven indefensa y dispuesta a sacrificarse, su mirada incluso pareció más dura de lo que creyó ver al principio, como si se tratara de una mujer madura que ha pasado por infinidad de pruebas, incluso sus palabras parecieron dignas de un gran guerrero. Sin temor a ser atacado se pegó completamente a ella.

-Tu comportamiento es inusual. –se atrevió a levantar su mano derecha hasta el rostro de la muchacha, acariciando con lentitud su mejilla. –La muerte es parte de la vida, lo sé porque me sucede todos los días. –siguió diciendo. –Pero que alguien la busque como si fuera el máximo honor o el premio más exquisito de todos, eso es digno de admirarse. –sonrió llevando su otra mano hasta la cintura de la chica. –Me parece que has venido en busca de algo más que demonios, es eso o el destino tiene para ti una prueba macabra, un juego en el que generalmente termina de vencedor. –empezó a caminar a su alrededor hasta ponerse a sus espaldas. -¿Por qué no usas una de tus dagas y me asesinas de una vez?, justo en el corazón, como bien debes saber. –esta vez le habló directo al oído, tratando de parecer seductor, aunque técnicamente le salió natural.
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Re: Second Chance [Raphael]

Mensaje por Adrianna Birdwhistle el Vie Abr 05, 2013 3:41 pm

- ¿Hablas de la Clave? ¿Autoritarismo? ¿Quiénes tratan de poner orden en el caos en el que vivimos? ¡La Clave y los acuerdos establecidos! ¡Tenemos nuestras reglas que rigen nuestras pautas, todo para salvaros el culo! – pronunció a punto de estallar, sin duda sabía donde tocar para herir. Pero ni el Raphael del sueño ni el real sabían el coste de esa relativa orden. La muerte de sus padres, para proteger mundanos, fue injusta. - ¿Quién se enfrenta a los demonios, sufre y muere en lugar de todos vosotros? –Le desafió sin miedo.- ¡Nosotros, los nephilims! Somos guerreros suicidas, damos la vida ¿y para qué? ¿Sirve de algo? –inquirió ronca, esa no era ella. No era ella, era su yo interno, quien aun padecía por las muertes, la soledad, locura rodeaba su cuerpo. La ira deslumbraba sus ojos, la furia silenciaba el oído, la rabia sellaba sus labios. Tenía que controlarse, o se consumiría a sí misma. Trató de dominar la respiración pero el aire estaba más espeso y era espinoso conseguir respirarlo.

Maravilloso, una noche que tiene una ronda, ya la arrincona un vampiro líder. ¿Qué sería lo siguiente? ¿Correr en pelotas por Central Park drogada por las hadas? En lugar de hacer realidad lo que le había dicho, la tocó la mejilla. El tacto era evidentemente frio pero apacible, todas las neuronas estaban mandando el estúpido mensaje de “bajar la guardia”. Genial, su propio cuerpo no la seguía, ¿Por qué eso le ocurría con los hijos de la noche? Su voz era como el veneno, exquisito pero toxico, intoxicando su mente, un maldito veneno del que era adicta. La respiración se volvió forzosa, y los nervios enviaron el mensaje de “placentero” cuando la toco la cintura. Conocía su sonrisa, prácticamente reconocía más de lo que él se llegaría a imaginar, producto de un sueño, aún así no pudo evitar apreciar arder las mejillas. ¿El destino? ¿Prueba macabra? No, mejor dicho cruel. Se apartó de ella, y sintió la voz tras ella. Vio el filo de Uriel resplandecer en la noche en segundos, pero sintió a un grupo muy próximo, y verían el cuchillo serafín. Tomó la primera idea suicida que surgió en su cabeza.

Paso los brazos por los hombros, juntando los labios a los del vampiro, en una explosión de cada neurona envenenada. Sin duda el destino, tenia establecida que pereciera siempre ante la misma especie, ante las mismas razones por las que alguien cuerdo huiría. ¿Colmillos puntiagudos? Solo los sentía al roce al pegarse a él, trataba de morderla. ¿Velocidad extrema? Los labios frenéticos, se deslizaban con maestría, juntos y separándose, volviendo a repetir el ritmo que la hacía abandonar la razón. ¿Se alimentan de sangre? La boca le labia a cobre y salado, no le disgustaba. Era droga y ella era una maldita drogadicta. Si era un asesino, solo provocaba más oleadas de placer que repulsión. Miró para ver si se habían ido, por suerte ya no estaban. Le empujó y rugió.

