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|| Segundo sello: Presos de la sed || Misión de Búsqueda.

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|| Segundo sello: Presos de la sed || Misión de Búsqueda.

Mensaje por Rol Master el Sáb Abr 27, 2013 1:12 pm

Rastro imperfecto
LUGAR: Calles y callejones de NY ◆ FECHA: 27/4/2013



La muerte era el aroma de la noche, con pequeñas pinceladas de esencia demoníaca. El olor a oxido, el ruido de los cierres metálicos al chocar contra el viento. Residuos de lo que parecía aceite diluido en gotas escarlatas. La luna, luz de la noche se ocultaba tras las nubes, oscureciendo el mundo dejándolo en manos de la oscuridad. Diosa que manejaba a su antojo los hilos de sus marionetas, y que a su vez, inundaba en ellos palabras malditas para agitar sus mentes, tornarlos inestables. Para destruir la poca cordura que conservaran. Reía con sadismo, estaba disfrutando y cumpliendo su macabro propósito. Las sombras acompañaban como regalo a la bestia llamado en un tiempo hijo de la noche.

“Sangre, alimento de seres como yo, ni siquiera nos sacias. Clamo en el caos para que la sangre continúe derramándose” Conjuró la bestia días atrás. Ahora el caos reinaba su alma, si es que aquel ser podía poseer una.

Se retorcía gimiendo, clavando las uñas en la piel de la joven, que esa noche era la presa. Una joven rubia de largos cabellos y tez clara, sus ojos grises acuosos derramaban lagrimas de desesperación. Peleaba por vivir, aunque estaba perdiendo el duelo. No recordaba como había llegado a esos callejones, solo podía recordar con imágenes haber visto unos seres horribles persiguiéndola. Y cuando creía haberlos dado esquinazo, ese ser la tomo presa.

El vampiro tenía hambre, mas de la que jamás hubiera imaginado. Le provocaba furia e impaciencia, incluso mal humor si es que la locura era algún estado de humor. La sostuvo de la nuca, y sonrió mostrando sus colmillos. Comenzó a tirar de los cabellos de la joven, arrancándolos brutalmente entre gritos, quedándose con mechones. Hebras ensangrentadas, lamiendo lentamente con su lengua la cabeza de la joven. Tiraba de ellos, y el líquido escarlata aparecía en sus relucientes cabellos rubios, ahora ensangrentados. Parte de la mente de la bestia sabia la razón por cual hacia aquello. El miedo generaría adrenalina, y el sabor junto a la sangre era exquisito. Arrancó más cabellos, que caían ensangrentados y con leves fragmentos de piel, en torno a ellos. Dejándola, brutalmente, medio calva. Uso ambas manos para sujetarla el cuello. Dobló con exigente fuerza, dejando al descubierto aquella deliciosa vena que casi podía sentir, clavando las uñas en una piel viva, tanto que le repugnaba. Solo era un recipiente, nada mas, debía morir. Sus colmillos como cuchillos perforaron la piel introduciéndose en lo más hondo de la piel, músculos hasta la vena, perforarla por completo.

Aquel liquido, el mana del vampiro brotaba en su vida como un manantial de vida y fuerza incesante. Incapaz era de tomar toda la sangre que escapaba de la herida, dejando caer pequeños hilos de sangre deslizándose por el hombro y la clavícula de la joven victima. Pequeñas lágrimas rojas que teñían sus dedos de un rojo, lleno de vida. La necesidad de alimentarse estaba cada segundo presente. Pero también su mente evocaba retazos del placer desde la tortura de sus victimas. De sacar de ellas todo el posible de sangre que las venas proporcionarían. La joven chilló histérica por el dolor en su cuello, y el vampiro furioso, clavo sus uñas arrastrando tras de él carne y sangre. Ella chillo con más fuerzas, era peligroso que la escucharan, sus gritos podían alertar a alguien y tendría que matarla sin haberse alimentado del todo. La mirada directa y psicótica, se poso en el cuello de la joven. Apretó las manos sobre la garganta tratando de asfixiarla, sentía la tráquea como si pudiera tocarla y doblarla a su voluntad. Pero se detuvo en el último instante, ya no gritaba, viva por poco tiempo.

El cuerpo de la bestia rugía, ni siquiera su maná, saciaba el apetito, retorcía sus entrañas hambriento y desatar la bestia oculta tras la apariencia humana del vampiro. La joven mundana uso inútilmente sus fuerzas para apartarlo de ella con el brazo. El vampiro la sujeto con fuerza, y le retorció lentamente el brazo, hasta oír un estallido. El estallido de los huesos, era como el grito de la victima, una dulce nota de la macabra sinfonía del dolor. La bestia le dominó y le arrancó el brazo. Lamiendo los dedos que en forma de copa tomaban de aquella cascada de sangre que brotaba del torso. Pero no se saciaba, necesitaba más. La mundana había perdido la consciencia apoyada en la pared, podía oír el corazón latente y bramó consumido por el deseo. Entre risas, repitió el lento y grotesco proceso: Viendo como la piel se desgarraba, las membranas que unían los músculos se seccionaban, los músculos se dividían, y la sangre completaba aquella orgía, manando sin descanso. Arrojo las extremidades, reposando en charcos de sangre en el suelo. La risa aumento, pues disfrutaba más que nunca, su sadismo era dueño de sus acciones y pensamientos. Le ofrecía alimento y espectáculo que jamás olvidaría.

Poco a poco, la piel desaparecía, dejando paso a los rojizos músculos y blancos tendones seccionados, bajo los que se ocultaban los huesos de cristal, que rompía sin ni siquiera pestañear, la caja torácica aquella jaula de huesos mostrando los pulmones en movimiento, débiles. Y en el centro, su bien más preciado, el corazón de aquella mundana. Ensanchó la grieta del pecho, lamiendo lentamente los dedos, y desquebrajo las costillas liberándolo. Su boca afilada accedió tras la grieta del pecho, sumergiéndose a través de su piel, músculos, en el débil cuerpo viviente. Con el rostro ensangrentado y mirada psicópata, sonrió. Disfrutaba con aquel espectáculo que nunca le generaba remordimientos, preguntándose que eran pues no sentía ninguna voz que contradijera sus actos. Sino un suave susurro, que le incitaba e instaba a acabar con lo que él mismo había empezado. En pleno éxtasis abrió la boca, sus colmillos atraparon la carne del ventrículo izquierdo del corazón y lo sesgaron. Como un caníbal, disfrutaba de aquel bocado lentamente, mientras hilos de sangre inundaban su boca. Poco a poco ese corazón era masticado, seccionado y triturado. Almacenándose en el cuerpo del vampiro. Al terminar, fue arrancando uno a uno los órganos lamiendo la sangre que tenían, y cuando se agotaba los arrojaba lejos de su vista. De pronto sintió una presencia, y se apartó de la victima.

Una joven morena, con el rostro ensangrentado, le miraba. Dibujando en su rostro una sonrisa pérfida, se relamió los labios llenos de sangre, lentamente, incitando al vampiro a calmar su sed. En su memoria, los efímeros recuerdos que generaba, recordó que era su vampiresa. Él la convirtió al ver que en ella crecía la misma locura que él. Clamando su cuerpo ansioso la sangre para alimentarse, ya que una sola victima le resultaba poco. Tras las sombras que rodeaban a la joven, emergieron dos bestias, rapiñadores.

Sin apenas inmutarse, las bestias se lanzaron sobre el cuerpo, devorando las entrañas de la joven satisfechos. Aquellas criaturas limpiaban el rastro de cuerpos que los vampiros iban dejando tras ellos. Una asociación perfecta, vampiros hambrientos se alimentarían de victimas, y rapiñadores que se servían de la estela de cadáveres mortales, borrando hasta el último rastro de la humana a sus pies.

De pronto sintieron una alarma desde el interior de su cuerpo, debían huir acompañados de las bestias de las sombras, aunque no estuvieran satisfechos. Necesitaban más victimas, más cuerpos ensangrentados, degollados, creando una rosa de cuerpos repletos de sangre, de los que extraer hasta la última gota de maná. No había nada más delicioso, pero los perseguían, y debían huir si querían crear aquella rosa sangrienta. La ansiedad bloqueaba enérgicamente las fuerzas, y la mente, incoherente, por las que recuerdos fugaces danzaban. El tiempo enemigo suyo ahora, se aceleraba haciéndolos creer que habían escapado, y ralentizándose viendo sus captores tras ellos. Dejaron como carnaza un rapiñador solitario, que aulló al ser atacado.
Las sombras ocultarían sombras aún más tenebrosas, amparados bajo un poder divino que les salvaba de sus captores y los cobijaba de cualquiera que se interpusiera entre su sed y la sangre. La oscuridad les ofreció mas bestias, para acompañar su cacería, naciendo de las tinieblas. Con una sonrisa aceptaron, el hombre, olfateo famélico, buscando su siguiente victima, esta vez la degollaría, así no habría esperanza ni gritos para ninguna mas. No volverían a abrir los ojos, sus últimos minutos en la tierra sería en compañía de su tortura. Del dolor que les haría atarse a la muerte como remedio para no sufrir mas. Ante tal expectativa, la diosa oscura se retiró albergando la esperanza de que el caos se desatara por completo.

Desarrollo de la Trama:


  • Esta trama se centrará en la búsqueda y posible recuperación de los vampiros descontrolados por la sed de sangre que en los pasados día escaparon del Dumort. Tanto Raphael como la clave conocen este hecho, por lo que tanto unos como otros han organizado una partida de búsqueda. En vuestra misión, os encontraréis con vampiros que pueden o no responder a vuestros llamados, teniendo en cuenta el tremendo descontrol que los empuja, nada garantiza que así sea.
    El desenlace de esta historia la crearéis vosotros con los actos llevados a cabo, y será decisión vuestra tomar las medidas pertinentes para salvarlos de su propia sed o por el contrario, decidir luchar por vuestras vidas en esta encrucijada.


  • La ambientación se desarrolla en su totalidad durante la NOCHE. La cuenta Rol Master podrá interrumpir los temas en cualquier momento manipulando NPC de ambos bandos, así como describiendo escenarios, nuevas pistas etc. Cualquier acción que tomen será tomada en cuenta.
    Recordad: El desarrollo de la trama depende de vosotros.

Primeras pistas:
En los callejones de la ciudad se han hallado rastros de sangre y residuos demoníacos toxico. Los rastros conducen a varios los callejones y zonas apartadas, si no se tiene cuidado, los usuarios pueden llegar a separarse del resto de compañeros e incluso perderse.
Pista para éxito: seguir el rastro también de residuo y esencia demoniaca.

Información sobre la Sed:
TODOS los hijos de la noche son presos de una sed casi equiparable a la que sintieron al renacer. Esta sed nunca podrá ser saciada por completo, a penas aplacada por sangre humana o una cantidad verdaderamente obscena de sangre animal o de bolsa.
Los vampiros menores a 50 años serán incapaces de controlarse, atacando a la primer cosa viviente que se cruce en su camino y sin poder refrenar sus impulsos. Los vampiros de 50 a 100 años tendrán a penas un poco de control, pudiendo detenerse, más necesitando de la alimentación sostenida. No soportan la visión o el aroma de la sangre sin perder el control. Los vampiros de 100 a 150 años se encuentran irascibles, pero pueden detenerse a tiempo al beber de un humano. Aún así necesitan una alimentación casi continua. Los vampiros de 150 a 200 años si bien sufren atrozmente la sed son capaces de conservar la consciencia y el control en tanto en cuanto se mantengan siempre alimentados. Vampiros mayores a 200 años se ven afectados en menor medida por la necesidad, pero igualmente necesitan de una alimentación frecuente.
Períodos prolongados sin alimentación reducen el control del vampiro regularmente, un día sin beber los deja con el control nulo de un neonato.
Los vampiros que beben regularmente sangre humana poseen un mayor autocontrol. Si un vampiro acostumbrado a sangre de bolsa o de animal bebe directamente de un humano mientras dure esta sed lo más seguro es que sea incapaz de detenerse y lo mate.
Un vampiro hambriento y joven es un peligro potencial para la sociedad y cegado por el hambre es poco probable que se moleste en cubrir sus huellas.

Sistema de Particiapación:


NO ES NECESARIO REGISTRARSE DICIENDO QUE SE QUIERE PARTICIPAR. EL ROLEO SE DESARROLLARÁ AQUÍ MISMO.

Esta minitrama ha sido creada exclusivamente para los hijos de la noche y nephilim. El posteo se realizará en esta sección, con la participación de los usuarios que irán llegando al punto de encuentro en el orden en el que posteen, encontrándose con todos los que lo hicieron antes. Las cuentas Rol Master y Criaturas actuarán cada vez que lo consideren necesario, pero depende de los personajes definir el resultado de esta aventura.

Sistema de Combate:
Recordad hacer un spoiler en el primer post especificando que clase de equipamento llevais encima y pelear de acuerdo a las reglas del apartado SISTEMA DE COMBATE


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Re: || Segundo sello: Presos de la sed || Misión de Búsqueda.

