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Por la mañana, se recomienda no discutir [James F. Jackson]

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Por la mañana, se recomienda no discutir [James F. Jackson]

Mensaje por Annia S. Beauprey el Mar Sep 10, 2013 6:00 am

5:17 am.
Eso era lo que marcaba mi reloj. Bufé y me revolví en mi cama. Todas las luces estaban apagadas, pero entraba un pequeño resquicio de Nueva York por la ventana. Incluso con las cortinas echadas, la luna llena proporcionaba un poco de claridad para diferenciar las siluetas.
Llevaba casi dos horas despierta, intentando volver a conciliar el sueño... pero era imposible: había contado ovejas, había hecho inventario del día... pero nada.
Durante el tiempo que me había despertado, sobre las 3 de la mañana, me había planteado levantarme pero había desechado esa idea. Por aquel entonces había tenido la pequeña esperanza de que volvería a soñar con ovejitas... pero aquello se había roto en pedazos con el paso de los minutos.
Bostecé. Era raro, ya que sentía mis ojos cansados pero mi cuerpo estaba descansado y listo para ponerse en marcha. Era como si mi mente quisiera dormir pero mi cuerpo se negara. ¿Qué podía hacer yo? Hice una mueca de disgusto y desistí en mi intento por no salir de mi cuarto.
Con un movimiento rápido y un poco enfadado, me destapé. Encendí la lámpara de leer y, descalza, me dirigí al armario. Podría haberme paseado por el Instituto en camiseta y pantalón corto, ya que nadie estaría levantado a estas horas... pero tenía la sensación de que no iba a dormir en mi cuarto. Y, si así era, no quisiera andarme por allí con todos despiertos con mis pintas. Aún así, tampoco me devané mucho la cabeza buscando algo. Esto, eso y aquello, ya estaba.
Me refregué los ojos y me cambié. Sabía que el Instituto era frío, por lo que decidí ponerme algo más que un pantalón corto y una camiseta de tirantes negro.
Lo más silenciosamente que pude, salí de mi cuarto y caminé por el pasillo. Por extraño que pareciera, aquellos zapatos no hacían ningún ruido. Era como intentar saber cómo Isabelle Lightwood era capaz de correr con tacones de aguja. Dudaba que fuera práctica, sino... ¿suerte? Fuera cual fuera la razón, era que había estado en lo cierto. El Instituto por la noche era frío. Me abracé los brazos y me dirigí a la cocina. Una buena taza de té lo curaba todo.

-------

Al contrario que el resto del Instituto, la cocina parecía y era moderna. Era grande, con encimeras de metal y una cocina roja. Como era de esperar, no había nadie. Encendí la luz y esta me deslumbró durante unos momentos. Tuve que cerrar los ojos, abrirlos poco a poco y pestañear un par de veces. Todavía molesta con la luz blanca, me dirigí a los estantes.
5 minutos más tarde, tenía una taza de té en mis manos. Estas estaban calientes y, en cuanto di el primer sorbo, mi garganta lo agradeció. Era suave y relajante.
Aún así, estaba incómoda en la cocina. Aquella luz penetrante, todo frío y metálico... Con la taza en mis manos, salí de la cocina y apagué la luz.
Dando pequeños sorbos durante el camino, me dirigí hasta la Sala Común. Afortunadamente, no estaba muy lejos. Era una estancia de tamaño medio, con unos cuantos sillones y un sofá. Todas las paredes estaban recubiertas de estanterías de libros y, por un momento, me pregunté si aquellos libros serían tan raros como los que había visto en la biblioteca.
En el centro de la pared derecha había una chimenea encendida, dando una sensación de seguridad y confort. Encendí una lámpara, me senté en el sofá, me descalcé, me tapé con una manta que estaba colgada del posamanos del sofá y dejé mi té en la pequeña mesa.
Ahora, por fin, me sentía a gusto.

--------

Pasos. Sí, eran pasos. Me desperté poco a poco, pero mi cerebro reaccionó al instante del aviso. No estaba en mi cuarto, sino en la Sala Común. ¡Me había quedado dormida! Me destapé y me puse las botas. ¿¡Qué hora era!? Con un brusco movimiento de cabeza, mis ojos se posaron el pequeño reloj que reposaba encima de la chimenea. Eran las 7:30 de la mañana. Sin duda, me había quedado dormida. Me pasé la mano por el pelo, intentando que quedara un poco decente. ¿Estar allí era algo bueno o malo? Había conseguido conciliar el sueño, pero no en el lugar adecuado. Yo solo había ido allí a tomar el té para despejar mi mente. Y ahora el té estaba asqueroso, seguramente, y alguien...
Antes de que pudiera seguir pensando o intentar marcharme, quienquiera que fuera había llegado a la Sala Común.

