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Lose your mind, comienzan los problemas (priv.)

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Lose your mind, comienzan los problemas (priv.)

Mensaje por James F. Jackson el Lun Ene 20, 2014 11:42 am

Tumbado en la cama, me revolvía nervioso, con los ojos cerrados al tiempo que apretaba los puños contra las sabanas y murmuraba por lo bajo:-no, no, no, no, no dejes que entre, no dejes que entre.

Finalmente me desperté, me encontraba aporreando la puerta del local, donde minutos antes, había estado peleando, finalmente cedieron y se abrieron. El local estaba totalmente vacío, y oscuro, exceptuando los rayos lunares que se filtraban entre las ventanas, no debían de pasar de las cinco de la mañana. Había un gran silencio a mí alrededor, oía los latidos de mi corazón, mi respiración agitada y mis pisadas, pero nada más. Comencé a caminar por los pasillos, buscando algo, no sabía exactamente que buscaba, pero seguro que al verlo sabría de qué se trataba. Finalmente, al fondo del pasillo me encontré con una puerta entre abierta, y no dude en dirigirme hacia allí. En mitad de la sala en escombros, se encontraba el demonio con el que me había enfrentado horas atrás. Parecía estar muerto, no tenia signos de respiración, ni siquiera se le oía respirar, lo más seguro es que debiera estar muerto. Algo me incito a comprobar que aquel ser estuviera muerto realmente, me acerque poco a poco a el, hasta que finalmente mis dedos rozaron su lomo, entonces, sin previo aviso, el monstruo me rodeo con su cola por la muñeca de la mano con la que le había rozado.

Me desperté sobresaltado en la cama del hospital, tenía la respiración entrecortada por la pesadilla que acababa de visualizar, por suerte para mi había sido solo eso, una pesadilla, aquel demonio ya había sido destruido, no tenia porque preocuparme por ello. Respire profundamente intentando relajar mis nervios y mis músculos, y mire a mí alrededor.
La luna se filtraba entre las cortinas de la enfermería, dejando ver que la oscuridad del lugar no era tan terrible como me había dado la sensación al despertarme. La enfermería estaba totalmente vacía, pensaba que después de lo ocurrido estaría más repleta de gente, aunque puede ser que lleve varios días durmiendo, al fin de cuentas me hirieron de gravedad. Seguí observando el lugar, algo no me terminaba de encajar del todo, aunque no quise darle importancia y decidí volverme a tumbar para poder aclarar mi mente con tranquilidad. Entonces escuche el ruido de la puerta al abrirse. No sé por qué, pero mi instinto me puso inmediatamente alerta y a la defensiva. Me quede observando la puerta entreabierta de la enfermería, pero nadie entraba ni se oía nada. Aquella sensación de ver la puerta entre abierta me molestaba, sentía que aquello no debía de estar bien, que no encajaba, tenía la necesidad de acercarme a cerrar la puerta, pues tenerla entreabierta me estaba incomodando y molestando demasiado. Me quite las mantas de encima y me puse en pie, sin apartar la vista ni un minuto de la puerta, con la sensación de que si en algún momento apartaba la mirada, algo saldría de ella para atacarme.  Me movía despacio y  precavido, esperando que durante mi recorrido nadie entrara por allí. Entonces al coger el pomo me entro curiosidad y no pude evitar abrir la puerta. Al otro lado solo había oscuridad, y me instinto me hizo atravesar la puerta para averiguar de dónde procedía tanta oscuridad.

Me encontraba de nuevo en el local. Al contrario que en el momento de la batalla, la sala del local se encontraba totalmente iluminada, siendo tal la iluminación que tuve que poner por unos momentos mi mano entre los ojos para no cejarme. Cuando finalmente pude acostumbrarme a la iluminación cejadora, me percate de que el demonio se encontraba de nuevo allí, observándome al tiempo que se relamía al verme.- Es un sueño. Solo un sueño.-tuve que decirme en voz alta para recordarme que aquel ser estaba muerto, que todo aquello ya había acabado y se había solucionado. Pero me costaba creérmelo, así que volví a intentar convencerme en voz alta:-Solo es un sueño, quítatelo de la cabeza, james, está muerto.-me empezaba a poner nervioso ante aquella situación tan confusa, así que seguí hablándome a mi mismo mientras notaba como el demonio seguía relamiéndose al mirarme.-Estas soñando ¿vale? Así que despierta, james.-aquello me ponía de los nervios, me sacaba de mis casillas, el demonio comenzaba a caminar hacia a mí y yo no tenía nada con lo que protegerme. Me di un par de golpes en la cabeza con la mano para luego removerme el pelo al tiempo que gritaba:-DESPIERTA JAMES.-esperaba que ante el dolor pudiera despertarme. Me cogí la cabeza con las manos al tiempo que notaba como todo comenzaba a girar a mi alrededor con gran velocidad.

Me desperté de en la enfermería tranquilo, escuchando el sonido de los pájaros y notaba como el sol que se filtraba por la ventana me da de lleno en la cara. Mire a mí alrededor y observe que no era el único en la sala. Suspire tranquilo y relajado, al tiempo que escuchaba como los demás nephilim hablaban entre ellos mientras otros seguían roncando por el cansancio. De vuelta a la realidad, menos mal.

Me sentía mejor de lo que esperaba después de la pelea, así que no me lo pensé dos veces antes de ponerme en pie para poder estirarme. Después de toda una noche de pesadillas aquello era lo que más necesitaba. Necesitaba salir de la enfermería y darme una vuelta por los alrededores.

No me costó esfuerzo salir de allí, y al comenzar a caminar por los pasillos me tope con Jeriel. Su aspecto era de cansancio, pero no parecía tener efectos secundarios por lo ocurrido en  la batalla. –tío, estas mejor de lo que pensaba.- comenzamos a caminar juntos, al tiempo que comenzaba  a contarle lo que me había pasado aquella noche.

-¿alguna vez has oído hablar de la parálisis del sueño?.-le pregunte mientras lo observaba para saber su respuesta. El simplemente hizo un gesto con la cabeza negándomelo y seguí preguntando.-¿alguna vez has tenido un sueño donde sientes que vas a despertar pero no puedes moverte o hablar?-esta vez finalmente se decidió a hablarme.-si, si, he tenido de eso.- ahora me encontraba más tranquilo, así que continúe con mi explicación.-Pasa porque durante la fase REM del sueño tu cuerpo está básicamente paralizado. Se llama atonía muscular. De ese modo si sueñas sobre correr, no empiezas a correr en tu cama.-lo mire esperando respuesta y dijo:-tiene sentido.- así que aquello me lo tome como que me daba paso a seguir hablando.-pero a veces tu mente puede despertase antes que tu cuerpo. Durante este segundo, eres consciente de que tu cuerpo está paralizado. Y esa es la parte terrorífica. Convierte tu sueño en una pesadilla. Puedes sentir como estas cayendo, como eres estrangulado, o en mi caso, como estas en el local mientras eres observado por un demonio que se relame al verte. ¿Crees que significa algo? ¿Crees que puede ser porque aquel ser casi me mata? –él me miro y dijo:-tal vez es solo que te traumaste demasiado.- enarque una ceja, puede que tuviera razón pero no lo sentía de ese modo.-¿sabes lo que realmente me asusta?.-él se me quedo mirando, y bajando la voz para que los que pasaran a nuestro alrededor no escucharan dije:-ni siquiera estoy seguro de que esto sea real.-entonces vi a una chica en el fondo del pasillo. Guapa, rubia y ojos azules, me miraba con interés al tiempo que se pasaba la lengua por encima del labio, el mismo gesto que había hecho el demonio cada vez que me miraba en mis pesadillas.