Mensaje por Adrianna Birdwhistle el Vie Jun 21, 2013 9:39 am

Inventario:


  • Una estela.
  • Luz mágica.
  • Un sensor
  • La espada de los Birdwhistle: Una espada con la empuñadura de plata y la hoja de un cuchillo serafín. El arma responde al nombre de Luciel. Atada al cinto.
  • Cinco cuchillos serafines: Gemelos Arrojadizos, Dariel y Niel, en el abrigo. Ico y Nox, atados en un cinto en la pierna, y Uriel oculto dentro de su ropa.
  • En la mochila: diez granadas con agua bendita, dos estacas,  balas de madera y una pistola. (No le agradan pero la lleva por si acaso) Un pequeño botiquín de auxilio, con vendas, ungüentos, y demás utensilios.
  • Runas grabadas en la piel: Precisión, Fuerza, Agilidad, Poder Angelical, Bloqueo, Velocidad, Coraje en Batalla, Aguante, Equilibrio, Fortaleza.  Sin sonido, Visión Prospectiva, Percepción.
  • Runa permanentes: Parabatai (en gris)
  • Un mechero y móvil.


El aroma del callejón era peculiar, la mezcla de sangre humana y presencia demoniaca. En el lugar donde estuvo un cadáver. El icor se mezclaba con la sangre, charcos de sangre negra, marcaban un camino de baldosas negras por los callejones, incitando a comenzar sus pasos tras ellos, corriendo directa a la boca del lobo. Los ataques cada vez eran más continuados y con el anuncio de que neófitos habían abandonado el hotel Dumort, la actividad nephilim era más continua e intensiva. Pese a la colaboración, su mente no estaba tranquila. Dentro de ella, algo decía que no iba bien, pero lo olvidó al rato ya que su cerebro estaba tratando de procesar la zona.

Ni siquiera desde allí podía verse la luna, los altos edificios ocultaban el cielo sin saber donde estaba aquel faro luminoso, embargados por la penumbra de la noche. Iluminando sus pasos con la piedra y con el sensor en la mano. Conseguía rastrear leves rastros de presencia demoniaca, pero no de la magnitud especificada por Raphael y Maryse. Era cierto que la oscuridad se sentía atraída por las sombras, no sería raro encontrar bestias demoniacas rondando. O vampiros,” ¿Qué no podía aparecer?” Se inquirió socarrona, antes de suspirar.

Aún tenia heridas recientes, se exponía a una misión suicida. “¿Qué nivel de masoquismo tenía el alma nephilim? ¿Por qué era tan imperante la necesidad de ayudar siendo nephilim?”  Se miró las cicatrices del brazo, pronto solo serian arañazos en su piel blanca. Los hijos de Raziel podían recuperarse de muchos percances en poco tiempo, siempre que reposaran. Una palabra que no comprendía completamente, o que simplemente evitaba.

- Diez minutos mas, o me largaré yo sola a investigar. –musito a si misma, mirando alrededor, la misión era para varios nephilims, pero si nadie daba la cara, ella misma haría frente a ese vampiro aunque fueran sus ultimas palabras. No podía dejar campar a sus anchas a una bestia que había matado a un gran número de personas, de las maneras sanguinarias. Era primordial ponerlo bajo arresto y control, para que nadie más sufriera.

El viento gélido soplo y atravesó el laberinto, la hija de Raziel se abrochó el abrigo largo, agradeciendo habérselo puesto. Alcanzaba apreciar el tacto de las armas sobre su ropa, quizá eso le proporcionó más seguridad. No había dejado nada escapado del azar, su mochila, contaba con gran número de armas.  Creo un escudo de seguridad en torno a su mente y emociones, no transmitiría fragilidad a ningún compañero, no perseguía que la trataran como una lisiada. Era capaz de hacer frente a todo al igual que sus hermanos, nada la detendría.
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Re: || Segundo sello: Presos de la sed || Misión de Búsqueda.

Mensaje por Angelique Nightshade el Vie Jun 21, 2013 8:48 pm

Indumentaria:
Lleva el cabello recogido en un moño, botas con suela de goma, guantes de latex sobre guantes de cuero negro, abrigo rojo y el atuendo de cazadora de sombras

  • Dos cuchillos serafín: Michael y Vasariah
  • Luz mágica
  • Sensor demoníaco
  • Estela
  • Runas: Bloqueo, equilibrio, fortaleza, poder angelical, fuerza, percepción, precisión, resistencia, sin sonido, velocidad aumentada, agilidad, coraje en combate, (glamour)
  • Cadena de acero bendecido grabada con runas de dos metros y medio de largo
  • Lanza-estacas.
  • Cantimplora con Agua bendita
  • Crucifijo de plata al cuello, juego de pulseras y anillos con dijes religiosos, también de plata.
  • Kindjal
  • 9mm cargada con balas de madera.
  • Estuche con 30 balas de madera.
  • Móvil en silencio.
  • Runa de la alianza que la vincula a Gunther Krumm


Knight XV




Este auto fue un regalo de cumpleaños y tiene la particularidad de estar recubierto de símbolos religiosos de diversas religiones ocultos bajo la pintura negra. La cajuela puede usarse a modo de prisión provisional por sus características y tamaño. Tiene un fondo falso tras el que se encuentran los siguientes ítems.
Dos bidones de 5 L de agua bendita, una cajilla de cerillas, gasolina, dos juegos de esposas, cadenas y grilletes de acero con inscripciones en latín, una Katana de doble filo, dos puñales, tres cuchillos de carnicero, un machete, una escopeta, dos 9mm con silenciador, una ballesta, 100 balas de plata, 100 balas de madera, 30 flechas y su estuche.
Las armas están cargadas y listas para su uso, todas poseen grabados de símbolos religiosos. El auto va cubierto con un glamour.

Justificación: Angelique Nightshade posee una marcada aversión por los hijos de la noche que roza la obsesión derivada de la muerte de su hermano mayor. 


La excitación de la caza. Un estremecimiento fugaz, un cosquilleo pícaro que recorría centímetro a centímetro la piel de la nephilim aquella encapotada noche sin luna. Quizá fuera el sentimiento más despiadado y auténtico capaz de recorrer venas tan frías, heladas por el exilio autoimpuesto y el pulsante desprecio que manifestaba a quienes la rodeaban. La mitad del instituto daba vuelta el rostro al verle desfilar por los pasillos, susurraba comentarios desdeñosos a su espalda y procuraba hacerle el vacío. La otra mitad era directamente hostil y violenta. Imposible que sus planes hubieran salido mejor. Después de todo ¿No había echo un sobrehumano esfuerzo en ganar tal aversión y tal odio? Maliciosos ojos café le devolvían una mirada desgarradora a través del espejo retrovisor, ocultos tras varias capas de espeso rímel negro y cuidadoso maquillaje. Sí, querida. Te lo has ganado.
Había perdido la cuenta de cuántos hijos de la noche habría asesinado a sangre fría en el pasado año, o más aún, desde que había establecido a Gunther en la granja de los lunáticos. Fueran cuantos fueran, sabía que no serían suficientes. Nada pesaba en su conciencia, ningún daño colateral, ni una sola muerte inocente después de la de su hermano. Era una cazadora de sombras, un ser predestinado al homicidio, designado por el Ángel para hacer su jodido trabajo sucio. Ningún mundano le compensaría nada jamás y tampoco estaba en ella esperar recompensas. Pero del mismo modo tampoco se preocupaba por jugar a la heroína. Sed lex dura lex, recitaba la clave, y la cazadora de dragones no era más que la espada de los Nightshade destinada a ejecutarla.
Apagó el motor ronroneante de su precioso todoterreno y puso el freno de mano, dejando el lustroso Knight estacionado en una callejuela que seguro entraba en el top 10 de las más asquerosas y desoladas de Nueva York.  El olor a porquería se mezclaba con el sol de su piel y la vainilla de su pelo recogido en un pulcro moño, las botas de suela de goma abrazaban la mugrienta vereda de baldosas rotas, basura desperdigada y condones usados. Aquello bien podría ser un escondrijo de demonios y chupasangres, pero quedaba claro como el agua que los mundanos también se espacian por los bajos fondos de la ciudad como una plaga mal controlada.
 Angelique se recostó al reluciente vehículo y llevó las manos a los bolsillos del abrigo rojo que la hacía sentir como Carmen Sandiego, tanteando las reconfortantes empuñaduras de dos de sus dagas del ángel pegadas al cinto de cazadora de sombras. Una pequeña modificación que hacía en casi todas sus abrigos era la de ajustar a sus necesidades más elementales los bolsillos, quitándoles el fondo para poder tener pleno acceso a su arsenal sin ser notada. Sin embargo ¿había alguien allí para notarla? Lo habría pronto, eso era evidente. Destacaba tanto como una mancha roja en el horizonte y la música que provenía del Knight VI no se encontraba exactamente a volumen mínimo.

     Quieta preciosa


La hija del cónsul escuchó la voz ronca de un sujeto tras a penas algunos minutos de espera.  Nada menos que el mismo tipo de aspecto desgravado que había sentido acercarse y cuya posición había comprobado por el espejo lateral. Angie había tenido la cortesía de voltearse, así que el crédulo y sucio mundano la había pillado por la espalda. Ahora su apestoso aliento a alcohol le rozaba el oído, y su reflejo se completaba con el propio frente a los vidrios polarizados del vehículo. El frío contacto en la garganta no hacía más que recalcarle la presencia del cuchillo con el que ese imbécil pretendía amenazarla, más con todo y eso la mujer parecía carecer del sentido común que la llevaría a mostrarse asustada.
 
     ¿Vas a robarme?— preguntó, sin esforzarse en contener una sonrisa carmesí, cargada de sorna e ironía.
     No preciosa, nada de eso... — siseó la voz agrietada del mundano— Tú y yo la vamos a pasar de maravilla...


La Nightshade enarcó las cejas, aburrida ante el libido que se destilaba de los ojos oscuros de aquel ente asqueroso y ordinario. Ale. Me quieres violar. No serás ni el primero ni el último, cariñito. Pensó entre sí, más fue interrumpida por un brusco manotazo en el culo.

La cosa no terminó bien.

Resumiré lo que sucedió a continuación de forma simple, pues en realidad no hay demasiado que explicar: Angelique carece de delicadeza.

En segundos una cosa muy similar a un hombre se hallaba inconsciente en el pavimento, contorsionado en una posición imposible de alcanzar cuando todas las articualaciones se encuentran en su respectivo sitio. Gritó bastante, había que darle crédito por eso. Aunque en realidad no dispuso de mucho tiempo antes de que su cráneo chocara violentamente contra el cordón de la vereda.  El férreo aroma de la sangre mundana se mezclaba ahora con aquel de la porquería y la vainilla formando un charco de tamaño prominente,  una mancha roja en el horizonte y una señal de alerta para cualquier sanguijuela que se encontrase por la zona.
Con sinuosos pasos volvió a arrimarse al auto y apagó la radio justo al final de su canción, colocando pulcramente el tapado rojo en el asiento del acompañante y haciendo mano de la estela que llevaba pegada al muslo.

Cerró la puerta, contemplando a un hombre al que podía quedarle poco de vida con desdén surcando sus ojos. Ningún otro humano se había acercado a curiosear.

Sin dedicarle siquiera otro pensamiento, Angelique Nightshade trazó una runa Glamour en su brazo izquierdo.
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Re: || Segundo sello: Presos de la sed || Misión de Búsqueda.

Mensaje por Jeriel Cross el Mar Jun 25, 2013 5:41 pm

Equipamiento:



  • 8 Viales de cristal pequeños cargados de agua bendita colocados en hilera en una correa sujeta a su muslo.

  • 6 Estacas de plata con distintos grabados religiosos sujetas por correas en una funda que también hace la función de guanteletes.

  • Una pistola WW2 Krieghoff Modelo L modificada con adaptadores del calibre 12 para disparar pequeñas estacas de plata. Atada al muslo contrario y con capacidad para dos disparos.  

  • Munición de 25 estacas sujetas individualmente a un lado del cinto junto con dos dagas del Ángel al otro costado. Camael y Abrariel. (Tamaño aproximado de las estacas 20 cm de largo por 2 de diámetro)

  • Dos rollos de alambre hecho con metal bendecido. (El material es trenzado, flexible y muy resistente. Cuentan 150 metros cada uno. Los lleva en la mano.)

  • Kindjal.

  • Piedra runa de luz mágica.

  • Sensor.

  • Una estela.

  • Cerillas.

  • 3 Bengalas de fuego en un compartimento del pantalón.

  • Un teléfono.

  • Equipo completo de cazador de sombras de grueso cuero negro, guanteletes con compartimentos para tres estacas a cada lado, guantes, botas reforzadas con punta de acero; Prendas que cubren la mayor cantidad de piel posible y un chaleco también reforzado en piel con compartimentos bajo la cazadora larga que mantiene cubiertas las armas.

  • Runas: Fuerza, Agilidad, Velocidad, Resistencia, Precisión, Sin Sonido, Percepción, Bloqueo, Equilibrio, Coraje en combate, Parabatai, Poder angelical, Glamour.