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Última edición por Annia S. Beauprey el Mar Sep 10, 2013 9:02 am, editado 1 vez
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Re: Por la mañana, se recomienda no discutir [James F. Jackson]

Mensaje por James F. Jackson el Mar Sep 10, 2013 7:14 am

Otra noche más sin poder dormir. No hacía demasiado tiempo que me habían trasladado al instituto de nueva york, hasta ahora había estado viviendo en Londres, un lugar donde la gente caminaba con rapidez, pero sin lugar a dudas, más tranquila que aquella ciudad llamada nueva york, una ciudad, que a diferencia de Londres, parecía que hubiera más actividad por la noche que durante todo el día. Las calles siempre eran una marea de gente subiendo y bajando por las calles chocando contra las personas que se interponían en su camino, sin ni siquiera pararse a disculparse.
Si en Londres mi indiferencia ya era grande, nadie se podía imaginar la cantidad de indiferencia que recorría ahora por mis venas.
Ya en Londres había decidido no interferir en aquellas situaciones en las que la clave no me obligaba a interferir, por lo que si no venia una orden directamente desde arriba, pasaba de lo que ocurría a mi alrededor.
Aquel carácter ya había provocado que estuviera bastante alejado de mis compañeros de instituto en Londres, además de que me tacharan con varios adjetivos, ninguno muy cariñoso, por lo que por el momento no me había relacionado con nadie del instituto en nueva york, es más, ni siquiera había llegado a ver ni a la cuarta parte de los miembros que residían allí, ni tenía demasiado interés en conocerlos, y a los que conocía de vista, era porque los había visto por los pasillos del instituto, que ha todo esto, debían de tratarse de personas bastante extrañas, pues rara vez caminaba por los pasillos del instituto, es más, la mayoría de las veces solo caminaba por el instituto cuando llegaba a primeras horas de la mañana y me dirigía a mi habitación para dormir, después me tiraba el día en la cama durmiendo, y como la cocina no era mi don, directamente comía en algún bar o lugar de comida rápida.

Mire el reloj, ya eran las 5 de la mañana y ya me había deshecho de la mayoría de la escoria que recorría a aquellas horas las calles de nueva york. Aunque la gente no se diera cuenta, a partir de las 2.30 de la mañana, por la calle solo solían rondar demonios o seres subterráneos en busca de problemas, y si nos, claramente, mundanos borrachos que nunca podían traer nada bueno, eso si, siempre podía hacerme el héroe salvar a alguna damisela en apuros, y conseguir algún número de teléfono para cuando estuviera aburrido o sin nada mejor que hacer.
No es que me gustara ir cada día con una distinta, pero habían días que necesitaba de la compañía de alguien, y como no tenia, precisamente, demasiado amigos, y mi compañero estaba de visita en idris, era la suficiente compañía para olvidarme de los problemas que solían rondar mis pensamientos.
La noche todavía era joven, por lo menos para una persona como yo que solía pasarse el día durmiendo y la noche trabajando, por lo que todavía era demasiado pronto para volver a casa. Me dirigí hacia las calles donde se encontraban todos los locales nocturnos, primero visite los locales de mundanos, pero como era de esperar la mayoría ya estaba cerrando y la otra parte solo estaba lleno de estúpidos mundanos borrachos que se dedicaban a manosear a mujeres demasiado ebrias como para darse cuenta de quién o como era la persona que la estaba sobando.
La segunda parada fue un local de subterráneos. Antes de entrar decidí ponerme la capucha de piel del chaleco negro que portaba. Sabía que aquello no evitaría que los seres de allí dentro se dieran cuenta de que yo era un nephilim, pues tenía los brazos llenos de runas, pero por lo menos evitaría que se quedaran con mi cara. Hoy había tenido una noche movidita, por lo que no necesitaba meterme en problemas de más, supongo que me tomaría alguna copa, buscaría alguna buena compañía para pasar el rato, y luego me marcharía a casa sin buscar ningún problema.
Entre en el recinto y escuche el jaleo de las voces y la música sin darse cuenta de mi presencia en una primera vista, como se esperaba, aquel local era visitado por la mayoría de hijos de la noche y alguna que otra hada.
Observe el local sin demasiada curiosidad, y visto que las vampiras estaban todas ocupadas, y las hadas no eran precisamente de mi gusto, decidí pedir una copa y no tardar demasiado en retornar a casa.
Al pedir la copa el hombre se fijo en mis runas y me miro de mala cara, luego sin vacilar demasiado en las palabras me comento que por hoy sería bien recibido, pero que si fuera posible evitara volver por aquel lugar.
Le mire con cara de asco, no se me olvidarían aquellas palabras y a la mínima que hubiera problemas aquí con referencia a ellos sería el primero en venir a poner orden. Me tome la copa de un trago y la deje con mala ostia sobre la barra.-por lo visto uno no puede tomarse una copa tranquilo.-comente en voz alta llamando la atención de la mayoría de la sala. Deje un par de monedas sobre la barra y me marche de allí, pero esta vez dando un portazo tras de mí, para luego maldecir a aquellos seres subterráneos.
Finalmente había llegado al instituto, eran las 7.30 de la mañana, por lo que seguramente los alumnos de aquel instituto no tardarían en comenzar a aparecer por los pasillos.
Primero me pase por la cocina para tomar un trago de agua y luego me dirigí hacia mi habitación. Durante el recorrido recordé que me había dejado uno de mis libros en la sala común. No solía dirigirme muy a menudo a aquella sala, pero como la biblioteca había estado llena al mediodía, era el único lugar que había estado vacio.

