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Blood & Cofee ~|Elliot|

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Blood & Cofee ~|Elliot|

Mensaje por Angelique Nightshade el Miér Ago 14, 2013 10:29 pm

El despunte de la luz del alba acabó con el enfrentamniento casi tan rápido como el carácter imprudente de la cazadora lo había iniciado, reduciendo a aquel puñado de demonios raum a nada más que un pegajoso y desagradable recuerdo. Angelique esbozó una sonrisa zalamera, entornando las pestañas y guardando hábilmente a Michael en su correspondiente funda contra el muslo derecho.

A los ojos mundanos debía parecer un desastre total, una pobre chica que había tenido que luchar contra algún intento de rapiña o violación y que gracias al cielo había escapado justo a tiempo. Su mirar y postura narraban otra historia, una que ninguno de aquellos ineptos que se cruzaba por la calle siquiera llegaría a atisbar. Caminaba como si la acera le perteneciera y fuera el divino deber de todo ciudadano el postrarse a sus pies. Se desentendía del vestido hecho girones que cubría pobremente la piel de su cuerpo, de las manchas de icor y sangre que opacaban el color escarlata del terciopelo, de la fea herida supurante que se extendía a lo largo del brazo izquierdo. La Nightshade actuaba del mismo modo que lo había hecho siempre, aferrándose a su dolor y cualquier otro gaje del oficio, portándolo con soberbia y orgullo.

Era consciente de que lo más apropiado para alguien en su condición sería arribar cuanto antes al Instituto. Allí podría atenderse debidamente, quizá inclusive dormir una siesta antes de enfilar a la sala de entrenamiento o a la de armas. Su vida se había vuelto insoportablemente rutinaria en ese sentido. Ya parecía que ni una noche libre era capaz de tomarse sin acabar con otro vestido destrozado y un montón de furiosos demonios y/o subterráneos entre manos. ¿Qué podía hacer? Su reputación la precedía.

El pensamiento le arrancó a la Cazadora de Dragones otra sonrisa de suficiencia, aunque no lo bastante amplia para disimular por completo lo cabreada que se encontraba. Sabía que le esperaba DE VERDAD, tras las puertas de madera maciza del Intituto de Nueva York, nada más que una directora estresada gruñéndole entre dientes por enésima vez. No. Sin una gota de cafeína en su sistema sería incapaz de tolerar el temperamento de Maryse sin atentar contra su integridad física a estas horas de la mañana.

Comenzó a revolver dentro del pequeño bolso parada  buscando el móvil, más lo primero que encontraron sus finos dedos fue un espejo de bolsillo. Frunció el ceño. Increíble, simplemente increíble. Ahí estaba ella, con uno de sus vestidos favoritos destrozado y goteando icor, pero ni un pelo se había salido de su lugar y el maquillaje estaba en perfectas condiciones. Le mandaría una nota de agradecimiento a AVON, pondría "Casi muero atacada por un puñado de demonios pero el rimel no se ha corrido, la sombra de ojos ha resistido y este delineador negro es fabuloso”

Puso los ojos en blanco. La batería del móvil había pasado a mejor vida y creía fielmente que podría empezar a alucinar de un momento a otro a causa del simple agotamiento, la falta de sueño y quizás –y sólo quizás- la influencia del veneno. Fue en ese preciso momento que el  brillante letrero que anunciaba el nombre “Taki’s” se hizo de notar.

La cazadora suspiró. Presentarse allí no le hacía demasiada gracia, más al menos aquella perspectiva de futuro inmediato incluía un buen café. Sin planteárselo una segunda vez, desfiló al interior del restaurant.
Era más que consciente de la incomodidad que le causaba a más de uno de los presentes verla allí. Con la sospecha e incluso el temor de que hubiese acabado con alguno de sus conocidos repiqueteando por sus ojos. Un par de subterráneos dejaron el lugar y otros se tantos se revolvieron inquietos lanzándole furtivas miradas. Ahogó una risita ante la escena, nunca se cansaría de aquella respuesta tan particular.

— ¡Cómo si fuese a enloquecer y cortarles la cabeza a todos...! — murmuró entre dientes, aunque mentalmente reconocía que hubiese sido más “educado” de su parte no aparecer por un sitio como aquel en esas pintas.