- Desaparece, conviértete en un jodido murciélago y esfúmate de mi mente y de aquí ¡lárgate! ¡No se qué coño pretende decirme el destino! ¡Pero no pienso seguirle la corriente! ¡Y aunque te aparezcas en mi cabeza, no, no y no! ¡No otro vampiro! Sois unos desgraciados egoístas ¡No! ¡No más colmillos! – le miró conteniéndose anhelando poder destrozarlo en mil pedazos tal y como ella poseía el corazón.- Como no te largues, te clavare a la pared, y te dejaré hasta el amanecer ¡Así que evapórate! –no se lo pidió se lo ordenó, ni siquiera quería mirarse a sí misma. Se odiaba, por ser tan débil, tan frágil, tan idiota. Trataba de dominar la respiración recordando el yoga que practicaba en el invernadero, la respiración cedía, pero el odio a si misma era ponzoña que se autodestruía. ¿Ya no podía controlarse? ¿Qué demonios le ocurría? ¿Dónde estaba el autocontrol, los duros entrenamientos? Se echo a reír en silencio, ¿una masoquista ambicionando renunciar al padecer? Eso era nuevo.
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Re: Second Chance [Raphael]

Mensaje por Invitado el Vie Abr 05, 2013 4:13 pm

La exasperación de la chica lo hizo sentirse airado, la explosión que surgió luego que intentara herir un poco esas sensibilidad respecto de los acuerdos y la Clave, le resultó bastante complaciente, eso es, es el defecto de muchos nefilims, la facilidad con que caen en los enredos, en las provocaciones. -¿Lo vez, verdad? –preguntó, una vez que la chica le dio la oportunidad de hablar. –Por eso están en decadencia, sus actitudes los están llevando al fracaso. –mostró un rostro contrito como en ningún otro momento desde que la encontró. –Si sufres por lo que entregas, entonces no lo hagas, déjalo. –pronunció, dispuesto a seguir lastimando la clara herida de la muchacha. –Ustedes no dan la vida por nosotros, ustedes lo hacen por los ineptos mundanos. ¿No fuimos acaso nosotros los que padecimos persecución de su parte? ¿No recuerdas al Círculo? Un grupo de ególatras que nos masacraban sin piedad. –finalizó, no dispuesto a ceder.

Probablemente seguirían con esa discusión, pero entonces un grupo de mundanos o así lo pensó, pues de momento se encontraba por completo distraído, tratando de no perderse en esa aroma suave y ligero de la chica, en algún momento pensó en sólo seducirla y luego romperle el corazón sin más ni más, pero entonces pareció que el mismo se tendió una trampa y quedo impregnado del dulce aroma, uno que lejos de desagradarle le hería internamente, como si estuviera recibiendo una estocada de una daga serafín justo en su corazón. La chica hizo algo que no se esperó o que al menos no tenía planeado en ese momento. La velocidad con que se giró fue digna de una cazadora, pero sentir sus labios contra los suyos fue lo que de plano lo volcó en un deseo desmedido. Correspondió el beso con la misma intensidad, aprovechándose del dulce sabor de su boca que no se comparaba con nadie más que haya besado antes, nadie.

Su respiración se colapsó por unos momentos, hasta que finalmente resintió el empuje de la chica, lo que le hizo sentirse indefenso y con ganas de más, como si le hubiese quitado el alimento de cientos de años sin probar. Los gritos que vinieron después le hicieron abrir los ojos desmesuradamente, pero no se inmutó ante ninguna de sus amenazas, sencillamente aguardó hasta que sacara lo que tenía que decirle, demostrando que su experiencia con vampiros no ha sido buena. Lo que más llamó su atención fue lo de llevarlo en su cabeza, no es posible, no si no se han visto antes; algunas teorías surgieron, pero de ninguna estuvo segura. –Me largaría sin duda, pues jamás hubiese estado dispuesto a permitir que alguien como tú me grite. –se apresuró a tomarla por el cuello y pegarla contra la pared. –Clávame en la pared, quiero que lo hagas. –la fuerza con que la sostuvo no fue tanta, al menos no lo suficiente para lastimarla.