Extrañas tormentas, chuzos de agua derramada desde los cielos como si se tratase de una amante desdichada; demonios que se aventuraban a salir de las cloacas, apestando a podredumbre como si las entrañas de nueva york fuesen el mismo epicentro del infierno; temblores y extraños comportamientos en los subterráneos...
¿Qué sería lo siguiente? ¿Staten Island bañado por las aguas turbias color carmesí? Tampoco es como que hiciera alguna diferencia, dado el olor nauseabundo que desprendía aquel lugar... Pero, y ¿una plaga de langostas lanzándose en picado sobre los mundanos? ¿O ranas gordas y apestosas correteando por la quinta avenida? Alguna incauta incluso se animaría a besar a todas y cada una de aquellas criaturas con tal de tener un romance a lo sexo en nueva york. Jodida tele-basura. La gente que lo rodeaba estaba demente, y todo aquello no hacía mas que acrecentar la situación surrealista que estaban viviendo los nephilims.
Granizo de fuego y hielo, pústulas, úlceras y sarpullidos; piojos y enjambres de cualquier tipo de criatura nauseabunda. Por supuesto que sí, los cazadores de sombras se enfrentaban a toda clase de cosas, desde gatitos indefensos atrapados en un árbol hasta de arañas psicóticas con ganas de rozar sus peludas partes sobre algún pobre incauto que la confundía con una mascota, catalogándola de ¨adorable y un tanto juguetona.¨
Y le llamaban loco!! Sí, loco por decir con absoluta franqueza estupideces que terminaban por convertirse en realidad. ¿No dije ya que el fin del mundo que vaticinaba el calendario maya traería algo como aquello? Dios, como le hubiera gustado ver con sus propios ojos aquel velero lleno de elfos trayendo paz y amor con una jodida hoja de marihuana como símbolo de felicidad. Así se ahorraría ir por ahí armado hasta los dientes ansioso por reencontrarse con su vieja amiga Betty, la viciosa insaciable.
Pero como todo trabajo de la Clave, su deber era principalmente el de localizar y neutralizar a los pequeños niños con dientes largos de Raphael Santiago.
Sí, al igual que una banda de panderilleros, habían tomado la ciudad con serias pretensiones de zamparse a todo aquel que no llevara el último grito en moda dental como un aparato denominado ¨Colmillos de acero.¨Suspiró. Eran casi tan hipster como Kanye West o Lil Wayne.

Mientras pensaba en todo aquello, Jeriel caminaba entre las gentes corrientes que se dirigían ya hacía sus casas, apresurándose tras una jornada dura y agotadora, fingiendo una falsa normalidad a pesar del ambiente extraño que se respiraba. Apestaba a miedo, a hierro y a alguna clase de olor nauseabundo que provenía directamente del entorno. El olor a descomposición junto con la bruma demoníaca que parecía amenazar con salir disparada de las alcantarillas como un géiser y asfixiarlos de un momento a otro. El fuerte glamour lo hacia pasar inadvertido, serpenteando entre los cuerpos que desprendían tales temores aún sabiendo que lo que tanto horror les provocaba era fruto de sus pesadillas mas profundas. Cuan equivocados estaban.
Algo en ellos les instaba a querer huir de la oscuridad reinante de aquellos días. Las noches parecían boca de lobo y escondían secretos amenazantes que prometían violencia. Y ese era el motivo por el cual él, hijo de Raziel, miembro dudosamente ejemplar de la Clave y bla bla bla,  debía salir a jugar cuando los niños buenos se iban a dormir con falsas promesas de felicidad. El mundo estaba desmoronándose y podrido hasta los cimientos, pero nadie le privaría de algo tan divertido como el estacar vampiros infractores de la Ley.  
Y hablando de personitas que disfrutaban estacando cosas...

Cuando finalmente abandonó la zona mas concurrida y comercial de la ciudad, desperdició unos cuantos dólares por hacer una carrera infernal en el interior de un taxi que olía a curry y se internó en los suburbios de la ciudad tranquilamente, escuchó el inconfundible golpeteo de un sonido machacón acompañado del grito inconfundible de dolor de alguien. El punto de encuentro estaba cerca, lo cual implicaba dos cosas.
A) La fiesta había comenzado sin él, aunque esa idea se descartaba automáticamente debido a la ausencia de oscuridad absoluta.
B) Un auténtico grupo de panderilleros estaba pasando un buen rato apalizando a algún pobre infeliz.

Ah! ¿Dónde habian quedado aquellas escenas llenas de acción que prometían las peliculas con armas semi automáticas y coches customizados?
Fuera como fuere, su obligación era comprobar la zona antes de un posible enfrentamiento, por lo que se desvió de su trayecto establecido por Maryse y fue a curiosear con el silencio que desprendería un felino gracias a su runa silenciosa y el glamour que lo hacía pasar totalmente inadvertido.

Cual fue su sorpresa al encontrarse frente a la belleza color ébano abrirse paso entre la bruma del potente glamour que la recubría; una sinuosa y elegante pantera, fruto de la maravilla mecánica que era en medio de aquella selva de asfalto.  
Aunque no tanta lo fue aquella cabellera castaña recogida prolijamente en un apretado moño y ese perfil orgulloso de mujer junto a él.- ¿Por qué no me sorprende?- Pensó soltando una carcajada incrédula.

- Oh, pequeña! Con esto si que me has conquistado definitivamente.- Murmuró para sí mismo sin apartar la mirada ligeramente cargada de avaricia de las curvas agresivas de aquel auto. Mas que eso, un tanque; una pequeña maravilla sobre ruedas. Silbó por lo bajo y ansió por un momento lo que todo hombre común desea tener. Lo habían educado para no desear mas que lo necesario, adiestrado para un solo propósito desinteresado, pero aquello era algo que difícilmente podía costearse con la paga de la Clave.
Claro, su familia también podía facilitarle uno de aquellos juguetes, pero Jeriel no era de los que le daría la satisfacción a su padre de verlo arrastrándose frente a él por uno de esos. - Ya veo que el cargo de Cónsul garantiza a los Nightshade una buena remuneración económica como para permitirse esta preciosidad.

Sus pasos lo llevaron junto a la nephilim tras rodear el coche, desvelando lo que este no le permitía ver en un principio. Se situó tras ella, deteniéndose por unos instantes en la escena frente a él. Los perspicaces ojos leoninos del muchacho fueron desde el cuerpo desmadejado de aquel mundano que apestaba a ron barato a la sonrisa zalamera de la joven, para finalmente detenerse en la fina linea rosada sobre la nívea piel de su cuello.

- ¿Aún respira?- Preguntó en un susurro junto a su oído con el mismo interés desapasionado con el que preguntaría por la hora antes de depositar un ligero beso sobre la herida. Después, deslizó la punta de sus dedos a lo largo de la  piel sensible y enrojecida en una caricia sutil con la intención de facilitarle el acceso a la estela, que ya estaba en su mano, dibujando con firmeza un iratze en la base del cuello. Finalmente, se apartó de ella como si aquel breve instante no hubiera ocurrido, retomando esa actitud de ¨negocios¨ conforme guardaba de nuevo la estela en el bolsillo trasero del pantalón con la mirada aguda escrutando las cercanía y las zonas elevadas. -  Al parecer, esos bastardos estarán lo suficientemente desesperados como para aventurarse a venir aquí, aún y cuando noten nuestra presencia. - A pesar del silencio que envolvía a la presencia que se aproximaba a ellos, el nephilim desvió la mirada, girando ligeramente el rostro para observar de quién se trataba.

- Bien, creo que un trío no está nada mal para comenzar una fiesta sangrienta como esta. - Afirmó con una sonrisa traviesa. La anticipación reflejándose en sus rasgos. - Espero que no hayas olvidado los Bloody Mary´s, Adrianna. ¿Qué clase de fiesta sería esta sino? - Preguntó a la joven una vez la tuvo delante.
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Re: || Segundo sello: Presos de la sed || Misión de Búsqueda.

Mensaje por Adrianna Birdwhistle el Miér Jul 03, 2013 5:51 am

La nephilim observó el callejón, propio de aquella zona, industrializado, olvidado y totalmente mugriento. Sin duda tenían mal gusto los neófitos eligiendo lugares donde ocultarse, pero cualquiera que hubiera visto un par de películas de homicidas y mafias, sabia que optaban esos lugares. Porque estaban lo más apartado de los edificios con gente, que pudiera ver algo de lo sucedido y descubrirles.  Si, no iba a mentir: A veces la televisión ofrecía los días mas libres, películas que parecían querer incitar al asesinato, secuestro, tortura y ella se había tragado un par de películas con profundo hastío. Sin duda o trataban de aleccionar a la población de convertirse en asesinos en serie o matar a los televidentes con guiones tan simples que exasperaban a cualquiera. En tal caso, apagaba la televisión con un enfado de pies a cabeza, y salía a correr, por no romper la televisión. Y es que la sociedad tenía un particular manía por la necrofilia que aún trataba de explicarse para si misma sin llegar a encontrar una clara respuesta.

La imagen que proyectaba el callejón era clara y extrañamente familiar. Sentía como si ya hubiera estado antes, aunque pudiera cerciorar sosteniendo la Espada Mortal que jamás estuvo allí. Bidones metálicos seguramente llenos de aceite o petróleo, ya que las gotas eran de un color oscuro y viscoso, apilados en un lado del callejón mugriento. Oxidados en tal calibre que ya era imposible distinguir el color original del bidón. Algunos estaban abollados, y al ver la curvatura de la parte superior de la valla metálica, parecía que los usaban para acceder al fondo del callejón. Donde les esperaban más bidones, cajas de madera y mugre a partes iguales, al igual que grafitis descoloridos. “Un idílico lugar donde ocultarse un par de neófitos locos” pensó en silencio mirando por encima de la capucha del abrigo el cielo, no había estrellas esa noche.

El sonido del sensor, regular y suave, indicando una leve presencia demoniaca, se vio interrumpida por el rugir de una bestia metálica: más exactos, un coche. Pero no cualquiera, sino esos “clásicos” que hacían a su portador dueño indiscutible de la carretera. Aunque sintiera fascinación de esos portentos de la mecánica, prefería las motocicletas. Posiblemente porque sacaban su lado mas irracional de ella, y desmelenarse de vez en cuando no estaba mal. Además de la sensación de libertad, que jamás podría conseguir otro. Si, la nephilim adoraba como la piel se erizaba, la serotonina se segregaba en cantidades demenciales, y  cada musculo del cuerpo disfrutaba de ese cierto grado de tensión. Los ojos grabando en el cerebro paisajes que jamás imaginaría ver. Tras eso, un grito, hizo que Ico, uno de los cuchillos serafines del muslo saliera de su funda. Después, una conversación y dos nephilims con runas de glamour llegaron hasta ella, haciendo su entrada particular.

Angelique Nigthshade, hija del Cónsul, y la responsable de convertir una fiesta en el viaje alucinógeno de Lucy in the Sky, o Alicia en el País de las Maravillas, dependiendo de como mirara sus recuerdos de aquella difusa noche. La resaca posterior, regalo de esa noche, le llevo a no tratar mucho más con ella. Si bien, Angelique era un rompecabezas muy interesante, decidió marcarle una línea de separación, haciéndola pagar su resaca. Ahora solo quedaba ese hecho en la memoria, pero total desconocimiento de esa persona, por tanto blindaje de su mente. Jeriel Thruscross, habían peleado y descubierto bastante el uno del otro, lo suficiente para llevarse medianamente bien, aunque había aun algún que otro detalle que aun no quedaba claro entre ellos.  Le agradaba la forma tan satírica de analizarlo todo, y responderle con lo mismo arrancando una sonrisa. Era agradable, así que estaba en una encrucijada, debía mostrarse en un término medio de confianza, pero sin pasarse. La voz de Jeriel, la destacó y esbozó un amago de sonrisa.

- Tengo un par de bolsas de sangre – alzo la mirada por la capucha del abrigo, señalando con los ojos la mochila.- si no eres excesivamente escrupuloso puedes creer que lo es. Además tengo de adorno para el coctel, una estaca. No te puede quejar– respondió  siguiendo su juego, era lo mejor para romper el hielo. No quería que las primeras palabras fueran, la reprimenda por falta de puntualidad. – Trio de trabajo, no dejes que tu mente trabaje mas en otra hipótesis alejadas del trabajo, Jeriel. – le amenazó con una sonrisa, o mejor dicho le advirtió de que no tomaría parte de juegos de cama con los dos. Suficiente tensión había entre ambos, como para atizar aun mas esa bomba de relojería. – Hola Anquelique. – añadió en un saludo medianamente formal, no podía desearla un buen día puesto que tenían una misión de por medio y el Ángel Raziel sabia que rara vez esas misiones eran medianamente agradables, mejor dicho, nunca eran agradables. -¿Sois solo vosotros? Pensé que vendrían mas, ellos se lo pierden. – “Y nosotros a padecer un rato, porque por eso somos nephilims” continuó la voz interna de la cruda realidad haciendo su aparición en directo esa noche.
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Re: || Segundo sello: Presos de la sed || Misión de Búsqueda.

Mensaje por Angelique Nightshade el Vie Jul 05, 2013 5:13 pm

Un asalto al nido de vampiros Londinense, una acogedora visita a los alcantarillados de Nueva York, uno que otro encontronazo de pieles y de pronto la presencia de ese individio en particular se le hacía reconocible. El iratze aun ardía en la helada piel de la cazadora cuando la voz airada de Jeriel Cross le llegó a los oídos. Se dijo a sí misma que sonaba como siempre, con aquella mezcla justa de sarcasmo, sorna y ocurrencia. Incluso se veía como siempre, atemporal, jubiloso, jodidamente guapo y extremadamente estúpido. ¿Era eso, mera estupidez? ¿O simplemente le gustaba jugar con fuego? Angelique se mordió el labio y sonrió de medio lado. Seguramente aquel hombre no tenía ni la más remota idea acerca de los riesgos del terreno escabroso por el que tan campante caminaba.