Me desperté gritando como si estuviera poseído en mitad de la enfermería. Ni siquiera me percate de que aquello estaba todavía oscuro, o que la gente dormía a mi alrededor descansado después de la pelea solo gritaba aterrado ante la idea de que aquello también había sido un sueño, gritaba y me movía como si alguien intentara atacarme, no podía para aquella reacción de terror ante las pesadillas. ¿Cómo podía estar seguro de que no estaba en otro sueño?




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Re: Lose your mind, comienzan los problemas (priv.)

Mensaje por Angelique Nightshade el Dom Mar 23, 2014 2:13 pm

Angelique se tiró el pelo húmedo para atrás, enterrando las uñas en el cuero cabelludo, cerrando los ojos durante unos segundos. Necesitaba alejarse momentáneamente de la realidad, dejarse llevar por aquella mundana sensación placentera. Juguetear con su pelo, cruzarse y descruzarse de piernas, tamborilear su mejilla con la yema de los dedos.  Se alegraba de no estar hilvanando ni uno ni otro pensamiento coherente. De hecho, estaba disponiendo de una gran medida de esfuerzo personal para mantenerse distraída y haciendo otro grandísimo esfuerzo por no quedarse sola. Pocas cosas le disgustaban más que la compañía de otros. Pensar demasiado era una de esas cosas. Sobretodo cuando su mente cansada le jugaba jugarretas.

La buena noticia era que el pelo empezaba a secarse, no sin antes dejarle la sudadera perlada de gotitas. La mala: acabaría luciendo como el Rey León en cuestión de minutos. No estaba muy segura si sentirse aliviada o no. Por un lado, el Frizz era un problema gravísimo. Por otro, estaba en una enfermería, la clase de lugares que siempre le habían parecido una sala de espera para morirse. Ella no esperaba para morirse, no a corto plazo, al menos. Honestamente, cualquier persona allí la tenía mucho peor. Y de regreso al asunto del pelo, debió pensárselo mejor antes de no darle una pasadita de secador.

***Flashback***

Pasaron unos segundos antes de que pudiera ver, y otros más antes de que su mente diera sentido a lo que veía. No era una cosa lo que tenía sobre ella, se trataba de un cuerpo. Uno, como no tardó en comprender, al que ya se la había escapado la vida. Una pátina de ceniza cubría el pelo negro y la piel deteriorada por el ácido estomacal, trataba de ocultar pobremente un horror familiar. Los ojos azules se perdían en el techo, un grito ahogado al vacío, a un mundo sin dios y sin memoria.
Felicitaciones, William Stoneheart, eres polvo y sombras. Quiso decir, aunque fuese en pensamiento. Sin embargo y aunque lo había visto muchas veces, Angelique no sabía cómo se llamaba. Nunca había querido saberlo. Carecía de interés. Qué mala suerte la suya, ir a parar a los brazos de quién no iba a llorarle, quien en vida no le había dedicado ni el más nimio pensamiento.  Así era como debía de ser, un pasaje silencioso, sin pena ni gloria. El final de la vida de un Cazador de Sombras.
— Ave atque vale, nephilim. — susurró Angelique Nightshade, con un nudo de aspereza en la garganta que le impedía hablar con naturalidad.  Su voz resonó baja y ronca, se perdió entre los crujidos de vidrio roto y las voces de sus compañeros. El destinatario estaba muerto de todos modos. Lo suficientemente muerto como para no enterarse de esta ridícula atención. Aun así le pareció que se lo debía.

***

El recuerdo seguía dando vueltas por su mente, haciendo acrobacias y piruetas, distorsionándose hasta transformarse en algo que no era,  dejándola a ella como el despojo de alguien que ya no era. Alguien que no había sido por años. Quería verlo a él, recordar al cazador sin nombre que había muerto en sus brazos. Pero su rostro seguía cambiando, transmutaba en su memoria hasta resultar familiar. El pelo negro ya no era tal sino castaño, los ojos azules aparecían del color del café, vacíos y sin vida. El cuerpo menudo adquiría mayor consistencia hasta no ser extraño ni ajeno, sino familiar. Tan familiar como hubiese sido si su hermano hubiese muerto en sus brazos. Pensó en Jamie, en su sonrisa estúpida y el modo en el que siempre lograba hacerla reír. Se recordó a su lado en la enfermería todas aquellas veces en Londres, gritándole cualquier cantidad de vulgaridades e improperios a los hermanos silenciosos para que lo enmendaran de una vez, para que cumplieran con su trabajo. Entonces recordó al cazador sin nombre, y se preguntó si habría tenido a alguien que gritara a los hermanos silenciosos por él, alguien a quien siempre hiciese reír. Luego pensó en ella, y en que nadie la extrañaría.

Odiaba aquel silencio posterior a las batallas. El suspiro colectivo de los internados en la enfermería, el lamento callado de quienes lloraban a los muertos en el pasillo. Sin embargo, el odiarlo no hizo que se sorprendiera menos cuando un grito histérico retumbó en el edificio. Angelique saltó de su silla inmediatamente, sin caer en la cuenta de que no sabía qué hacer en caso de emergencia. Quizá podría ella también ponerse a gritar. Quizá podía propinarle al enfermo un bofetazo. Le costaba imaginarse a si misma haciendo algo más útil. De tres zancadas se posicionó junto a la cama. Él estaba pálido como un cadáver. Histérico. Bañado en una pátina gruesa de sudor nervioso.  Gritaba, gritaba MUCHO. Angelique torció el gesto.

Y… haciendo mano de toda la delicadeza que no tenía, vació el contenido de su vaso directo en la cara del cazador.

— Já…— comentó con una sonrisa socarrona cuando el otro abrió los ojos, boqueando nervioso a un lado y a otro. Lo sostuvo de los hombros, manteniéndolo fijo contra la cama, clavándole las uñas en la piel quizá con más fuerza de la requerida. —Cierra el pico, Jackson. —gruñó estampándole los cinco dedos de la diestra de lleno en la boca— Cierra-el-jodido-pico. —Sus ojos fijos ahondaban en los del cazador, oscuros, dilatados por la oscuridad en la que se encontraban. — ¿Recuerdas lo que pasó? — cuestionó, alzando una ceja. — Casi te tragan vivo. Casi. De “Casi” no muere nadie. Ni se te ocurra morderme, te prometo que será lo último que hagas. Estás en la enfermería. Cálmate.

La Cazadora de Dragones se quedó quieta, dejando una amenaza implícita en su sola postura, sin aflojar ni medio segundo el agarre que tenía sobre el varón.  A ambos lados de la cara de rasgos dulces, el pelo castaño caía, acariciando con las puntas el rostro ajeno. Tenía una fuerza interesante, a estas alturas, el otro estaría dándose cuenta.

— Voy a soltarte. — le susurró— Nada de grititos.
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Re: Lose your mind, comienzan los problemas (priv.)