-Haz cruzado la línea joven nefilim, has entrado en mí de una manera que no está permitida. –pegó su nariz a la mejilla de la chica y la acarició con la misma. –No seas débil, no dejes que el destino guíe tu vida, tómalo por los cuernos, manéjalo a tu antojo, has de ti lo que tú quieras y no permitas que nadie te manipule. –la soltó del cuello pero no la soltó, al contrario, se pegó más a ella para detenerla por más tiempo, ni siquiera le importó que sentía en su abdomen el afilado metal de la daga serafín, un movimiento certero y seguro lo heriría de gravedad, pero está dispuesto a arriesgarse, a que lo ensarte y lo deje semimuerto. –Vamos Nefilim, atrévete a retar al destino, hazle saber quién manda. –la tomó por la nuca con no mucha delicadeza y la rozó sus labios con los suyos, esperando que fuera ella quien se atreviera a darle un nuevo beso, pues de alguna forma siente que no debe lanzarse a ella, como si se tratara de algo sacro que sería profanado.
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Re: Second Chance [Raphael]

Mensaje por Adrianna Birdwhistle el Sáb Abr 06, 2013 9:57 am

La nephilim contemplo los engranajes de su existencia, virando en la misma dirección que el destino escrito. Perpetuo e inalterable, hastío le causaba dejarse llevar por la corriente del tiempo sin poder tomar las riendas. Al igual que un diario, arrancó las páginas del libro, hasta dejarlo en blanco. Ahora ella decidía el rumbo, y el primer paso de su existencia, que adquiría el tinte carmesí, con las primeras letras grabadas en el rumbo de los engranajes: concebirte atraída por dos seres opuestos, dos seres que con un simple movimiento conseguirían poner fin a su existencia, dos bestias sanguinarias, dos inmortales. Dos seres que podían mostrarle las llaves al paraíso o a la absoluta destrucción.

Tomó aliento, advirtiendo cómo se reducía el espacio entre ambos, el corazón partido a la mitad retumbaba en sus oídos con ecos tan potentes como tambores. Al tocarla el fuego pasaba a su cuerpo, que masoquistamente demandaba más y más, impaciente. Ávido de un placer que podía consumirla, ¿pero que no era el placer sino una pausada condena? El amor en sí era imprudente de por sí: Arrancar el corazón del pecho para ver como lo arrojaban a la basura. Vapuleado y abandonado ahora volvía a ofrecerlo, pero no tan fácil. Había escarmentado, no era ingenua, no para sobrevivir. Situó el cuchillo reluciente entre ambos, si él era rudo ella también lo sería. Era adrenalina en estado puro, desenmascarar algo que nunca había visto de sí misma, un carácter que pensaba que era parte de su fachada.

El roce de piel con piel, el tono de su voz, la invitaba. Sin embargo ella tenía la última palabra, que simple sería abandonar la razón, caer presa de sus caricias. Tan simple, que le resultaba soporífero, no iba a caer, no esa noche. Aunque parte de ella suplicaba entregarse a él. Si bien no se negaba a besarle, ¿Qué había de malo por tomar un poco de su “droga”? Acarició sus labios, recelosa, alargando el tormento del vampiro. Tan deliciosa era la espera, que podía casi paladearla. Se mordió el labio haciendo emerger pequeñas gotas de sangre maquillando los labios. El contacto, era impetuoso, bravío y arrollador, exigiendo al otro. Danza de labios, que chocaban en fogosos besos y se separaban, acelerando el ritmo, enlazando en el frenesí absoluto.

- D-detente. –exigió de improviso. Al no ver cumplida su petición, le apartó de ella bruscamente, desquitándose por que casi la asfixia hace minutos atrás.- Seria excesivamente simple y poco satisfactorio. – murmuró retomando su voz, más segura que nunca. – ¿No crees? Dos desconocidos, que fácilmente pueden sucumbir ya que nada representa en su existencia, tedioso. Además considero poco digno, para ambos. No respondo al nombre de mi raza, porque solo es eso. Un minúsculo detalle, que para mi tiene escaso peso, no importa que seas, solo quien esté aquí. –puso la mano sobre el pecho, donde debería sentir un corazón latiendo como el suyo, en su lugar estaba sumido en un sueño perpetuo. – Llámame por mi nombre, Adrianna. Como dice mi nombre, voy a pelear, no caeré sin haber peleado hasta el fin. Tú decides, Raphael, si te atreves a jugar.- se acercó para darle el último beso.