De mala manera había aprendido el mundano que aquella era una mujer de la que había que guardarse. Más allá de las endemoniadas criaturas que purgaban la profundidad de la gélida noche, la cazadora de Dragones era quizá igual de mortífera, el doble de maliciosa y el triple de traicionera. ¿Tendría escrúpulos? ¿Tendría conciencia? No. Resonó terminante su propia voz en el interior de la nebulosa de sus pensamientos. Podía marcar la fecha exacta en la que su conciencia la había mandado la mierda y renunciado a su puñetero trabajo, alejándose con un portazo para ya nunca regresar. Sólo quedaban códigos y reglas a los que cernirse, tonos de gris en los que la ley le permitía vagar. Y allí bailaba Angelique la danza caótica y autodestructiva que la había llevado hasta donde estaba. Su progenitor había hecho un bien al adiestrarla como quien educa a un perro de caza. Por fuera de sus preocupaciones quedaban la vida mundana y la inútil moralidad. “¿Aún respira?” preguntó Jer, y por toda respuesta la mujer de ojos oscuros pateó un condón usado a la cara del individuo. El desgraciado soltó un gemido pobre y quedo. Al parecer seguía disfrutando del agrio sabor de la vida. Mejor. ¿Cómo sino iba a servirle de carnada?

Y luego estaba Jeriel... enfundado de cabeza a pies en lo que parecía ser la indumentaria de un Van Helsing del siglo XXI o un mundano que hace mano de todo su arsenal de juguete para ligar en alguna ridícula fiesta de Halloween ¿Eran ideas suyas o ser masticado por la Kuri lo había dejado un poquiiiito paranóico? Todavía podía verlo en el húmedo alcantarillado, sin piedra runa o sensor, ridículamente desprotegido, dándole consejos de cómo cuidarse. ¿Qué le había dicho? No lo recordaba. Alguna que otra jilipollez acerca del cazador siendo cazado, de tener cuidado. Y luego...

“Joder tio. ¿EL CUELLO? ¿TENÍA QUE SER EL CUELLO? Hum... así no hay quien pueda pensar...”


     Mmm... — musitó suavemente contra el oído del nephilim, rodeándole la baja espalda con los brazos mientras giraba levemente el rostro y lo dejaba intoxicarse en su perfume.

La quemazón del iratze resultaba reconfortante y seductora, más lo era aún la sensación de tener a aquel hijo de Raziel enrredado entre sus hábiles dedos. ¿O debería decir la de quitarle una de las curiosas estacas de metal que llevaba colgadas? La cazadragones era sigilosa y ágil para más de una disciplina y distraer a Cross resultabla divinamente sencillo.

     Si sobrevives tal vez tú y yo podamos jugar un rato, Cross. — ronroneó antes de voltearse para dar la cara al tercer miembro de otro de los mediocres y disfuncionales escuadrones de Maryse.  
¿Conocía a esta tía? Se preguntó, entornando los ojos mientras la miraba descaradamente de arriba abajo. Quizá sí, debió ser una de las nephilim que drogó en la fiesta. Una de las dos que corrían incongruentemente de un lado para el otro de seguro, aunque importaba bien poco cual. Ninguna poseía una belleza despampanante ni un sentido de la moda que la Nightshade hubiera considerado como “digno de destacar”. A la sombra, la que hablaba con las plantas, la conocía pues su fama la precedía, y lo mismo podía decir de la Rosa Negra cuyos ojos claros le habían dejado la mandíbula desencajada. Izzy Lightwood, con el mismo porte engreído que su madre y la misma habilidad para sacar a la querida abeja reina de sus casillas tampoco pasaba desapercibida. Pero ¿ese par? Una muy sobria, la otra muy niña y las dos jodidamente extrañas e introvertidas. Bueno, antes de poner sobre la mesa las cuantiosas dosis de jugo de hadas, claro está.  

“Adrianna” dijo Jeriel, facilitándole la información que su memoria había optado por mandar a el cajón de “datos innecesarios de recordar” y a la vez provocando que frunciera el ceño con marcado desdén.  ¿Y éstos dos de dónde se conocían? Se preguntó venenosamente mientras apretaba los dientes. Ninguna niña consentida y caprichosa consiente que otro toque sus juguetes. La Nightshade estaba a años luz de ser la excepción... Y ahora Adrianita bromeaba... Vale, que no se sorprendiera si “accidentalmente” una patada en el culo la arrojaba en brazos de alguna sanguijuela hambrienta.

Otra vez en un grupo de tres, bailando al son de la música de Maryse como si se tratase de una jodida cria castigada por su maestra. Pues buena sorpresa iba a llevarse su queridísima directora. ¿Quería un chupasangre para interrogar? Pues  podía venir a buscarlo ella misma. Esta noche rodarían cabezas.
Angelique puso los ojos en blanco, mientras le arrancaba de las manos a Jeriel uno de los rollos de alambre. Más valía que pensara montar trampas con ello o de lo contrario habría cargado con una indumentaria de lo más inútil. Jugueteó con la estaca que había robado: plata, sin dudas. No se le antojaba el material más resitente pero tendría que servir.

     Ahora mismo lo más peligroso es lo que nos puede caer de arriba. Tenemos un buen puñado de minutos antes de que anochezca del todo y nuestro querido compañero pase a mejor vida. El espacio en el que he aparcado es amplio, estará bien si nos quedamos aquí, el resto de las callejuelas son simplemente demasiado estrechas.


Angelique había conducido sin idea ni intención de reunirse con esa parda de lerdos. Simplemente se limitó a aparcar en el lugar que consideró más conveniente, una calle amplia en medio de un distrito industrial venido a menos, poco transitado, con edificios altos y callejuelas por las que su precioso Knight a penas y podía hacerse lugar. El sitio en cuestión era un jodido laberinto sin sentido, pero tras pasarse la tarde dando vueltas, ya se había dado una buena idea qué caminos era más conveniente tomar.

— Thurscross ¿Qué tan bien podrías imitar la telaraña de Betty? — inquirió alzando una ceja, arrojando de regreso el rollo de alambre que le acababa de quitar a la vez que alzaba el mentón.— ¿Y tú, paleta? ¿sabes una cosa o dos sobre trampas?


No esperó respuesta alguna, la sangre del mundano estaba demasiado cerca de mancharle las botas. Enhebró la estaca de plata en su cadena de acero bendecido como si se encontrase en una clase de costura, saltó y clavó su nuevo columpio a una considerable altura. Una vez se encontró en el piso tiró de ella con toda la fuerza que tenía, si no se fijaba bien iba siendo mejor asegurarla en otro sitio.


No habría necesidad de moverse. No con el escarlata tiñendo el asqueroso y mugriento piso, no con ella en el escuadrón. Cuando se trataba de alimañas, nada mejor que un Nightshade como imán. Aunque bien, aquello era un secretito de familia.

     Mueve ese precioso culito rubio, Cross. —añadió, destilando sorna por su característica sonrisa zalamera— Si sales consciente de esta quizá te deje estrenar el Knight.



Angelique no hablaba precisamente de dejarlo conducir el vehículo... pero eso de sobra Jeriel lo sabía.
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Re: || Segundo sello: Presos de la sed || Misión de Búsqueda.

Mensaje por Jeriel Cross el Mar Jul 09, 2013 3:29 pm

Jeriel emitió un ruidito que era algo parecido a la diversión junto con parte de la repugnancia que despertaba en él la visión de aquel preservativo usado.  Sin duda, apostaría sin temor a que la escena frente a ellos rompía mas de una de las Leyes de la Clave. Por supuesto, aquella era una de aquellas situaciones en las que un mundano se interponía entre la misión que tenían como nephilim, mas que justificada si se consideraba el atentado físico contra uno de sus camaradas. La navaja aún yacía junto al cuerpo desmadejado del hombre, y la sangre impulsada al ritmo vertiginoso con el que la vida escapaba de aquel pobre infeliz se esparcía a su alrededor al igual que una señal luminosa. Sin duda, no moriría en vano.
¿No morían cazadores de sombras constantemente en todo el mundo en pos de proteger su humanidad inconsciente a los peligros que los rodeaban? ¿Qué era, al fin y al cabo, la muerte de un mundano en el gran esquema de las cosas? Peligrosos pensamientos  que se confundían con la espesa conciencia de que algo en su interior enturbiaba su luz; unas muecas divertidas que se ocultaban entre las sombras que buscaban justificar los hechos que debería repeler. Debería sentirse horrorizado, quizás. Era un miembro de la Clave y en lugar de replantearse auxiliar a un mundano, lo observaba morir con una mueca despectiva en el rostro. Aquel hombre no despertaba en él nada mas que su desprecio, y por lo que a él respectaba, se lo había buscado merecidamente.  

Antes de que el devenir de aquellos pensamientos prendiera la súbita ira que se esparcía en sus venas al igual que pólvora, su atención se alejó de aquella inmundicia para centrarse en el ronroneo que emitía el cuerpo de Angelique inclinado frente a él. Sus manos se demoraron mas de lo estrictamente necesario alrededor de su cintura conforme ella hacia lo propio mas al sur de la suya. Su sonrisa zalamera evidenciaba lo complacido que pudiera sentirse por el descaro manifestado por la muchacha. Sin ningún atisbo de vergüenza, le devolvió la mirada a través de sus párpados entrecerrados con humor al tiempo que chasqueaba la lengua.

- Tal vez...Nightshade. Tal vez. - Murmuró rodando los ojos con fingido fastidio. El momento de intimidad se había esfumado, y había llegado el momento de concentrarse en aquello que tenían entre manos. Y no hablaba precisamente de aquel breve encuentro, aunque de seguro la experiencia sería casi tan entretenida y peligrosa como lo era la propia misión. ¿Estaban juntos en algún tipo de relación? La respuesta era un rotundo no. ¿Adrianna podría interpretar aquel intercambio de gestos y palabras como algo mas? Probablemente. Lo cierto era ni él mismo lograba encontrarle un nombre a aquello, simplemente disfrutaba como un retorcido demente del peligro y la excitación que despertaba en él aquel juego que se traían entre manos.

- Mi mente siempre va mas allá, Aria. - Replicó en el mismo tono jocoso que el de la joven. Desviando su atención de la otra mujer por un instante, dirigió una ceja alzada a Angelique. - Al parecer, las malas artes de esta mujer para distraerme también, ¿Verdad, Nightshade? - Preguntó mientras señalaba con la barbilla la estaca con la que jugueteaba. Retomó la palabra tras escuchar las indicaciones de la cazadora de dragones, respondiendo a la pregunta de la primera. - Se unan mas cazadores a la fiesta o no, es nuestra obligación dejar todo listo para que los invitados encuentren todo de su gusto.- Explicó con humor negro a la vez que le guiñaba un ojo a Adrianna. Le lanzó el otro rollo de alambre y dio sus propias indicaciones al tiempo que comenzaba a desenrollar el que le acababa de pasar Angelique. Sus ojos entreteniéndose en los distintos asideros que debería comenzar a fijar para  la red mortal.

- Lo siento, Nightshade. - Replicó con un bufido y una mueca. Demasiado irritado el con recuerdo de aquella cloaca como para detenerse a pensar detenidamente en aquella repentina actitud borde con la otra nephilim. - No disponemos de una pila de cadáveres en avanzado estado de descomposición, así como tampoco de Dieudonne para despuntar la decoración general, pero haré lo que pueda...  

Tras unos segundos vitales en el segundero de la cuenta atrás para el anochecer, unas rápidas decisiones y con la imagen mental del perímetro que abarcaban aquellos callejones intrincados que había podido comprobar con anterioridad, Jeriel comprendió que la trampa sobre sus cabezas serviría fácilmente para neutralizar a los chupasangre que optaran por atacar desde las alturas.
Casi de forma ausente, todavía centrado en desenrollar el rollo de alambre y mirando alrededor,  no precisó de responder a Angelique, aunque la sonrisa ladeada ligeramente estúpida no pasaría desapercibida para esta conforme sus ojos se detenían sobre las múltiples escaleras de servicio que se apelotonaban en ambas fachadas de aspecto herrumbroso. Aquel amasijo de hierros oxidados allá arriba facilitaría su trabajo a la hora de tejer una red improvisada lo suficientemente alta para su propia seguridad y que les permitiría efectuar saltos sin peligro de terminar enredados en su propia trampa.
Pero había un punto que fácilmente podría servir a los vampiros como ruta de acceso hacia la amplia zona que había elegido Angelique para la ¨reunión¨ y que facilitaría poner en práctica la idea que tenía en mente. El otro extremo del callejón finalizaba con un vallado metálico junto al que se apilaban diversos contenedores y bidones.  Tras el mismo, el camino se volvía completamente desconocido e intrincado como para que cualquiera de ellos decidiera internarse en él en busca de una noche romántica con los colmillos de un hijo de la noche.

- Birdwhistle.- La llamó sin apartar la mirada de ese punto en concreto durante unos segundos en los que decidía el orden que debía establecer. Después, dirigió su mirada hacia ella. - Aprovecha esa pila de cajas. Asegúrate de que sean lo suficientemente pesadas como para soportar el peso medio de un cuerpo y ata ese alambre en un nudo fuerte y seguro que soporte la tensión. Después, pasa el cable por ese saliente.- Señaló una especie de viga metálica que servía de soporte para la última plataforma de la escalera de incendios mas próxima al final del callejón.  