Al dirigirme hacia la sala común, observe como una luz se proyectaba hacia el pasillo proveniente de esta. Por lo visto no era el único que andaba por allí a esas horas. Aunque había pensado entrar silenciosamente para no llamar la atención, decidí que sería más correcto hacer aviso de que iba a entrar, pues no quería sobresaltar a quien estuviera por allí, o intentara atacarme por miedo.
Di dos golpes con los nudillos de la mano derecha a la puerta y a continuación entre.
La luz provenía de una lámpara de noche que se encontraba en una mesita al lado del sofá y enfrente de una chimenea la cual tenía leves signos de haber pasado la noche encendida.
Me acerque a la mesa que se encontraba detrás del sofá y cogí el libro que me había dejado sin decir nada, con intención de no tardar en marcharme hacia mi habitación, sin molestarme en averiguar quién era la mente despierte que se encontraba allí a esas horas.




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Re: Por la mañana, se recomienda no discutir [James F. Jackson]

Mensaje por Annia S. Beauprey el Mar Sep 10, 2013 9:40 am


Evité refregarme los ojos. Seguía teniendo sueño debido al rápido despertar que había tenido, pero me contuve de cualquier signo. Si algo tenía era compostura, si eso incluía mantener la imagen. Para mi sorpresa, recordaba algunos gestos de educación que había aprendido durante mi infancia. Aún así, con el cansancio que tenían mis ojos poco conseguía formular mi mente.
Me rasqué el cuello y pellizqué el puente de la nariz.
Los pasos ya no se oían, lo que significaba una cosa: quienquiera que hubiera venido, ya estaba en la Sala Común.
No había hecho ningún sonido ni dicho ninguna palabra, pero los pasos me había dicho la verdad. Me puse de rodillas encima del sofá, enroscando mis piernas con la manta, y haciendo aparecer la cabeza por encima del respaldo. Era un chico, musculoso pero de complexión atlética. A mis ojos, era rubio y tenía un poco de melena. ¿Sería de verdad rubio? Esa era una pregunta que no podría contestarme a mí misma.
En cuanto levantó la vista, nuestros ojos se encontraron y percibí que era verdes. Quizás, un verde más claro de los usual, pero no podía saberlo con exactitud porque mis ojos se movieron hasta lo que llevaba en la mano. Un libro.
No recordaba haberlo visto cuando llegué pero, cierto era de que no podía fiarme de mi memoria en lo respectivo a aquella noche. Estaba tan cansada pero sin sueño que era capaz de ver un dragón en el corredor y yo no acordarme.
Con respecto a ese chico, no estábamos muy cerca, pero su aliento olía claramente a licor. Licor subterráneo, lo que me hizo saber que había estado en un garito nocturno. Aún así, decidí ignorar ese hecho. Cada cual era libre de hacer lo que quisiera.
Con un rápido movimiento, desenrollé la manta de mis piernas y me levanté.
Se le veía cabreado desde kilómetros antes de entrar a la Sala Común, pero ignoré eso.
- Espera – le llamé, alargando el brazo para cogerle, aunque solo pude agarrar el aire -, si vas a dejar ese libro en la biblioteca, te recomendaría que esperaras unos días – hice una pausa, esperando captar su atención -. Las escaleras del segundo piso se han derrumbado por la antigüedad y Maryse ha mandado cerrar la habitación hasta nuevo aviso.
Sí, técnicamente, se había derrumbado por la antigüedad. Ni Aria ni yo teníamos la culpa de estar en el momento menos adecuado en el sitio menos idóneo. Al fin y al cabo, Adrianna casi se mata allí de no haber sido por sus estupendos reflejos y acrobacias.
No sabía porqué, pero tenía la sensación de que íbamos a despertar a todo el Instituto en menos de una hora. Yo no era la causa de su enfado, y no iba a permitir que me echara a mí la culpa de lo que hubiera pasado. Aún así, todavía albergaba la esperanza de que asintiera con la cabeza y se marchara para que yo pudiera seguir durmiendo en aquel cuarto hospitalario.