Mensaje por James F. Jackson el Dom Mar 23, 2014 3:26 pm

Y entonces, como si alguien supiera de mi horror ante no conocer la diferencia entre la realidad y el sueño, note como un agua fría iba a parar a mi rostro para lentamente descender entre mi camisa de pijama y el pecho, mojando todo lo que tocaba durante su recorrido.

Me quede atónito, pasmado, sin reacción, o más bien, sin saber cómo reaccionar. Después de varios segundos, que me parecieron horas, finalmente hice acopio de movimiento y gire mi rostro estupefacto hacia aquella ‘’delicada’’ persona que había decidido ayudarme, nótese que lo de delicada va con tanta ironía como la vida misma, aun así, tal vez, pero tal vez, por eso mismo, por aquel acto tan chocante, se me había olvidado lo que había estado pasando por mi cabeza, y el miedo a no saber diferenciar la realidad del sueño, paso directamente a un segundo plano sin importancia, pues mi atención la había captado de plena aquella persona, que aunque ignorara aquel hecho, me había hecho un gran favor al derramarme el agua por encima.


Por supuesto la persona delicada nombrada anteriormente, era demasiado fina y delicada como para contentarse derramándome solo un vaso de agua por encima. De un segundo para otro sus manos me empujaban por los hombros contra la cama, aunque más que sostener parecía que intentaba arrancarme los hombros a base de clavarme sus uñas, que seguramente, me dejarían una marca por una temporada. Con toda su dulzura me pidió ‘’delicadamente’’ que estuviera callado, como lo había dicho … así ‘’cierra el pico, jackson’’, que tiemblen las princesas que no se ha visto a nadie tan fina en el mundo jamás, pero continuemos con la odisea que tiene uno después de despertarse de una pesadilla más larga de lo necesaria.

El dolor de sus uñas clavándose en mi piel paso a un segundo plano al notar como cinco dedos me tapaban la boca, por supuesto era una manera fina de decir que me callase, o eso o intentaba ahogarme ya que al taparme la boca por los nervios después de la pesadilla me costaba respirar por la nariz, asi que no descartaremos muy pronto la segunda opción, y luego me recordó mi casi muerte. De verdad aquella chica era delicada y lo demás eran tonterías.
Lo miraba estupefacto, intentando respirar, gritándole con los ojos que me soltara la maldita boca para poder coger una bocanada de aire y que los demonios no volvieran a por mí para intentar matarme de nuevo, finalmente me soltó.

De nuevo en la realidad, y olvidando por completo mis pesadillas de hacia un par de minutos, me recline en la cama con rapidez poniéndome las manos donde anteriormente se habían clavado sus uñas, y ni corto ni perezoso dije:-PUTA LOCA! Casi me ahogas! Estas como una cabra, no te acerques a mi.-Ella había sido delicada, y yo vi necesario agradecérselo de la misma manera.

Me quite de un movimiento rápido la manta y me dispuse a ponerme en pie, por supuesto mi cuerpo no estaba preparado para aquella reacción tan rápida, pues aun necesitaba descansar un poco más ahora que ya parecía estar bien. Así que un repentino mareo se apodero de mi evitando que fuera capaz de ponerme en pie para huir de ella-¿Quién cojones te ha dejado entrar a la enfermería? El doctor muerte?-dije con toda la ironía que poseía.




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Re: Lose your mind, comienzan los problemas (priv.)

Mensaje por Angelique Nightshade el Dom Mar 23, 2014 4:57 pm

Si la gente fuera honesta y dijera las cosas de frente, se ahorraría andar jodiendo la vida de los demás haciéndoles creer cosas que no son. Claro, ella era una mentirosa de primera categoría, así que no podía dar discursos sobre sinceridad sin que sonasen a ironía pura y dura. Al menos no en voz alta. De un modo u otro, pocas cosas la estresaban más que un lameculos.  Bien por James por no ser uno de esos.

Angelique se incorporó quedando de pie junto a la cama del loco. Los brazos cruzados en torno al pecho, las cejas arqueadas y una expresión que se debatía entre la sorpresa fingida y el aburrimiento.  Au revoir a los agonizantes momentos de reflexión y los profundos monólogos internos. Au revoir a la tranquilidad de la enfermería. Au revoir  al silencio.

Honestamente, el mundo estaba lleno de hijos de puta desconsiderados.

Como ella, ya que estamos. Aunque no era de la clase que despotrica cuestiones como “eres una puta loca” o “estás cómo una cabra”. Podría hacerlo, sí.  Pero cerniéndonos más a lo que es su persona, si los roles hubieran estado invertidos, James Jackson hubiese recibido un mordisco y una patada en las pelotas. Era de la filosofía de castra primero y pregunta después. Para hablarle tendría que haber estado más calmada, lo suficiente para no despotricar sandeces. Mmm… ¿Qué le había dicho a la cazadora que la cuidó en la enfermería? Oh, claro “Reconozco que no te conozco, que no sé una mierda de ti. Así que ni te juzgo ni me importas. Extiéndeme la misma puta cortesía.” Un clásico patentado Angelique Nightshade. Este elemento que tenía frente a la nariz parecía estar hecho de una calaña similar a la suya. Pero a no engañarse, no le llegaba ni a los talones. Cuando ella iba a mandar a alguien a la mierda, se esforzaba por hacerlo con elegancia.

— La entrada es libre, zopenco. — respondió finalmente la joven, poniendo los ojos en blanco— Deja de chillar de una puta vez o tendremos entre manos a una directora menopáusica.

Y aunque una Maryse cabreada no era un panorama del todo ajeno, era uno con el que realmente no tenía intenciones de lidiar en esos momentos. Estaba cansada. No de algo en particular –sólo había acabado con ese demonio y traído a Jackson de los pelos de regreso al instituto- sino esa clase de cansancio general que da ganas de fundirse con el colchón hasta el final de los tiempos. No era una mala idea. Sin embargo, por A o por B, aún no se sentía a gusto estando sola con sus ideas. Tal y como estaban las cosas, la mejor compañía con la que contaba de momento era James.

Y… siendo los dos como eran… No quedaban dudas de que terminarían arrancándose los ojos de un momento a otro.

— Veo que la lagartija no te jodió los pulmones. — comentó, suspirando teatralmente mientras se masajeaba las sienes con dos dedos— Sólo la cabeza. Aunque probablemente el daño ya estaba hecho.
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Re: Lose your mind, comienzan los problemas (priv.)

Mensaje por Jeriel Cross el Jue Abr 17, 2014 8:44 pm

Con la cazadora entre sus dedos sucios y el frontal de la camiseta de algodón impregnada de una sustancia negruzca, el joven avanzó por los silenciosos pasillos del instituto ya bien entrada la noche. El Icor de aquella criatura se había quedado pegada sobre su piel en forma de ligeros regueros negruzcos, escamándose de un modo desagradable allí donde hacia salpicado y entremezclándose con su propia sangre.  Tenues haces de luz que se filtraban a través de los amplios ventanales, iban iluminando a cada pocos pasos sus cabellos claros y el delgado hilillo de sangre a un lateral de su rostro. Lo cierto es que ya estaba acostumbrado a vagar por aquel lugar con la apariencia de aquel que parece haber tenido una mala noche en un bar de mala muerte. Los cortes, las camisas desgarradas y las posibles variables a las que podía enfrentarse un cazador de sombras... Para después regresar agotado y desplomarse sobre una cama que se le antojaba el paraíso, prescindiendo quizá de la atrayente compañía de cierta joven.