No importaba mucho. Le apetecía un café, fin del asunto.

Alzó una vez más la mirada y en esta ocasión encontró al otro lado un rostro que le resultaba ligeramente conocido. Más aun, el confort de descubrir que no era la única portadora de runas en el lugar. No se lo pensó demasiado. Deshizo la distancia a paso firme y sin pedir consentimiento alguno se deslizó sobre el asiento libre frente a aquel otro cazador.

— ¿Prefieres que pretenda que recuerdo quién eres o que te diga abiertamente que no tengo ni la más pálida idea? — saludó, girando el rostro altanero hasta el hada que auspiciaba de mesera— Un cappucino frappé mocca. Bien frío.
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Re: Blood & Cofee ~|Elliot|

Mensaje por Elliot V. Callingwood el Jue Ago 15, 2013 12:07 am

El crudo cansancio sólo lograba que los parpados de Elliot pesaran de una manera tan irritante como los chillidos de un niño mundano que no recibió un dulce. Pero tampoco podía quejarse, puesto que él conocía claramente las consecuencias que lo acecharían después de exterminar a unos asquerosos rapiñadores; destacando entre ellas lo mencionado anteriormente: una pereza descomunal.

El sudor frío que escurría por su espalda conseguía que su camiseta negra se ciñera a ésta provocándole una incomodidad casi indigna al caminar. Seguramente no hubiera dudado en quitarse la camiseta harto de la "migraña después de aniquilar a un rapiñador", pero antes de que se atreviera a hacer aquél osadía frente a una muchacha que le estaba echando el ojo hace rato, optó por adentrarse en Taki's. ¡Bendito sea el destino, que le estaba dando una solución para la terrible extenuación que le estaba consumiendo!

Ignoró cualquier mirada curiosa que se posó en él, en el dicho instante en que dirigió su camino hacia una mesa disponible para él y su fieles acompañantes, el agotamiento y la fatiga, que ni siquiera se sintieron satisfechos con el odorífero olor a frituras y a café.

Sabía que no estaba del todo débil, aún le quedaban ganas suficientes para acabar con rapiñador más, pero estaba tan despistado que de seguro, si hubiera osado a enfrentarse con otras de esas criaturas, abría terminado seriamente con varias lesiones que perdurarían por quizá, mucho tiempo. Estaba malditamente hundido en pensamientos incoherentes, como por ejemplo... ¿Qué zapatos me puse esta mañana? Oh, creo que olvidé colocarme calcetines...Por el Ángel, que interesante mosca.
Aquéllas reflexiones sumamente absurdas se iban desvaneciendo a medidas que una melodiosa voz le repetía constantemente "¿Qué va a ordenar?"

—Sólo café...Bien cargado, por favor—Le comunicó algo atontado a la mesera, quien dejaba desprender su hermosura típica de hadas. Elliot sonrió lo más que pudo; le sorprendió que hasta le diera absoluta pereza flexionar un poco las mejillas. El hada sonrió sonrojada, y por último, Callingwood le guiñó un ojo.

— ¿Prefieres que pretenda que recuerdo quién eres o que te diga abiertamente que no tengo ni la más pálida idea?

Elliot alzó su mirada que hasta el momento había estado estampada sobre la mesa, y se sintió aliviado al distinguir que la muchacha frente a sus ojos procedía de su misma raza...Además de las runas, la notoria apariencia de haberse enfrentado a un fatigoso encuentro con subterráneos o demonios,  la delataba fácilmente. De todas maneras, Elliot se sintió aún más asombrado e incluso fascinado al notar que la cazadora lucía como si recién hubiera retocado su maquillaje; el único daño en ella que se podía percibir a cierta vista era su vestido salpicado de Icor. El muchacho se preguntó qué aspecto tenía él; se aseguró a sí mismo que debía lucir como un sudoroso puerco que se revolcó sobre lodo...Por esa misma idea evitó tomar y contemplar su reflejo en la pequeña cucharita situada bajo un taburete.

Esperó a que la mesera dejara su orden pedida hace un rato sobre la mesa, y que luego el hada se retirara al cabo de tomar la orden de la cazadora. Y finalmente posó una mirada discreta pero firme sobre la última.