Me alisé la camiseta debido a la mala postura al dormir, esperando su respuesta afirmativa o sus palabras afiladas. Si íbamos a discutir, lo veía venir y yo ya estaba preparada. La cuestión era que si valía la pena despertar a los demás por una rabieta de chico que había bebido. Fuera como fuese, yo estaba dispuesta a dejar aquello como un frío encuentro... si es que él quería.
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Re: Por la mañana, se recomienda no discutir [James F. Jackson]

Mensaje por James F. Jackson el Mar Sep 10, 2013 10:44 am

Mientras decidía girarme para marcharme observe como una cabeza se asoma por el respaldo del sofá, por unos momentos pensé que había interrumpido alguna relación amorosa, pero cuando la joven se asomo del todo caí en la cuenta de que debía estar sola puesto que llevaba toda la ropa puesta y no notaba ningún ruido que no fuera proveniente de ella. Sonreí de medio lado al pensar que sola debía de sentirse para estar durmiendo en la sala común, un lugar muy poco adecuado para una bella durmiente rodeada de cazadores hambrientos, pero no tenía ganas de bromear, al fin de cuentas la noche había sido agotadora y no tenía ganas de seguir perdiendo el tiempo, quería irme a la cama y tumbarme allí hasta quedarme dormido, para por la noche despertarme a la misma hora que todos los días y volver a la rutina de cazador, esperando que esa  noche no me echaran de algún local por no ser lo bastante demoniaco, o por ser demasiado encantador, quien sabe, la cuestión es que quería fiesta y aquella noche me la habían arrebatado por una estúpida diferencia de raza.
No tenía nada en contra de los subterráneos, pero últimamente comenzaban a tocarme la moral por ser diferente a ellos.
Mis ojos se encontraron con los de la joven, la cual parecía curiosa al verme por allí a aquellas horas, supongo que si hubiera estado de humor hubiera sonreído, le hubiera guiñado un ojo y hubiera coqueado con ella, incluso me hubiera mostrado voluntario a arroparla entre mis brazos para protegerla de aquella fría noche. Por lo contrario lo único que se me paso por la cabeza, fue pensar que tenía muy mala suerte por haberme topado con ella y no poder haber pasado desapercibido aquella mañana.
Me gire sin hacerle demasiado caso, y escuche como la joven se quitaba la manta con rapidez y se acercaba hacia mí con paso firme, aunque vacilando un poco en el último minuto. Note como alargaba la mano para agarrarme por el brazo, aunque no llego a llegar del todo, así que sin girarme a verla sonreí mientras ella me comentaba que la biblioteca estaba cerrada ya que no se podía acceder a ella, y que no fuera. Me gire con media sonrisa. Al final si tenía tiempo para jugar un poco antes de irme a dormir.- este libro me pertenece, comente mientras sonreía y alargaba la mano hasta tocarle su mejilla, la cual estaba fría como el marfil, supuse que era debido a quedarse dormida en aquella gran sala común con la chimenea apagándose a la misma velocidad con la que pasaban los minutos en aquella oscura y fría noche.-de todos modos gracias por su ayuda.- le mire de arriba abajo y dije. -deberías entrar en calor, si quieres puedo ayudarte.-comente con un ronroneo en la voz, junto con una sonrisa seductora y un guiño, al tiempo que la cogía por el brazo y le daba un estirón acercándola hacia mí, provocando que su pecho chocara contra el mío.
Por la temperatura de su cuerpo, deduje que debía llevar allí bastantes horas, pues estaba bastante fría y dudaba que fuera una hija de la noche, ya que estas eran más bellas. Esta chica más bien me recordaba a algún familiar de la saga Harry potter, los weasley si no me equivoco, aunque esta chica tenía cara de mala, aunque su cuerpo pareciera débil y delicado, sus ojos no mostraban exactamente esas cualidades femeninas y delicadas –¿o prefieres que te ayude de otra manera?.
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Re: Por la mañana, se recomienda no discutir [James F. Jackson]