Una sonrisa estúpida apareció en sus labios, aunque fue rápidamente sustituida por una mueca de dolor al recordar que antes que nada debería hacer una parada en boxes. Imposible aguantar un segundo asalto como el de la otra noche con aquel estúpido hombro dando punzadas mordientes a cada ligero movimiento que hacia. Pensó aguantando el aliento conforme fruncía el ceño de dolor.  

Como era habitual, la quietud reinaba tras la tormenta, y lo mas probable fuera que unos pocos se encontraran en sus respectivos dormitorios, o a lo sumo, trabajando aún como la gran mayoría de miembros de la clave que se habían reunido en el club midnight. Tan solo quedaba ante él el eco susurrado de sus pies deslizándose sobre el piso y el dolor pulsante que comenzaba en su brazo y se extendía hasta la punta de sus dedos conforme que renqueaba cansinamente hacia la enfermería. El iratze había ayudado provisionalmente, pero aquello únicamente lo había ayudado el tiempo suficiente como para soportar una hora mas en aquel callejón junto con el resto. Finalmente, y en vista de que no se le necesitaba mas allí, se marchó sin decir nada a la menor oportunidad.

Aunque como también es habitual, no había ni un solo instante de paz y calma entre aquellas cuatro paredes...

Los gritos, agudos y bastante roncos, provinieron de mas adelante, resonando desproporcionadamente y derramándose a través de las puertas entreabiertas de la sala de curas. Avanzando unos pasos mas, Jeriel se dejó caer en silencio sobre el umbral de madera. No se consideraría de mal gusto escuchar conversaciones ajenas si no fuera por el hecho de no anunciarse, quedándose allí parado e intentando contener la risa ante la escena que tenia frente a él.

-Me temo que la directora tiene asuntos mas importantes de los que ocuparse ahora mismo. - Su voz resonó por la amplia estancia, tras unos interesantes segundos en los que había tenido la oportunidad de ver la escena que se desarrollaba dentro. - Aún así, te recomendaría que mostraras un poco mas de cortesía a la chica, ya que te salvó el culo. Se la facilidad con la que podría patearlo sin importar la gravedad de tus heridas. - Musitó en un deje aún divertido mientras caminaba pesadamente hacia la cama contigua en la que se encontraban ambos jóvenes. Le lanzó una mirada perezosa a Nightshade, y con aquella estúpida sonrisa ladeada regresando a sus labios, se dejó caer sobre esta.

Después, apartó la mirada y se centró en su hombro lesionado conforme lo recogía en su regazo. Tanteó con los dedos el brazo mientras adoptaba una postura un tanto encorvada hacia delante, que denotaba a las claras el tipo de lesión que estaba soportando. Aún le quedaron fuerzas para encogerse de hombros imperceptiblemente antes de tirar su cazadora sobre el cabecero de metal. - Aunque lo entiendo. - Continuó casi para sí mismo con un humor un tanto avinagrado. Alzando de nuevo la vista, observó de reojo a James. - El veneno de esos condenados te garantiza un viaje a nunca jamás bastante retorcido. - Suspiró, y finalmente se recostó desgarbadamente sobre la camilla, sosteniéndose todavía el brazo. - ¿Sabes, Angelique? Siempre me he preguntado cómo te verías en uno de esas batas de enfermera y cofia... - Rezongó con descaro el joven lanzandole miradas a la muchacha. No le pasó inadvertido el hecho de que velara el sueño de aquel cazador cuando él mismo hacía unas semanas había sido atacado y salvado por la misma, aparentemente prescindiendo de la parte en la que ella se quedara con él cuando despertó solo y desorientado en la enfermería. - Aunque puedo pasar por alto ese detalle si tan solo me ofrecieras la mitad del tiempo que has desperdiciado en ese mal paciente que tienes ahí. - Jeriel le guiñó el ojo a James con camaradería a modo de disculpa. Después, retomó su actitud de buen niño con una expresión lastimera y traviesa al mismo tiempo centrando su atención en la morena.


James y Angelique:
Siento la tardanza, pero lo prometido es deuda e intento no dejar temas así colgados. SIEMPRE RESPONDO cuando... es otra historia. Pero lo siento, he estado bastante off foro, off de todo. Ya en el cb lo comuniqué. Gracias por la paciencia n.n
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Re: Lose your mind, comienzan los problemas (priv.)

Mensaje por James F. Jackson el Miér Jul 30, 2014 11:22 am

off:
Off: después de mucho tiempo respondo, y me encanta esa relación de locos , ironías y amabilidad que se respira en el tema, no se si seré capaz de acordarme de rolear de esa manera tan lol xD


Apoyado en la cama, intentando hacerme con el control de mi cuerpo me quede observando a mi ''querida princesa salvadora'', quien como una verdadera ''dama'', se quedo de pie junto a mi cama de la enfermería, con los brazos cruzados en torno a su pecho, y esas delicadas cejas, que simbolizaban su paz interior... de que no, realmente con aquel rostro y aquella posición más que una princesa parecía una bruja a punto de quitarle el titulo de rey del infierno a satanás. Con mujeres como ella, no me extraña que más de uno prefiriese salir del armario, si dentro de este estaban las brujas demoníacas, peor que los monstruos de las pesadillas de los niños.

En estos momentos, parecía debatirse en si matarme del todo, o volver a dejarme en coma durante un par de semanas más, por suerte, o por desgracia para mi, decidió abrir la boca y comentar un par de palabras, de las cuales habían algunas que incluso, proviniendo de ella, tenian algo de razón, debía bajar la voz y comportarme, pues al observar a mi alrededor, pude percatarme de que todavía era de noche y que no estaba solo allí, lo que me alegraba, pues si aquella loca le daba por darme una paliza en mi momento de debilidad física, habrían testigos que testimoniaran a mi favor en un juicio contra ella.

Sus comentarios irónicos y con intención de tocarme la moral al máximo, consiguieron sacarme una sonrisa irónica y responderle:- la verdad, es una lastima que la lagartija no se llevara mi vida, seguro que despertar en el infierno hubiera sido mucho más bello y delicado que ser despertado por ti y ver tu jeta no más despertarme.-hice como si tuviera un escalofrió y añadí:- Más fea que cualquier demonio del submundo.

Por supuesto la idea de despertar en el infierno en lugar de allí, cada vez se hacia mas apetecible, pues como si de una pesadilla se tratase, aunque realmente aquella situación era mucho peor que la de una pesadilla, jeriel apareció por el umbral, y por sus comentarios, debía de haber estado escuchando la conversación que la loca y yo habíamos mantenido, era de esperar, al fin de cuentas Jeriel era una maruja de pies a cabeza, no me extrañaría que tuviera un blog donde contaba todos los cotilleos que conocía sobre la escuela.

Ante su comentario chasquee la lengua, si en cierto modo es bien cierto que jeriel tenia razón sobre que ella me había salvado la vida, en estos momentos, y después de la manera en la que me había despertado, dudaba de buen grado que me fuera a disculpar, e incluso agradecerle por haberme salvado, ¿Que pasa? Si uno es orgulloso, lo es para todo, y en esta situación, aunque se tratase de una segunda oportunidad en mi vida, la cosa no iba a ser distinta.

Observe como se dejaba caer en una de las camas contiguas, por lo visto el debía de tener alguna herida grave para acabar en aquella enfermería, al fin de cuentas no solía dejarse ver por allí si no era urgente o necesario para su salud física.