—Ambas opciones suenan tentadoras. Pero...—Vaciló falsamente, haciendo un pobre redoble de tambores con su dedo indice y el medio sobre la mesa—. Elegiré la segunda, puesto que así puedo presentarme. Soy Elliot...Callingwood— Proyectó su vista con algo de más intensidad sobre la muchacha frente a él; tratando de encontrar algún aspecto que le resultara familiar.

Echó un vistazo a su alrededor, y ahogó una carcajada sin ganas dentro de su garganta.

—No es sorprendente que con sólo poner un pié aquí, las miradas poco disimuladas lluevan sobre ti—Comentó hundiendo su atención en la taza de café. Resopló de manera opaca e izó su vista de nuevo—. Por cierto, lindo vestido. El icor le da estilo.
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Re: Blood & Cofee ~|Elliot|

Mensaje por Angelique Nightshade el Jue Ago 15, 2013 11:06 am

"Inglés" pensó  entre sí Angelique a la vez que recostaba el mentón con sutileza sobre el dorso de la mano derecha.  Reconocer la pequeña variación que diferenciaba el propio acento de nativa de Idris de aquel de los pertenecientes al Reino Unido hubiese resultado una proeza difícil de llevar a cabo por más de un cazador experimentado. Sin embargo, ella misma había pasado un breve lapso de tiempo en la isla y, quierase o no, tanto Jer como K compartían el mismo particular modo de acariciar las sílabas. Claro, antes de que el renovado acento yanki de la segunda hubiera asesinado casi de raíz los retazos de su procedencia inglesa.

Más allá del acento, había poco en aquel muchacho que pudiese identificar. Estaba el apellido, por supuesto, pero todos los apellidos nephilim suenan familiares a la larga. A no cometer errores, era bastante probable que lo conociera de antemano, más Angie no solía ocupar su cerebro demasiado tiempo con cualquier cosa que considerase "información innecesaria". La asociación de nombres y rostros solía caer en esta categoría. Bueno, a menos que el propietario de ambos hiciese algo verdaderamente digno de recordar.

— Angelique. — pronunció la cazadora, deleitándose por un momento en las sutiles variaciones en el rostro de su interlocutor mientras éste intentaba descifrar de quién se trataba. No es como si le hubiera dado mucho con qué trabajar: el apellido solía decir mil veces más que el nombre en aquella sociedad en la que se movían. Quizá por eso se mostraba reticente a dar a conocer el suyo de buenas a primeras.

Esbozó una media sonrisa a la vez que arqueaba ambas cejas, girando con parsimonia su rostro al rededor. Curioso. Más de uno de los presentes parecía olvidar que la principal atracción del lugar era, supuestamente, la comida. Estaba acostumbrada a la atención, sin embargo, las expresiones que adornaban sus pintorescos rostros le daban la particular sensación de encontrarse dentro de la jaula de un zoológico. Y aquello, si bien entretenido por los primeros cinco minutos, comenzaba a resultar molesto.

—  Es un alivio saberlo, Mr. Callingwood — respondió al último comentario del varón, destilando sorna por cada sílaba—  Por el modo en el que miran hubiera jurado que ya no portaba un vestido en absoluto.

Y a aquello le faltaba poco para ser cierto. Lo que había sido en un inicio un precioso y escotado atuendo escarlata se había tornado con el advenimiento de la batalla en un trapo mucho más revelador de lo que debería. Cubría lo que debía cubrir, pero no mucho más, desgarrado y manchado hasta quedar enteramente irreconocible. Angelique estaba demasiado conforme con su propio físico como para que una pequeñez así la incomodara y el tal Elliot demasiado dormido como para tan siquiera darse cuenta.

— Raum—
 respondió, aunque no le hubiesen preguntado nada—  Una interesante cantidad

Contemplándolo con más detalle podía decir  que no era la única allí que había tenido una noche agitada. El cabello rubio se encontraba en perfecto desorden, la remera negra se pegaba a la tonificada musculatura del varón debido al sudor y la totalidad de su anatomía parecía estar cubierta de raspones. Así se veía un cazador de sombras por la mañana, como si el mundo hubiera tratado de arrollarlo y aún así le sobrasen energías para mostrarse orgulloso y bromear al respecto. No era de extrañar que este captase la atención de todas las otras mujeres del local. Incluida ella.