Mensaje por Annia S. Beauprey el Miér Sep 11, 2013 2:56 am

No era como yo lo esperaba. Había deducido que estaba enfadado y había esperado una discusión, en vez de eso, me tiraba los tejos. Pues lo llevaba claro...
Su aliento apestaba a licor y, aunque no estaba segura, diría que estaba borracho. O, al menos, a medias. Lo que no le daba la capacidad mental que se tenía estando cuerdo del todo. Y, puede que tuviera sueño y me estuviera adaptando a estar despierta a esas horas, pero no era tonta.
“Repasemos cómo hemos llegado hasta aquí” pensé, poniendo mis pensamientos en orden.
Como acto de educación y cortesía le había avisado de las puertas cerradas de la biblioteca temporalmente, dándome cuenta de que aquel libro era de su propiedad. No pude leer el título pero, siendo sincera, no parecía el chico que leía ni un cómic y mucho menos un libro.
Hasta ahí todo había ido medianamente bien, ¿no?
“Sí, y después se había aprovechado de la situación...” pensé, soltando un suspiro mental.
En aquellos momentos, me encontraba entre sus brazos. Estábamos cara a cara, aunque él era más alto que yo, llegándole a la barbilla.
A decir verdad, su cuerpo estaba caliente, como si la caminata hasta el Instituto le hubiera proporcionado una excusa para enfrentar el frío.
Fruncí los labios, con una expresión que daba a saber que no me interesaba.
- Va a ser que no – puse mis manos en su pecho y lo empujé suavemente para que el espacio entre nosotros se agrandara. Cuando estuvimos lo suficientemente lejos, mis manos se dirigieron a sus hombros y le obligué a darse la vuelta – Eso se llama puerta y es por donde tú tienes que salir para que yo te desee buenas noches. Y saldrás solo – hice énfasis en la última palabra.
Sin decir nada más, me aparté y me encaminé hasta el sofá.
- Así que, adiós – me despedí, estando ya al lado del posamanos, aunque él no había dado ningún paso hacia la puerta.
Me estiré para coger la manta pero mi mano se quedó helada cuando él pronunció sus últimas palabras. Me erguí inmediatamente y adopté una expresión seria combinada con una alzamiento de ceja. Este tío estaba bromeando, ¿verdad? No podía ser verdad.
- Puedo apañármelas sola – negué -, así que me gustaría que te fueras para poder seguir durmiendo -. alargué el brazo y extendí la palma, indicándole la salida -. Buenas noches.
Pero él ni se inmutó, se limitó a seguir mirándome de forma provocadora y divertida. ¿Qué había hecho yo para cabrear tanto al Ángel y que me enviara a este chico como castigo? Suspiré con resignación. La situación ya había sobrepasado mi límite de idiotez.
Él estaba medio bebido, por lo que no estaba en situación de decidir. Y, aunque no fuera tan “fina” o selectiva como mi familia, no estaba dispuesta a hacer nada con un chico que además de egocéntrico había bebido unas cuantas copas.
Con un movimiento fiero, me volví a estirar sobre el sofá y cogí la manta de un manotazo. Me la puse sobre los hombros, rodeándome. Aquella conversación había llegado a su fin.
- Si no te vas tú, me iré yo – sentencié.
Para mi desgracia, solo había una puerta de acceso y salida... y él estaba delante. Aún así, eso no me iba a impedir apartarme de él.
Con pasos decididos me encaminé hacia la salida, pasando por su lado. Aquello solo había sido un fugaz encuentro desalentador, punto. No iba a tener más palabras con él o sino, ahí sí que me iba a cabrear. Una cosa era coquetear conmigo con una copas bebidas pero, otra muy diferente, era retenerme allí contra mi voluntad. Aquella noche... aquella mañana no iba a pasar nada entre nosotros. Eso lo tenía tan claro como que el agua era incolora. Y, si él pensaba otra cosa, no iba a ganar.
Miré al frente, dando un paso llegando al marco de la puerta. Aquello había finalizado...
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Re: Por la mañana, se recomienda no discutir [James F. Jackson]