Jeriel siguió hablando sobre lo ocurrido, lo que confirmaba que había escuchado si no toda, la mayoría de la conversación, y que debía de saber más sobre lo que me había ocurrido a mi, que yo sobre lo que le ocurría a él, iba a responderle cuando hizo un comentario sobre la loca y el vestido de enfermera. No pude evitar dejar escapar una risilla y añadir a su comentario:- se supone que las enfermeras son guapas y amables, y aquí solo veo a una bruja loca y amargada.

Su ultimo comentario me pillo por sorpresa, ¿la loca había estado esperando allí por mi despertar? ¿aquello podía ser más confuso y extraño? Enarque una ceja con cara de sorpresa, mirando a ambos sin terminar de captar lo que quería decir jeriel con aquello, aunque el guiño de Jeriel me confirmo que debía de ser algún tipo de broma a lo que respondí: - Jeriel, asume ya que soy mejor que tu- dije mientras bromeaba e intentaba volverme a poner en pie sin mucho más existo que en el anterior intento.

Me gire a mirarlo y añadí: -¿que te ha pasado para quedarte manco? Tenia más fe en ti.-bromee para quitarle importancia al asunto, no me apetecía ponerme demasiado serio con aquel tema de demonios después de las pesadillas.




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Re: Lose your mind, comienzan los problemas (priv.)

Mensaje por Angelique Nightshade el Sáb Ago 02, 2014 7:35 pm

“La directora tiene asuntos más importantes de los que ocuparse ahora mismo”. Bueno, eso debía de ser cierto. Encubrir el meollo del midnight y preparar funerales para al menos un cazador de sombras del que supiera debía tomar lo suyo. El Ángel sabía que su padre podría haber lidiado con ello antes de que se le enfriara el café por la mañana, sin embargo era comprensible que a la incompetente Lightwood le costase algo más. De igual modo y por alguna extraña fuerza de la naturaleza,  la mera mención de la mujer sacaba a Ang de sus casillas y la hacía rodar los ojos de forma instintiva. ¡Aun y cuando esta no hubiera movido un dedo para molestarla! Sin dudas, la cantidad de pleitos que habían tenido en el tiempo pasado, en especial la última vez que Jeriel Cross terminó  inconsciente en la enfermería, no ayudaba para nada. La relación entre ambas estaba ya en el punto en que cualquier estupidez podía hacer que la bomba explotara y acabasen arrancándose la piel a tiras mientras rodaban sobre la alfombra cual rollito primavera.

Saltándonos el monólogo mental y volviendo a lo práctico, diremos que Angelique Nightsade bufó y rodó los ojos. Luego de eso, bajó la mirada al redomado imbécil que yacía frente a ella, prestando solo  atención parcial a comentarios que venían con toda la intención de resultar fastidiosos pero que, en cambio, resultaron tan cómicos que tuvo que ahogar la risa en la mano. Se había criado con un batallón de primos varones ¿Qué pensaba James? ¿Qué no había escuchado esa clase de comentarios nunca en la vida? ¿Qué se iba a horrorizar o darle una bofetada? Bitch Please! Seguro podía pensar en insultos con una dosis más alta de originalidad, y seguro ella se reiría más si lo hacía. No se había divertido tanto desde que Adrianna había intentado insultarla llamándola “subnormal” como un periquito parlanchín que sólo conoce una palabra.

— ¿Debo tomar eso como un piropo, Jackson? — comentó con una sonrisa ladeada, alzando ambas cejas— Tu y la lagartija estaban en una sesión de besos apasionados antes de que os interrumpiera. —Lo de achuchar demonios se estaba popularizando entre los mequetrefes a los que conocía y todo parecía indicar que Dieudonne había impuesto la moda. Angelique se cuestionó si estarían tomando medidas de protección o si en unos meses comenzarían a romper los huevos con una condenadísima pandemia de viruela demoníaca. — Fue un deja vú interesante. Como Betty, pero con escamas.

Haciendo un ademán de manos que fingía irritación –James le caía en gracia, como usualmente lo hacían los gilipollas- la cazadora de Dragones dio por terminado el asalto y fue a sentarse junto a Cross, acomodándose el pelo humedecido con los dedos.

— Puedo comentarle a los hermanos tu fetiche con las cofias y las falditas. —respondió— A lo mejor uno se apiada de ti y te da el gustito de usar uno de esos conjuntos para la próxima.

Con el chucho que le daban a Jer los boca-cosida, el sólo imaginarlo despertando con ESO frente al rostro dibujaba en sus labios de cabrona una sonrisa maliciosa.

— Por lo demás… si quieres ese hombro de vuelta en su sitio vas a tener que pedirlo “por favor” hacer morritos y jurar por el Ángel que no chillarás como la damisela de allá — su pulgar señaló a Jackson— Por no hablar del pago, aún me debes una mampara nueva.
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Re: Lose your mind, comienzan los problemas (priv.)

Mensaje por Jeriel Cross el Sáb Ago 23, 2014 8:27 am

Aún con el desgarbado cuerpo recostado sobre el incómodo camastro, Jeriel se permitió el lujo de ignorar el dolor y cualquier otro tipo de comentario mordaz proveniente de James. Tal vez fuera por la inminente necesidad de patearlo bien lejos de allí con tal de poder disfrutar un rato a solas con la Nightshade o por la ligera irritación que le provocaron sus palabras debido al modo en que se dirigía a ella. Probablemente su sonrisa algo atolondrada y la expresión un tanto interesada lo delataban, tal vez se debiera al dolor y a los efectos del cansancio que hacían mella en él, pero lo cierto era que estaba disfrutando demasiado con la imagen de aquella joven junto a él como para preocuparse por nada mas. No, aquella imagen no era para nada subestimable, alejándose totalmente de la fealdad a la que hacía mención Jackson, mucho menos un dulce que amargara el paladar.

Ok, para no engañar a nadie, bien era cierta la parte en la que la amabilidad brillaba por su ausencia. Lo de locura... Bien, aquello era otro tema. Ninguno de ellos podía auto proclamarse realmente cuerdo en aquellos tiempos.

- Es cierto, Jackson. - Musitó en voz baja tras una larga e intencionada mirada a la muchacha. Después, casi a regañadientes, dirigió sus ojos hacia él. - Eres mucho mejor que yo ligándote a bichos de al menos tres metros. Creo que te estás superando con tus conquistas, sobretodo por que lograste sobrevivir a la experiencia como para contarlo.

Con una mueca, escuchó las palabras de Angelique y volvió su atención a ella, protestando con un pequeño mohín de desagrado.

- Betty tenia ciertas inclinaciones homicidas. Sin duda leyó la versión gore de cincuenta sombras, ignorando la parte en la que jamás resultaría atractiva para mi...

Los labios de Jeriel insinuaron una sonrisa ladeada, y la mano de su brazo sano se alzó, apartando un mechón de pelo que caía ligeramente sobre la frente de la joven Nightshade. No había tenido la oportunidad de verla desde la última vez que estuvieron juntos, mucho menos hablar sobre lo ocurrido. Todo había sido relativamente sencillo y sin complicaciones, lo cual no impedía que el muchacho se mostrara interesado abiertamente frente a James. Tal vez su mera presencia lo instaba a comportarse de cierto modo mas íntimo con aquellos gestos sutiles pero evidentes. Quizás aquella necesidad o instinto primitivo de marcar las fronteras de su territorio entre él y el otro joven no eran realmente necesarias en vista de lo poco que parecían soportarse aquellos dos, aunque ello no evitaba que apenas resistiera el impulso de comportarse como un neandertal y convertir aquella enfermería en testigo de las mas pecaminosas fantasías del joven Jeriel.