—   ¿Y cuál es tu historia, encanto?— inquirió, haciéndose con el frappuccino que el hada le extendía— ¿te enfrentaste a una manada de gatitos furiosos o tu novia te echó de casa a patadas?
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Re: Blood & Cofee ~|Elliot|

Mensaje por Elliot V. Callingwood el Jue Ago 15, 2013 9:34 pm

El nombre de la cazadora se arrastró por la conciencia de Callingwood, tratando de sonsacar alguna idea de un probable lugar donde posiblemente le había escuchado antes. Pero los sistemas del rubio estaban tan agobiados que le requería esfuerzo escrutar fijamente a Angelique intentando averiguar si entre ellos había alguna relación poco importante de no más de un minuto.

Elliot siempre se había sentido levemente embelesado por las chicas que, además de atractivas, dejan que la ironía y la sorna destile descaradamente de cada palabra o acotación, de cada movimiento o acción. Y lo cierto es que para él, Angelique era un buen ejemplo de aquéllo. Atractiva e irónica. No llevaba mucho tiempo intercambiando palabras con la cazadora, pero estaba innegablemente interesado con la actitud de la muchacha.  

— ¡Uf!—Resolló melodramáticamente—. ¿Enserio crees que siquiera estarían mirando? Si hubieras estado sin tu lindo vestido, dudo que alguno de este lugar se hubiera aguantado las ganas de lanzarse sobre ti. Sabes a lo que me refiero—Comentó con un deje de diversión en su voz.

Izó la vista por un momento, y notó que había comentado lo último algo...alto. Pues la mirada celosa de el hada mesera estaba posada sobre él como si el joven fuera una especie de ratón de laboratorio. Sin embargo, Elliot tenía bastante claro que debía sucumbir a los encantos de un hada, por lo que optó dirigir nuevamente su mirada hacia la cazadora.

—Demonios Raum, ¿eh?—Indagó alzando una ceja—. Bastante valiente—Pensó en voz alta.

Su novia, mejor dicho, ex novia, podía parecer a simple vista una cazadora de sombras dispuesta a todo. Mas no era capaz ni siquiera de hacerle una herida leve a un rapiñador; por suerte el joven Elliot siempre estaba a su disposición en todo momento en el cual un demonio fuera a asaltar desprevenida a la "cazadora". Debía asumir que aquélla chica era una buena novia, puesto que su relación amorosa era emocionante en una ciudad tan sofisticada como Londres. Pero al cabo de un tiempo, a Callingwood ya le extenuaba la idea de no poder ni siquiera relajarse un momento por estar cuidándole el pellejo a la que en esos momentos era su novia. Esos eran los motivos suficientes por los que se encontraba en New York, y por los cuales el rubio se sentía maravillado por las muchachas valientes.

—Realmente, mi novia comparada con un gatito furioso podría ser lo mismo—Contestó a la última interrogación de la cazadora—. Pero ya no tengo novia y los gatitos son extremadamente adorables—Añadió con una sonrisa al final—. ¿Luzco terrible, verdad? Malditos rapiñadores, eran más de una docena— Trató de sonar desinteresado. Mas sí le preocupada como podría ser su asquerosa apariencia frente a una muchacha que acababa de enfrentarse contra un numeroso ejercito de demonios Raum, pero que seguía luciendo perfectamente elegante y atractiva.

Por otro lado, sus ojos ardían obviando su necesidad de estar cerrados por unas largas horas, por lo que finalmente se resignó y engulló una buena porción de cafeína que quemó notoriamente su garganta. Probablemente cualquier contenido del café tardaría un momento en hacer efecto dentro de su organismo, pero lo cierto es que Elliot necesitaba urgentemente que sus neuronas dormidas comenzaran a chispear, pues su más anhelado deseo no era caer roncando sobre el suelo de Taki's.

Se sorprendió al notar que todo el peso de sus parpados se desvanecía notablemente de una forma tan rápida. Se preguntó a sí mismo si es que el hada le había echado algo al café...y esperó que no. Cuando finalmente, su espalda parecía haber desanudado el lazo que mantenía a Elliot encorvado, se sintió cómodamente vivo.