Mensaje por James F. Jackson el Miér Sep 11, 2013 7:29 am

Aunque me había tomado una copa en el pub de los subterráneos ni de lejos estaba borracho. Solo había estado una vez borracho y fue la primera vez que bebí más de la cuenta y de eso hacía ya un par de años, además de que no se puede decir que aquello acabara demasiado bien, ya que a la mañana siguiente me desperté con la ropa desgarrada, un par de arañazos y medio cuerpo lleno de moratones. De eso hacía ya un par de años largos, por supuesto mi cuerpo ahora aguantaba cualquier tipo de licor, y ya debía de haber bebido más de la cuenta para comenzar a actuar diferente a como solía hacerlo. Así pues, no, no estaba borracho y sabía con exactitud lo que hacía, lo que no hacía y con quien iba o dejaba de ir.
La joven que en un principio había dado la sensación de ser divertida y entretenida, resulto ser una snob con aires de superioridad. Las ganas de continuar coqueteando con ella habían ido transformándose en una broma hacia ella al tiempo que ella iba respondiendo de forma seria, fría y distante, carácter que hubiera relacionado con la directora del colegio o con cualquier miembro de la clave, tal vez se estaba sacando las oposiciones para entrar como miembro de la clave, quien sabe, con ese carácter seguro que le daban puntos de más respecto a los demás alumnos.
Aunque yo había seguido bromeando con ella, ella solo se alejaba de mí y seguía con sus aires de superioridad y frialdad. Aunque volvió a acostarse en el sofá, como había seguido allí de pie, sorprendido por aquel carácter en una chica tan joven, decidió levantarse y marcharse de la sala común, como si el simple hecho de estar en la misma sala común que yo le produjera arcadas.
Aquello no se iba a quedar allí, y menos después de comportarse como una vieja carcamal.
Cuando se decidía a salir por la puerta de la sala común, adelante el ritmo y le cogí por el hombro para situarla hacia un lado y situarme entre ella y la salida:
-siento que mi presencia no sea de tu agrado, supongo que tener un palo metido por el culo suele ponerte de ese humor de vieja carcamal.-le sonreí burlonamente y dije.-buenas noches, intentare no molestar tu estudio hacia las oposiciones de vieja carcamal otra vez.-le guiñe el ojo izquierdo y comencé a caminar con el libro en las manos en dirección de los pasillos, sin molestarme en encender ninguna luz. Si antes había estado cabreado, aquello me había sacado ya de mis casillas, lo mejor sería irme a la cama.

Finalmente llegue a mi habitación, una habitación con colores azules y rojos. Me había tomado la molestia de colgar varios poster por las paredes de mis grupos favoritos, así como situar la guitarra eléctrica en una de las esquinas de la habitación y la bandera de Inglaterra colgada de una de las paredes. Yo no era precisamente un hombre ordenado, por lo que las botas militares estaban desperdigadas por la habitación, junto con varias prendas de ropa sucia que comenzaba a acumularse en una de las esquinas, sin contar que un montón de libros comenzaban a acumularse encima del escritorio junto con varias libretas y bolígrafos.
Al entrar observe que me había dejado la luz del baño encendida, ya que esta salía a través de la puerta a medio cerrar. Deje el libro sobre el escritorio, me quite las botas con un movimiento de pies, y me dirigí hacia el baño, donde abrí el grifo posando las manos debajo del chorro de agua fría para luego mojarme la cara. Me mire reflejado en el espejo y me eche el cabello hacia atrás con las manos, necesitaba dormir y aquello comenzaba a notarse por las sombras negras que comenzaban a aparecer bajo mis ojos.
Apague la luz del baño sin molestarme en cerrar la puerta y me deje caer sobre la cama, agotado de aquella noche tan larga.