Este sacudió su cuerpo, como el primero, renaciendo el sabor de cobre en la boca. Sus labios borraban restos de sangre, exigiendo más como si no hubiera nutrido desde hace siglos. Ella no se sentía como un recipiente tan solo. Él acariciaba su piel, como si fuera “¿especial?Quizás solo era una quimera, la ilusión de una masoquista. Pero llegaba al final, como la noche apremiante quería dar paso a la mañana.

- Nos veremos siempre que desees pelear por ello. –se apartó y guardó la dagas en sus fundas. Echando a andar por la larga calle. Daría un largo paseo bajo el alba de vuelta al instituto.- Y utiliza mi nombre, no se gastará por decirlo. –ironizó mientras avanzaba el paso. No todos los días, surgía una pieza de un complejo engranaje que se llamaba “vida”.
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Re: Second Chance [Raphael]

Mensaje por Invitado el Dom Abr 07, 2013 10:02 am

Su mente pareció de pronto bloqueada, como si aquella nefilim lograra trastocar su conciencia sucia y perversa, pero no podía estar seguro, tenía la necesidad de tomarla ahí mismo, su cuerpo se lo pedía; pero no podría, no cuando se ha sentido tan inestable los últimos días, como si algo le dijera que nada estaría bien, como ese presentimiento de que la calma sería destrozada por una turbulenta tormenta de dolor y sufrimiento. No teme a nada de ello, porque sus sentimientos dejaron de existir desde que su corazón dejó de palpitar, aunque aún los recuerda como viejas añoranzas. Esta chica, con sangre de ángel, le ha cautivado de una manera que no puede comprender, como si sus destinos estuvieren entrelazados y aquel encuentro, fortuito a primera vista, haya completa la primera fase de una interesante unión.

La chica le exigió que se detuviera, con alguien más no lo habría hecho, hubiera seguido hasta poseerlo y entonces morderle hasta vaciar la sangre de su cuerpo; pero se detuvo, se alejó un poco, sólo para mirarle a los ojos y tratar de obligarle a ceder, sin embargo, la chica mostró su talento y sagacidad, soltando palabras afiladas que de momento le volvieron a la realidad. -¿Para qué conocernos? –preguntó como si nada. –Esto se trataba de un encuentro casual, algo simple, siempre he sentido debilidad por las chicas como tú. –se alguna forma esas palabras pudieron ser hirientes, pero no las dijo en ese sentido, más bien, tuvo la necesidad de defenderse frente al rechazo de la cazadora. De todas formas de apartó, pues ella no cedió a sus impulsos y eso lo desilusionó. La distancia fue la necesaria, sólo para mirarla con deseo, pero sin moverse más.

-Los juegos de poder son a lo que estoy acostumbrado. –espetó con impaciencia, extendiendo sus brazos a los lados y mirando a la mujer con mayor efusividad, con los ojos más brillantes que nunca y creciente necesidad de ella. –Tu nombre es dulce y punzante ahora mismo. –agregó, tratando de recomponerse, pero fallando en el intento. Estuvo decidido a no moverse, sabe que es peligroso forzar a una nefilim, además, no tiene la intención de hacerle daño, repentinamente su curiosidad le lleva a reconsiderar su pensamientos y mantenerlos a raya. La sangre en sus labios empezó a hacer mella en su deseo de probarla, pero resistió, como siempre lo hace cuando la prueba, aunque esta vez está tibia, lo que haría enloquecer a un vampiro ordinario. La sola idea de meterse en problemas por aquel desliz lo contuvo y poco a poco le volvió a la calma.

-Pelearé, lo juro. –soltó sin pensarlo mucho tiempo. Observó cómo se alejaba, pero no se movió, sencillamente lamió la sangre de sus labios y entrecerró los ojos para tratar de disfrutarla un poco más. Una vez la perdió de vista se reacomodó las ropas. –Este será un juego divertido. –sonriendo con cierta malicia se giró. –Hasta la próxima, Adriana. –decidió entonces convertirse en murciélago y salir volando a toda prisa de ahí.
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Re: Second Chance [Raphael]

Mensaje por Cónsul J. Nightshade el Mar Ago 27, 2013 6:15 am

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Re: Second Chance [Raphael]

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