Volteó su cabeza y se encontró con un muchacho lobo que mantenía su mirada escrutadora sobre Angelique, y entonces el joven notó que la chica tenía el vestido rasgado, dejando de ver mucho de su cuerpo, pero cubriendo lugares necesarios. Sin embargo, a Elliot ya le parecía irritante que todas las miradas estuvieran posadas en ese sector del restaurante.

— ¿Te gusta lo que ves?—Inquirió hacia el joven lobo—. Lamento decirte que no estás a su altura—Le dio una palmadita como si tratara de consolar al muchacho.

Y ya conforme se volteó nuevamente para dar cara a su interlocutora.  

—Ahora comprendo porque la mesera está tan celosa. Creo que eres su gran contrincante—Le susurró a Angelique procurando que el hada no fuera a escuchar.
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Re: Blood & Cofee ~|Elliot|

Mensaje por Angelique Nightshade el Vie Ago 16, 2013 12:47 am

Una sonrisa maliciosa se extendió por las comisuras de sus labios, destellando en la inmensidad de los ojos oscuros.

— Me gustaría verlos intentar. —  respondió a la vez que alzaba una ceja con altanería, sin cuidar para nada el tono o el volumen en el que hablaba.

La imagen de un montón de subterráneos saltándole encima mientras ella no vestía más que runas y un cuchillo serafín le resultó a la cazadragones de lo más perturbadora y repulsiva. Sonaba al argumento de una película porno barata y la cabreaba lo suficiente como para sentir arder a Michael contra su pierna. No alcanzaban las palabras para describir la masacre que podía llegar a montar donde cualquiera de esos seres le pusiese un dedo encima. Tenía un temperamento cuanto menos "voluble" y decir que despreciaba a los submundos hubiese sido un eufemismo brutal.

La mirada ácida del hada tampoco aportaba mucho en favor de la causa, amplificando, de ser posible, cualquier rencor o mal concepto que la Nightshade pudiese guardarle a los suyos. Bajó la mirada al frapuccino, contemplándolo con desconfianza a la vez que revolvía la crema con canela y llevaba entre sus carnosos labios la pajilla. Alzó su vista una vez más y sus ojos llameantes proclamaron una advertencia: si se había atrevido a profanar su desayuno, aquella zorra perdería la lengua.

Más no. Todo lo que deleitó el paladar de la nephilim fue la deliciosa malteada de café y chocolate, a la temperatura perfecta y con la dosis justa de cafeína y azúcar. Oh, en instantes como aquellos su perspectiva de la vida se tornaba ridículamente optimista y bella. Cerró los ojos y dio un hondo trago, dejando que los sabores desfilaran por su garganta y se intensificaran. La voz del varón ligeramente la devolvió a la tierra, interrumpiendo lo que debía de ser una mueca de lo más erótica a juzgar por el modo en que más de uno la miraba. Increíble. El primitivismo masculino jamás dejaría de azorarla.

Entornó los ojos con parsimonia, colocándose un mechón rebelde de cabello detrás de la oreja. ¿Qué clase de cazadora en su sano juicio se dejaría comparar con un gatito? aunque otra vez, podía ser que la ex de este fulanito de tal ni siquiera fuese uno de los suyos. Resultaba demasiado sencillo olvidar las desviaciones de conducta que tenía más de un nephilim, desde optar por un mundano hasta extremos casos de viruela demoníaca. La sola idea prvocaba náuseas.

— Evidentemente no has visto a Iglesia en uno de sus días. Puede volverse el gato más gruñón de la tierra.— comentó, decidida a dejar la espantosa imagen del joven Callingwood confraternizando con los raum en el fondo de su mente. No sabía de donde coño había salido tal idea, pero claramente ver tanto tentáculo junto la había dejado un poco mal de la cabeza. — ¿Salías con una mundana? — cuestionó, decantándose por su primera hipótesis y dejando la demoniofilia al fondo del tacho.