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Re: Por la mañana, se recomienda no discutir [James F. Jackson]

Mensaje por Annia S. Beauprey el Dom Sep 15, 2013 10:57 am

Y yo que pensaba que aquello había terminado... ni de broma. Lo sabía. Sabía que me estaba provocando y que iba a caer en su broma... pero no iba a dejarme con la palabra en la boca. En un principio había decidido largarme a mi habitación y dejar aquello como estaba, pero ni por asomo. Tenía la suficiente cabeza fría para darme cuenta de que aquello solo era un simple juego para él, pero mi orgullo había ganado.
En París se me había enseñado los modales, protocolos y órdenes... cosas que yo odiaba pero, si te lo repiten durante 15 años, algo se te queda en la cabeza. Y, alguna que otra lección era como no permitir que me insultaran. Pese a todo, él también se marchó.
“Tranquilízate, Annia” me dije a mí misma, en el pasillo, con los ojos cerrados e inspirando profundamente.
No tenía sentido, ni tampoco humor, de perseguirlo. Discusión terminada. Sus frases se disolverían en mi mente hasta convertirse susurros casi inaudibles y, posteriormente, en nada.
Tras respirar profundamente varias veces en la oscuridad de la noche para calmarme, me enfundé en la manta roja aún más.
Y así, en medio del silencio del Instituto, me encaminé hacia mi cuarto.

–-----

Estaba tal y como lo había dejado: la cama abierta, el armario cerrado y el escritorio con un par de libros a un costado y un libreta en el centro donde copiaba a mano todas las runas que conocía. La lámpara de noche estaba apagada, lo que significaba que había salido, pero aquello fue lo primero que toqué en cuanto entré a la habitación. La bombilla se iluminó, perfilando las sombras que eran mis muebles.
Dejé la manta en la cama y mis ojos se dirigieron al escritorio. Allí había varios libros, por lo que decidí leer alguno antes de volver a dormir. Así, al menos, despejaría mi mente. Revolví los libros buscando el de los poemas de Bécquer.
Intenté recordar qué había hecho con él. No lo había dejado en la biblioteca para poder leer algunos poemas más y, ayer por la tarde, había estado en la Sala Común... Hice una mueca, suspirando.
De vuelta a la Sala Común.
Apagué la pequeña luz y salí de la habitación cerrando la puerta tras de mí.

–-----

Rápidamente, olisqueé el té. Estaba frío y hecho un asco. Aparté la nariz, asqueada.
“Lo llevaré a la cocina antes de irme” me ordené, levantándome.
En la mesita situada detrás del sillón, busqué el libro. Y, por fin lo encontré. Un pequeño libro de tapa verde. Lo abrí, buscando algún verso romántico o doloroso de Bécquer... pero no estaba escrito en verso, sino en prosa.
“Este libro no es mío”.
Lo cerré y miré la primera página. En ella, afirmaba ser propiedad de un tal James Jackson. Bufé, frustrada. Aquello tenía que ser broma. Mi mente ya ataba cabos, llegando a una conclusión: el chico que se acababa de marchar era James Jackson.
Con un poco de mala leche y dispuesta a terminar con todo aquello, cogí el libro y el té y me marché apagando la luz de la Sala Común.
Pasé por la cocina y dejé la taza en el fregadero y me dirigí al pasillo de la habitaciones de los residentes.
Deducía que, aunque era hora de dormir, James todavía debía estar despierto debido al poco tiempo que había transcurrido desde que nos separamos. Y así era. La luz se colaba por la rendija de la puerta de entrada. Me acerqué y golpeé dos veces. Esperé.
Unos segundos después, la puerta se abrió y reveló a James. Sabía que, de intentar hablar, me cortaría con alguna burla o no me dejaría pasar, por lo que me deslicé por su lado y entré al cuarto.
- Solo vengo a por algo que me interesa – dije, aplacando su curiosidad y lo que intentara decirme.
El libro estaba en la mesilla de noche, junto con unos cuantos más. Sin muchos miramientos lo cogí y leí en voz alta: Poemas de Bécquer.
Sin duda, aquel chico no era de los que escribían y leían poemas. Para confirmar que se había equivocado, leí en voz alta lo que rezaba en la primera página del libro que tenía debajo del brazo: Propiedad de James Jackson.
Dejé su libro en la mesilla y me encaminé hacia la puerta para volver a mi habitación.
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Re: Por la mañana, se recomienda no discutir [James F. Jackson]