Las palabras de James lograron arrancarlo una vez mas de sus truculentas ensoñaciones y volvió a centrarse en lo que le preguntaban antes de que la situación derivara a incómoda. Pregunta que de nuevo reflejó una mueca de desagrado bien disimulada en su rostro.

- Un parabatai, eso pasó. - Gruñó en un ademán desinteresado de su mano. Le restó importancia a la noticia y continuó hablando. - De todos modos, podemos dar gracias de haber salido de allí relativamente de un pieza. Aquella trampa para ratones podría haberle costado la vida a muchos mas de los que ya han caído. ¿Ya sabes que demonios pasó allí dentro? - Preguntó a James casi con desinterés debido a la intención de cambiar de tema lo mas rápido posible.

Mientras, sus ojos regresaban de nuevo a la muchacha junto a él, dulcificándose en una bien representada actuación de paciente modelo.

- No gracias, - Replicó en una mueca, rechazando de plano aquella sugerencia conforme hablaba en tono quedo solo para que ella lo escuchara. Algo difícil entre aquellas cuatro paredes que se hacían eco de todo cuanto se hallaba en su interior. - Eso no ocurrirá jamás. - Soltó Jeriel en una carcajada. Hubiera querido añadir algún comentario mas relacionado con la mampara, pero a pesar de que le importaba bien poco entablar aquel tipo de conversaciones con una audiencia cotilla alrededor, si lo hizo el hecho de que no pudiera poner en práctica un poco mas de aquella costumbre recién adquirida entre ellos. Aún sin apartar sus ojos de ella, guardó silencio, casi como si buscara una solución para aquel dilema. - Olvidémonos de las cortesías y simplemente deja que te lo compense. - Musitó Jeriel alzando las cejas. - Creo recordar que te debía una cena por haberme quitado a Betty de encima, pero después de que me amenazaras con un kinjdal la otra noche, Bien... ¿Quién le debe qué a quién, Nightshade? - Sonrió, encogiéndose de hombros con torpeza, lo cual solo le arrancó una mueca de dolor vergonzosamente cómica.
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Re: Lose your mind, comienzan los problemas (priv.)

Mensaje por James F. Jackson el Sáb Ago 23, 2014 9:16 am

La loca bufo y rodó los ojos, evitando no reírse ante mis comentarios ¿acaso era posible que alguien consiguiera cabrearme tanto como aquella loca? Yo creo que no, pero si ella quería jugar... oye, ¿quien era yo para rechazar aquel juego? Porque era eso, un simple juego, ella tiraba de la cuerda, y cuando el nudo entraba en su área, entonces tiraba yo, el típico tira y afloja, un juego de niños, vamos.

Pregunto si mis palabras se trataban de un piropo, y yo me limite a enarcar una ceja y levantar los hombros como respuesta a que se lo tomase como más le gustara. Empezaba a marearme, y la cabeza me pesaba más que cuando me pasaba varios días sin dormir, tal vez se debiese a que realmente no había dormido, simplemente me había limitado a tener pesadillas, lo que no era precisamente sinónimo de descansar, así que no tenia demasiadas ganas de seguir discutiendo con ese tipo de bruja, aunque en otro momento, y en otra situación, volvería a retomar esta ''agradable'' charla, y agradable con una gran dosis de ironía, aunque siendo sinceros, aquel tipo de conversaciones me gustaban, por lo menos me olvidaba por unos momentos de lo que realmente ocurría fuera de las puertas del instituto, o incluso dentro, últimamente las cosas estaban mareadas por todos lados.

Agradecí que la ''salvadora'' del infierno, diera aquella conversación por finalizada, ya que si hubiera sido yo, seguramente me lo hubiera echado en cara, con algo tipo, eres un cobarde, o no tienes los huevos en el sitio para replicarme, pero si era ella la que lo dejaba de lado, por mi perfecto, un peso que me quitaba de encima, y un dolor de cabeza menos en el que tener que pensar.

Observe como se dirigía a sentarse al lado de Jeriel, otra cosa que agradecía, el olor que emanaba comenzaba a marearme. Descarte la idea de ponerme en pie, si antes ya me costaba estando, mas o menos bien, ahora con los mareos se convertiría en una especie de odisea. Volví a sentarme en la cama, y escuche lo que comentaban.

Se burlo de Jeriel, a lo que no pude evitar sonreír y al mismo tiempo sentir piedad por Jeriel, aunque realmente los hermanos eran espeluznantes, tampoco era algo a lo que tener tanto temor. Le dio la opción de ponerle el hombro en el sitio, por supuesto añadiendo que si le prometía que no chillaría como ''la damisela de allá'', osea sé, yo, y que por lo visto le debía una mampara nueva. No quería saber que habían hecho para romper en una mampara, ni tampoco quería oírlo, era feliz en mi mundo de ignorancia respecto lo que hacían o dejaban de hacer.

Ahora el turno de devolverme las pullas era de Jeriel, comenzó dándome la razón sobre que yo era mejor que él, y luego empezó la ironía, era mejor que él ligandome a los bichos de al menos tres metros, que me estaba superando con mis conquistas, y que había sobrevivido para contarlo. No podía quitarle la razón, últimamente lo único que conseguía llevarme a algún lado era a los demonios o los monstruos. Reí como afirmación, una risa que mostraba que no podía replicarle, y me acabe tumbando en la cama para luego mirar el techo de la enfermería, un techo recién pintado pero que se podía apreciar los años que tenia aquel instituto.

Después de una replica por parte de Jeriel hacia Angelique, hubo un leve silencio, el cual desde mi postura no se podía observar que narices estaban haciendo, pero dejaba en claro que cosas de parejas ñoñas y enamoradizas. El silencio finalizo cuando Jeriel comenzó a contar su explicación sobre el problema del brazo, aunque no quiso dar detalles del asunto, así que se limito a contar que aquello era una trampa para ratones, y luego me pregunto si había averiguado que había pasado.

Todavía acostado en la cama con la mirada perdida en el techo e intentando calmar aquel mareo dije:-siento decepcionarte, pero todavía no llevo ni media hora despierto, y tu amiga no me ha contando nada relevante, estaba ocupada metiéndose conmigo.

Volvió al tema con Angelique, así que cerré los ojos y espere que dejaran de hablar de sus cosas.




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Re: Lose your mind, comienzan los problemas (priv.)

Mensaje por Angelique Nightshade el Vie Oct 16, 2015 11:39 am

— ¿Quién le debe a quién, Nightshade?— Sonrió Jeriel, retorciendo el gesto como quemado con agua caliente menos de un segundo después.