Se preguntó entre sí qué tal habría sonado su voz. Evidente era que eso no cubría ni de lejos su idea de hostilidad, pero tampoco había sonado amena o simplemente curiosa. Se sentía como una leona preguntándole a un león si había tenido un amorío con un gatito de felpa. El escepticismo le salía hasta por los poros.

— ¿Luzco terrible, verdad?— preguntó, y Angelique no pudo más que enarcar una ceja.¿Aquello iba en serio o estaba simplemente pescando cumplidos en una pecera? Dudaba que aquel hombre pudiese lucir terrible aunque estuviese cubierto de barro hasta la cabeza—  Malditos rapiñadores, eran más de una docena.

"Ansiedad" pensó entre sí la cazadora mientras la curvatura de sus labios delineaba una exquisita y maliciosa sonrisa. El tono de voz que emplea una persona cuando arriba de sudadera y zapatillas a una fiesta de etiqueta. No entendía el por qué considerando su deplorable estado, más la sola idea de poner aunque sea ligeramente nervioso a un ejemplar como aquel no hacía sino maravillas por su ego.

Alzó con elegancia la pierna derecha, cruzándola por sobre la otra a la vez que sus dedos finos asían la fina estela situada junto al cuchillo serafín.

— Te ves como un Cazador de Sombras... — pronunció, disfrutando cada sílaba mientras estiraba el brazo de Elliot en su dirección, dorso arriba, por encima de la mesa— Y uno muy bueno además. Tuve que arrastrar a los últimos dos rubitos que me acompañaron a una misión de regreso al instituto en un estado de total inconsciencia. Uno fue masticado por una Kuri cual chicle Beldent y el otro decidió revolcarse por los alcantarillados con un apasionado rapiñador. —Mientras hablaba la joven trazó en la tierna piel del brazo un perfecto iratze— Lo tuyo no es nada que una runa y un baño no puedan reparar.

Lo soltó, dejando que el café hiciera lo propio mientras examinaba el pobre estado de su brazo izquierdo, escrutiniándolo por restos de veneno. Parecía ser una herida profunda, pero limpia. Nada que requiriese la urgente visita de un Hermano Silencioso. Por otro lado, que tu rostro sea redecorado por un hombre lobo furioso probablemente calificaba como causal para una visita a la enfermería. ¿Acaso estaba celoso Elliot? se preguntó interiormente, por si aquel despliegue de actitud de macho alfa no hubiese sido suficiente respuesta.

— Todo depende, cariño. —respondió Angelique jugueteando con la estela entre sus dedos— ¿Te gustan los pitufos o prefieres a las morenas?
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Re: Blood & Cofee ~|Elliot|

Mensaje por Elliot V. Callingwood el Dom Ago 18, 2013 2:44 am

Elliot siempre supuso que el día en que alguien osara preguntarle sobre su ex novia, al menos sentiría que algo chispeara en su interior, sin embargo no sintió ni lo más mínimo cuando Angelique indagó sobre si salió con una mundana en algún tiempo enterrado en el pasado. Eso lo hizo sentir con un exiguo de culpa.

—No, era una cazadora de sombras—Contestó—. Pero podría admitir que lucía como una mundana. Apenas sabía trazar una iratze. Al principio era asombroso, pero luego descubrí que lo que yo conocía de ella, era sólo una fachada. Y eso se siente mal, ¿sabes?— Al fin y al cabo se dio cuenta que estaba parloteando mucho, y de un tema que probablemente a Angelique le aburría, y es que simplemente no quería estropear su primera conversación con una de su raza después de un tiempo—. Debo suponer que Iglesia debe ser tu mascota...Un gato gruñón— Esperó que su intención de cambiar de tema no hubiera sido tan obvio.

Engulló un poco más de su bebida caliente y emitió una suave carcajada al imaginarse cómo habría estado aquél pobre cazador de sombras al ser masticado por un Kuri. Nunca había pasado por algo así anteriormente, pero se prometió a sí mismo dentro de su consciencia que si algún día sucedía estaba cerca de algo similar a aquél suceso, cortaría cada una de los brazos del asqueroso demonio con apariencia de araña.

—Un baño, eso estaría perfecto—Se limitó a confesar unos segundos después de que Angelique dibujara aquélla runa en su brazo. Por consecuente luego optó por entregarle una sincera mirada de agradecimiento.