Con premura, comenzó su propia tarea, encaramándose a las diversas estructuras metálicas que chirriaban peligrosamente, soltando volutas cobrizas debido al óxido acumulado con el paso del tiempo y la carencia de uso. Hacia demasiado tiempo que aquel lugar lucía abandonado, por lo que aseguró los cabos alrededor de diversos puntos que lucían lo suficientemente estables, tiró del alambre con fuerza gracias a la protección que le ofrecían los guantes que formaban parte del equipo y anudó el alambre con intrincados lazos que serían la envidia de cualquier lobo de mar. En pocos minutos, se desplegaba sobre ellos una curiosa red metálica, reluciendo con un afilado brillo acerado debido a la tensión que apenas dejaba paso para un cuerpo que no se sintiera repelido por el material bendecido.
Jeriel descendió con un salto que lo posicionó junto a Adrianna. Una carcajada divertida escapó de sus labios y una expresión que le confería un aspecto juvenil se adueñó de sus rasgos.

- Betty era una aficionada...- Murmuró satisfecho consigo mismo. Sacudió sus manos teatralmente y tomó su Krieghoff modificada.  Arrodillándose a una distancia que consideró considerable, apoyó el cañón de su arma verticalmente contra el asfalto y apretó el gatillo. La reluciente estaca salió disparada, clavándose profundamente en el suelo gracias a la fuerza del percutor. Aguantaría lo suficiente para sus propósitos. Recargó el arma de nuevo, la devolvió a su funda y después tomó el cabo que previamente Adrianna había pasado por la viga. Con un gesto, le indicó que le ayudara a tirar del mismo. Las pesadas cajas llenas de basura pesaban lo suficiente como para que ambos tuvieran que alzarlas a pulso. Una vez quedaron colgando en el aire, el muchacho hizo un lazo con el cable y lo ató alrededor de la estaca, dejando un margen de alambre de unos cuantos metros. La distancia era la suficiente como para que todo el peso aguantara sobre esta sin temor a que tirara hacia arriba. Una vez listo, alejó el resto del cable y lo preparó frente a la ruta de acceso que suponía la valla.

- Este lugar está orientado a ser una de las rutas que debemos proteger, - Explicó.- ya que por lógica, cualquier chupasangre podría pasar por aquí y el alambrado de la valla se confunde perfectamente con el bendecido. Nos han dado instrucciones de atraparlos para posibles interrogatorios, pero yo opto por prevenirnos de ellos y de cualquier sorpresa. Si esto funciona, pescaremos uno de los gordos y es posible que lo llevemos relativamente vivo al santuario.

Aquella trampa a pequeña escala, resultaba relativamente sencilla y eficaz para atrapar presas del tamaño de un conejo. De aquella envergadura, en cambio, resultaba totalmente letal y cruel. En el momento en el que la mas mínima vibración la accionara, el impulso de las cajas al caer arrastraría a la presa, dejándola completamente atrapada en el cabo que finalizaba en un nudo corredizo; cuanto mas tirara, mas atrapada se vería.
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Re: || Segundo sello: Presos de la sed || Misión de Búsqueda.

Mensaje por Adrianna Birdwhistle el Jue Ago 01, 2013 7:06 am

Adrianna comprendió sin duda las indicaciones de Jeriel, sin duda había tenido una idea brillante. Una red de alambre bendito para cazar a los posibles hijos de la noche que se escaparan. Trepó sin dificultad por las escaleras de metal y los distintos niveles de la escalera de incendio. Subiéndose sobre los pasamanos, saltando de uno a otro grácilmente sin apenas cansarse, hasta llegar a la viga gruesa, que le aviso su compañero nephilim, era una polea rudimentaria y las cajas serian el contrapeso que ayudaría a activar la trampa. Disciplina y años duros de entrenamiento, habían convertido a una aprendiz ciertamente patoso en un ser ágil y diestro. Bien podía pasearse por las junglas de acero y cristal de la ciudad, como si se tratara de un bosque de verdad y viceversa, todo sin hacer el menor ruido.

Utilizó el cable de Jeriel de liana para bajar al suelo, probando la resistencia. Sin duda no era un cable de cobre cualquiera. Tiro de un par de cajas, calculando aproximadamente que entre ambas estaban al menos cincuenta kilos como mínimo, y paso el alambre atándolas, con un nudo resistente. No recordaba quien había sido, pero había aprendido un par de nudos marineros una vez de excursión en barco cerca de unas islas en Indonesia. No era lo mismo aquel cable a una soga, pero no iba a quejarse pese a que se le clavara en la piel. Una vez terminada, el creador bajo hasta ella, mientras ambos observaban la trampa.

- Si tuviera sombrero, me descubriría ante vos y su ingenio. – bromeó mientras analizaba el funcionamiento de la trampa, sosteniendo la barbilla con varios dedos.- Sagaz, pero todas las trampas necesitan un poco de cebo. – Comentó mordaz, había encontrado un leve error en el plan maestro de Cross. Miró en dirección a Angelique harta de recibir sus emociones pese a los escudos. - ¿Te importaría bajar tu nivel de celos?  Si pudieran hablar tus emociones llegarían a niveles de problemática contaminación acústica. le irritaba la intensidad de esas amargos sentimientos de Nigthshade, quizás eran un escudo para protegerse, pero estaban perjudicando su empatía. No es que fuera un don ofensivo, permitía obtener información que ninguno de los otros cinco sentidos alcanzarían a soñar. Era un as en la manga, en aquella partida de vida y muerte llamada “ser nephilim”. Pero las emociones de Angelique parecían una emisora de onda corta, repitiendo una y otra vez las mismas pérfidas agitaciones

Deposito la mochila en el suelo y sacó la pistola, no le agradaban las armas de fuego y la política del país sobre el libertinaje de la obtención de tales maquinas de destrucción. Pero atravesarles con Luciel seria malgastar energía e incumplir la misión. Debían llevarlos enteros otra vez al hotel Dumort “vivos” dentro de la muerte. Así que nadie se quejaría si tenían un par de balas, en este caso, especiales: la punta de la bala era de madera. Les aturdiría lo suficiente para defenderse y atarlos. Tomó el cargador, presto, lo introdujo en la pistola. Tras poner el seguro al arma, la colocó en el bolsillo lateral del largo abrigo negro que llevaba. Cerró la mochila y la colgó al hombro. Avanzando un poco  mientras encendía  el gps en el móvil. Había ciertas interferencias debidas al tiempo, pero necesitaba un mapa de la zona: Callejuelas, escondites, callejones sin salida, almacenes, cualquier detalle que sirviera para delimitar la zona de caza y ocultación de los vampiros.

El sensor tampoco es que sirviera de mucho, desde que entro en el callejón no hacia mas que vibrar, alertando de presencias demoniacas. Llevaba así desde el día del club, e incluso en el Instituto avisaba de presencia de demonios a sus espaldas.  Curioseando, se fijo en un graffitti de la pared. No estudiaba los detalles del texto, los brillos, color o  el mensaje. Sino que justo bajo sus pies había manchas que no parecían ni de lejos, aceite, por su color escarlata aunque diluido por la suciedad, solo había algo que respondía a su nombre: Sangre. Pequeñas salpicadura  redondas a sus pies lo que la hizo cavilar unos segundos: Los neófitos no dejarían sangre desperdiciada, quizás era un mensaje, por los hilos que se extendían bajo otras manchas de color negro, aparentaban señales de arrastre.

- Sangre, parece que han transportado a alguien.- se atrevió a decir en alto, sin querer meterse en la confrontación interna entre Jeriel y Angelique, ya tenía bastante con perseguir a neófitos asesinos.  Consultó el mapa en el móvil e intento averiguar a donde querían llevarlos con las marcas. – Hay dos caminos mas adelante, tenemos que decidir cual elegir, así que poneros de acuerdo y decidir rápido. – avisó de mala gana poniéndose en pie aunque en parte no la hicieran mucho caso. Tenía una extraña sensación dentro de ella. Similar a los momentos previos de un enfrentamiento, solo que ahora el enemigo era invisible. Su cuerpo reaccionó de forma defensiva, tensando cada musculo y  agudizando los sentidos, no quería ser el blanco de otra caza nocturna de vampiros locos. Alzo la mirada al cielo en busca de alguien, pero la penumbra de la noche solo le ofreció oscuridad.
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Re: || Segundo sello: Presos de la sed || Misión de Búsqueda.

Mensaje por Angelique Nightshade el Dom Ago 04, 2013 10:55 pm

La otra la miró como si estuviera harta de escucharla parlotear y le soltó un comentario desdeñoso y carente de sentido. “¿Celos?” Inquirió mentalmente. “¿Celos?” se repitió, incrédula, incapaz de comprender de dónde coño había salido aquel balazo. “¿Celos?” Tronó su propia voz, elevándose en el interior de su mente. Y como no, repetirlo tres veces con total incredulidad en su fuero interno no era suficiente como para dejar patente lo desconcertada que la habían dejado, tuvo que decirlo en voz alta.

     ¿Celos?—  y lejos de cabrearse... se partió de la risa. El ego de Angelique,  tan suceptible, había crecido hasta superar con creces el de un hada en cuestión de dos minutos, todo por aquel simple, pequeño, inofensivo y en intención “venenoso” comentario.

Angelique adoraba el sonido de su propia voz y podía pasarse horas maravillada con la imagen que le devolvía el espejo. No se trataba de estar conforme con el propio aspecto, sino ya el ridículo exceso de amor propio que convierte a cualquier presumida en una total y completa narcisista. La mujer estaba familiarizada con cada curvatura de su anatomía, con el efecto que su voz y su mirada evocaban en otros, con el atractivo exótico que su rostro y sus habilidades en cualquier disciplina. Se conocía a sí misma, con todas sus sombras, su egocentrismo, sus marcados defectos y sus contadas virtudes. Angelique sabía exactamente quién era y lo que era capaz de hacer. Aún más, estaba orgullosa de ello.

     Querida... — entonó, tapándose los labios a la vez que amortiguaba su risa— te sobreestimas.


No se ocupó en disimular el descarado examen físico que sus ojos castaños efectuaron en la tal Mariana una vez aquello estuvo dicho. Era un poco más alta que ella, tenía más espalda, menos cintura, más cadera, complexión gruesa, cabello maltratado y... ojos bonitos.  En resumidas cuentas, se trataba de una cazadora de sombras corriente, una, como otras mil más. Nada a destacar, salvo los ojos. Tendía que bajarle muchísimo el autoestima para sentirse amenazada por una mujer así. ¿Superficial? Muchísimo, pero no podía culpársela: había perdido el interés en la psicología de su interlocutora tras escucharla hablar. "Si tuviera sombrero, me descubriría ante vos y su ingenio". Alguien que buscaba tan desesperadamente  ganar la aprobación o la simpatía de quienes lo rodeaban no hacía más que provocarle arcadas. 

Nada por aquí, nada por allá.


Bah, al menos Tatiana le había provocado un buen y merecido ataque de risa. Enarcó ambas cejas y miró a Jeriel con  la diversión aún dibujada en sus facciones. No se le había escapado la sonrisa tontuna que su comentario anterior había dejado en los labios del hombre, así como no se le escapaba su mirada ahora. Los ojos oscuros de Angelique lo retaban, lo desafiaban. Decían con letras fluorescentes  “Adelante. Dilo si es que prefieres quedarte con ella. Quizá he sobreestimado tu buen gusto.” Luego se dio la vuelta, desfilando de regreso al Knight con el paso seguro que caracterizara quien se cree la ama y señora del puto mundo. “Es MÍO, zorra.”


Con eso claro, todos estarían en la misma página... o al menos eso pensaba. Se encontraba abriendo el maletero cuando la voz de la otra le llegó por la espalda. Bien. Ahora era oficial:  Luciana se había caído de la cuna y reventado la cabeza contra el asfalto. En repetidas ocasiones.

No pudo evitar poner los ojos en blanco. Mierda. Casi se encontraba deseando que Dieudonne los acompañara. ¿La engañaban sus oídos? ¿De verdad estaba sugiriendo que abandonaran aquel sitio? Y decía “sugiriendo” porque la sola idea de que aquella fulana de tal procurara darle una orden y ENCIMA le pidiese que se apurara hacía que quisiera reacomodarle de un puñetazo la cara. Alerta Roja, alerta roja.
Juliana se tensionó y miró al cielo, sin embargo, lo que recibió en respuesta fue el gruñido de una asesina de dragones muy, pero que muy cabreada.

     ¿es que eres MIOPE? —se alzó la voz de Angelique lo más que le permitía su propia prudencia.
A continuación, señaló el cuerpo del mundano pseudo-muerto con una mano enguantada.  

     Por mi tu puedes ir a donde se te cante la regalada gana. YO no pienso dejar abandonado a un mundano en un sitio plagado de vampiros. —tres hurras por su padre, hasta su fingida “preocupación” era creíble, indistinguible, como broche de oro, de su muy sincera indignación— Mucho menos, abandonar un sitio de importancia estratégica, rodeado de trampas, provisto de un medio de escape potente  y... —culminó abriendo su maletero y el compartimiento bajo él— de un pequeño arsenal.


Cogió un machete con cada mano y miró a Cross, alzando el mentón. “Tic Toc, corazón.”
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Re: || Segundo sello: Presos de la sed || Misión de Búsqueda.

Mensaje por Kaley C. Highsmith el Sáb Ago 17, 2013 7:00 pm

Indumentaria:

-Uniforme de cazadora junto con una gabardina de cuero negra encima
-Botas negras con punta de hierro.