En respuesta, Angelique soltó una carcajada breve y poco femenina, rodando los ojos con teatralidad. Tanto Jeriel como Jackson, por no mencionar al leoncito desmelenado y otro par de zopencos más, ponían una gran medida de esfuerzo en hacer parecer que no les importaba una mierda nada. Al menos eso le parecía a ella. Como si estuviesen todo el tiempo pendientes de las personas a su alrededor y a consecuencia de eso dispusieran de una porción de cerebro a demostrarles a dichos individuos que su presencia no les importaba. Ser casuales, desentendidos de todo lo demás. Tanto, que solían pasárseles por alto minucias, como que tener un hombro dislocado puede efectivamente quitarte unos cuantos puntos de gracia corporal. No es como si Ang hubiese caído muy lejos de ese árbol, egocéntrica como era,  pero era mucho más un esfuerzo consciente en proporcionar a su audiencia un espectáculo digno de admirar que un proceso del que podía desentenderse. Eso, o que la sola presencia de la cazadora distraía al rubio a tal punto que todos sus dolores parecían insignificantes. Y ¿por qué no? Era tan viable como lo era lo demás. Y ella, recién bañada y perfumada, era sin dudas una belleza. Le constaba.  Después de todo y como se ha establecido antes, el ego de Angelique Nightshade podría tragarse el mundo de una bocanada y tener espacio para engullirse luego un par de galaxias. De humilde, poco y nada. O más bien nada.

— Pft. Ten cuidado, rubito. — Comentó juguetona, pillando la mejilla del cazador entre los dedos y tirando de ella cual tía vieja— Me gusta demasiado esa espalda tuya como para dejar que la arruines con gilipolladas.

Soltando la piel áspera, la cazadora dejó que su mano bajara hasta posarse distraídamente en el pecho del varón, tamborileando sobre la tela de la prenda con las uñas largas. Sonreía. Una sonrisa sorprendentemente cargada de una ternura que le había sido ajena por años, y que contenía una mínima y divertida cuota de reproche apretado entre ambos labios. Se dio cuenta por aquel entonces que todo su cuerpo se había trasladado con la mayor de las sutilezas más cerca de Jeriel, y que acercarse un centímetro más implicaría sentarse en su falda.  La idea no le disgustaba del todo, sobre todo si incomodaba con ello a Jackson o le sacaba un par de arcadas. Entusiasmada con este pensamiento, la cazadragones se encogió de hombros con exagerada facilidad y batió coqueta sus oscuras pestañas. La zurda exploraba por aquel entonces la espalda ancha de Cross, ascendiendo despacio y siguiendo con el índice la columna.

— Aún así, debo admitir que estoy decepcionada —comentó, en un tono demasiado jovial como para ser tomado enserio y demasiado peligroso para considerarse una broma— No creería que Jeriel Cross se retractaría tan fácil de su palabra. O que sería tan fácil de intimidar. Mírate. A penas y te he dejado alguna cicatriz y ya lloriqueas como una niña mundana. ¿Qué vas a hacer cuando vengan los hermanos a ponerte ese hombro en su lugar?

Si Angelique no hubiera estado metiendo el dedo directo en la llaga y apretándole las figurativas pelotas al ego de macho de Jeriel, seguramente éste se hubiera percatado del brillo sádico en los ojos oscuros de la cazadora. Joder, es probable que hasta Jackson se hubiera dado cuenta. Porque como quien no quiere la cosa, mientras hablaba y batía las pestañas, sus manos se habían quedado quietas al frente y dorso de la espalda del cazador.

Lo siguiente sucedió en una fracción de segundo. Jeriel abrió la boca para replicar y Angelique interrumpió el discurso ágilmente antes de que pudiera escupir la primera palabra, colocando de un solo, ensayado y preciso movimiento el hombro dislocado a su lugar de origen.

Sin quedarse a disfrutar el colorido desfile de colores que sin dudas estaría aconteciendo en la cara del cazador, Ang volteó el rostro con la mayor causalidad ensayada vista jamás y  fijó la vista en Jackson.

— La directora fijó la misión como una de investigación y se terminó destapando una cañería llena de mierda. —comentó, explicando gráficamente las pocas cosas que había logrado cotillear acerca de la misión.— Se suponía que se buscaría el culpable de una muerte mundana. Pero creo que ni eso se hizo en realidad.  Dicen que los responsables de tirarnos esa ola de demonios encima fueron un par de hadas. Personalmente, la idea me parece ridícula… pero yo solo llegué al final, y no vi mucho más luego de sacarte ese bicho de encima y asegurarme que K siguiera entera.  

Sutilmente, la cazadora volvió el rostro a Jeriel, y sonrió un poco a modo de disculpa, aunque no verbalizó sobre ello palabra alguna.

— Supongo que ya nos dirán. O no. Tal y como están las cosas, la ciudad se cae a pedazos y no nos informan ni del clima. No es de extrañar que “engullir al nephilim” se haya puesto tan de moda.

Detrás del tono de broma, la voz de la Nightshade dejaba entrever una cólera muy poco disimulada. Las cosas, si seguían como estaban, acabarían por sacarle más que un par de canas. Odiaba perder. Y perder era lo único en lo que parecían triunfar estos días.

Soborno y disculpas:

Para Jer y James: Perdón por la tardanza, pasaron cosas y estuve muy ocupada XD. Ya responderé lo demás que debo en el correr de la semana y tal.
Para Valfreya: Dame mi ava. (???
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Re: Lose your mind, comienzan los problemas (priv.)

Mensaje por Jeriel Cross el Dom Oct 25, 2015 9:44 am

Aún en su encogida posición, Jeriel fingió relajarse por un instante bajo el tacto de la joven. Al fin y al cabo, un hombro dislocado jamás le parecería un impedimento como para disfrutar de las atenciones de la Nightshade. Pero como todo en ella, nada en sus actos podía reducirse a una sola intención definida, ya que, en la justa medida, aplicaba la dosis necesaria de coqueteo y dulzura disfrazada de picardía momentos antes de aderezar la mezcla con retorcida satisfacción y unas gotitas de crueldad. El resultado, capaz de resultar imprevisible a un Jeriel encantado de conocerse a sí mismo incluso en momentos de mayor debilidad como ese, fue tal vez el que había estado esperando desde su último encuentro. Quizás, tal y como muchas otras veces se había dicho a sí mismo desde la noche del invernadero, era aquella impetuosidad lo que lo hacía disfrutar con todo aquello de un modo morboso y expectante.

Pese a todo aquello, y al igual que las réplicas que comenzaban a asomar por sus labios en aquel tira y afloja errático al que jugaban ambos, todo quedó aparcado temporalmente tras unos dientes apretados y una mirada que iba de la ira reprimida a la incredulidad. Un gruñido grave quedó amortiguado en aquel punto de la conversación, en la que sus huesos volvieron a su lugar sin demasiada delicadeza, aportándole contradictoriamente a su vez cierto alivio.

Momentáneamente fuera de juego, Jeriel se quedó inmóvil por unos segundos en los que apenas respiró, maldiciendo en silencio a aquella mujer traicionera en el tiempo que le llevó a recuperar el color en el rostro. Iratze; necesitaba un iratze. Recuperaría parte de su mente racional y el dolor se disiparía como una niebla ligera.

Mientras sus dedos tanteaban por su estela y comenzaban a moverse sobre la piel, pudo apenas seguir el hilo de la conversación que parecía continuar sin el menor interés por su parte a aquellas alturas, concentrado como estaba en su torpe tarea al tiempo que le lanzaba una mirada de fastidio a la caza dragones.