Mensaje por James F. Jackson el Mar Sep 17, 2013 10:08 am

Cayendo en la cuenta que mi olor corporal no era exactamente el más adecuado para irme a la cama sin que al día siguiente tuviera que cambiar todo el vestuario de la cama, decidí darme una ducha rápida, y de paso, despejar mi mente de cualquier estúpido recuerdo de aquella noche y de ese modo poder irme a dormir con la mente despejada y tranquila.
Me levante de la cama con poco esfuerzo y me fui quitando la ropa a medida que me acercaba al baño, dejándola caer en el suelo, sin molestarme en recogerla, pues estaba demasiado cansado para estar pendiente del ‘’orden’’ de mi habitación. Empuje la puerta, notando que aquella puerta necesitaba un poco de aceite para que las bisagras hicieran menos ruido a aquellas horas de la mañana, y de ese modo no despertar a mis compañeros, y sin darle más importancia la cerré tras de mí.
Una vez dentro de la ducha, deje que el agua fría recorriera todo mi cuerpo, intentando de esa manera despejarme la mente. Me enjabone la cabeza sin demasiadas ganas, y después de estar bajo el chorro del agua fría lo que me parecieron siglos, salí de la ducha enrollándome una toalla alrededor de mi cintura, dejando el pecho desnudo y las gotas que caían de mi cabello recorrieran todo mi cuerpo con libertad.
Abrí la puerta del baño al tiempo que escuchaba pisadas enfurecidas caminar por el pasillo hasta detenerse en la puerta de mi habitación. ¿Quién podía estar pensando en mí a estas horas de la mañana? Seguramente nadie bueno, por lo que cogí una de mis dagas con la mano y la escondí detrás de mi espalda esperando a ver quién era quién me buscaba a aquellas horas, donde la gente normal dormía.
Escuche como llamaban a la puerta dos veces, me acerque a ella con la daga detrás de la espalda y con la mano libre abrí la puerta con precaución hacia aquel oscuro pasillo matutino.
Que grata sorpresa me lleve al ver que quien se encontraba en la puerta no era otra que la ‘’encantadora’’ cazadora que había conocido en la sala común. Sonreí de medio lado, de manera coqueta, burlona y juguetona al tiempo que intentaba hablar para soltar alguno de mis comentarios ingeniosos cuando la joven me interrumpió para decir que solo venia a por algo que le interesaba, mientras pasaba por mi lado y entraba a mi habitación.
Sonreí ampliamente y esta vez antes de verme interrumpido dije:- por supuesto, quien más te puede interesar a estas horas a parte que yo, pero si lo que querías era verme en toalla y acabado de salir de la ducha me lo podrías haber dicho para evitarnos esa escenita en la sala común
.- comente mientras dejaba la daga encima del escritorio.
Se acerco al escritorio y recogió el libro que minutos atrás yo había recogido de la sala común, leyó el titulo de aquel libro en voz alta, diciendo así que era poemas de no sé quién, y me confirmo que el libro que tenía bajo su brazo era el mío. Me lo dejo encima de la mesilla y se encamino hacia la puerta de mi habitación.
Antes de que pudiera salir, alargue mi brazo y lo interpuse entre ella y la salida:
-¿pretendes entrar a la habitación de un chico a estas horas, cuando él acaba de salir de la ducha e irte sin más?
-chasquee la lengua al tiempo que negaba con la cabeza.-creo que no será posible.Comente con una sonrisa burlona, intentando ponerla en juego y ver que era capaz de hacer para huir de mí. Supuse que me pegaría, me bajaría la toalla, o alguna típica escena de chica orgullosa que está en apuros y no sabe cómo actuar.




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James F. Jackson
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Re: Por la mañana, se recomienda no discutir [James F. Jackson]

Mensaje por Inquisidora H. Blackthorn el Jue Ago 21, 2014 5:11 pm

Inquisidora H. Blackthorn
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Re: Por la mañana, se recomienda no discutir [James F. Jackson]

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