Runas:

-Memoria y parabatai permanentes
-Sin sonido
-Velocidad aumentada
-Visión
-Fuerza
-Percepción
-Fortaleza
-Bloqueo
-Presición
-COraje
-Agilidad
-Resistencia

Inventario:



Cinturón de Cazador:

-Detector de demonios
-1 cuchillo serafin
-Kindjal
-Botecitos de cristal fino de agua bendita (Cool
-Estuches de munición -50 balas- (2 por arma)
-Linterna de potencia graduable

Dentro de la gabardina:
-4 cuchillos serafines
-Un arnés de armas

Arnés de armas:

-UnaMagnum de cañón largo, de 12 mm preparada para disparar balas con la punta de hierro y de plástico duro la cuya composición es aire, agua bendita y plomo. Al impactar contra algo la retícula de plástico se deshace por el calor esparciendo el agua bendita. No funciona con pólvora por lo que la puede disparar sin problemas, ya que su fuerza la saca de un mecanismo de aire comprimido. Cargador de diez balas.

-Una Baby Eaglede la misma forma equiparada pero de 12 balas.

En los arnés de la pierna:

-La daga corta de los Highsmith, de plata

-Dagas-estacas pequeñas (6)

Bolsillos de los pantalones:

-Móvil
-Estela
-Luz Mágica

En la espalda:

-Una Katana de Kendo forjada en plata con dibujos religiosos de diversa índole tallados.

Volver a la vida de nephilim es muy arriesgado, la última vez que hice caso de una llamada de Maryse Lightwood acabé casi desangrada en un lugar de mala muerte con una herida en el vientre diga de ser recordada. Alguno podría pensar que después de eso dejaría de apuntarme a misiones, pero tras cinco años de separación, le había prometido a Angelique que le acompañaría a su misión a lo Buffy Cazavampiros así que no puedo faltar a la cita. Si bien ella no ha sido quien ha levantado el teléfono y ha llamado, Maryse me ha pedido por favor que ayude a investigar qué carajos está pasando en las calles de la ciudad y mi deber como policía unido a mi promesa con mi parabatai han hecho que esta noche dejara de lado mi sesión nocturna de películas antiguas y me prepare para la lucha.

Hacía mucho tiempo que no efectuaba un ritual de caza, que para mí consiste en entrenar durante toda la tarde probando qué runas funcionan mejor y haciendo que los músculos ardan al máximo para después no tener ningún tipo de cansancio en el cuerpo. Mis vecinos doy por sentado se habrán preguntado qué estaba haciendo hoy moviendo muebles en casa pero se quedarán con la duda pues jamás verán la barra que tengo en el techo para las flexiones ni el tablón de madera donde están colgadas mis escasas armas nephilim: mi daga, mis seis cuchillos serafines y dejo de contar. Gracias al cielo que cobré hace un par de días y con ello le he pagado a un brujo que trastoca armas de fuego y vende armamento especializado para los míos. No es una medida muy ortodoxa pero es mejor que entrar en el Instituto y quitarle las armas a un posible cazador que vaya a echar una mano.

Avanzando poco a poco entre los callejones, invisible a los rostros ebrios que pululan por la ciudad a estas horas, compruebo la dirección que tengo en el móvil cada dos segundos con la intención de no perderme y no ser atacada por ningún hijo de la noche estando sola. Me arrebujo más en mi preciosa gabardina negra, combatiendo la brisa fresca nocturna. Para mi gran alivio diviso la mole negra a y llena de runas que mi parabatai tiene por vehículo a pocos pasos de mí. Ocultándome en las sombras, me subo a unas escalerillas de incendios del edificio nexo a donde está el vehículo y observo con curiosidad al trío que hay debajo de mí: dos chicas y un chico. Obviamente Angelique está cerca de su coche, dándole una palmada como si de un viejo amigo se tratara mientras los otros dos la observan aunque sus expresiones no son muy legibles desde aquí; para asegurarme de que están bien escalo un poco más y llego al tejado desde donde contemplo la estrategia de mis compañeros: han tendido una trampa para evitar que salten desde arriba y tienen cercado los callejones, además de poseer una buena vía de escape. Solo pueden entrar desde arriba de la misma manera con la que voy a entrar yo.

Sin miedo y acostumbrada a hacer el mono, salto dejando caer mi peso justo en tejado del todoterreno de mi parabatai; sé que eso la hará enfadarse pero no podría haber elegido una forma más teatral. El salto ha sido una parábola desde el edificio de al lado cayendo justo en el coche y evitando los alambres.

-Hola, Angelique- digo con una sonrisa zalamera al tiempo que bajo del capó- no me digas nada, a esto no hay quien le haga un rasguño -me acerco a ella y le clavo mis ojos verdes en sus pupilas color café- habéis cubierto bien casi todas las entradas pero cualquier vampiro puede hacer eso que he hecho yo, pero no os preocupéis, los tejados parecen vacíos por ahora.

Camino un par de pasos hacia los otros dos acompañantes y una sonrisa relampaguea en mi rostro al reconocer a alguien.

-Adrianna -digo contenta- ¡esta vez tocan vampiros! - me río sin ganas y fijo mi mirada en el hombre que está al lado. Sé quien es pero me cuesta reconocerlo...lo he visto antes...Angelique...¡lo tengo! Un breve vistazo a Nightshade y recuerdo quién es: el guapito con el que filtreaba la primera vez que nos vimos en NY -Charlie- le tiendo la mano- encantada.

Saco las otra mano del bolsillo y jugueteo con una daga hasta que esta se cae; al mirar al suelo descubro el cuerpo desmadejado de un pobre diablo que medio agoniza. Voy a replicar que quién demonios le ha dado una paliza cuando veo que tiene un condón usado en la cara, "violador" pienso. Por cómo está,solo ha podido ser ella.

-Deberías dejar de ligar con todo lo que se te cruza por delante -fijo mirar acusatoriamente a Angelique- no puedes ir así por la vida.

En mi espalda la runa brilla con fuerza y con ganas, infundiéndome valor para entrar en la batalla. Esperando a que me expliquen el plan, me recuesto sobre la pared.


Charlie, it's Charlie
Nobody knows me at all
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Re: || Segundo sello: Presos de la sed || Misión de Búsqueda.

Mensaje por Jeriel Cross el Vie Ago 23, 2013 8:58 am

Jeriel, no tan ajeno como realmente aparentaba ante la escena que se desarrollaba ante él, observó su obra por unos minutos con sumo interés, del tipo al que muchos le dedicaban esa extraña contemplación reflexiva a una cosa con tal de fomentar su atención en algo trivial y no en la pelea de gatas callejeras que estaba a punto de desatarse. Irónicamente, se encontraban en el escenario perfecto, con las protagonistas dispuestas y un Jeriel de por medio que bien podría pasar por el protagonista de algún mal chiste. Indudablemente, toda una odisea digna de ser leída pero no protagonizada en fuego cruzado.
La odisea de Cross, por Jeriel Cross... El cual preferiría no tener nada que ver con aquel drama posesivo curiosamente inesperado. No sabía que emoción de todas las que fluían a su alrededor y comenzaban a deslizarse por debajo de su piel era mas predominante; cuanto menos, de mayor relevancia. ¿Estúpida satisfacción masculina? ¿Ego desmedido? Quizás debería fingir arrogancia y dejar que ambas se sacaran los ojos y se arrancaran la piel a tiras. Seguramente los vampiros que merodeaban por allí necesitaban algo de acción. La mente retorcida de Jeriel ya estaba desarrollando una imagen de lo mas entretenida en su mente relacionada con un ring y peleas de chicas en bikini entre el barro cuando, de pronto, la voz de Adrianna lo sacó de su ensimismamiento.

En algún punto había asentido con falsa modestia a su halago, pero había terminado deduciendo con total seguridad cual sería la conclusión final de aquella trampa que él mismo fingía estudiar con algo parecido al orgullo paternal, dada la expresión satisfecha que debía reflejar en su rostro. Todo mas allá de la realidad.
Por desgracia, se recordó que la nephilim que se encontraba junto a él podía ver mas allá de la misma.

Sus ojos dorados se deslizaron perezosamente por el callejón, para terminar posándose sobre los de Adrianna con las emociones escondidas tras ellos. Unos segundos en silencio fueron los que continuaron a aquel breve intercambio de miradas, puesto que de seguro había percibido aquella extraña incomodidad mezclada con la irracional satisfacción que le causaba todo aquello. Había algo mas que ni él mismo se atrevería siquiera a sospechar, pero incluso aquello llegaría a ella de forma continuada.
Definitivamente, aquel tipo de relaciones terminarían con él tarde o temprano, y aquella era demasiada información psíquica, telepática o emocional como para compartirla con una desconocida.

Con una expresión inocente que dejaba en claro una evidente disculpa y un encogimiento de hombros para nada culpable, sonrió de medio lado de forma turbadora e irritante, al igual que un niño al que han pillado teniendo pensamientos pecaminosos.

- En cierta ocasión me contaron, - comenzó a decir.- que los vampiros son criaturas completamente irracionales cuando... - Se detuvo, como buscando la palabra exacta para describir el nacimiento de algo muerto. - renacen. Algo así como zombies que se arrastran para salir de su propia tumba, excavando la tierra fría con sus propias uñas, totalmente ciegos de lo que son o fueron alguna vez, ignoran quienes son los que tienen delante o si los amaron alguna vez. Solo la sangre les importa, nada mas, y no dudarían en desangrarlos hasta la saciedad si con ello logran calmar la sed. - Guardó silencio por unos segundos, dando énfasis a aquellas palabras que incluso lo harían sonar inteligente. Dios no lo quisiera!  Después, continuó como si aquel fugaz pensamiento absurdo hubiera pasado ya. -  En este caso, tan solo disponemos de la certeza de que su estado vampirico ¨normal¨ ha sido reseteado, y no seria de extrañar de que el olor metálico de aquí, el de la sangre de nuestro amigo, se presente como un cebo de lo mas propicio. - Volvió a encogerse de hombros una vez mas y se dispuso a caminar pausadamente hacia el enorme todoterreno, que parecía seducirlo. O quizás fuera la oscura mirada de su propietaria. Quien sabia. Con una sonrisa socarrona, murmuró a nadie en concreto:

- Y, además, también estoy yo. ¿Acaso no luzco de lo mas apetitoso?        

Caminó unos pasos mas y se situó junto al coche con los brazos cruzados ante él, dejándose caer de medio lado en una actitud aburrida tan acostumbrada en él que apenas pasada inadvertida para quien no lo conocía. En cambio, sus ojos leonados brillaban interesados a la par que divertidos sobre la cazadora de dragones, que replicaba a su interlocutora destilando puro veneno. Una de las cejas del muchacho se alzó en respuesta.
Aquella representación altruista y desinteresada por el bienestar del mundano se le antojada sobre actuada incluso a sus ojos, los cuales rodaron incrédulos al tiempo que negaba con la cabeza al borde de las carcajadas cuando ella retomó aquella actitud desafiante.

El filo acerado de los machetes empalidecía en comparación con la mirada peligrosa de la joven puesta sobre él. No tenía nada que discutir sobre aquello. La idea de dejar el fuerte se le antojaba suicida, y aquel almacén, una completa trampa para ratones.

- ¿Has terminado ya? - Preguntó entre aburrido y divertido a la joven. Extendió la mano y atrapó el cinto de esta, atrayéndola hacia él en un movimiento rápido que la posicionó a pocos centímetros de su cuerpo, ignorando los cuchillos o cualquier otra cosa que no fuera la visión de aquellos ojos castaños.- En otro momento, esta situación me pondría muy caliente y terminaríamos tú y yo ahí dentro esta conversación, - Murmuró sobre sus labios, mordisqueandolos entre frase y frase.

Aunque, por el motivo que fuera, una voz femenina y desconocida para el joven interrumpió el momento. Otra vez. Con un suspiro contenido, se obligó a centrar su atención de nuevo en todo cuanto los rodeaba. Como siguiera por ese camino, terminaría la noche siendo mordisqueado por una vampiresa caliente.

Frunciendo ligeramente el ceño, Jeriel observó a la recién llegada con curiosidad. ¿La conocía? No sabría decir, había demasiadas lagunas mentales en su cabeza como para recordar a todas las damas nephilim de aquella ciudad. Sus ojos descendieron divertidos, no solamente percatándose de la mano que extendía ante ella.
Fuera por la ausencia de modales, o por el lugar sobre cual se encontraban sus manos ocupadas en aquel momento, el muchacho hizo un ademán con la barbilla a modo de saludo, murmurando un simple ¨Cross¨ en un tono grave y lánguido. De algún modo, Jeriel jamás perdió aquel acento tan característico que lo delataba como extranjero en américa.

- Disculpa que no te ofrezca la mano. - Soltó en un tono que contradecía sus palabras, pues estas estaban felizmente enredadas alrededor de la cintura de la otra joven. Después, escuchó las palabras que le dirigía a Nightshade, lo cual le arrancó una carcajada conforme se alejaba a regañadientes de su cuerpo.

- ¿Te puedes creer? - Preguntó divertido a la recién llegada- Ni siquiera una horda de vampiros sueltos completamente descontrolados detienen el constante flirteo de esta mujer.  No se si sentirme impresionado u horrorizado por su temeridad.  
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Re: || Segundo sello: Presos de la sed || Misión de Búsqueda.