- Dadme algo que matar... - Comentó con intención maliciosa sin apartarle la mirada. Después, bufó y se dejó caer contra los cojines. Podía notar cierta irritación en las palabras de la joven, la cual compartía. De alguna forma, y ya bajo el efecto de la runa, consiguió devolverle la sonrisa. James, en cambio, parecía ya dormido, tal vez ajeno al resto de su conversación. - De los asuntos entre subterráneos y de la ley que se encarguen los de arriba. - Continuó.- Mientras ellos hablan, nosotros somos atacados tanto por demonios como por subterráneos cada vez más desquiciados. La ciudad es un hervidero en los últimos días, pero si algo tengo claro es que no voy a quedarme de brazos cruzados por temor a romper los acuerdos mientras más de esos bastardos nos atacan...



Lalalaa:
Temporalmente iba dando tumbos, pero creo que no metí la pata (? Con respecto a ir cerrando... Si queréis que añada un párrafo con la intención de irse del lugar me lo comentáis y lo edito. Siento que no sea nada del otro mundo, aún estoy bajo los efectos de la gripe y una considerable oxidación XDD
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Re: Lose your mind, comienzan los problemas (priv.)

Mensaje por James F. Jackson el Jue Ene 28, 2016 4:02 am

Ellos seguían a lo suyo, como si no hubiera nadie a su alrededor, como si no estuvieran en mitad de una enfermería llena de heridos y moribundos.

El dolor de mi cabeza parecía estar aumentando por segundos, me quemaba, me hervía, necesitaba apagar aquel fuego de mi cabeza antes que esta decidiese explotar o apagarse, de manera que decidí girar levemente la cabeza, sin movimientos bruscos,  hacia la mesilla de noche en busca de mi estela. Estiré el brazo y me percate de los dolores musculares, seguramente la pelea había sido mucho peor de lo que pensaba, aun así evite hacer ninguna queja, es decir, con Angelique y Jeriel allí era condenarme a la eternidad de la burla. Finalmente alcancé la estela y me la pase por unas de las runas que tenia previamente dibujadas, era la de resistencia, esperaba que activándola el dolor cesara aunque fuera unos milisegundos, hecho eso me deje caer en la cama, algo erróneo ya que con aquel movimiento todo mi cuerpo se revolvió del dolor por los músculos. Tense los puños par evitar gritar, al tiempo que tiraba la cabeza hacia atrás y apretaba los labios, para luego recostarme un poco mas cómodamente. Una vez en posición dirigí la palabra hacia los tortolitos, para pedirles que nos dejaran descansar a las víctimas del error de la clave cuando Angelique comenzó a hablar  sobre la misión.

Por lo visto la misión, como cuando me la vendieron en su momento, era solo una investigación, aunque al final termino como termino, al fin y al cabo todo aquello era solo por la investigación de una muerte mundana, algo común por aquellas zonas de la ciudad. La verdad, por lo que parece ser, la culpa era de las hadas,¿ por que no es algo que me extrañe demasiado?, al fin de cuentas todo eran monstruos, de un bando u otro, todos al final estaban contra todos, por muchos pactos de paz que digan que hay entre los grupos, al final cada cual solo se salvaba el culo así mismo.

No me gustaba dar la razón a nadie, mucho menos a la morena, pero tenia razón con el tema, supieran o no supieran no nos dirían nada, esta todo controlado por las altas esferas y nosotros solo somos peones. Jeriel dijo en voz alta lo que yo había pensado, supongo que el tema ya estaba más que zanjado, y aun con la runa, el dolor no cesaba, de manera que me dirigí una ultima vez a ellos:- me importa una mierda lo que estén planeando los de arriba, yo solo quiero matar al gilipollas que me hizo esto.- y como no, pensé para mi mismo, ‘’ y averiguar que les paso a mis padres''.- y ahora si no es molestia, los inocentes de corazón queremos descansar y evitar oír y ver cosas de adultos.-dije con una sonrisa, un poco forzada debido al dolor, mientras me recostaba de lado y me tiraba la manta por encima para intentar dormir un rato y dejar que el poder de las runas me eliminara el dolor de cabeza, aunque al pensar en dormir no pude evitar pensar en la pesadilla que había tenido minutos atrás y la idea de volver a tener que pasar por eso me desvelaba bastante.


Spoiler:
siento que sea tan corto, pero este tema ya no se por donde cogerlo xD, por mi parte queda cerrado
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Re: Lose your mind, comienzan los problemas (priv.)

Mensaje por Angelique Nightshade el Miér Feb 03, 2016 8:50 am

Angelique se puse de pie primera, estirándole la mano a Jeriel para que la cogiera, en un gesto tan casual y poco meditado como en verdad podía haberlos. Estaba demasiado cansada como para seguir discutiendo lo mismo cuando los tres habían estado de acuerdo en que no quedaba nada para discutir. Su destino estaba en manos de un puñado de gente que llevaba tanto apretando el culo en la silla que ya ni recordaban los riesgos de la vida del cazador. Claro, les gustaba repetir las mismas frases trilladas y dar cátedra sobre el honor y el deber, sin embargo ya habrían visto en su vida una cuota tan grande de muertes que habrían quedado emocionalmente anestesiados a los horrores de la guerra, porque no podía llamarse de otra forma. No con la enfermería a rebosar de nephilims, de hermanos de la sangre del Ángel y las piras funerarias siempre tibias, al no dar tiempo siquiera a que se apagaran del todo las brasas. Ahora bien, el destino del cazador no es ninguna novedad. Quien vive rápido muere joven. Lo que de verdad hacía que sus ovarios rodaran por el piso era batallar y morir en vano protegiendo unos acuerdos que no hacían más que complicar las cosas. Y lo aún más sorprendente era que inclusive Jeriel, famoso por irse de copas con este y aquel subterráneo y Jackson, que tenía por deporte llevarle la contraria, parecían estar de acuerdo con ella en este punto.

Sonrió para si al llegar al marco de la puerta, pasándose ambas manos por el pelo sedoso y aún húmedo. Pensó en Valentine y en todo lo que su padre le había inculcado al crecer, pensó en los Nightshade utilizando los huecos legales de los acuerdos para auspiciar de verdugos cuando lo creían necesario. Y finalmente, llegó a la conclusión de que efectivamente, debía ser así como comenzaban los levantamientos. Sin embargo, de esto no dijo ni una palabra.

— Descansa, Jackson. — ordenó más que otra cosa, entornando las pestañas en un gesto juguetón a la vez que lo señalaba con el índice antes de irse del todo de la enfermería.

Poco sabían en ese momento de los horrores que seguirían los meses por venir o de todas las muertes que se sumarían a la de William Stoneheart y Adara Carstairs. No se imaginaban al cruzar a Ankhïara y a Helena por el pasillo que una de las dos perdería a su parabatai en cuestión de semanas, o que la tal  Birdwhistle no estaría con ellos mucho más para atosigarlos con sus sentimentalismos y sus historias, o que el parabatai de Jeriel se borraría del mapa sin dar siquiera advertencia alguna.

Aquella noche, al recorrer el camino de la enfermería a la habitación, Angelique ignoró abiertamente a muchas personas, de ahí que tampoco encontrara en si la necesidad de llorarlas cuando les llegase la hora o tuviera un nombre por el cual despedirlas.

Simplemente así era ella, y así eran las cosas.
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Re: Lose your mind, comienzan los problemas (priv.)

Mensaje por Cónsul J. Nightshade el Miér Jul 06, 2016 11:06 am

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