Luego de su "hazaña" anterior, el muchacho lobo de la mesa de al lado había estado más pendiente de su comida que de Angelique y su vestido repleto de Icor.

— Todo depende, cariño. ¿Te gustan los pitufos o prefieres a las morenas?

El joven Callingwood enseñó una sonrisa ladeada frente aquélla interpelación.

— ¿Sinceramente? Bueno, en Inglaterra casi la mayoría son sorprendentemente pálidos, y para añadirle más honestidad a todo esto, eres la primera morena que ha llamado mi atención— Manifestó tranquilamente, pues nada de lo dicho era mentira—. Estoy seguro de que tu novio le presume a todo el mundo que eres atractiva—Sentenció con un leve encogimiento de hombros.

Esta vez contempló como el hada parecía a punto de caminar amenazante hacia él. Por instintivo propio el joven Callingwood se apegó un poco contra la pared, pues conocía perfectamente cuan maliciosas podrían ser las hadas. Y rencorosas, también. Y antes de al menos poder protestar o decir "sus últimas palabras", un frío liquido ya lo había dejado empapado. Escrutó con su mirada azul a el hada que yacía parada frente a él con una sonrisa no del todo amigable. Ironía.
Elliot jamás le dijo que saldría con ella, ni nada relacionado. Con eso aprendió que jamás debía guiñarle el ojo a la mesera de Taki's, que podría resultar ser un hada bastante perspicaz, rencorosa y maliciosa como aquélla.

— ¡Eso te enseña a no jugar conmigo!—Advirtió la mesera, alejándose con paso digno y presumido.

Elliot arrastró su mano con fuerza sobre sus parpados, quitando los restos de agua que se había adherido exasperantes a sus pestañas. Y entonces se percató de todas las miradas de los subterráneos esta vez mezcladas con burla y diversión.

"Perfecto" Susurró algún recóndito lugar de su cerebro con sobrada ironía.

—Al parecer, la amorosa mesera escuchó que necesitaba un baño—Masculló entre dientes. Ordenó su cabello, en realidad, dejándolo aún más desordenado de lo que estaba. Su remera negra sólo se adhirió más a su torso, y por la corriente fría que se daba importancia en el lugar cada instante en que alguien se adentraba al restaurante, pescaría un resfriado, probablemente—. Puedes reírte si eso deseas—Le dijo con tono divertido a Angelique—, creo que me lo merezco.


Hey. :
El hada...No sé por qué, pero necesitaba que hiciera de las suyas con Elliot, haha xD
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Re: Blood & Cofee ~|Elliot|

Mensaje por Angelique Nightshade el Mar Ago 20, 2013 9:06 pm

Jamie no era una runa blanca sobre su pecho sino una cicatriz aun sangrante en el corazón. El parabatai que jamás fue y el hermano que juró proteger con su vida, ambos inmortalizados en las cumbres de su esencia y su memoria. Una fachada, nada más que eso conocía de la persona que había sido por años su conciencia. Lo sabía, lo había sabido desde aquel momento en el que le anunciaron su fallecimiento. En realidad, no lo conocía en absoluto. Y aquello, como decía Elliot, se sentía "mal". No fue desinterés, imposible sería concebirlo así. Tampoco creía que hubiese sido desinterés por parte del cazador el conocer la verdadera naturaleza de su novia. Era simplemente falta de comprensión. Angelique había visto las señales, había visto la ineptitud de su hermano y la decepción de su padre lo suficiente como para dar ciertas cosas por hechos. Más ni en esta vida ni en otra una cazadora de sombras de nacimiento hubiera consentido la idea de que su hermano, si bien portaba runas, no era más que un mundano.

Ella habría deseado protegerlo con su vida, el Ángel sabe que lo había intentado. "Y fallado estrepitosamente" comentó una ácida voz en su fuero interno. No tenía caso discutir con quien llevaba la razón. De un modo crudo y cruel aprendió la más valiosa lección: a nadie puedes proteger más que a ti mismo.