Mensaje por Rol Master el Jue Sep 05, 2013 7:56 am

En un callejón olvidado, en el interior de un almacén polvoriento, lleno de millones de cajas de madera sin saber que podían contener o no. Una joven volvía de la consciencia por los mordiscos que perforaban su piel, escapaba de aquellas pesadillas donde una bestia oscura,  la devoraba para ver como humanos con colmillos le extraían su sangre lenta y dolorosamente. Al principio había peleado, y suplicaba porque aquel rastro que había dejado, fuera útil para que la encontraran. Pero según pasaban las horas la ansiedad y el miedo eliminaba la esperanza de su cuerpo.

Lloró, pataleo, y mordió los primeros momentos, pero eran rápidos, y le encantaba ver su cara de terror. Ella no tenia ni idea que había hecho mal para que tuvieran que ir a por ella. Se había quedado un par de horas mas ensayando en el conservatorio, para el acceso. Quería seguir tocando el violonchelo, pero ahora veía a la muerte paseando a su lado. Jamás volvería a ver la luz, estaba  muerta en vida.

Por lo que abandonó su resistencia, dejo que la mordieran, la arrancaran la ropa, la usaran como un trapo, el jefe de los que estaban torturándola, aprovechó para satisfacer otros apetitos delante de todos, cruel se había reído de ella y la escupió al terminar.  Miró con los ojos llorosos su traje amarillo, era su favorito, se lo regalo Ian. Su amado, decía que brillaba cada vez que lo vestía, ahora eran jirones de ropa, que apenas podían tapar toda la piel. Vio acercarse uno con apariencia mas dura que el jefe de ellos, y cerró los ojos, tratando abandonar el cuerpo y no sentir nada.

Le clavó los colmillos en el dorso interno del muslo, justo en la femoral, y la sostenía a punto de arrancarle la pierna del cuerpo. Lagrimas difuminaban el rímel de los ojos. El dolor se extendía por todo el cuerpo. Más se unían a su necesidad de alimentarse. Jamás creyó en los vampiros, pero aquella noche, parecía que el mundo la quería recordar que en las sombras había más cosas de las que llegaría a imaginar. Uno la torció el cuello, buscando la vena mas jugosa próxima a la tráquea. Los brazos eran presas de su incesante sed que jamás acababa. El dolor perforaba cada terminación nerviosa, cuando sintió su voz abriéndose paso a través del dolor.

- ¡SOCORRO! ¡Por favor…! –suplicó entre gritos y sollozos, la taparon la boca intentando asfixiarla, pero por alguna razón su cuerpo aún quería pelear. No se daba por vencido.
- ¡Cállate zorra! – no sirvió para silenciar sus suplicas.
- ¿Oléis eso? – mencionó el jefe de los tres, agudizando el olfato los neófitos encontraron una segunda presa, derramando sangre que podría estar deslizándose por sus gargantas, deleitándose con el sabor a muerte que obtenían tras cada gota.
- ¡Vayamos a por él! – la vampira apartó las manos de la joven, había  perdido totalmente el interés, ahora le interesaba engullir toda aquella sangre sin dueño.
- Vayamos antes de que nuestro postre pase al mas allá. –tiró de la joven arrastrándola del pelo.-  Muévete bolsa de sangre o tu muerte será mas lenta y dolorosa.- se acercó para susurrarla al oído una de las locuras que llegaría a cometer esa noche.-   Solo por ti seria capaz de arrancarte el vientre y comérmelo ante ti, disfrutarías del espectáculo. –se echó a reír histérico, mientras la arrastraba a la joven. Que trataba de ocultar su desnudez con trozos de su traje amarillo.



stats:
Una diferencia menor o igual a 2 puntos implica una habilidad pareja. En una diferencia de niveles la balanza siempre se inclinará hacia quien posea el nivel más alto.

Fuerza:
Adrianna Birdwhistle: 20 | Angelique Nightshade: 31 | Jeriel Cross: 22 | Kaley C. Highsmith: 21 |  

  • De 20 a 29
    Puedes levantar 125 kg. Eres fuerte, tus golpes causan gran impacto y eres capaz de saltos superiores a los 3 metros.
  • De 30 a 39
    Capaz de levantar 200kg. Tu fuerza es excepcional y supera con creces el promedio, eres capaz de enviar a alguien volando por los aires de un golpe y tus saltos superan los 10 metros. ¡Ten cuidado de controlar tu fuerza!

Destreza:
Adrianna Birdwhistle: 38 | Angelique Nightshade: 45 | Jeriel Cross: 37 | Kaley C. Highsmith: 37 |

  • De 30 a 39
    Excepcional. Tus movimientos son más gráciles y más ágiles que los de la media, sobresales incluso entre otros que también han recibido entrenamiento. Puedes dar un golpe mortal y esquivar un ataque de último momento, si es que cuentas con la velocidad necesaria para ello. Llegado este nivel tienes derecho a elegir un área en la cual especializarte, ya sean las armas de filo, las armas de fuego, las acrobacias, las artes marciales, etc. Tu destreza te permite a su vez, ser casi imperceptible a la hora de robar o hacerte con algún objeto perteneciente a tu oponente.
  • De 40 a 50
    Sobresaliente. Tus movimientos son tan fluidos e hipnóticos que resultan casi sobrehumanos a la vista. Capaz de toda clase de acrobacias, de esquivar y escabullirte sin hacer ruido alguno y de quitarle incluso objetos de la mano al oponente sin que se percate de ello. Tu destreza es tal que puedes predecir sin ningún problema cual será el siguiente movimiento de tu enemigo y moverte en consecuencia. Manejar tu especialización te será tan natural como respirar.

Resistencia:
Adrianna Birdwhistle: 20 | Angelique Nightshade: 18 | Jeriel Cross: 22 | Kaley C. Highsmith: 22 |

  • De 10 a 19
    Normal. Estás en buena forma, tanto como una persona promedio. Sientes dolor, sí, pero puedes tolerar un par de puñetazos sin quedarte inconsciente.
  • De 20 a 29
    Bueno. Tu condición física es muy buena, el umbral de dolor que soportas es mayor al de la mayoría de las personas. Puedes seguir peleando incluso con heridas de gravedad, pero evidentemente tus movimientos serán más lentos y torpes. Es raro que padezcas alguna enfermedad.


Velocidad:
Adrianna Birdwhistle: 22 | Angelique Nightshade: 21 | Jeriel Cross: 22 | Kaley C. Highsmith: 21 |

  • De 20 a 29
    Rápido. Tienes buenos reflejos y te mueves con elevada velocidad, podrías ser un maratonista. Es raro que no reacciones a tiempo. Moverte con elevada velocidad te es bastante natural, pero aún te supone un gasto de energía y a la larga acaba por cansar.

Psique:
Adrianna Birdwhistle: 17 | Angelique Nightshade: 15 | Jeriel Cross: 14 | Kaley C. Highsmith: 15 |

  • De 10 a 19
    Resistencia mental
    Inseguro. Tu voluntad suele flaquear de a momentos dejando abiertas las puertas a influencias externas, sin embargo, será difícil hacerte actuar de acuerdo a tus convicciones más profundas. 



SISTEMA DE COMBATE:
 Recordad pelear de acuerdo a las reglas del apartado Sistema de Combate

Vampiros:
Vampiro #1:

Es el líder de los neófitos, su aspecto de hombre duro y dominante, intenta hacerla callar mientras los demás se alimentan de ella. Pero es incapaz de controlarse al ver a los nephilim. Es el líder de ellos por fuerza bruta, no brilla por su inteligencia. Es un sádico en potencia.

Stats:

  • Fuerza: 26 (-2 por hambre) 24
  • Destreza: 12 (-2 por hambre) 10
  • Resistencia: 17 (-2 por hambre) 15
  • Velocidad: 15 (-2 por hambre) 13
  • Psique: 10(-2 por hambre)8


Vampiro #2:

Segundo al mando, su aspecto físico es imponente, nadie dudaría de que es el jefe, pero sabe que el líder puede matarlo con facilidad. No se apartada de la victima sigue engullendo sangre para alimentarse.

Stats:

  • Fuerza: 24 (-2 por hambre) 22
  • Destreza: 14  (-2 por hambre) 12
  • Resistencia: 16 (-2 por hambre) 14
  • Velocidad: 15 (-2 por hambre) 13
  • Psique: 5 (-2 por hambre) 3


Vampiro #3:

Una vampira castaña, femme fatale, que no hace ascos a la sangre, sus uñas afiladas son tremendamente útiles para abrir la carne, se fija en los nephilim nada mas llevar, los observa y prefiere actuar después de las ordenes de su jefe.

Stats

  • Fuerza: 20 (-2 por hambre) 18
  • Destreza: 17 (-2 por hambre) 15
  • Resistencia: 14 (-2 por hambre) 12
  • Velocidad: 15 (-2 por hambre) 13
  • Psique: 9 (-2 por hambre)7


ADVERTENCIAS:



  • Debido a que no anunciaron que sus runas fueron hechas por su parabatai, los stats no subieron de acuerdo con los privilegios del parabatai.
  • Declaren sus acciones en la pelea, la cuenta Criaturas narrará los resultados y la efectividad de sus ataques en los monstruos.
  • Hay una humana herida, su prioridad es salvarla.
  • Deben cazarlos, en caso extremo y de poner en peligro la integridad del cazador de sombras, podrian ser ejecutados, pero repetimos, solo en casos extremos.
  • Buena suerte y que el Ángel os acompañe


Última edición por Rol Master el Miér Ene 08, 2014 3:59 pm, editado 1 vez
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Re: || Segundo sello: Presos de la sed || Misión de Búsqueda.

Mensaje por Adrianna Birdwhistle el Mar Ene 07, 2014 9:57 am

- Si te molestaras dos segundos en bajar de tu nube, podrías ser útil Angelique. Estar enfrentados solo ofrece puntos débiles donde puedan atacar. – se recogió el cabello en una sencilla coleta.- Puntos que no nos podemos permitir… -hizo una pausa mientras se soltaba un mechón.- Podéis luego mantener una orgia de sexo desesperado de meses. Pero ahora podríamos centrarnos, si no te molesta, en resolver el problema con los vampiros. – añadió seca, la sinceridad salía por su boca sin filtro alguno, estaba hastiada de ese comportamiento tan narcisista y egocéntrico con pinceladas de infantilismo de Nightshade, que se repetía en su cabeza incitando constantes micro migrañas.Demuestra porque eres “La cazadragones” –soltó una leve carcajada. Sátira y sinceridad en altas dosis, eran sus mejores armas a la hora de afrontar misiones de nephilims.- Que me suena a mote cutre del SKYRIM. – Vale, era culpable de los cargos de friki en tercer grado, no le importaba admitirlo, estaba orgullosa de ello. De la nada surgió Charlie, la parabatai de Angelique, ya había luchado a su lado y escapó un suspiro de alivio. Ella era el contrapunto de su parabatai, demostrando la entrega y lealtad cuando los atacaron en el club Midnight. – Si pero temo que estarán un poco más desequilibrados que los que encontramos la última vez. – hizo un amago de sonrisa: Una vez metida en una misión, rara vez se dedicaba tiempo a hablar incluso a intercambiar comentarios. Pero hizo un esfuerzo por esta vez, no iba sola. Tres personas más participaban y la comunicación seria vital.

Su mirada se desvió al fondo del callejón cuando un dolor atravesó como un cuchillo cada terminación nerviosa conectada al cerebro, sufrimiento se asentaba en su cabeza perturbándola, acompañado de miedo, uno que helaba poco a poco su piel. Se sujetó la cabeza con ambas manos con los ojos cerrados, sentía como si fuera suyo aquel sufrimiento y ansiedad que surgía con más y más intensidad. Su experiencia sabía que no era un vampiro, para ella eran murmullos a través de un cristal, nunca tan intensos. Ansiaba gritar, liberar de su cuerpo esa emoción que la desgarraba el cráneo. Escupirla lejos, pero lejos de ceder, el dolor intentaba arrastrarla a la locura, más la nephilim era experta en su poder sobrenatural.

- H-Hay, tienen al menos un mundano, una persona....esta malherida. – intentaba explicar, pero las emociones suponían un reto a la inteligencia: Intentar dar nombres concretos a algo abstracto, como poner Orden en el Caos, por definición algo casi imposible, pero años entrenando la permitían un dominio y habilidad de expresarlos como si fueran palabras estándar.- Miedo, pesimismo….es como si todas trataran de hablar al mismo tiempo, me cuesta enterderlas.- el dolor aumento, y Adrianna miró como surgían tres sombras andantes entre la niebla, y una cuarta atormentada. “Es el origen” se repitió, la víctima estaba sujeta por uno de sus atacantes. Ella solía pensar antes de atacar, tener un plan debajo de la manga, pero esta vez fue la excepción de todas las malditas reglas. Sus instintos, el pasado se entremezcló mientras sacaba la pistola del bolsillo y la alzó, señalando a una de las tres mentes “blancas” .Soltó el gatillo.

La explosión en la pistola emitió una fuerza de inercia hacia atrás, el llamado retroceso de las pistolas, liberando una de sus balas. El sonido que originó al rasgar el aire hizo el silencio. De pronto el temor que sentía de la víctima se transformó en alivio y esperanza, esperanza en salir vivo. Adrianna se insultó mentalmente segundos después, había disparado a uno de los vampiros. Ellos habían infringido las Leyes, habían torturado un humano, pero la misión era de caza y captura, con presas vivas, no lo contrario. Iba a ser difícil explicárselo a Maryse sin que fuera sancionada por su conducta.- Maldita sea – murmuró para sus adentros bajando la pistola arrepentida, solo el ángel sabía que locura se produciría tras el disparo.
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Re: || Segundo sello: Presos de la sed || Misión de Búsqueda.

Mensaje por Criaturas de las Sombras el Mar Ene 21, 2014 6:43 am

El disparo resonó en aquel apartado callejón con un estallido previo a la calma que le precedió. Aquel sobre el que la bala había impactado retrocedió apenas unos centímetros, recobrando el equilibrio lentamente y quedando aún plantado frente a los nehpilims. El proyectil ardía contra su pálida piel y sus carnes frías, insensible e impasible pese al dolor que rápidamente se transformó en ira. Las facciones aniñadas de aquel vampiro joven mudaron convirtiéndose en una mueca de rabia colérica que resaltaba todavía mas, si cabe, aquella apariencia sobrenatural y terrorífica. Un gruñido ronco se formó en lo mas hondo de su pecho y escapó de entre sus labios fruncidos deformados por la rabia contenida y el dolor, haciéndose eco del siseo enfurecido de su compañera, que fulminaba con la mirada a la nephilim junto a él. Tan solo unos instantes en los que los músculos tensos del inmortal se preparaban antes de acometer sin pensar sobre aquella, con su puño cerrándose dolorosamente entre los cabellos de la muchacha, que aulló nuevamente de dolor entre sollozos.  
El líder de estos observaba con una sonrisa sádica y perturbadora, manteniendo la calma con una inmovilidad sobrenatural hasta que percibió el avance de sus acólitos, cegados por sus impulsos mas primarios. De pronto, la joven vampiresa saltó al frente en dos rápidas zancadas dispuesta a abalanzarse sobre la cazadora de sombras con un grito colérico y posesivo, ya nada podía detenerla. En cambio, el líder alzó su mano junto a su segundo en el preciso instante en el que se disponía a seguirla con igual predisposición. Aquel, sumiso ante su señor, esbozó lentamente una sonrisa conocedora conforme clavaba sus ojos sobre los nephilims. Tiró mas duro de aquella cabellera castaña, y la muchacha, débil, pataleó y arañó hasta quedar parada frente al vampiro de un tirón brusco. El vampiro no dudó en exponer sus colmillos al tiempo que descubría la piel amoratada de su cuello con intención de terminar aquello que comenzó minutos atrás. En un rápido movimiento, desgarró parte de piel y músculo de una feroz dentellada, degustándose con el sabor de la sangre conforme la adolescente se desmayaba y caía finalmente a sus pies con un ruido sordo al impactar su delgado cuerpo contra el concreto frío.    


Resumen de los acontecimientos:


  • Adrianna Birdwhistle ha disparado al segundo, acertandole en el hombro. Por un instante, el disparo ha conseguido enfurecerlo y desentonar el ataque. Su líder, en cambio, ha conseguido contenerlo, pero su compañera, enloquecida, ha arremetido contra la nephilim con furia ciega.


  • La victima sigue viva, recobrando ligeramente el conocimiento en su agónico dolor, desangrándose lentamente, pues el vampiro no alcanzó ninguna vena vital.





Vampiros:
Vampiro #1:

Emite una orden silenciosa a su segundo y se mantiene en su lugar observando, expectante y aguardando por el momento oportuno.

Stats:

  • Fuerza: 26 (-2 por hambre) 24
  • Destreza: 12 (-2 por hambre) 10
  • Resistencia: 17 (-2 por hambre) 15
  • Velocidad: 15 (-2 por hambre) 13
  • Psique: 10(-2 por hambre)8


Vampiro #2:

Por un instante, el disparo ha conseguido enfurecerlo y desentonar el ataque. Su líder, en cambio, ha conseguido contenerlo. Se burla de los nephilim degustando la sangre de la humana en un acto de desafío implícito.

Stats:

  • Fuerza: 24 (-2 por hambre) 22
  • Destreza: 14  (-2 por hambre) 12
  • Resistencia: 16 (-2 por hambre) 14
  • Velocidad: 15 (-2 por hambre) 13
  • Psique: 5 (-2 por hambre) 3


Vampiro #3:

Han herido a su compañero y ha arremetido contra la nephilim.

Stats

  • Fuerza: 20 (-2 por hambre) 18
  • Destreza: 17 (-2 por hambre) 15
  • Resistencia: 14 (-2 por hambre) 12
  • Velocidad: 15 (-2 por hambre) 13
  • Psique: 9 (-2 por hambre)7


stats:
Una diferencia menor o igual a 2 puntos implica una habilidad pareja. En una diferencia de niveles la balanza siempre se inclinará hacia quien posea el nivel más alto.

Fuerza:
Adrianna Birdwhistle: 20 | Angelique Nightshade: 31 | Jeriel Cross: 22 | Kaley C. Highsmith: 21 |  

  • De 20 a 29
    Puedes levantar 125 kg. Eres fuerte, tus golpes causan gran impacto y eres capaz de saltos superiores a los 3 metros.
  • De 30 a 39
    Capaz de levantar 200kg. Tu fuerza es excepcional y supera con creces el promedio, eres capaz de enviar a alguien volando por los aires de un golpe y tus saltos superan los 10 metros. ¡Ten cuidado de controlar tu fuerza!

Destreza:
Adrianna Birdwhistle: 38 | Angelique Nightshade: 45 | Jeriel Cross: 37 | Kaley C. Highsmith: 37 |

  • De 30 a 39
    Excepcional. Tus movimientos son más gráciles y más ágiles que los de la media, sobresales incluso entre otros que también han recibido entrenamiento. Puedes dar un golpe mortal y esquivar un ataque de último momento, si es que cuentas con la velocidad necesaria para ello. Llegado este nivel tienes derecho a elegir un área en la cual especializarte, ya sean las armas de filo, las armas de fuego, las acrobacias, las artes marciales, etc. Tu destreza te permite a su vez, ser casi imperceptible a la hora de robar o hacerte con algún objeto perteneciente a tu oponente.
  • De 40 a 50
    Sobresaliente. Tus movimientos son tan fluidos e hipnóticos que resultan casi sobrehumanos a la vista. Capaz de toda clase de acrobacias, de esquivar y escabullirte sin hacer ruido alguno y de quitarle incluso objetos de la mano al oponente sin que se percate de ello. Tu destreza es tal que puedes predecir sin ningún problema cual será el siguiente movimiento de tu enemigo y moverte en consecuencia. Manejar tu especialización te será tan natural como respirar.

Resistencia:
Adrianna Birdwhistle: 20 | Angelique Nightshade: 18 | Jeriel Cross: 22 | Kaley C. Highsmith: 22 |

  • De 10 a 19
    Normal. Estás en buena forma, tanto como una persona promedio. Sientes dolor, sí, pero puedes tolerar un par de puñetazos sin quedarte inconsciente.
  • De 20 a 29
    Bueno. Tu condición física es muy buena, el umbral de dolor que soportas es mayor al de la mayoría de las personas. Puedes seguir peleando incluso con heridas de gravedad, pero evidentemente tus movimientos serán más lentos y torpes. Es raro que padezcas alguna enfermedad.


Velocidad:
Adrianna Birdwhistle: 22 | Angelique Nightshade: 21 | Jeriel Cross: 22 | Kaley C. Highsmith: 21 |

  • De 20 a 29
    Rápido. Tienes buenos reflejos y te mueves con elevada velocidad, podrías ser un maratonista. Es raro que no reacciones a tiempo. Moverte con elevada velocidad te es bastante natural, pero aún te supone un gasto de energía y a la larga acaba por cansar.

Psique:
Adrianna Birdwhistle: 17 | Angelique Nightshade: 15 | Jeriel Cross: 14 | Kaley C. Highsmith: 15 |

  • De 10 a 19
    Resistencia mental
    Inseguro. Tu voluntad suele flaquear de a momentos dejando abiertas las puertas a influencias externas, sin embargo, será difícil hacerte actuar de acuerdo a tus convicciones más profundas. 



ADVERTENCIAS:



  • Debido a que no anunciaron que sus runas fueron hechas por su parabatai, los stats no subieron de acuerdo con los privilegios del parabatai.
  • Declaren sus acciones en la pelea, la cuenta Criaturas narrará los resultados y la efectividad de sus ataques en los monstruos.
  • Hay una humana herida, su prioridad es salvarla.
  • Deben cazarlos, en caso extremo y de poner en peligro la integridad del cazador de sombras, podrían ser ejecutados, pero repetimos, solo en casos extremos.
  • Buena suerte y que el Ángel os acompañe


SISTEMA DE COMBATE:
 Recordad pelear de acuerdo a las reglas del apartado Sistema de Combate
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Re: || Segundo sello: Presos de la sed || Misión de Búsqueda.

Mensaje por Kaley C. Highsmith el Vie Ene 24, 2014 6:00 pm

Al mirar dónde coloca la mano Jeriel no puedo evitar alzar una ceja y mostrar una sonrisa algo incrédula. Por el Ángel, de todas las cosas que me esperaba ver hoy, conocer que Angelique tiene novio era la última noticia que me esperaba -Temeridad y Estupidez son los verdaderos nombres de Angelique- contesto en tono medio serio medio bromista. A mi lado observo cómo Adrianna sonríe de medio lado al hacer un comentario sobre el combate y de pronto recuerdo el por qué estoy aquí. "Vamos al lío" me digo.

Como si me costase un gran esfuerzo retiro mi espalda de donde estoy apoyada y observo con cierto aire de duda a mis acompañantes. Sus pintas y sus formas me hacen querer soltar un comentario mordaz sobre lo que opinaría el Cónclave inglés,entre otros, de los Cazadores norteamericanos pero decido que los comentarios mordazes quedan mejor dichos si los dice mi parabatai. A riesgo de que se me entumezcan los dedos y se me enfríe la locura del combate, flexiono los dedos haciéndolos crujir para que una vez despiertos trasteen en el interior de mi gabardina para extraer la maravilla mecánica que me he comprado hoy. -¿Preciosa eh?- le digo a nadie en particular. Técnicamente los nephilims estamos condenados a no usar armas de fuego porque la pólvora no funciona debido al poder de nuestras runas y a que a juicio de la raza, luchar con un arma a distancia no es algo honorable. Esta situación para cualquiera de los otros es simplemente una norma más pero para mí, policía de calle, es un auténtico fastidio ya que tengo una reglamentaria en casa muerta de risa los 365 días del año. He pensado un par de veces en trucarla como está trucada esta pero en realidad en pocas ocasiones me veo involucrada en algún tiroteo - Es una mágnum de 12 mm totalmente preparada para patear traseros neófitos - trasteo con ella en la mano, haciéndola girar y me detengo durante dos segundos a meterle las balas en el cargador. El silencio y la quietud reinan durante unos segundos en el callejón hasta que Adrianna comienza a delirar.

-Adrianna ¿qué? - le digo desconcertada. Presurosa me coloco justo a su lado para darle en el hombro temiendo que le haya dado un acceso de locura o algo por el estilo y no es hasta que recuerdo sus "habilidades" especiales que me retiro y preparo la pistola. -Adrianna ¿cómo que hay un mundano? - la zarandeo un poco con brusquedad. Miro hacia atrás e insto con la mirada a Jeriel y a Angelique para que me ayuden a sacarla de su estado -Adrianna reacciona. Eh, eh, eh! DIME QUÉ ESTÁ OCURRIENDO, ADRIANNA - alzo la mano para zarandearla de nuevo pero no da tiempo porque ella acciona el gatillo. La fuerza del impacto la tira hacia atrás y yo me alejo, sorprendida por el curso de los acontecimientos. Reaccionando al segundo me lanzo a correr con el arma la mano y la espada en la otra. A mi lado una figura blanca y pálida pasa a una velocidad inhumana en dirección a Adrianna - ADRIANNA CUIDADO- me oigo gritar. Me paro en seco y miro a mi espalda convenciéndome de que tanto Jeriel como mi parabatai tienen cubierta a esa. La pregunta es ¿habrá más? Doy un pequeño sprint y sin andar más allá de dos pasos compruebo que efectivamente hay dos más. Son dos hombres, jóvenes y pálidos totalmente cubiertos de sangre; a sus pies una figura inerte rodeada de un charco de intenso líquido rojo agoniza - ¿quién de vosotros es el responsable de tan gran estropicio? -pregunto con calma. "Primera regla para enfrentarse a un neófito: provócalo" - ¿eres tú, grandullón? -digo mirando hacia el más imponente. ¿Será ese el líder? Si consigo que se vuelvan contra el líder se confundirán y serán más fáciles de atrapar- ¿o lo eres tú? - señalo con la espada al que parece un ejecutivo agresivo - ¿sabéis qué? Me da lo mismo. Vais a limpiar todo esto los tres juntos -doy un paso hacia ellos, arrastrando la espada por el suelo - y después vais a pagar lo que le habéis hecho a ella -la señalo con el mentón. Sé de sobra que esta es una misión de caza y captura pero solo con ver el suelo ya sé que no se han limitado a beber sino que la han destrozado a propósito, así que ya se puede ir al infierno el Instituto y los malditos acuerdos - ¿Quién quiere comenzar a cobrar?- lanzo un disparo al hombre de negocios y me lanzo a correr de espaldas sin perder de vista al objetivo para llegar junto a mis compañeros. La estrategia es clara: alejarlos de la chica y que mientras Jeriel y Angelique los cazan, yo la rescate. O viceversa.


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Re: || Segundo sello: Presos de la sed || Misión de Búsqueda.

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