Cualquier atisbo de sonrisa se desdibujó de sus labios enrrojecidos por un breve momento, sumida entre el recuerdo y la escucha. ¿Quién diría que alguien como Angelique podría sentir cualquier clase de simpatía por una cazadora mediocre a la que ni siquiera conocía? Y allí estaba, no tenía sentido alguno el negarlo, por más curioso e inusual que resultase al ojo incauto.

— El gato del instituto —comentó, regresando su atención al frappuccino con una mueca cargada de ironía— Y para que conste... ese ha tenido que ser el cambio de tema más alevoso que he escuchado en la vida.

La mujer puso los ojos en blanco y le dedicó al joven Callingwood un gesto de exasperación con la muñeca, dando el tema por zanjado. No tenía interés en sonsacarle información forzosamente, ni tampoco era de la clase de persona que gusta de insistir e insistir en un tema peliagudo. Prefería no meter los dedos en el ventilador siempre que fuera posible.

—¿Novio? —inquirió la Cazadora de Dragones, enarcando una ceja con contenida diversión. ¡Hablando de meter el dedo en el ventilador!— No, dulzura. —respondió, negando con la cabeza mientras batía las pestañas—La única con derecho a presumir lo buena estoy, además de yo misma, es mi imagen en el espejo.


Volvió la atención a su siniestra con la estela en mano, trazando sin prisa un perfecto Iratze. Jamie parecía estar allí, contemplándole con una sonrisa en los labios. No como lo había perdido, sino una versión más joven y desgrabada, un flacucho niño de no más de 12 años. Una vez la imagen de su hermano comenzaba a circundar su mente parecía imposible frenar el torrente  de memorias. Tampoco ponía demasiado empeño en aquella empresa, dejando que los flashes del pasado fueran y vinieran por su conciencia a gusto. Después de todo, no le quedaba mucho más. James no evocaba en ella tristeza alguna, quizá a menudo añoranza, y aun así el pensar en él alegraba su día.

Perdió la conciencia del tiempo en el tunel del recuerdo, solo para regresar a una realidad difusa, en la cual Elliot Callingwood la miraba con cara de pollo mojado. O bueno, más bien, literalmente mojado.

—Al parecer, la amorosa mesera escuchó que necesitaba un baño—Masculló entre dientes el cazador.

Angelique torció el gesto casi en seguida, fijando sus imponentes orbes oscuros en el hada de piel azulada. "Puedes reirte" comentó el varón, más a aquella el asunto estaba lejos de causarle la menor gracia. Le parecía una ofensa. Una que denotaba imbecilidad e inmadurez. Una que ningun miembro de su casa pasaría por inadvertida. Por supuesto, se tragó las palabras junto con un dulce trago de su cappucino frappé. No era la clase de persona que montraría un escándalo poniéndose a chillar en un restaurant repleto de submundos. Era más bien del tipo que estira la pierna en el momento justo para hacer la más oportuna de las zancadillas y provocar que la camarera se diese de bruces contra el suelo. Y eso hizo, así, sin más.

Por un instante, el único sonido que colmó la atmósfera del local fue el de la pajilla de Angelique mientras bebía el contenido final de su desayuno. Luego este fue brutalmente opacado por un chillido femenino de lo más agudo. Al alzar la mirada, el hada se encontraba allí, lanzando chispas por los ojos mientras apretaba los puños.

— Que oportuna. — comentó la cazadora de dragones, apoyando el rostro sobre la diestra.— Quiero la cuenta.

Al descuido movió el dedo anular, captando fugazmente la atención de una camarera encolerizada y a punto de cometer una locura. Esta abrió la boca, más entonces notó la imponente "N" y la luna nueva en el diseño del anillo. Tragó saliva, asintió con la cabeza y dio vuelta sobre sus talones.

La Nightshade esbozó una sonrisa zalamera y volvió su mirada juguetona a Elliot, rebosante de autocomplacencia. Sin más, se echó a reír.

— ESO sí era merecido — comentó guiñándole un ojo— pero debería saber ya no hay futuro alguno para un cazador de sombras que tontea con subterráneos Mr. Callingwood. — su tono variaba entre la burla y la sinceridad— Ahora si me disculpa, creo que debería volver al Instituto y ponerme algo con un poco menos de icor y algo más de tela.  
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Re: Blood & Cofee ~|Elliot|

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